Los San Antonio Spurs dejaron la serie de playoffs de Conferencia Oeste 2-2 tras vencer 103-82 en el Juego 4 a Oklahoma City Thunder, apoyados en una actuación defensiva casi impecable. Con el duelo trasladándose a Oklahoma City para el Juego 5 el martes, la pregunta es si esa fórmula puede sostenerse bajo presión.
En el banco de San Antonio, el DT Mitch Johnson realizó en el Juego 4 un ajuste profundo para cambiar el guion defensivo. La principal modificación fue dejar de lado las trampas muy agresivas y las dobles por arriba contra Shai Gilgeous-Alexander, para pasar a un plan de cobertura más “limpia”: sostenerlo durante gran parte del partido con un solo defensor, mientras los demás ayudaban desde el lado y llegaban a apretar en el momento justo.
Ese detalle importa porque no se trató de regalarle el uno contra uno a SGA en espacio abierto. Shai castiga ese tipo de desatenciones. Los Spurs igualmente colaboraron para incomodar lanzamientos desde el perímetro, pero lo hicieron “en la línea”, con presión cerca del atacante, en lugar de mandar la doble apenas SGA cruzaba la mitad de cancha. Esa diferencia fue clave: al no anticiparse tanto con la ayuda, mantuvieron distancia suficiente para regresar en tiempo y disputar de manera real los triples cuando SGA descargaba la pelota a los tiradores.
El impacto fue inmediato en el perímetro. Alex Caruso, Cason Wallace, Jaylin Williams y Jared McCain —que entre todos habían sumado 68 puntos con 12 triples en el Juego 3— anotaron apenas 12 unidades en el Juego 4, con solo dos lanzamientos de tres convertidos. Y como consecuencia, el “batallón” de Oklahoma City, que en el Juego 3 había superado a los suplentes de San Antonio 76-23, esta vez ganó el duelo de banca 32-30.
En una serie como esta, si el Thunder no puede imponerse de forma clara en la banca, entonces el peso pasa a los titulares: Victor Wembanyama debe ser el factor del que no se puede prescindir. Hasta ahora, el problema para OKC es que eso no se dio. Con Wemby en cancha, los Spurs le sacaron una diferencia abrumadora al Thunder: 50 puntos. En cambio, cuando el pívot no estuvo en juego, San Antonio quedó con un saldo negativo de -46. La lectura es directa: en cuatro partidos, la diferencia “por estar o no estar” el francés/ala-pívot en cancha roza un giro cercano a los 100 puntos.
Dicho de otra manera: el Thunder estaba ganando la serie cuando los titulares no “sostenían” el partido con Wembanyama en cancha, especialmente durante los minutos donde San Antonio no tenía al equipo completo con esa presencia. En ese marco, Caruso fue el gran protagonista. Un tirador que en la temporada regular promedió 29% desde el triple, en los primeros tres juegos había mutado a una versión del “Steph Curry” de playoffs: conectó 14 triples con un 61% de efectividad. Pero en el Juego 4 no anotó ni un punto, y el equipo de OKC terminó con apenas 18% de acierto desde la línea de tres como conjunto.
Algo de esto puede explicarse por varianza de tiros, pero también hubo un elemento táctico: los lanzamientos estuvieron mucho más contestados cuando San Antonio dejó de ignorar a los tiradores y empezó a enviar más de un cuerpo para incomodar a SGA. En simple: se vuelve muchísimo más difícil convertir triples cuando no te dejan completamente solo. Y sí, cuesta creer que eso sea un detalle menor.
El núcleo del cambio se resume en un dato: SGA terminó con 19 puntos, con un 6 de 15 en lanzamientos. La historia pudo ser distinta si Shai hubiera “marcado el camino” con un pico enorme en el Juego 3, y el planteo de los Spurs hubiera quedado sin respuesta. En teoría, doble cubrirlo o dejarlo con un solo defensor tiene sus riesgos; en el Juego 4, ninguno de esos caminos “falló” por el lado que le convenía al Thunder. La razón es que el plan se sostuvo por tres motivos: la ayuda llegó en el momento justo (cerca del nail), no se anticipó con la doble y, al descargar la pelota, los Spurs seguían lo suficientemente cerca como para volver y disputar los triples.
