Spurs y Wembanyama: clave ajustar defensa y ataque en el Juego 2

ByMartín Gutiérrez

Jun 5, 2026

NUEVA YORK– SAN ANTONIO. Knicks y Spurs seguramente piensen que pueden rendir bastante mejor de lo que mostraron en el Juego 1 de las Finales de la NBA. El partido se lo llevó Nueva York, pero dejó una sensación particular: fue el peor juego ofensivo de la postemporada para los dirigidos por Mike Brown. Del lado de San Antonio, el registro también fue para analizar, ya que se trató del tercer peor desempeño ofensivo de toda su temporada, considerando el total de 102 partidos. En términos de ejecución, la calidad de tiro de los Knicks fue relativamente baja, mientras que los Spurs tuvieron una lectura más cruda del “hace y falla”, con el acierto y los fallos pesando en su producción.

Más allá de eso, el Juego 1 fue intenso y atrapante: fue apenas el quinto partido de estos playoffs de los Knicks en el que la diferencia se mantuvo dentro de cinco puntos en los últimos cinco minutos. Aun así, hay chances de que ese tipo de partido “trabado” no se repita con tanta facilidad de cara al resto de la serie. Con esa idea en mente, estas son tres cuestiones a seguir en el Juego 2, el viernes a las 8:30 p.m. (hora del Este) por ABC.

1) Wembanyama más grande en cancha

Victor Wembanyama tuvo una noche complicada en el Juego 1: 6 de 21 en tiros (29%). Fue su tercer peor partido de efectividad en lo que va de la temporada, con un mínimo de 15 intentos. Y el dato de cómo se construyó ese volumen importa: solo nueve de esos 21 tiros llegaron en la pintura (43%), por debajo del 58% que había mostrado en la temporada regular. Además, la mayoría de las veces que pudo atacar la zona pintada estuvo bien defendido, y de esos nueve intentos cercanos apenas convirtió cuatro.

Claro que decir “que ataque más cerca del aro y con tiros más fáciles” es más sencillo que lograrlo, especialmente frente a un equipo tan físico como los Knicks, que prioriza la protección del aro por encima de defender la línea perimetral. En ese contexto, los pick and roll no deberían regalarle lobs sencillos, porque los defensores del lado débil no lo dejan avanzar “tocado” hasta el borde de la pintura cuando corta y rueda hacia el aro.

Sin embargo, esos esquemas sí pueden ayudarle a conseguir una mejor posición de poste mientras su defensor llega tarde y se recupera hacia atrás. Incluso si lo empujan con contacto desde el costado de su marca, puede vencer a su marcador para plantarse cerca del área restringida, reclamar la pelota y, dependiendo de la ayuda, forzar balón extra o el inicio de un doble equipo. En el Juego 1 también se vio algo similar a lo que podía funcionar: momentos en los que, teniendo oportunidades parecidas, se despegó del aro en vez de reclamar presencia constante cerca del canasto.

Los Spurs necesitan que el jugador de 2,13 metros (7 pies y 4 pulgadas) juegue “grande” en ambos extremos: en defensa para ordenar y en ataque para ocupar espacio. Y todo indica que en el Juego 2 irá con más determinación para hacerlo.

2) Los Knicks buscando acciones de final de reloj

Los Knicks, según su entrenador Mike Brown, “quieren jugar rápido”. En general, la ofensiva temprana suele ser mejor que la que llega con el reloj ya avanzado. Pero en el Juego 1 pasó algo distinto: hubo mucha ofensiva tardía para Nueva York, que tomó 34 tiros en los últimos siete segundos del reloj de posesión. Ese número está empatado como el sexto mayor registro de intentos en ese tramo de tiempo, entre cualquier equipo, en cualquier partido de la temporada (contando temporada regular, Play-In y playoffs). Dentro de esos 34 intentos, 12 de los 22 tiros que los Knicks lanzaron en el cuarto cuarto cayeron precisamente en ese tramo final.

