San Antonio. Para Paul Westhead, el problema no es solo el estilo de juego: es el ritmo. El ex entrenador, de 87 años, entiende que la NBA podría directamente abandonar el reloj de 24 segundos y, en su lugar, usar un reloj de arena para acelerar todavía más el básquet. De hecho, la idea de inyectar velocidad al juego ya estaba presente desde que se incorporó el cronómetro de posesión en 1954.
En la previa del Juego 2 de las Finales, disputado el viernes en el Frost Bank Center, Westhead fue directo: si pudiera elegir, veríamos equipos tirando cuando apenas reciben la pelota, apenas cuatro o cinco segundos después del control inicial. “La velocidad es el tema para mí”, sostuvo. Y agregó un ejemplo que fue casi una anécdota de su vida como entrenador: cuando arranca un nuevo trabajo, pregunta quién quiere correr rápido… y al principio todos levantan la mano, pero una semana después ya nadie quiere tanto.
Westhead, que construyó durante décadas una carrera asociada a la ofensiva frenética, fue reconocido en 2026 como el destinatario del Chuck Daly Lifetime Achievement Award, un premio que entrega anualmente la National Basketball Coaches Association (NBCA). La distinción llega en un momento en el que su legado sobrevive en el básquet moderno: el juego rápido como filosofía y como herramienta táctica.
Su influencia se remonta a épocas en las que el ritmo era menos “optimizable” y más una cuestión de carácter. Antes de que el estilo “Seven Seconds or Less” de los Phoenix Suns, impulsado por Mike D’Antoni, convirtiera a Steve Nash en dos veces MVP, Westhead ya había puesto el foco en el pace: había sentado bases para los Los Angeles Lakers de los ochenta con Showtime, había elevado la exigencia física de rivales en Denver —en una ciudad donde la altura ya complica— y también había llevado los partidos de Loyola Marymount a una especie de mezcla entre básquet y carrera.
“Primero el que baja, tira”, resumió Westhead sobre su credo. “Eso hacemos. Si te la pasan, tirás. Funciona. Si corrés lo suficiente”.
Un entrenador que ganó en NBA y WNBA
El legado de Westhead no se mide solo por su obsesión con la transición. También es único por lo que logró en términos de títulos: es el único entrenador en la historia que conquistó campeonatos tanto en la NBA como en la WNBA. Lo hizo con los Lakers en 1980 y con Phoenix Mercury en 2007.
Además, su carrera tuvo recorridos amplios: trabajó en escuelas secundarias, en múltiples programas universitarios tanto masculinos como femeninos, fue head coach de dos equipos NBA y asistente en otros tres. Incluso tuvo una experiencia de temporada en Japón, ampliando su visión del juego más allá de Estados Unidos.
“El impacto de Coach Westhead en el básquet va más allá de las victorias y de los campeonatos”, afirmó J.B. Bickerstaff, entrenador de los Detroit Pistons y actual presidente de la NBCA.
Curiosamente, Bickerstaff tiene un vínculo familiar directo con la llegada de Westhead a Denver: fue Bernie Bickerstaff, padre de J.B. y en ese momento GM de los Nuggets, quien lo contrató en la capital del Colorado.
“Desafió el pensamiento convencional”, remarcó Bickerstaff. “Introdujo ideas que estaban adelantadas a su tiempo y dejó influencia en generaciones de entrenadores en todos los niveles del básquet masculino y femenino. Su compromiso con la innovación, con la enseñanza y con el crecimiento de nuestro juego dejó una marca duradera en nuestra profesión”.
El premio Daly lleva el nombre de un entrenador que está en el Salón de la Fama y que es recordado, entre otras cosas, por sus títulos en la NBA con los “Bad Boys” de Detroit. La NBCA describe al galardón como un reconocimiento a un “estándar de integridad, excelencia competitiva y promoción incansable del básquet de la NBA”.
Westhead también habló de Chuck Daly como amigo y rival: “Chuck fue un buen amigo mío. Me ayudó en mis comienzos como entrenador en Philadelphia. Siempre fue un desafío dirigir contra él: casi siempre me superaba en lo táctico, pero en cómo vestirse para el partido, Chuck jamás quedó segundo”.
De St. Joseph’s a los Lakers: el salto al profesionalismo
La carrera de Westhead arrancó antes incluso de terminar sus estudios en St. Joseph’s. Su primer trabajo como entrenador fue como asistente de su mentor Jack Ramsay. Desde allí dio el salto a Cheltenham High School, fuera de Philadelphia, y luego trabajó en La Salle durante el período comprendido entre 1970 y 1979.
