El campeón defensor Oklahoma City Thunder estiró una marca: en cada uno de los últimos 23 playoffs con series de primera ronda hubo al menos un barrido, y esta vez fue el propio equipo que defendía el título el que mantuvo vivo ese patrón. Mientras el resto de las series siguió en marcha y el otro sembrado #1 aún está con vida (pero abajo 3-1), los Thunder se encargaron de cerrar cuentas en su cruce de primera ronda ante Phoenix Suns.
Ficha y datos del Juego 4
- Marcador: Oklahoma City Thunder 131, Phoenix Suns 122.
- Racha de cierre del partido: el Thunder despegó con un parcial de 27-12 en la segunda mitad del primer tiempo.
- Producción de Shai Gilgeous-Alexander: 31 puntos y 8 asistencias.
- Eficiencia de Oklahoma City: 54% de campo, con 17/34 (50%) en triples y 26/30 (87%) en libres.
- Línea de posesiones relevantes en el arranque: los Thunder metieron esos 27 puntos con 11 posesiones ofensivas en el tramo final del primer tiempo.
- Avance: el Thunder avanzó a las semifinales de Conferencia Oeste por tercer año consecutivo.
Los números
El Juego 4 fue el capítulo más cómodo de la serie para Oklahoma City, pero tuvo un momento bisagra: antes del descanso, el equipo dejó atrás cualquier posibilidad de reacción de Phoenix con una ráfaga de 27-12. Y eso no solo se explica por la cantidad de anotaciones, sino por el ritmo: esos 27 puntos llegaron a partir de apenas 11 posesiones ofensivas, una señal clara de que el ataque Thunder encontró ventajas y las convirtió con rapidez.
El entrenador Mark Daigneault resumió el porqué del funcionamiento: cuando el equipo juega “por delante de la defensa”, mueve el balón temprano y los jugadores llegan a los tiros con confianza, se crea la posibilidad de tener una noche así. En el caso de Shai Gilgeous-Alexander, su aporte fue el motor: 31 tantos con lecturas correctas cuando Phoenix lo encaró con zonas para frenar sus aislamientos, y con compañeros que terminaron de recompensar esas decisiones.
Oklahoma City, el ataque y la serie que encontró su mejor versión
Más allá del resultado del Juego 4, la lectura de la serie completa deja una idea central: Oklahoma City fue ofensivamente superior en los últimos cuatro partidos. Aunque en la temporada regular había sido su peor campaña en tres años en cuanto a eficiencia ofensiva (marcando apenas +2.8 puntos por cada 100 posesiones por encima del promedio de la liga, cuando en 2024-25 era +5.6), en estos días el Thunder mostró una versión muy distinta.
En los cuatro juegos, el equipo promedió 126.9 puntos por cada 100 posesiones. Fue, con mucha diferencia, su mejor serie ofensiva de las siete que disputó en los últimos tres años. El dato que marca el contraste es que en los primeros tres partidos no superaron el 35% en triples; aun así, se mantuvieron sólidos con el balón y se dieron segundas oportunidades trabajando en el vidrio ofensivo.
Los errores comenzaron a pesar en el Juego 4: allí las pérdidas de balón finalmente se volvieron un factor. Pero el campeón compensó con el mejor partido de tiro de la serie. En campo, marcó 54%; desde el perímetro, 17/34 para el 50%; y en libres, cerró con 26/30 para el 87%.
Shai y el flujo del partido: cuando el ataque encadenó tramos
El Thunder encontró momentos de control que se notaron en el marcador por ráfagas. En el primer cuarto, acumuló 33 puntos en una seguidilla de 19 posesiones. Luego, en el segundo cuarto, terminó con 27 anotaciones sobre 11 posesiones. En el tercero, el ritmo bajó un poco, pero aun así sostuvo una franja de 17 puntos en ocho viajes hasta el aro.
Del lado defensivo, el equipo no tuvo muchas paradas y no consiguió demasiadas detenciones que pudieran cortar el impulso de Phoenix. Sin embargo, no fue determinante: la ofensiva le dio al Thunder la capacidad de seguir imponiendo el tempo y sostener la diferencia.
El Thunder cuando Gilgeous-Alexander descansa
Mientras Jalen Williams esté fuera —y aun si en algún momento vuelve—, el ataque de Oklahoma City queda bajo la lupa en los minutos que Shai Gilgeous-Alexander no está en cancha. Ese fue un punto sensible en el Juego 3: con el MVP sentado, el Thunder apenas anotó 20 puntos en 19 posesiones ofensivas.
La historia cambió en el Juego 4. Sin contar una infracción de 24 segundos en los últimos instantes, el equipo sumó 31 unidades en 19 posesiones cuando Gilgeous-Alexander descansó. El rendimiento también fue notable: tiró 11/17 desde el campo, con 4/6 en triples.
La producción se repartió: cinco de los compañeros de Shai llegaron al menos a cinco puntos durante esos diez minutos. Pero el que tomó el control fue Ajay Mitchell, con una noche mucho más efectiva que la del sábado: terminó con 22 puntos y 7/16 en tiros.
Chet Holmgren fue el otro jugador que estuvo todo el tiempo en cancha en esos minutos. Y la clave táctica estuvo en el pick and roll entre Mitchell y Holmgren: esa combinación hizo que la defensa de Phoenix tuviera que rotar, abriendo espacios para atacar.
