LOS ÁNGELES— La eliminación parecía cerca para los Houston Rockets tras una de las derrotas más duras de la temporada, ocurrida el viernes pasado. En ese contexto, el entrenador Ime Udoka quiso dejar un mensaje contundente en el vestuario: “madurar”. Y lo hizo con bronca, después de que el equipo viviera un derrumbe histórico en el Juego 3 ante Los Angeles Lakers.
Udoka: el mensaje fue “crezcan” en la parte mental
Udoka no les pidió a sus jugadores “actuar” como si ya hubieran pasado por todo. Más bien, les recordó que ya estuvieron en situaciones parecidas y que, por eso mismo, debían entender mejor qué se necesita para ganar en playoffs: foco, ejecución y lectura cuando la serie aprieta y la espalda queda contra la pared.
La referencia no fue al azar: el plantel tiene experiencia reciente. La temporada pasada, Houston remontó un 3-1 y empujó la primera ronda ante Golden State Warriors hasta el Juego 7. Es decir, no se trataba de improvisar bajo presión, sino de aplicar aprendizajes que ya habían adquirido.
El regreso de la serie y el camino hacia un hito
Tras la victoria del miércoles por 99-93 sobre Lakers en el Juego 5, los Rockets buscan colocarse en posición de hacer historia. La meta es enorme: convertirse en el primer equipo de la NBA en ganar una serie después de haber caído 3-0 en desventaja.
El Juego 6 está programado para el viernes por la noche en el Toyota Center.
Durant afuera y un equipo joven que no se rinde
Houston volvió a meterse de lleno en la serie sin Kevin Durant. El alero se perdió el partido inicial por un golpe en la rodilla derecha. Desde el Juego 2, tampoco pudo jugar por un esguince de tobillo izquierdo.
En medio de ese escenario, Udoka sostiene un quinteto inicial con cinco jugadores de 24 años o menos. La lectura general, incluso desde afuera de la burbuja, era que esta serie ya estaba cerrada. Sin embargo, los Rockets se plantaron y siguen compitiendo con una intensidad poco esperable para un equipo tan joven.
La madurez defensiva cambia el rumbo
Más allá de si finalmente ganan o no la serie, el crecimiento del conjunto se nota en cómo le cambian el ritmo a Los Angeles. Houston logró algo clave: mantuvo a Lakers por debajo de los 100 puntos en los dos últimos partidos, aun con el regreso de Austin Reaves en el Juego 5 (tiene una lesión en el oblicuo).
La presión sobre la pelota—aportada por Reed Sheppard, Amen Thompson y Tari Eason—interrumpió de forma constante el funcionamiento ofensivo de los Lakers, especialmente si se compara con los primeros tres juegos, donde Los Angeles había anotado con relativa facilidad.
Dentro de ese plan, Houston puso el foco en frenar a dos jugadores que habían sido determinantes al principio: Marcus Smart y Luke Kennard.
Números que muestran el giro en Smart y Kennard
- Kennard llegaba a los primeros tres partidos de la serie promediando 21.3 puntos con 55% de efectividad.
- En los dos encuentros más recientes, sumó apenas 8 puntos en total.
- En el Juego 5 quedó en 1 punto con 0 de 4 en lanzamientos.
- Smart promediaba 20.3 puntos y 8.3 asistencias en los primeros tres juegos con 53% desde el piso.
- En el Juego 4 anotó 9 puntos y luego, en el Juego 5, hizo 11 puntos y además registró 6 pérdidas de balón (seis turnovers).
“Mejoramos la parte mental”: el plan y las decisiones
Jabari Smith Jr., alero de Houston, explicó que el equipo siempre fue competitivo en defensa, pero que lo que más se ajustó fue la dimensión mental: dónde estar, a quién cerrar, y cómo responder a las tendencias que propone el rival.
Según su lectura, en los últimos partidos el equipo “se concentró” en eso y el trabajo empezó a dar resultado: la parte mental fue la que más se elevó.
Producción ofensiva: Sengun y Smith sostienen la calma
Aun con la mejora defensiva, el otro gran pilar en la ofensiva llega desde el núcleo joven. Alperen Sengun y Jabari Smith Jr. aparecen como los dos jugadores más talentosos en esa base.
En el Juego 5, Smith cerró como máximo anotador del equipo con 22 puntos, con 6 de 13 en tiros. Sengun, en tanto, llevó el control del ataque con 14 puntos, 9 rebotes y 8 asistencias.
