El “mapa” de playoffs en la NBA no es tan fijo como suele creerse: el año pasado, 10 equipos se quedaron afuera y, de ese grupo, seis podrían terminar en el Play-In o directamente en los playoffs. En esa misma lógica, esta nota ordena a 10 franquicias que hoy no estarían en la postemporada por su probabilidad de “entrar” la próxima temporada, mirando señales deportivas, capacidad de reconstrucción y contexto de calendario, recortes salariales y cambios en las reglas de lotería.
Por qué puede cambiar tanto el panorama (y qué dicen los antecedentes)
La temporada anterior dejó una advertencia: hubo 10 equipos que no jugaron playoffs. Esta vez, parte de ese mismo grupo podría reacomodarse rápido: Charlotte, Filadelfia, Phoenix, Portland, San Antonio y Toronto aparecen como candidatos a meterse en el Play-In o en la primera ronda de playoffs. Y la razón de fondo es que el incentivo para “perder a propósito” podría bajar todavía más por los ajustes en la lotería.
La hipótesis que subyace es simple: si la competencia por draft pierde atractivo, los equipos que venían “tanqueando” varios años podrían optar por ser más competitivos. A eso se suma que, aun cuando no todos estén listos, el recambio de planteles suele producir saltos de rendimiento de un año a otro.
En ese marco, el ejercicio arranca con una idea histórica: en los últimos 20 años, Sacramento solo llegó una vez a playoffs. Eso implica un 95% de “fallo” de corte, incluso en temporadas donde, en teoría, estaban intentando ganar.
La pregunta, entonces, es qué tan distinto sería el torneo si todos buscaran de verdad competir, en lugar de administrar la tabla para maximizar chances de draft. Esta clasificación intenta responderlo con un enfoque de probabilidades, apoyado en el pasado reciente y en el contexto inmediato de cada franquicia.
La lista de equipos que podrían colarse en playoffs el próximo año
10. Sacramento Kings
En Sacramento, el escenario luce poco favorable para una apuesta seria a corto plazo. El objetivo probable sería aliviar salarios y desprenderse de jugadores más grandes. Antes incluso de considerar su primera selección alta proyectada para la primera ronda y el resto de movimientos para completar plantel, los Kings ya estarían por encima del impuesto de lujo del próximo año.
Dentro de ese contexto, DeMar DeRozan figura como candidato natural para ser traspasado o cortado: su contrato tiene una porción garantizada parcialmente. Además, Domantas Sabonis ya había estado disponible en el mercado de traspasos en el cierre del deadline y, de repetirse el patrón, podría volver a estarlo.
El mensaje general es que Sacramento entra en modo reconstrucción. O, al menos, que no habría salido realmente de un proceso que comenzó hace dos décadas. En cualquiera de los dos casos, la conclusión es que no se lo ve como un equipo de playoffs en 2026.
9. Chicago Bulls
Chicago comparte con Sacramento el “ADN” de intercambios y reconstrucciones, aunque con una diferencia: no arrastra un nivel de desesperanza histórica tan marcado. Aun así, incluso con el cambio de conducción —remoción de Artūras Karnišovas (vicepresidente ejecutivo) y Marc Eversley (gerente general)— la vara para medir “ambición” sigue siendo alta.
Los Bulls aparecen como el equipo del Este con menos proyección deportiva en el corto plazo y, además, el que más señales de falta de rumbo muestra en este momento. La rotación actual no parece tener demasiados nombres destinados a ser parte del campeón que la franquicia imagina: Josh Giddey y Matas Buzelis son los más probables, mientras que Jalen Smith podría quedar como pieza de banca.
En el deadline se movieron piezas de rol importantes, pero el intercambio llegó tarde y con retornos limitados. Eso sugiere una estrategia de avance lento: Chicago podría generar espacio salarial relevante si lo decide, pero el draft probablemente no le entregue una selección tan alta como para resolver de golpe, y antes de competir en serio necesitaría varias incorporaciones significativas.
