Los Spurs salieron con otra intensidad desde el salto inicial y, con Victor Wembanyama como figura central, vencieron 103-82 a Oklahoma City para igualar la serie de Finales de Conferencia del Oeste 2-2. El triunfo marcó la primera derrota de visitante en playoffs para el Thunder y deja el Game 5 del martes como un punto clave: en series al mejor de siete que están 2-2, el que gana el quinto partido termina llevándose la serie el 81,8% de las veces.
Game 4: Spurs agresivos para empatar la serie y devolver la ventaja a San Antonio
Desde el primer minuto del Juego 4 entre San Antonio y Oklahoma City, los Spurs impusieron ritmo y presión. Wembanyama abrió el marcador con un triple, anticipando el impacto ofensivo que necesitaban tras los Juegos 2 y 3. La defensa de San Antonio asfixió al Thunder con contacto y perturbación constante, obligándolo a pérdidas complicadas y a un rendimiento flojo desde el perímetro.
El resultado fue contundente: San Antonio ganó 103-82 el domingo, igualando la serie 2-2. Además, fue la primera caída de Oklahoma City en condición de visitante dentro de estos playoffs. Con este desenlace, la serie vuelve a San Antonio para el Game 6 si se mantiene la localía alternada, con la chance de que el equipo texano estire a 3-2 y quede a un paso de llegar a las Finales de la NBA.
En un contexto de altísima relevancia, el Game 5 aparece como bisagra. En series de 2-2 a un mejor de siete, el dato es claro: los equipos que ganan el quinto juego terminan adjudicándose la serie el 81,8% de las veces.
Cuatro claves del Juego 4: respuesta de Wembanyama, freno defensivo, bajas del Thunder y control del balón
1) Wembanyama respondió con un rendimiento “necesario”
Tras un Juego 1 histórico, la producción ofensiva de Wembanyama bajó en los Juegos 2 y 3, y San Antonio necesitaba que volviera a cargar con peso para no quedar 3-1 abajo. En el Juego 4, el francés-statueo el partido con números de máxima jerarquía: 33 puntos (máximos del juego), ocho rebotes, cinco asistencias, tres bloqueos y dos robos.
Además, su influencia se sintió rápido: apenas después del triple inicial, bloqueó un intento de Chet Holmgren, asistió un tiro de media distancia de Stephon Castle y encadenó dos volcadas tipo alley-oop. En los primeros cinco minutos acumuló siete tantos y tres asistencias; cerró el primer cuarto con 11.
En ataque al aro, tuvo un rol más dominante: 14 puntos en la pintura y tres rebotes ofensivos. San Antonio construyó una ventaja temprana en el primer tiempo y la fue estirando hasta el cierre del segundo cuarto, cuando Wembanyama clavó un tiro sobre la chicharra desde la media cancha para dejar el 50-38 al descanso.
“No sé si soy duro conmigo mismo, pero todos tenemos estándares altos y sé que tengo muchas responsabilidades. Aun así estoy acá para eso”, expresó Wembanyama.
Por la diferencia, Wembanyama no jugó los últimos 8 minutos y 43 segundos.
“Vamos a aprovechar cualquier ventaja que tengamos. Así que la idea es descansar”, agregó.
2) La defensa de los Spurs cortó la ofensiva de Oklahoma City
De’Aaron Fox llevó a la conferencia de prensa un dato que le salió del cuerpo técnico: los Spurs disputaron el 91% de los tiros del Thunder. Para Fox, ese tipo de agresividad defensiva “es una receta para ganar”. La idea fue clara: si el rival convierte, fue porque sacó una buena acción, pero el objetivo era volverlo todo lo más difícil posible, sobre todo en media cancha.
En términos de números, Oklahoma City tuvo una noche para olvidar: 33% de efectividad en tiros de campo y 6 de 33 en triples. Fue, además, la cifra de puntos más baja de la temporada de playoffs para el Thunder. En sus 11 juegos anteriores de postemporada habían llegado al menos a 108 unidades y en el tramo regular no habían caído por debajo de 93.
En el perímetro, el trabajo de San Antonio fue determinante. Especialmente, la defensa de Stephon Castle sobre Shai Gilgeous-Alexander: Gilgeous-Alexander terminó con 19 puntos, pero con 6 de 15 en tiros y cuatro pérdidas. El Thunder no pudo sostener lo que había funcionado en el Juego 3.