Con Durant probablemente sin regreso en esta serie, la responsabilidad de sostener el ritmo ofensivo recae en ellos: dar presencia constante, bajar el tempo cuando hace falta y encontrar tiros en condiciones.
Cómo cambió el enfoque de Sengun ante la defensa de Lakers
Sengun contó que al inicio de la serie las defensas complejas de Los Angeles lo estaban obligando a acelerar demasiado en sus posteos. En consecuencia, terminaba jugando con menos lectura: mucho tráfico, decisiones apresuradas y lanzamientos desordenados en lugar de interpretar el espacio.
Ahora, en cambio, dice que tiene una visión más clara de lo que le presentan y, por eso, puede elegir mejor los momentos. En los últimos tres juegos, Sengun está promediando 22 puntos, 10.3 rebotes y 5.3 asistencias, con 54.2% de efectividad desde el campo.
La evolución ofensiva en media cancha también se nota
Houston tuvo un arranque complicado en ataque de media cancha al comienzo de la serie. Incluso cuando Durant jugó en el Juego 2, la ofensiva no encontraba fluidez. Pero con el correr de los partidos, la mejora fue clara.
“Estamos aprendiendo”, sostuvo Sengun. Mencionó que el equipo mira video y observa la defensa rival para comprender qué están haciendo. En ese marco, remarcó que ya no tiene motivos para apurar el tiro ni para atacar de forma automática la doble marca: su tarea es desarmar la estructura, encontrar a los compañeros y generar tiros liberados.
El momento que resume el crecimiento: Sheppard decide con el partido en la cuerda floja
Más allá de la defensa y los ajustes, hubo un instante que dejó expuesto el cambio de mentalidad de Houston en esta serie.
Con 2:59 por jugar en el cuarto cuarto, LeBron James se metió por la zona y convirtió una bandeja de mano izquierda que recortó una ventaja que había llegado a ser de 13 puntos para dejar el marcador 88-85. El rugido de Crypto.com Arena fue más fuerte que en gran parte del partido, y el recuerdo del derrumbe del Juego 3 quedó flotando en el aire.
Cuando Houston sacó de fondo, Udoka gritó con intensidad hacia Reed Sheppard para que pidiera la pelota. El base de 21 años se acercó, recibió el pase y, aunque en ese tipo de situación se acumulan muchas dudas—incluida la que seguramente pesaba por su pérdida costosa con 30 segundos en el Juego 3—Sheppard respondió con una acción que justificó la confianza del entrenador.
En primera instancia, casi vuelve a perder la pelota, pero se recuperó y, con calma, dribló hasta su lugar. Desde allí castigó con un tiro de 15 pies que apagó el ruido de la grada. En la posesión siguiente, Sheppard atacó a James cuando este intentaba entrar en carrera hacia la canasta, le robó la pelota y corrió a la otra punta para cerrar con una definición fácil con volcada.
Sin dudas, fue el instante más grande de su carrera hasta ese momento.
El rebote emocional: de la caída del Juego 3 a la respuesta del Juego 5
Sheppard, en declaraciones, explicó que después de lo que pasó en el Juego 3 el equipo pudo haberse desconectado, enojarse y rendirse, pero no lo hizo. En vez de eso, observaron el video, aprendieron de los errores y siguieron peleando para seguir generando oportunidades reales.
Udoka, por su parte, describió la noche del miércoles como un desempeño de alto nivel “de todos” en distintos aspectos. También remarcó que, con un quinteto inicial tan joven, el equipo ya tiene algo de experiencia de batalla. Y sostuvo que necesitaban mostrar progreso en momentos específicos: cuando el juego exige madurar, por ejemplo al manejar pérdidas de balón y al cometer faltas sobre tiradores, la respuesta tiene que ser crecimiento. Dijo que eso fue lo que vieron esa noche.
Un cambio de rumbo que se construye para el futuro
Con la serie todavía abierta, Houston no solo pelea por el presente: el valor está en lo que está construyendo. La franquicia desarrolla un futuro con un núcleo joven que está mostrando algo indispensable en playoffs: resistencia mental y unidad.
Al principio, muchos pensaban que el grupo estaba listo para “rendirse entre sí”, pero ahora se percibe más peligro del que cualquiera habría imaginado.
Jabari Smith Jr. lo resumió con una idea: siente que están creciendo juntos. También habló del rebote emocional: Reed Sheppard respondió al error del Juego 3, él hizo lo propio, y en general el equipo mejoró. Según su lectura, una semana atrás, en una situación parecida, el grupo se quebraba y terminaba perdiendo. Ahora, la reacción es distinta, y eso es un paso en la dirección correcta.