LeBron vuelve a cargar a los Lakers: necesitan que reviva en el Oeste

ByMartín Gutiérrez

Apr 17, 2026

Los Angeles Lakers jugaron el jueves ante Golden State Warriors con media rotación afuera. Luka Dončić, Austin Reaves, Marcus Smart y Jaxson Hayes no estuvieron en cancha, pero aun así el equipo consiguió el triunfo para seguir con vida en la pelea por el tercer puesto del Oeste. En la práctica, la noche se pareció a esos partidos donde todo depende de que LeBron James se ponga el traje de héroe.

James estuvo a un paso de un triple-doble: terminó con 26 puntos, 11 asistencias y ocho rebotes. Fue su segundo “casi” de la semana, porque el domingo había anotado 30 unidades, repartido 15 asistencias y capturado nueve rebotes frente a Dallas. Son números que, para la mayoría de los jugadores, ni siquiera aparecen una vez en toda una carrera; y con tantos faltantes en la rotación, es exactamente el tipo de rol que tiene que sostener a sus 41 años.

De un vistazo

  • Los Lakers ganaron pese a que faltaron Luka Dončić, Austin Reaves, Marcus Smart y Jaxson Hayes.
  • LeBron James rozó el triple-doble: 26 puntos, 11 asistencias y ocho rebotes.
  • Fue el segundo partido de la semana con “casi” triple-doble (también 30 puntos, 15 asistencias y nueve rebotes vs. Dallas).
  • El objetivo del equipo pasa por mantenerse en la lucha por el puesto 3 del Oeste.

Consultado después del juego sobre qué necesitaba de él el equipo en una situación tan desbalanceada, James respondió con una frase directa: “Everything”. Y completó la idea: “Everything, so nothing changes for me. Just back to the old ways.” Traducción al básquet: seguir haciendo de todo, sin alterar su forma de jugar.

Ese rol le resulta familiar, casi inevitable, desde que empezó a construir carreras levantando equipos golpeados por ausencias. Ya sea cuando le tocó ganar 60 partidos con planteles sin grandes coestrellas, o cuando tuvo que cargar con la serie de las Finales de 2015 con sus dos mejores compañeros tocados, LeBron conoce de memoria la exigencia de “hacerlo todo”. No era el guion que él —ni el propio club— imaginaban para esta temporada, pero la realidad lo empuja a volver a lo esencial.

El “plan” que se parecía al de siempre… hasta marzo

El equipo mostró su mejor cara en marzo: perdió solo dos veces durante el mes y, en ese tramo, James tuvo un papel mucho más reducido. Los números brutos se mantenían en rango, pero la carga de trabajo de base no. Los datos de seguimiento indicaron que tocó menos el balón, que cuando lo tenía lo pasaba menos tiempo en manos y que driblaba con menos frecuencia.

En ese contexto, la mayor parte de sus puntos llegó por transición, y además lidera la NBA en puntos de contraataque en esta temporada. En media cancha, en cambio, el peso ofensivo se inclinó hacia Dončić y Reaves. Así estaba armado el funcionamiento de los Lakers: tres creadores de tiro de alto voltaje, con la necesidad de que uno de ellos —y en este caso LeBron, con 40 y pico— dosifique para llegar dominando al tramo decisivo.

Ahora no hay margen para dosificar

Pero esa dosificación ya no es posible. Para que Dončić vuelva desde su lesión: padece una distensión grado 2 en el gemelo (tendón/parte posterior del muslo, según la formulación habitual de la nota) y su regreso se ve prácticamente inviable para el arranque de los playoffs de primera ronda, que comienzan la semana próxima. Incluso se menciona que estaría buscando un tratamiento en España. El cronograma estimado para Reaves también lo dejaría fuera, al menos, por un tiempo similar.

Con ese panorama, James queda como la última estrella disponible. Y eso significa que cualquier chance de supervivencia de los Lakers depende de que haga, exactamente en sus palabras, “todo”. No alcanza con ser la referencia: tiene que ser el máximo anotador, el principal generador de juego y también un defensor confiable. Tiene que ser el sol alrededor del cual gire lo que quede de este plantel.

Y en cierto modo, el guion cierra perfecto. A medida que se acerca el final de su carrera, James vuelve al rol que tenía al principio: el de cargar con un equipo que, por cómo llegó al presente, no parece del todo ajustado para la serie de playoffs que está por intentar arrastrar. Ahora sí, vuelve a “las viejas formas”, enfrentando una rotación incompleta y una misión enorme con la única figura que sigue entera.

By Martín Gutiérrez

Martín es periodista deportivo especializado en baloncesto argentino y ligas internacionales. Lleva más de 8 años cubriendo la Liga Nacional, Euroliga y NBA, analizando estadísticas, tácticas y rendimiento de jugadores.