Spurs vs Timberwolves: el Juego 4 clave para romper la serie al 3-0

ByMartín Gutiérrez

May 10, 2026

Otra semana más para intentar descifrar si San Antonio y Minnesota pueden estirar al máximo la serie de semifinales del Oeste. Mientras tanto, el “Juego 4” promete ser lo suficientemente jugoso como para marcar una diferencia grande en el camino: en una serie al mejor de siete, si alguien llega al 3-0, el cuarto partido puede terminar de liquidar el duelo y permitir que el resto siga avanzando. En cambio, si el desarrollo está 2-1 —como ocurre en esta instancia con los Spurs arriba— el Juego 4 del domingo (7:30 ET, por NBC) se siente como un cruce clave, de esos que no admiten marcha atrás.

Si San Antonio logra imponer su ritmo en el Target Center de Minneapolis con la ambición que se le presupone, el escenario más probable sería un golpe de autoridad que le garantice el avance cerca del 95% de las veces. Ese resultado, además, dejaría a los Spurs muy bien posicionados para un duelo que podría ser épico en el Oeste ante OKC.

Pero si Minnesota responde y empareja la serie 2-2, la presión para San Antonio crece con fuerza: ya no sería solo ganar, sino evitar perder el Juego 5. Con los Wolves asegurando al menos otro partido en casa, las chances de que la serie llegue a siete juegos se vuelven bastante más reales.

Tras dos presencias consecutivas en la final del Oeste, Minnesota mira la ronda siguiente como si le perteneciera por derecho. San Antonio, por su parte, viene recortando con cada juego la brecha de experiencia frente a un plantel más curtido y no parece dispuesto a ceder terreno ahora.

Tres cosas para mirar el domingo

  1. Un “respiro” más rápido para Edwards

    Que Victor Wembanyama esté cerca del aro mientras, en cada posesión, sus compañeros despliegan ayudas defensivas dobles sobre Anthony Edwards suele provocar en Minnesota ofensivas lentas, con decisiones trabadas y poca fluidez. Y hay un motivo que se vuelve central: Donte DiVincenzo, pieza fija del perímetro de la guardia de Edwards durante toda la temporada, estará fuera por un tiempo prolongado luego de romperse el tendón de Aquiles derecho en la serie ante Denver.

    DiVincenzo, además, no era de los que piden permiso para castigar: cuando se le abría el espacio, le cobraba a la defensa con triples. En la temporada regular lideró a su equipo con 244 lanzamientos de tres, con un promedio de ocho por partido. Esa amenaza era una de las formas más claras de quitarle “ayuda gratis” a Edwards, que es el peligro número uno de Minnesota.

    Con DiVincenzo fuera, Edwards en varios tramos —sobre todo en los dos primeros juegos— se movió más despacio para buscar juego y para repartir. Y cuando lo lograba, el receptor no encontraba el castigo inmediato que los Spurs necesitaban evitar.

    La presencia larga de Wembanyama y el alcance de sus brazos —“Wandering Albatross”, como lo apodan— hacen que el aro del lado de San Antonio parezca más cerrado de lo que realmente está, incluso cuando la jugada ofrece una ventana.

    Además, los equipos de Wembanyama suelen sentirse menos vulnerables dentro de sus rotaciones. Minnesota necesita provocar dolor temprano en el intercambio para que el foco sobre Edwards no sea tan nítido, pero con la excepción de Mike Conley, ninguno de los otros titulares aparece como un tirador de respuesta inmediata.

    Algo tiene que cambiar, porque el ataque de Minnesota se ve parecido a como se sienten las rodillas de Edwards: con limitaciones y sin el mismo ritmo. Después de promediar 115,6 puntos cada 100 posesiones en la temporada regular y 112,8 en la primera ronda ante Denver, en los primeros tres juegos de esta serie quedó en 100,0. En la liga, durante la campaña, ese número habría sido el último por un margen amplio.

  2. Tiempo para que los jugadores de rol… rueden

    El cliché ya está instalado: los jugadores de rol tienden a rendir mejor en playoffs cuando el partido se “calienta” y el rol específico pesa más. Minnesota necesita encontrar parte de eso antes de volver a la ruta para el Juego 5 del martes.

    Los 18 puntos de Naz Reid del viernes no alcanzan para medirlo con justicia, porque Reid se vuelve tan indispensable en la rotación que jugó más minutos en el Juego 3 que en tres de los cinco titulares. Ayo Dosunmu aportó 11 puntos, tomó siete rebotes y repartió cinco asistencias. Terrence Shannon Jr. terminó con un inusual +19, aunque su producción fue más baja: cinco tantos con un 2 de 6 en tiros de campo en más de 28 minutos.

    Jugar apenas ocho minutos es una forma dura de estar, más todavía con partidos cada día por medio. Un estallido de ofensiva instantánea desde el tirador Bones Hyland, o algún desorden defensivo que genere el base Jaylen Clark, podría ser el factor que Minnesota necesita para emparejar la serie.

  3. Disfrutar el crecimiento de un Wembanyama todavía joven

    Los escépticos —y también los seguidores de larga data de la NBA, incluso los hinchas de equipos rivales— pueden tener excusa si tardaron en subirse al tren de Victor Wembanyama durante sus tres primeras temporadas. Al fin y al cabo, a San Antonio le tomó hasta esta campaña llegar a playoffs: 22 y 34 victorias parecían pequeños pasos para alguien de su tamaño.

    Además, es lógico que aparezca resistencia cuando uno siente que el producto se aceleró demasiado desde la propia liga, que lo promocionó como presente y futuro apenas llegó en 2023.

    Pero es momento de re-evaluar y, al menos, abrir la mente: el de 22 años mostró el viernes, en ambos costados del campo, con una actuación de 40 minutos, que es mucho más que un “perfil” afortunado genéticamente.

    Crecer —al menos hasta los 7 pies y 4 pulgadas— es una ventaja enorme. Jaden McDaniels, de Minnesota, dijo que Wembanyama “parece de 10 pies”, algo que en la cancha se traduce en un techo físico que condiciona decisiones rivales.

    Ahora bien, no se fabrica el toque de tiro ni la precisión de pies que demuestra Wembanyama sin meter esos entrenamientos constantes: esas “10.000 horas” que popularizó Malcolm Gladwell.

    Tampoco se aprende a armar jugadas para que los compañeros estén bien posicionados, ni a orquestar un plan en tiempo real, como hizo en el cuarto período al encestar su triple definitorio. Eso requiere estudiar el juego, conocer el trabajo de cada uno y repetirlo hasta que salga con naturalidad. Y no se mantiene la calma, la estabilidad y la falta de vértigo ante el ruido mediático sin ordenar prioridades: en ese sentido, se lo ve más cerca del perfil de Tim Duncan que del estilo ruidoso de Draymond Green en sus declaraciones.

    El Juego 3 de Wembanyama fue de los que quedan en la memoria: 39 puntos, 15 rebotes, cinco bloqueos, jugadas decisivas y, además, haber transitado los últimos seis minutos con cinco faltas personales. Ya con ese antecedente, lo que se viene promete ser todavía más.

    Cuando un jugador del perfil de los Spurs guarda un cuarto premio de MVP o luce su tercer anillo de campeón, es entendible que aparezca cierta resistencia “a la francesa”.

    Por ahora, lo mejor es subirse al viaje y disfrutarlo.

By Martín Gutiérrez

Martín es periodista deportivo especializado en baloncesto argentino y ligas internacionales. Lleva más de 8 años cubriendo la Liga Nacional, Euroliga y NBA, analizando estadísticas, tácticas y rendimiento de jugadores.