San Antonio se puso arriba en el cierre del cuarto cuando los Knicks se quedaron sin anotar en seis posesiones seguidas. En esas seis, el final de la jugada terminó con tiros fallados sobre la bocina o ya muy tarde en el reloj. En total, en los últimos siete segundos del reloj del Juego 1, Nueva York tuvo 9 de 34 (26%), incluyendo un 3 de 12 desde el triple.

Aun así, alcanzó. Y Jalen Brunson terminó de cerrar el partido con la última acción de final de posesión: un fadeaway muy difícil ante Devin Vassell en el último minuto.

En general, ningún equipo quiere vivir tanto sobre el final del reloj como lo hicieron los Knicks en el Juego 1. Pero hay un matiz: pocos son tan cómodos ejecutando en esos segundos como Nueva York. Considerando 67 jugadores que tuvieron al menos 300 intentos de campo en los últimos siete segundos del reloj de posesión durante las últimas dos temporadas (temporada regular y playoffs), los cinco titulares de los Knicks aparecen con ubicaciones de elite en el porcentaje efectivo en ese tramo: tercero, quinto, sexto, décimo y duodécimo.

En el otro lado, San Antonio tampoco tuvo un volumen alto de lanzamientos en el mismo tramo: solo 12 de sus 89 tiros del Juego 1 llegaron en los últimos siete segundos de la posesión. En ese sentido, no parece que los Spurs quieran entrar en esa carrera de reloj tanto como los Knicks lo hicieron el miércoles.

“Creo que, en general, no hicimos el pase extra tanto como lo solemos hacer”, comentó Stephon Castle el jueves. “Nos fuimos acomodando más de lo que normalmente lo hacemos. El entrenador insiste mucho: tratar de encontrar algo mejor en cada posesión, buscar la mejor opción de tiro”.

Además, Nueva York ya jugó cuatro partidos contra San Antonio en esta instancia, y en tres de esos encuentros explicó tres de las siete veces que los Knicks llegaron a al menos 29 intentos en los últimos siete segundos del reloj. Por lo tanto, es razonable esperar más ofensiva tardía en el Juego 2, donde la capacidad de ejecutar en esos últimos segundos podría ser clave para decidir si los Knicks vuelven a Nueva York con ventaja de 2-0.

3) Cambios defensivos y la pelea por el rebote

En el Juego 1, los Spurs capturaron más rebotes ofensivos (14) que los Knicks (10). Es cierto que cualquier rebote ofensivo puede traducirse en segundas chances, pero no toda segunda chance nace de un rebote ofensivo: también aparecen por faltas de balón suelto o por rebotes que se van fuera tras pegar en la defensa. Aun así, las segundas oportunidades tuvieron un balance favorable para Nueva York: los puntos de segunda chance fueron 23-14 para los Knicks.

San Antonio recurrió con bastante frecuencia al cambio de marcaciones sobre los bloqueos con el balón en el Juego 1, y eso a menudo generó desajustes para Karl-Anthony Towns. A inicios del segundo cuarto, Wembanyama cambió una pantalla de Towns hacia Jose Alvarado, dejando a De’Aaron Fox sobre Towns. El pívot de los Knicks lo llevó a la pintura y logró que llegara ayuda, lo que abrió un triple de lanzamiento rápido para Miles McBride.

Más tarde, en el cierre del segundo, Wembanyama volvió a cambiar una pantalla de Towns por Brunson y defendió de forma exitosa el aislamiento que siguió, otro tiro de final de reloj. Pero Towns pudo llevarse a Castle a la pintura, provocó una falta de balón suelto y eso terminó en dos tiros libres.

Los Spurs van a continuar cambiando, y la lógica es clara: esos cambios suelen derivar en situaciones de final de posesión, especialmente porque los Knicks no están ganando ventajas tempranas con la misma facilidad.

De todos modos, el beneficio podría llegar después del primer tiro, y ahí es donde la “batalla” del vidrio vuelve a ser central durante toda la serie.

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John Schuhmann cubre la NBA desde hace más de 20 años.

By Martín Gutiérrez

Martín es periodista deportivo especializado en baloncesto argentino y ligas internacionales. Lleva más de 8 años cubriendo la Liga Nacional, Euroliga y NBA, analizando estadísticas, tácticas y rendimiento de jugadores.