Jaden McDaniels viene marcándole la cancha a los Denver Nuggets en la serie de primera ronda ante Minnesota Timberwolves. Tras la victoria de los Wolves en el Juego 2, McDaniels había dejado una frase que sonó a advertencia: “Ir contra [Nikola] Jokić, Jamal [Murray] y todos los defensores que son malos”. Y remató con nombres propios y una idea colectiva: “Tim Hardaway. Cam Johnson. Aaron Gordon. Todo el equipo. Andá contra ellos. …Son todos malos defendiendo”.
Los números
- Racha en la serie: Minnesota ganó tres partidos seguidos y quedó a una victoria de meterse en la segunda ronda.
- Guerra de banca: el base suplente Ayo Dosunmu anotó 43 puntos, la segunda mayor cantidad de puntos de un banco en un juego de playoffs.
- La escena del cierre: McDaniels hizo una layup sin oposición con 14 puntos de ventaja y el reloj corriendo; Jokić reaccionó de inmediato en la jugada siguiente.
- Estado de la serie para McDaniels: el alero tiene a los Wolves arriba 3-1.
Un triunfo con ausencias y mucha pólvora desde la banca
En el sábado de la serie, Minnesota tuvo que rearmar la rotación por dos bajas sensibles: Donte DiVincenzo se fue con una lesión en el tendón de Aquiles (ruptura) y Anthony Edwards quedó afectado por una lesión de rodilla. Aun así, los Timberwolves encontraron respuestas para sostenerse en la pelea y ganar.
La figura inesperada —o al menos, la que más sorprendió por el contexto— fue Ayo Dosunmu. El guardia de recambio se despachó con 43 unidades saliendo desde la banca, un registro que quedó apenas por debajo del máximo histórico para un suplente en un juego de playoffs. Con eso, Minnesota logró que las ausencias no se sintieran con la misma intensidad en el marcador.
El final caliente: McDaniels, Jokić, y expulsiones
Para terminar de cerrar la historia, McDaniels tomó protagonismo en los últimos segundos: con una diferencia de 14 puntos y el tiempo ya casi consumido, se elevó para una layup totalmente sin oposición. Allí se encendió la mecha.
Nikola Jokić no se lo tomó a la ligera: encaró la cancha de forma inmediata para encararlo. En pocos segundos, ambos jugadores se agarraron entre sí y necesitaron que los separaran compañeros y cuerpo técnico. No hubo indicios claros de golpes, pero el episodio terminó con consecuencias: Jokić y Julius Randle fueron expulsados luego del entredicho.
La reacción de Denver: “en 2026 esas cosas no pasan”
Jokić no fue el único que mostró fastidio por la jugada de McDaniels. El entrenador de Denver, David Adelman, también marcó postura. Dijo que no le gustó lo que hizo el alero de Minnesota y que, en su lectura, el juego ya estaba resuelto. “En 2026 que sigan pasando esas cosas no ocurre más”, planteó, con una comparación directa: eso sería algo de “los años 80”, cuando los equipos continuaban anotando aun con el resultado prácticamente decidido. Y agregó que, en el fondo, eso tiene que ver con “quién es” McDaniels.
Desde el lado de Jokić, en cambio, no hubo arrepentimiento. El serbio aseguró que no se arrepiente de haber ido a confrontar a McDaniels en el tramo final. Su argumento fue simple: “Porque él anotó cuando todos ya habían dejado de jugar”.
Cuando le preguntaron si sentía que se trataba de una regla no escrita —la idea de dejar correr el reloj y no buscar sumar cuando la diferencia ya es insalvable— Jokić respondió afirmativamente: “Sí”. Y aclaró que su reacción no iba por el lado de “encender” a su propio equipo.
McDaniels no se achicó: “el reloj todavía corre”
McDaniels, por su parte, eligió mantenerse fiel a su enfoque. Frente a las “reglas no escritas” del básquet, declaró algo bien directo: si el reloj todavía corre, entonces su decisión es anotar. “El reloj todavía corre, así que voy a ir a anotar”, fue la idea que dejó.
En la misma línea, cuando le consultaron qué le dijo Jokić en la confrontación, el alero dijo que no sabía: “No sé qué me dijo, honestamente. Solo vi a alguien enorme”.
Más allá de la jugada: una serie con roce desde hace rato
En playoffs, y especialmente entre jugadores ya curtidos, es poco común que alguien busque puntos cuando el partido está definido. Muchas veces se entiende como una cuestión de respeto: no terminar de humillar al rival que pierde. Pero si esa preocupación existiera en McDaniels, probablemente no hubiera elegido decir lo que dijo después del Juego 2.
La realidad es que estas dos franquicias arrastran un clima de desagrado mutuo. Se vieron cara a cara en tres de los últimos cuatro playoffs, y eso —casi inevitablemente— termina alimentando situaciones “picantes” como la del cierre: provocaciones, reacciones rápidas y escenas que se quedan pegadas en la memoria.
En este momento, McDaniels tiene a Minnesota arriba 3-1 en la serie y se nota que logró meterse en la cabeza de los Nuggets. Ahora, con Denver contra la pared, el desafío pasa por lo mismo que marcó todo el partido: mantener la cabeza fría si quieren tener chances reales de una remontada seria en la serie.