En cualquier serie, no siempre se repite el mismo nivel. El propio texto plantea que esos números de eficiencia (con un 76% en porcentaje de tiro efectivo) probablemente no sean sostenibles. Aun así, también marca un detalle importante del contexto: Mitchell recién está arrancando a construir su historial en playoffs, con apenas 84 minutos totales en la postemporada del año pasado. Dicho de otro modo: el Thunder lo metió en el fuego en un tramo crucial, y esos 10 minutos del lunes fueron fundamentales para que el equipo pueda repetir el tipo de producción sin depender exclusivamente de Shai.
Booker y los Suns: respuestas, pero insuficientes
Aunque el Thunder tuvo su mejor desempeño ofensivo de la serie, el Juego 4 no estuvo resuelto de forma temprana: Phoenix llegó a pelearlo hasta el tramo final porque defendió y se movió con eficiencia frente al equipo con la #1 defensiva de la liga.
Devin Booker fue el foco del plan defensivo de Oklahoma City, pero en los dos primeros cuartos no encontró el camino para romper el esquema. Al descanso tenía 2 puntos y 5 pérdidas, con un 0/3 en tiros de campo.
Sin embargo, Phoenix sí tuvo un primer tiempo funcional: Dillon Brooks trabajó en aislamiento y los Suns consiguieron triples de lado débil que, según el análisis, el Thunder suele permitir. Esa combinación mantuvo a Phoenix dentro del partido pese al control general de la defensa.
La segunda mitad trajo un cambio para Booker. Empezó a anotar con continuidad y metió algunos goles en transición, en parte porque Oklahoma City cometió varias pérdidas que terminaron acelerando la ofensiva rival. Además, el plan ofensivo encontró una herramienta: un pick and roll llevado hacia el lado vacío de la cancha —en lugar de atraer más defensores— también le dio resultados.
Booker cerró con 24 puntos, su mejor registro de la serie. Pero aun con ese repunte, su producción siguió siendo la más baja dentro del grupo de diez partidos que disputó en este tramo: promedió 21.3 tantos por juego, y además fue el tercer partido menos eficiente de su serie, con un 56.4% de porcentaje de tiro real (true shooting).
La lectura es simple: cuando te toca ser el foco principal de uno de los mejores equipos defensivos de la era, es muy difícil encontrar el mismo tipo de espacio y comodidad que en otras noches.
La defensa como guion: lo que dijo Shai
Gilgeous-Alexander explicó que las coberturas fueron “bastante buenas” sobre Booker. Dijo que el alero intentó tomar la decisión correcta en todo momento, jugando “de la manera correcta”, pensando en sus compañeros. También remarcó el trabajo de los cuerpos y la lectura: el Thunder ofrecía ayudas y el rival respondía con decisiones, a la vez que el plan terminaba acomodándose.
El mensaje final fue contundente: el plan de juego funcionó.
Phoenix, una identidad nueva… pero no alcanza
Los Suns fueron el único equipo que cayó en barrida en esta primera ronda. Aun así, el cierre de temporada deja una sensación distinta frente a lo que había sido 2024-25. El equipo logró reordenarse con el cambio de piezas: se menciona que, después de separarse de Kevin Durant y Bradley Beal, Phoenix terminó siendo un conjunto mejor.
En ataque hubo un paso atrás, aunque se describe como un retroceso pequeño. Donde sí hubo un salto claro fue en defensa: fueron el segundo equipo que más progresó en la liga, permitiendo 4.8 puntos menos por cada 100 posesiones que el año anterior. Ese avance vino con dos mejoras concretas en el “cómo” del partido: subió la tasa de pérdidas forzadas al rival (la mayor de la liga) y, además, bajó el porcentaje de triples que concedían (el segundo mayor descenso).
El punto más importante, según el enfoque, fue que Phoenix construyó una identidad nueva bajo el entrenador de primer año Jordan Ott. El texto subraya que no tiene el nivel de talento de la mayoría de los otros equipos de playoffs del Oeste, pero aun así aprendió rápido a ganar. La agresividad constante, tanto defendiendo como en el vidrio ofensivo, genera más intentos que el rival y, por ende, más victorias durante la temporada regular.
Daigneault resumió esa lectura al hablar de “disciplina y organización” en ambos lados de la cancha, destacando el trabajo de los Suns.
Qué queda para Phoenix: contratos, draft y el futuro de su núcleo
En Phoenix, gran parte del plantel base tiene contrato para la próxima temporada. Pero se aclara que hay dos excepciones relevantes: el base Collin Gillespie, con condición de agente libre sin restricciones, y el centro Mark Williams, agente libre con restricciones, quedan disponibles este verano. Además, los Suns no cuentan con una selección de primera ronda en el Draft de este año.
De cara al futuro, el equipo puede aspirar a mantener el progreso y mejorar en salud. En particular, el texto pone la lupa sobre Jalen Green, de 24 años: jugó solo 32 partidos de temporada regular, así que hay motivos para esperar mejor continuidad. A la vez, también se deja una duda razonable sobre cómo encaja a largo plazo junto a Booker.
Próximo rival del Thunder: Lakers o Rockets
Con la campaña de Phoenix finalizada, Oklahoma City esperará al ganador de la serie entre Lakers y Rockets. Se informa que L.A. está 3-1 arriba y que tiene la chance de cerrar el pase en casa el miércoles. El partido se programa para las 10 ET y se indica que habrá transmisión por ESPN.
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El texto de cierre no agrega datos del partido, pero sí una referencia a la trayectoria del autor original: John Schuhmann cubre la NBA desde hace más de 20 años.