MINNEAPOLIS—El mensaje desde la “zona campeonato” de la NBA hacia los Minnesota Timberwolves llegó con claridad y contundencia: quedaron eliminados de los playoffs tres veces seguidas, y la lectura es la misma para todos en la estructura del club. Todavía no están ahí.
Y si había alguien que miraba esa realidad con máxima atención, era Tim Connelly.
“Tenemos mucha confianza en el plantel, pero sería poco honesto presentarnos ante este grupo y decir que estamos conformes con el sexto lugar, que estamos felices con no ser un equipo que juegue con ventaja de localía en playoffs, o con que en los últimos tres partidos de cierre las cosas hayan sido desparejas. Tenemos que ser realistas con lo que tenemos: hay mucho más de bueno que de malo, pero hoy sabemos que no alcanzamos el nivel que se necesita”, sostuvo el presidente de operaciones de básquet de Minnesota.
Los Timberwolves venían de una eliminación ante los San Antonio Spurs la semana pasada. Fue en segunda ronda y con una diferencia enorme: una victoria de 30 puntos para los tejanos que dejó la serie resuelta. El antecedente inmediato también pesa: el año anterior, Oklahoma City Thunder dejó afuera a Minnesota en cinco juegos dentro de la Conferencia Oeste, en el camino hacia el título. Esa serie terminó con un triunfo de 30 tantos de los Thunder. Y en los playoffs de 2024, la historia tuvo otro capítulo parecido: Dallas Mavericks superó a los Timberwolves en cinco partidos en las Finales de Conferencia Oeste, cuando Luka Dončić todavía estaba en el equipo. En ese enfrentamiento, Minnesota perdió el juego decisivo por 21 puntos.
Ahora, el duelo entre Spurs y Thunder puede convertirse en algo histórico para la Conferencia Oeste: dos franquicias jóvenes, con temple mental, buen nivel defensivo y una figura estelar capaz de sostener el techo competitivo. En ese contexto, aparece la pregunta inevitable: ¿cómo puede Minnesota acortar distancia? Parte del trabajo, remarcan en el club, tendrá que salir “desde adentro”: ampliar roles de jugadores jóvenes, sumar responsabilidades a titulares ya establecidos y ajustar la rotación según lo que pida la postemporada. Pero otra parte del salto para competir con los gigantes de Oeste también tendrá que llegar “desde afuera”.
El problema es que el margen de maniobra en el mercado no es grande. En el draft de este año, los Timberwolves tienen la elección 28 del primer turno y la 59 del segundo, posiciones que suelen no cambiar por sí solas el mapa de un plantel en temporada baja. Por eso, con alta probabilidad, para conseguir una pieza que realmente mueva la aguja, Minnesota tendrá que desprenderse de un jugador clave o de más de uno. A eso se suma una desventaja adicional para la construcción del plantel de la próxima campaña: la lesión del tendón de Aquiles que sufrió el escolta titular Donte DiVincenzo, que lo dejará fuera “indefinidamente” durante el último año de su contrato actual.
“Donte es de los tipos más competitivos de la liga. En su ausencia, tenemos que encontrar, sin dudas, más tiro desde donde él juega. Creemos que va a volver, pero no sabemos cuándo”, explicó Connelly.
De cara al recambio, la conversación del verano girará en torno a la situación del ala-pívot Julius Randle. En los últimos cinco partidos de playoffs, su rendimiento fue muy flojo. Su balance de puntos netos (plus-minus) sumado en las cuatro derrotas ante los Spurs fue de menos 93, un indicador que obliga a mirar el rol y el impacto real del jugador dentro del sistema. Con todo, Connelly evitó meterse de lleno en la idea de si Randle encaja o no en el plan de largo plazo.
“No ganamos por un jugador y no perdemos por un jugador. Creo que cuando caímos en la forma en la que caímos ante San Antonio, ellos fueron claramente el mejor equipo, y tenemos que observar lo colectivo: desde nosotros hasta todo el edificio. ¿Qué podemos hacer todos mejor para asegurarnos de que no veamos el mismo resultado la próxima temporada?”, cerró Connelly.