Knicks sobreviven al final agónico y estiran la serie 2-0 ante Spurs

ByMartín Gutiérrez

Jun 6, 2026

Los Knicks cerraron la historia en una escena de final cerrado: vencieron 105-104 a los Spurs en el Juego 2 de las Finales de la NBA 2026 y estiraron la serie 2-0 a favor de Nueva York. El partido tuvo vaivenes constantes, pero hubo cuatro momentos que inclinaron la balanza: la explosión de Karl-Anthony Towns en el segundo cuarto, una revisión clave que destrabó una pérdida de posesión, un error costoso de Victor Wembanyama en el cierre y, otra vez, la resolución de Jalen Brunson en los momentos decisivos.

Clasificación y contexto: ventaja 2-0 con un mensaje claro

Con este triunfo, los Knicks quedaron con una ventaja de dos juegos a cero en las Finales frente a San Antonio. No es un detalle menor: apenas dos equipos habían ganado los primeros dos partidos de unas Finales de la NBA como visitante antes de este caso (los Chicago Bulls de 1993 y los Houston Rockets de 1995), y ambos terminaron levantando el trofeo. En otras palabras, Nueva York no solo ganó: además lo hizo en un escenario que históricamente se asocia con final feliz.

El calendario también acompaña al local: el Juego 3 se disputa el lunes en el Madison Square Garden de Nueva York (8:30 ET, por ABC). La serie sigue con ese patrón de presión constante: los Knicks sostienen el control del ritmo, mientras los Spurs necesitan encadenar resultados para evitar que la distancia se vuelva irreversible.

Lo que cambió el partido: Towns, la revisión de Brown, el error de Wembanyama y Brunson

Más allá del marcador final de 105-104, el Juego 2 se definió por episodios puntuales que modificaron el momentum. Y en ese mapa de decisiones, hubo protagonistas claros.

1) Karl-Anthony Towns dominó el segundo cuarto

San Antonio arrancó el segundo parcial con una ventaja de 37-25. Pero a partir de ahí, Towns tomó protagonismo: metió un triple para abrir su ráfaga, sumó nueve puntos en un lapso de tres minutos y cerró la primera mitad con otro triple que dejó a los Knicks 56-52 al descanso.

En ese tramo, Towns aportó 12 puntos, capturó cuatro rebotes, repartió dos asistencias y registró un bloqueo. El impacto fue doble: además de marcar, impuso presencia en ambos lados de la cancha, desafiando a Wembanyama tanto en ataque como en defensa.

El rendimiento global del pivot fue de equipo: terminó con máximos del plantel en puntos (21) y rebotes (13), sumando cuatro asistencias. Cuando Towns estuvo en cancha, los Knicks tuvieron +11 en el Juego 2.

Hasta ahora en la serie, su producción viene acompañando la narrativa: promedia 19.5 puntos, 12.5 rebotes y 4.0 asistencias, con 55.6% de efectividad en tiros de campo, 42.9% desde el perímetro y 100% en libres. Todo esto, con la particularidad de que en un extremo buscó anotar frente a Wembanyama y en el otro lo defendió con frecuencia.

Cuando le preguntaron por su actuación ante los Spurs, Towns bajó el foco individual. Remarcó que lo importante es el éxito del equipo y que ponerse 2-0 es un reflejo de un buen plan de juego y de la ejecución de sus compañeros. También sostuvo que ganar estos dos partidos fue un esfuerzo colectivo.

Brunson, por su parte, también valoró el impacto de Towns y lo enmarcó en el trabajo de ambos lados de la cancha. Aun así, dejó un mensaje con exigencia: “He’s been great… But we need more”, en la idea de que todavía hay margen para crecer.

2) El desafío de Mike Brown: giro tras una falta

Otro punto de inflexión llegó cuando San Antonio remontó una desventaja de 97-83 y terminó igualando el marcador 97-97. En ese contexto, Nueva York llevaba 3½ minutos sin convertir y el impulso del juego parecía inclinarse hacia los Spurs.

