Los Boston Celtics reaccionaron rápido tras caer en el Juego 2 ante Philadelphia 76ers en casa y recuperaron la ventaja de local con un 108-100 en el Juego 3 el viernes. Jaylen Brown y Jayson Tatum lideraron a los verdes con 25 puntos cada uno, mientras que Tyrese Maxey puso 31, aunque necesitó 31 tiros para llegar a esa cifra. Boston llegó a estar abajo en el tramo final, pero con un parcial de 8-0 tomó el control y cerró el partido con acierto en sus últimos siete ataques.
Un triunfo clave: Celtics recuperan el 2-1 y reafirman su identidad en playoffs
En los últimos tres meses de la temporada regular, Boston venía con una señal clara: solo una vez había perdido dos partidos seguidos, y además fueron encuentros de visitante ante dos de los mejores equipos de la liga, San Antonio Spurs y Oklahoma City Thunder. Con ese antecedente, no sorprende que el equipo haya tenido respuesta inmediata después de ceder el Juego 2 de la primera ronda ante Philadelphia 76ers en su cancha.
El Juego 3, disputado el viernes, terminó 108-100 y significó volver a controlar la serie con el 2-1 a favor. El desarrollo tuvo un punto de quiebre: los Celtics llegaron a perder una ventaja de dos dígitos y, con poco más de siete minutos por jugar en el cuarto cuarto, estaban detrás. A partir de ahí, una racha de 8-0 les devolvió la iniciativa y, desde ese momento, sostuvieron la victoria con un dato tan concreto como decisivo: convirtieron en sus últimos siete posesiones del partido.
- Boston: Jaylen Brown 25 puntos (bloqueó 3 tiros) y Jayson Tatum 25 puntos + 7 asistencias.
- Philadelphia: Tyrese Maxey 31 puntos, con 31 lanzamientos para lograrlo.
De cara al resto de la serie, el mensaje es claro: cuando Boston ajusta en el cierre y mantiene el balón con eficiencia bajo presión, la serie se vuelve más difícil de administrar para Philadelphia.
Claves del Juego 3: el retorno del triple, la elección defensiva de Boston y el impacto “no estadístico” de Derrick White
1) “Los triples vuelan otra vez”: más volumen y mejor tramo final
Boston arrastraba una caída en su producción desde el perímetro durante la temporada regular: el año pasado llegó a tomar 53,6% de sus tiros desde el triple, el porcentaje más alto en los 47 años de vigencia de la línea. Esta temporada, aunque seguía cuarto en la liga, experimentó la mayor baja de la categoría en tasa de tiros de tres, quedándose en 46,7% de sus intentos más allá del arco.
Playoffs, en cambio, fue otra historia. En esta serie, Boston volvió a tomar más de la mitad de sus tiros desde el triple y en el Juego 3 el patrón se hizo todavía más marcado: de 81 intentos, 47 (58%) provinieron del perímetro, el mejor registro de cualquier equipo en estos playoffs, por encima del 56,2% que había tenido Boston en el Juego 1.
Además, la serie se definió por precisión: el equipo con mayor efectividad desde el triple ganó los tres partidos. En el Juego 3, Boston fue ese equipo: convirtió 20 de 47 triples (43%) y anotó tres en el tramo decisivo para terminar de “cerrar” el partido.
El dato complementario es interesante porque explica el porqué: Boston no tuvo tantas llegadas al aro el viernes. Le sacaron por 20 puntos en la zona restringida (34-14) y también perdió terreno desde la línea de libres. Pero compensó con ventaja clara desde el triple, con un saldo de +24 más allá del arco.
En cuanto a reparto, ocho de los 10 Celtics que jugaron convirtieron al menos un triple. Tatum y Payton Pritchard aportaron cinco cada uno, y fueron justamente los dos protagonistas del cierre: Pritchard venció el cronómetro para adelantar a Boston por 6 con 1:17 por jugar, y luego Tatum volvió a estirar la diferencia con un triple pull-up desde 29 pies en el minuto final.
2) “Cambios” defensivos: poca rotación y mucho drop coverage
Un aspecto táctico llamativo de esta serie es la escasez de cambios (switches). Hasta el Juego 3, Boston había cambiado apenas 10,8% de las jugadas de pick and roll de Philadelphia, mientras que los 76ers habían cambiado 11,4% de los bloqueos balón por balón de Boston. Esos números ubican a ambos equipos entre las tasas más bajas en estos playoffs.
En lugar de cambiar, el plan fue sostener un drop defensivo: priorizar la protección del aro y forzar al rival a intentar tiros tras bote, en vez de conceder ventajas directas para penetrar.
En ataque, ese “no switch” también dejó escenas claras. Por ejemplo, Boston no cambió pantallas entre dos jugadores de perímetro: George colocó un bloqueo para Maxey y Tatum no cambió ni contuvo; Maxey avanzó hacia la pintura, atrajo ayuda desde ambas esquinas y asistió a Andre Drummond para un triple abierto que mantuvo el partido cerca.
Pocas posesiones después, Brown trabajó para seguir a George, pero terminó perdiendo contacto luego de una tercera pantalla consecutiva de Drummond. Allí apareció Nikola Vučević con el balón y Drummond pudo finalizar cerca del aro tras el rodado, otra muestra de cómo la falta de cambios abría caminos.