El escenario se vuelve fascinante si SGA conecta un “40” en el Juego 5 y San Antonio cae 3-2. Con la espalda contra la pared, surge el dilema: ¿mantendrán el uno contra uno con un solo marcador y la ayuda dosificada, o retrocederán a un esquema de “porcentaje”, buscando que el daño no venga del mismo lugar? Existe otra alternativa: tal vez ni siquiera haga falta llegar a ese punto, si el plan defensivo se mantiene estable gracias al factor que funcionó en el Juego 4.
A la vez, hay un problema adicional para Oklahoma City: la ausencia de Jalen Williams. Sin embargo, aun con la baja, el Thunder conserva un segundo anotador real que puede generar por cuenta propia. No es casualidad que OKC haya entrado al Juego 4 con una mejora ofensiva marcada: cuando Mitchell estuvo en cancha, superaron a los rivales por 25,1 puntos por cada 100 posesiones en playoffs, un dato atribuido a registros de análisis como los de Cleaning the Glass.
Mitchell puede cargar el ataque por momentos cuando SGA no está fino y cuando los tiradores no convierten. En lo concreto, en playoffs está convirtiendo el 53% de sus lanzamientos como creador en pick and roll, y además aparece entre los diez mejores anotadores en penetraciones. Pero el ajuste de San Antonio también tiene que ver con el “tándem”: mientras el MVP está en modo encendido, ese segundo rol se vuelve aún más peligroso, porque Mitchell encuentra tiros y llegadas al aro contra defensas que ya están scrambling.
Williams podría ocupar ese espacio, pero por ahora no hay indicios de que esté listo para volver de inmediato. Si Mitchell llegara a estar fuera también en el Juego 5, el plan de San Antonio podría endurecerse todavía más: reforzar su decisión de sostener la cobertura individual sobre Shai, sabiendo que aunque haga 40, el resto del equipo necesitaría aparecer para castigar, y si los tiradores están contemplados, no habría un segundo anotador con el mismo impacto.
Para el análisis de cara al Juego 5, la situación de Mitchell aparece como la historia más grande. Incluso si juega y llega en condiciones, la serie ya podría haber cambiado: San Antonio no solo ajustó, sino que el ajuste alteró el tablero durante el domingo. Aun con todo, el equilibrio sigue siendo 50/50, pero ahora los Spurs tienen una herramienta defensiva que movió la dinámica del cruce.
La idea original era que cubrir al MVP de forma individual sería suicida. Sin embargo, terminó ocurriendo lo contrario: ese enfoque contuvo al Thunder. El equipo de OKC no superó los 50 puntos hasta el minuto 3:28 del tercer cuarto. En ese marco, el Thunder firmó su menor producción anotadora en playoffs desde 2020.
Los Spurs todavía pueden ganar la serie. Tienen la localía en el Juego 5, y en una serie al mejor de siete con el marcador 2-2, el ganador del Juego 5 históricamente termina llevándose la serie el 82% de las veces. Claro que intentarán tomar esa chance, pero también saben que enfrentan un problema serio: una “nueva faceta” defensiva que San Antonio mostró y que ahora el Thunder deberá resolver.
What did the Spurs do differently?
- En el Juego 4, Mitch Johnson ajustó el plan defensivo para dejar de lado trampas y dobles muy agresivas sobre Shai Gilgeous-Alexander.
- Optaron por sostener a SGA la mayor parte del partido con un solo defensor, mientras los demás apretaban desde las ayudas, cerrando el espacio de forma más controlada.
- La ayuda llegó “en el nail” y no de manera automática apenas SGA cruzaba la mitad de cancha, lo que permitió mantener cercanía con los tiradores.
- Al descargar, los Spurs volvieron en tiempo para disputar de manera efectiva los triples, en vez de quedar desbalanceados por dobles tempranas.
Did SGA at least score big?
No. En el Juego 4, Shai Gilgeous-Alexander anotó 19 puntos con 6 de 15 en lanzamientos. En el contexto de la serie, esa producción quedó lejos de lo que podría haber significado una salida del plan de San Antonio.
Will Ajay Mitchell play in Game 5?
La disponibilidad de Ajay Mitchell aparece como el factor más importante de cara al Juego 5. Se menciona que la baja de Jalen Williams impacta, pero que con Mitchell el Thunder aún cuenta con un segundo anotador capaz de crear su propio juego. A la vez, si Mitchell no está, San Antonio podría reforzar su decisión de mantener la cobertura individual sobre SGA, confiando en que los tiradores estén controlados y en que no haya una segunda figura con el mismo poder para castigar.