En 1979, cuando Jack McKinney fue contratado como entrenador principal de Los Angeles Lakers, Westhead se sumó como su único asistente. Pero el arranque de temporada tuvo un giro brusco: apenas 14 partidos, McKinney fue hospitalizado por un accidente serio en bicicleta. Westhead asumió como interino y ayudó a que el equipo cerrara el tramo restante con un balance de 50-18, con un Magic Johnson todavía “de rookie” y con un Kareem Abdul-Jabbar que volvió con fuerza.
Ese plantel se quedó con el título de 1980: derrotó a Philadelphia en la Final de la NBA. En el Juego 6, Johnson tuvo una actuación que quedó grabada por el contexto: saltó al centro y dominó el cierre con 42 puntos, 15 rebotes y siete asistencias, mientras Abdul-Jabbar estaba lesionado.
El año siguiente, los Lakers terminaron 54-28, pero el camino se cortó en playoffs en la primera ronda. Ya para la temporada siguiente, Westhead y Johnson chocaron: el base sentía que el sistema, por encima de todo, lo limitaba. Westhead fue despedido después de 11 partidos en 1981-82 y fue reemplazado por su asistente, Pat Riley.
Chicago, Loyola Marymount y el juego rápido como marca
Luego, Westhead dirigió a los Chicago Bulls en 1982-83. Después volvió al ámbito universitario para instalar un juego de ofensiva acelerada en Loyola Marymount, en Los Angeles.
Allí, con dos jugadores transferidos desde USC —Hank Gathers y Bo Kimble—, los “Lions” lograron un registro combinado de 70-18 en las últimas tres temporadas de Westhead y, además, establecieron varios récords nacionales de anotación en la NCAA.
Denver y el ida y vuelta entre NBA y college
De regreso a la NBA, Westhead pasó dos temporadas con Denver. En 1990-91 convirtió a los Nuggets en el equipo más letal en anotación de la liga. Sin embargo, no pudo compensar las falencias defensivas y las limitaciones de plantilla: el equipo cerró con 20-62.
En el año siguiente la mejora fue mínima: Denver apenas ganó cuatro partidos más. A partir de ahí, Westhead volvió a la universidad, esta vez con George Mason, donde estuvo entre 1993 y 1997.
Después alternó etapas de dos años como asistente en la NBA con Golden State, Orlando y Seattle/OKC, además de trabajos en la liga menor ABA. También tuvo un rol en Japón con los Panasonic Super Kangaroos dentro de la Japan Basketball League.
El título con Phoenix y etapas universitarias en Oregon
En 2005, Westhead fue contratado por el Mercury. Allí condujo a la estrella Diana Taurasi y al equipo hacia el título de la WNBA.
Entre 2009 y 2014, estuvo al frente del programa femenino de la Universidad de Oregon.
Veinte trabajos en básquet y una idea constante
Westhead calculó que, a lo largo de su carrera, tuvo 20 trabajos dentro del básquet. En su balance, agradeció a su esposa Cassie y a sus hijos Monica, Patrice, Paul y Juliet por acompañarlo en tantas mudanzas, para que él pudiera hacer lo que más le gustaba.
El rastro que dejó atravesó todos los niveles: desde el semillero en preparatorias hasta el profesional. Trabajó con ambos géneros y con equipos tanto en el país como en el exterior. Con el paso del tiempo se volvió una especie de referente para quienes querían empujar la pelota y anotar más rápido: una forma proactiva de complicar al rival, pero también de impedir que los árbitros se “acomoden” a un partido más físico en cancha dividida, donde el juego se corta con más silbatos.
“Excelente entrenador”, lo describió Mike Brown, entrenador de los Knicks, antes del juego del viernes. Brown recordó que, cuando tomó el trabajo con los Lakers en 2011, fue personalmente a almorzar con Westhead y le consultó, entre otras cosas, los detalles finos de la ofensiva de transición.
Westhead es el vigésimo primer homenajeado del premio Daly. Se suma a una lista de ganadores que incluye a Don Nelson (2025), Rudy Tomjanovich (2024), Rick Adelman (2023), Mike Fratello (2022), Larry Brown (2021), Del Harris (2020), Frank Layden (2019), Doug Moe (2018), Al Attles y Hubie Brown (2017), K.C. Jones y Jerry Sloan (2016), Dick Motta (2015), Bernie Bickerstaff (2014), Bill Fitch (2013), Pat Riley (2012), Lenny Wilkens (2011), Jack Ramsay y Tex Winter (2010), y Tommy Heinsohn (2009).
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Steve Aschburner cubre la NBA desde 1980.