Del lado de Boston, esa preferencia defensiva de Philadelphia generó oportunidades de pick and pop amplias para Vučević: el pívot fue 3 de 9 desde el triple y tomó un solo tiro dentro del arco.
Sin embargo, hacia el final la historia cambió: cuando Boston se puso arriba por tres en el último minuto, Adem Bona hizo switch sobre Tatum y se mantuvo en posición, obligando a Philadelphia a kickear la bola para el último intento de tres de Vučević, que falló. Aun así, el episodio no terminó ahí: Derrick White tomó el rebote ofensivo en medio del contacto y volvió a instalar el duelo Tatum vs Bona. En esa ocasión, Tatum ocupó el espacio que le dejó Bona y clavó el triple definitivo.
Con una serie de estas características y tan pocos cambios, el propio desarrollo marca que habrá ajustes a futuro.
3) White no está fino desde el triple, pero igual “imprime” en el partido
El problema desde el perímetro no es algo puntual: el análisis se sostiene en la temporada. Tras promediar 38,7% desde el triple en sus tres temporadas previas completas con Boston, en 2025-26 White bajó a 32,7% más allá del arco. Fue, con amplia diferencia, el peor registro entre los 26 jugadores que superaron 500 intentos de triple ese año.
En playoffs tampoco hubo un reset. En la serie, White lleva 5 de 25 (20%) desde el triple, después de haber ido 1 de 8 el viernes. Aun así, el dato táctico es que Boston quiere que siga tirando y, sobre todo, que siga en cancha: White es uno de los mejores guardias defensivos de la liga y dejó dos jugadas ofensivas enormes en el tramo final del Juego 3.
Primero, con Boston arriba por dos y poco más de cuatro minutos por jugar, Vučević falló un triple desde la esquina. White se filtró por la línea de fondo, tocó el rebote hacia Tatum y Boston tuvo una segunda chance. Brown respondió con un jumper pull-up sobre Maxey para poner el marcador 4 arriba.
Después, en el último minuto, White volvió a preparar el “golpe” para Tatum con otro rebote ofensivo tras otra falta de Vučević, aún más relevante que el primero. Boston venía siendo uno de los equipos que mejor captura rebotes ofensivos en la liga, y el guard de 1,93m fue quien terminó con el tercer mayor número de tableros ofensivos del equipo. En el clutch del viernes, esos dos rebotes ofensivos de White fueron sus únicos de ese tipo del partido, pero alcanzaron para ganar el duelo en la pelea por el vidrio: Boston superó a Philadelphia 22-17 en segundas oportunidades.
Joe Mazzulla resumió la idea con dureza: “si alguien duda de D-White, entonces no le importa realmente ganar”. Remarcó que no se define por el tiro y que esos rebotes hablan de su capacidad de impactar el partido de múltiples maneras, por su carácter competitivo.
El contraste final es lo que abre la puerta al temor del rival: es llamativo que Boston tenga una ofensiva entre las mejores de la liga (segunda en mejora) aun con White por debajo de 33% en más de ocho triples por partido. Si esos lanzamientos empiezan a entrar, el techo del equipo sube fuerte.
4) Tatum juega a plena carga: 42:24 y el “match” de minutos con Maxey
A menos de tres semanas de cumplir un año desde aquella lesión de Aquiles en Madison Square Garden, este fue solo su decimonoveno partido de vuelta luego de una ausencia de 10 meses. La pregunta lógica era si su reaparición vendría con límites de minutos: muchos supusieron que el tope rondaría los 30 por noche. Pero el patrón no se sostuvo: en 16 partidos de temporada regular, Tatum jugó menos de 30 minutos solo en sus primeros tres juegos. En el tramo final del calendario, en la gran victoria de Boston en New York y también en el Juego 2 del martes, estuvo muy cerca o rozó las 40 unidades de tiempo en cancha.
El viernes, Tatum volvió a cargar el peso: jugó 42 minutos y 24 segundos, incluyendo el cuarto cuarto completo.
En la comparación, Tyrese Maxey lideró la liga con 38,0 minutos por partido en la temporada regular y, como era esperable, en el Juego 3 jugó 42:28. La coincidencia es todavía más simbólica si se mira el regreso de Tatum: el jugador que sufrió el Aquiles hace menos de un año estuvo apenas cuatro segundos menos que Maxey.
Además, el cierre ofensivo lo tuvo Tatum desde la línea del “último golpe”: en el cuarto cuarto fue 4 de 5 en tiros y metió el triple definitivo desde 29 pies.
Qué viene: el Juego 4 el domingo y el margen para ajustar
El Juego 4 de la serie se juega el domingo, con inicio a las 7 ET. La transmisión será por NBC/Peacock.
Con el 2-1 a favor de Boston, el foco inmediato para el próximo partido pasa por dos frentes: por un lado, confirmar si Philadelphia puede limitar el volumen y la efectividad de Boston desde el triple, que en el Juego 3 fue el camino a la sentencia; por el otro, ver si ambas defensas se animan a modificar su forma de defender pantallas—porque la serie mostró un nivel de cambios inusualmente bajo y eso ya tuvo consecuencias ofensivas claras tanto para los Celtics como para los 76ers.