Nikola Jokic volvió a encarrilarse con otro triple-doble y los Denver Nuggets evitaron la eliminación con un triunfo 125-113 ante Minnesota Timberwolves en el Juego 5 de la primera ronda del Oeste. Con Jamal Murray aportando lo justo desde el costado de los titulares y varios jugadores sumando desde la rotación, Denver aprovechó el duelo desigual: los Wolves llegaron con bajas importantes, ya que Anthony Edwards y Donte DiVincenzo estuvieron fuera por lesiones. La serie quedó 3-2 para Minnesota, que busca dar el golpe por segunda temporada consecutiva como sexto sembrado, mientras el próximo capítulo se juega el jueves en Minneapolis.
Por qué importa el 125-113: Denver se salva y la serie sigue caliente
El Juego 5 fue clave porque los Nuggets necesitaban sostenerse para no quedar afuera. Con el marcador 125-113, Denver estiró la serie y dejó a Minnesota con ventaja de 3-2 en un cruce de playoffs del Oeste que viene intenso desde el arranque. Para los Timberwolves, el objetivo es claro: sostener el control de la serie y consumar un desafío frente a un sembrado superior, en este caso el tercer lugar de la conferencia, algo que intentan repetir por segunda temporada seguida.
En el historial reciente de Minnesota, el antecedente que pesa es el del año pasado: como sexto sembrado, los Wolves superaron en primera ronda a Los Angeles Lakers y llegaron hasta las Finales de conferencia. En esta serie, además, el contexto estadístico también le da aire a Denver: desde 2015, un equipo que cae 1-3 logró remontar y ganar la serie cinco veces, y los Nuggets ya lo hicieron en dos oportunidades durante la burbuja de 2020, un recordatorio de que la remontada no es una fantasía en playoffs.
El Juego 6 se disputará el jueves en Minneapolis (por definirse horario).
Jokic volvió a dominar: triple-doble y ajuste ofensivo de Denver
La serie venía mostrando altibajos de Nikola Jokic. En los Juegos 2 a 4, el centro tuvo dificultades: se mencionó que registró 34% de efectividad en tiros de campo y apenas 15% desde el perímetro. La lectura fue que Minnesota —y especialmente Rudy Gobert— le complicó la vida, tanto por la forma de cuidar el aro como por cómo cerró para frenar sus acciones.
En el Juego 5, Jokic recuperó su versión de la temporada alta para volver a ser el eje. Terminó con 27 puntos, 16 asistencias y 12 rebotes para firmar su 23er triple-doble de playoffs en la carrera, ubicándose tercero en el ranking histórico detrás de Magic Johnson (30) y LeBron James (28). Desde el comienzo, Denver ajustó para que Jokic estuviera más involucrado y, además, se lo vio más rápido en sus decisiones ofensivas: Gobert y Naz Reid tuvieron problemas para frenarlo.
El entrenador de los Nuggets, David Adelman, lo resumió con una idea que va más allá del partido: “Jokić es Jokić”. En esa línea, sostuvo que los partidos pequeños o los juegos de muestra donde no rinde como suele hacerlo no deberían cambiar la proyección: cuando le toca, suele jugar bien.
El golpe de la noche: tercer cuarto de 37-24, Murray respondió y las bajas explican gran parte del guion
Más allá del triple-doble, el salto de Denver llegó en el tercer cuarto. Con una ausencia sensible en la rotación —Aaron Gordon, que estaba fuera por una distensión en el gemelo izquierdo— los Nuggets encendieron el ataque: superaron a Minnesota 37-24 en el parcial para llegar al cierre del tercer cuarto con ventaja 97-75 rumbo al último.
Spencer Jones fue una de las piezas que cambió el ritmo. Anotó 11 de sus 20 puntos en el tercer cuarto y conectó cuatro triples. Adelman destacó justamente esa confianza para tirar cuando aparece la abertura, y remarcó que no todos tienen la misma decisión en un partido grande. También apuntó al respaldo del staff y el vestuario como parte del sostén para que Jones repita ese tipo de acciones.
Cam Johnson, con una producción total de 18 puntos, seis rebotes, cinco asistencias y tres robos, además tuvo un tercer cuarto relevante: en ese tramo aportó cinco puntos, cuatro rebotes, dos asistencias y dos robos.
Denver estiró la diferencia a 102-75 con un triple de Jamal Murray dentro de los primeros dos minutos del cuarto final. Minnesota tuvo respuesta parcial y achicó a 111-101 con 4:38 por jugar, pero el margen ya estaba construido y los Nuggets supieron sostenerlo para completar la victoria.
Sobre Murray, el Juego 5 mostró una versión más completa. El All-Star por primera vez esta temporada había anotado 30 puntos en el triunfo de Denver en el Juego 1, pero en el Juego 5 registró 24 tantos con 9 de 23 en tiros de campo, además de siete asistencias, cuatro rebotes y cuatro robos. También influyó la decisión táctica de Adelman de darle más minutos al base Tyus Jones: al sumar un manejador más en cancha, Murray tuvo más libertad ofensiva para atacar con más opciones.
La otra mitad del guion fue la sanitaria para Minnesota. Anthony Edwards tiene una rodilla izquierda con hiperextensión y contusión, y el propio club lo consideró “semana a semana”. Por su parte, Donte DiVincenzo sufrió la rotura del tendón de Aquiles derecho en el Juego 4 y se sometió a una cirugía el lunes. Con eso, los Timberwolves llegaron con menos capacidad de gol: se marcó que la contribución de Edwards en la temporada regular era de 28.8 puntos por partido (con tiros eficientes), mientras que DiVincenzo promedió 12.2 puntos y 3.0 triples convertidos por juego.
¿De dónde salió el goleo de Minnesota en el Juego 5? Julius Randle hizo 27 puntos, Ayo Dosunmu sumó 18, Jaden McDaniels aportó 13 y, desde la banca, Bones Hyland y Terrence Shannon Jr. convirtieron 15 cada uno. Naz Reid cerró con 12.
Pero el dato que más dolió a Minnesota no fue solo el reparto de anotación, sino el costo en pérdidas: registraron 25 turnovers que terminaron en 35 puntos de Denver. El entrenador Chris Finch fue directo al diagnóstico: “Los turnovers más que cualquier otra cosa nos perjudicaron”.