OG Anunoby intentó un triple desde la esquina, con Julian Champagnie como defensor. El balón salió fuera tras el lanzamiento y, en principio, San Antonio recuperó la posesión. Mike Brown entonces se apoyó en el proceso: consultó con su asistente Jordan Brink, encargado de revisar rápidamente la jugada en una tablet para decidir si convenía o no apelar la decisión.

Brown pidió tiempo y solicitó revisión. Tras el análisis, el fallo original fue revertido: se sancionó una falta a Champagnie, lo que dejó a Anunoby con tres tiros libres. Los convirtió todos.

Brown explicó que Brink viene haciendo ese trabajo con mucha insistencia y que su confianza está puesta en él. Incluso reconoció que a veces, por emoción, uno puede querer “meterse” con el criterio arbitral, pero que no suele funcionar. En este caso, remarcó que el desafío fue, en esencia, una decisión de Brink.

3) El error de Wembanyama en el cierre del cuarto final

El tercer quiebre llegó en el final del cuarto cuarto, cuando el partido estaba empatado 104-104. Con 12 segundos restantes, Wembanyama tomó un rebote a partir de un lanzamiento fallado de Brunson. Entonces, el francés-bajo el marco del contexto de urgencia— dio un bote y tiró el balón hacia Stephon Castle.

El problema fue de lectura y coordinación: Castle ya había dado la espalda en la jugada y se dirigía hacia la mitad de la cancha. El pase terminó golpeando a Castle en la espalda. Brunson recuperó el balón suelto y fue entonces cuando Wembanyama lo frenó con falta con 9.5 segundos por jugar.

Wembanyama reconoció que la situación le quedó “borrosa” y que el problema fue la falta de temple y control sobre el desarrollo. Explicó, en términos generales, que lo frustrante es tirar esa opción después de todo el trabajo previo. También sostuvo que entiende el error como una reacción corporal más rápida que la mente: “I threw that one away… We needed to win that game. This game was ours. But at this point, it’s done”.

Al mismo tiempo, dejó la idea de usar la frustración como combustible para el próximo partido, tanto a nivel personal como colectivo.

4) Brunson, otra vez, cuando el juego pedía un “golpe”

El cuarto episodio fue, como tantas veces en playoffs, la capacidad de Jalen Brunson de aparecer cuando el partido se endurece. De hecho, su tiro no venía siendo el mejor: en el Juego 2 se fue 7 de 25, tras haber terminado 12 de 31 en el Juego 1. Pero aun con ese perfil, cuando la serie exigió precisión, Brunson respondió.

Con 39.3 segundos para el final, su tiro de 13 pies niveló las cosas 104-104. Y después, con 9.5 segundos por jugar, convirtió un tiro libre que terminó siendo el de la ventaja definitiva.

Desde el lado de Towns, el elogio tuvo forma de referencia histórica: habló de “Captain Clutch” y lo vinculó con lo que Brunson viene haciendo desde que Towns llegó a Nueva York. En ese marco, lo describió como una parte enorme para ganar cuando importa de verdad y dejó claro que el número 11 no se puede “tocar” en momentos clave.

  • Marcador final: Knicks 105, Spurs 104.
  • Serie: 2-0 para Nueva York.
  • Próximo juego: lunes, Madison Square Garden (8:30 ET, ABC).
  • Towns (Juego 2): 21 puntos, 13 rebotes, 4 asistencias, 1 bloqueo; además, +11 con Towns en cancha.
  • Brunson (Juego 2): 20 puntos, 6 asistencias, 5 rebotes y 5 robos.

El Juego 2 quedó, entonces, como una combinación de ejecución y corrección: Towns cambió la dirección del segundo cuarto, Brown logró enderezar una jugada con su desafío, Wembanyama pagó caro un error en el cierre y Brunson sostuvo el final con el tipo de decisiones que, en Finales, terminan valiendo más que cualquier racha.

By Martín Gutiérrez

Martín es periodista deportivo especializado en baloncesto argentino y ligas internacionales. Lleva más de 8 años cubriendo la Liga Nacional, Euroliga y NBA, analizando estadísticas, tácticas y rendimiento de jugadores.