MIAMI—Pat Riley no está para alejarse. No piensa en retirarse, tampoco en renunciar, ni en “correrse” de su rol como figura clave del Miami Heat. Y, además, dejó en claro que en su mirada no hubo grandes cambios en el poder dentro de la cima de la estructura ejecutiva: el managing general partner Micky Arison, el CEO Nick Arison, Riley y el vicepresidente ejecutivo y general manager Andy Elisburg siguen compartiendo la misma lógica de trabajo.
Con 81 años—y después de una temporada en la que el Heat se quedó afuera de los playoffs—Riley insistió el lunes, en su habitual sesión anual de “estado del equipo” con periodistas, en que todavía puede imaginar otra caravana de campeón por la avenida Biscayne, como la que se vivió al principio de su etapa en Miami, hace 31 años.
Riley: “Amo la competencia” y no se baja del objetivo
“¿Qué es lo que me hace querer hacerlo? La competencia. Me encanta—dijo Riley—. Y, sobre todo, amo esta franquicia. Amo lo que construimos durante más de 30 años. Un día va a pasar. No crean que no lo pienso. Estoy envejeciendo, ¿ok? Tengo 81. Eso es envejecer. Creo que Micky y Nick decidirán si yo ‘me retiro’ o si sigo, pero yo amo lo que estoy haciendo.”
La sesión arrancó con un mensaje introductorio, como suele ocurrir, y desde ahí se notó la intención: Riley no quiere llevarse sus nueve anillos de campeón de la NBA y su legado del Salón de la Fama para irse de escena. Su postura, en cambio, fue la de mantener el rumbo con la misma energía con la que llegó a Miami hace décadas.
La estructura del Heat y el “no” rotundo al control total
Durante gran parte de su tiempo en el banco directivo del Heat, Riley se movió con un grupo gerencial bastante estable. Nick Arison es CEO desde 2011, Micky Arison es dueño del equipo durante toda la etapa de Riley, y Andy Elisburg forma parte de la organización desde incluso antes del primer juego del Heat en 1988. Riley describió esa dinámica como un trabajo conjunto y, por cómo habló, dejó claro que está conforme con el funcionamiento.
En los resultados, la continuidad también aparece: si se cuentan todos los partidos—temporada regular, playoffs y torneos play-in—Miami tiene el cuarto mejor récord de la liga desde que Riley llegó a Florida del Sur. Solo lo superan San Antonio, Los Angeles Lakers y Oklahoma City (considerando los años de esa franquicia con base en Seattle).
“No tengo la última palabra acá. Nunca la tuve. Nunca la tuve cuando llegué. Y, sinceramente, no creo que la quiera,” remarcó Riley.
El diagnóstico: “No fue suficiente” y el plan es ser agresivos
El consenso interno, al menos en lo que Riley dejó entrever, es claro: este año el Heat no estuvo a la altura. Miami jugó el SoFi Play-In Tournament en cada uno de los últimos cuatro años. De ahí saltó hasta las Finales de la NBA en 2023, pero en las tres temporadas posteriores no logró avanzar en la primera ronda correspondiente. Para Riley, eso no alcanza—incluyéndose a él.
“Ojalá las cosas sean diferentes. Vamos a ser muy agresivos,” sostuvo Riley.
Bam Adebayo: el mensaje de Riley para “ayudarlo” y volver a ganar
El centro Bam Adebayo—que esta temporada tuvo el juego de 83 puntos—cumplirá 29 años durante el verano y encamina su décima campaña. Aun así, Miami quiere seguir construyendo alrededor de él, sabiendo lo que dolió una cuarta incursión consecutiva al play-in, una ruta que el equipo busca dejar atrás.
“Ojalá podamos ayudar a Bam. Se merece más ayuda. Se merece ganar más, porque hace un esfuerzo enorme. Así que no lo culpo por frustrarse,” dijo Riley.