Los que habían marcado en el Juego 3—Jaylin Williams y Jared McCain—no repitieron en el Juego 4. McCain terminó 1 de 10, mientras que Williams fue 1 de 7.
“En defensa es donde apoyamos la cabeza. Sentimos que en esos dos partidos que ganaron, no estábamos jugando como podemos. Dejábamos demasiado espacio. Estábamos en buenas rotaciones, defendiendo bien el balón, y eso nos ayudó a que fallaran y salir rápido para correr en transición”, dijo Devin Vassell.
3) Lesiones: el Thunder sintió la falta de profundidad en el Juego 4
Oklahoma City llegó al Juego 4 sin Jalen Williams, que arrastró molestias en el isquiotibial izquierdo (soreness). Tampoco contó con Ajay Mitchell, con una distensión en el gemelo/calf inferior derecho. Mitchell había sido titular cuando Williams se perdió el Juego 3, por lo que la ausencia golpeó de lleno en la profundidad que viene siendo clave en esta serie.
De hecho, antes del Juego 4, el banco del Thunder había superado al de San Antonio por 183-64. En el Juego 4, la diferencia en puntos de banca fue menor, con ventaja de Oklahoma City 34-30, pero aun así no alcanzó para sostener el impacto habitual: McCain aportó cuatro puntos, Jaylin Williams tres y Alex Caruso no sumó.
Caruso, en particular, había sido uno de los jugadores más influyentes del Thunder en playoffs y en esta serie. En los primeros tres partidos promedió 21 puntos, pero en el Juego 4 apenas intentó un tiro y no generó problemas para los Spurs.
4) Fox aportó estabilidad en la conducción y el control del balón mejoró el partido de San Antonio
Las primeras dos entregas de la serie habían dejado una preocupación grande en San Antonio: 44 pérdidas en total. De’Aaron Fox, además, se había perdido ambos juegos por una torcedura en el tobillo derecho que había reactivado en las semifinales de conferencia ante Minnesota Timberwolves.
“Cada vez que girás la pelota, esas son posesiones que te desmoralizan, especialmente con este equipo. Se siente como que ellos anotan con prácticamente cada pérdida tuya y eso alimenta su ofensiva”, explicó Fox.
Con Fox de regreso como titular en los Juegos 3 y 4, San Antonio bajó drásticamente sus pérdidas: el domingo acumuló solo 12. Del otro lado, el Thunder terminó con 20 pérdidas, y esas equivocaciones se tradujeron en 25 puntos para San Antonio.
Fox jugó con el tobillo “en mala condición”, algo que probablemente lo dejaría afuera de un partido de temporada regular. Aun así, cerró el Juego 4 con 12 puntos, 10 rebotes, cinco asistencias y cero pérdidas.
En ataque, su rol fue también de orden: al descargar a Stephon Castle de parte de las tareas de manejo, el equipo movió mejor la pelota. San Antonio terminó con 25 asistencias en 35 tiros de campo convertidos. Castle, mientras tanto, aportó 13 puntos, seis asistencias y una única pérdida.
“Son números, pero reflejan producción importante que necesitamos de esos jugadores y también básquet limpio”, comentó Mitch Johnson.
El triunfo no cambió la sensación del tobillo de Fox.
“No, no mejora”, respondió el base con una sonrisa.
Qué viene ahora: el Game 5 como prueba de continuidad y el impacto del tobillo y las rotaciones
Con la serie igualada 2-2, el martes llega el Game 5 (a las 8 ET, con transmisión por NBC/Peacock) como un partido de altísima presión. El historial favorece al equipo que gana el quinto juego en series que estaban empatadas: 81,8% de efectividad para el vencedor del Game 5.
Para San Antonio, el desafío será sostener lo que funcionó en el Juego 4: la respuesta ofensiva de Wembanyama, la tasa de contestación defensiva y el menor volumen de pérdidas. En especial, el rol de Fox—con tobillo afectado—será determinante para mantener el control de la pelota y la fluidez de la rotación ofensiva.
Para Oklahoma City, la pregunta pasa por recuperar su ofensiva y ajustar después del golpe de las ausencias. Sin Jalen Williams y Ajay Mitchell, el Thunder tuvo límites claros en profundidad y en el impacto de algunos jugadores de rotación, y en un partido de playoffs con tanta intensidad defensiva como el Juego 4, esos desajustes suelen costar caro.
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