8. Memphis Grizzlies
Memphis ejecutó un quiebre al desprenderse de Desmond Bane y Jaren Jackson Jr. Sin embargo, eso no necesariamente implica un “tanqueo” total. Con cambios en la lotería, una estrategia de ese tipo podría incluso volverse menos viable.
Además, el armado de Memphis está cubierto por los activos: el plantel está hedgehado con tres primeras rondas de 2027. Eso le da margen para dejar que el proceso madure sin depender de una sola jugada.
Ja Morant sigue en la franquicia, pero su situación contractual es lo suficientemente riesgosa como para que haya habido poco interés de intercambio. Aun así, existe la chance de una reacción: aunque se espera que tenga dificultades por una merma en su capacidad de llegar con frecuencia al aro, el rebote es posible.
Hay un dato de rendimiento con Zach Edey en cancha que alimenta el optimismo: cuando Edey estuvo presente, Memphis superó a sus rivales (en su mayoría de nivel bajo) por 18.4 puntos cada 100 posesiones. La pregunta es cuánto podría crecer esa producción con más minutos del pívot la próxima temporada, y también con mayor protagonismo de Ty Jerome. Cedric Coward, por su parte, debería seguir evolucionando en su segunda temporada.
En síntesis, se percibe un equipo joven con talento y una estructura organizacional competente. Pero, siendo una franquicia del Oeste que además cedió dos jugadores de nivel máximo, el techo luce limitado: no se espera que sea un equipo realmente malo, aunque el salto a playoffs parece demasiado grande.
7. Brooklyn Nets
Brooklyn no tiene el mismo volumen de talento interno que Memphis, pero cuenta con tres ventajas claras. Primero, la geografía competitiva: en el Este es más sencillo entrar a la postemporada. Segundo, el dinero: tanto Nets como Grizzlies pueden crear espacio salarial, pero Brooklyn tendría vías más directas para lograrlo.
El tercer punto es motivacional y está ligado a su calendario de activos: Brooklyn no controla su primera ronda de 2027. Esa selección es la pieza final que sale del intercambio por James Harden de 2021 y viaja a Houston a través de derechos de swap.
Brooklyn no querrá regalarle a Houston una selección alta extra luego de haberle entregado el tercer pick en 2024. Por eso, la lectura es que los Nets buscarán competir la próxima temporada.
El patrón reciente también acompaña: el año pasado, Brooklyn se excedió en rendimiento bajo el entrenador debutante Jordi Fernández, hasta que Sean Marks empezó a mover veteranos. Esta temporada, el sobrecumplimiento llegó temprano en los minutos de Michael Porter Jr. La idea es que, con la misma lógica de “si van en serio, pueden rendir más”, el próximo paso probablemente sea más favorable.
6. New Orleans Pelicans
Entre los equipos de esta lista, New Orleans es el caso más “atípico” porque terminó la temporada con la intención de ganar. En su defensa, era el único que no tenía incentivos para perder: canjeó su primera ronda de 2026 por Derik Queen, así que no participó de la puja del “tanqueo” de 2026.
Ese movimiento se tradujo en impulso de cara a la campaña 2026-27. Los Pelicans se mantuvieron cerca del punto de equilibrio desde fines de enero. Zion Williamson tuvo uno de los tramos más sanos de su carrera. Queen y Jeremiah Fears mostraron señales como rookies.
Además, no se terminaron de ejecutar salidas relevantes como las que suelen ocurrir en procesos: no terminaron traspasando a Trey Murphy III ni a Herbert Jones. La vuelta de Dejounte Murray desde la rotura del tendón de Aquiles no tuvo tanta exposición mediática como el retorno de Jayson Tatum, pero el impacto se considera igual de impresionante. Con esa base, no se descarta a New Orleans como candidato a playoffs en 2027, aunque falte confirmación sobre cómo queda el plantel.
5. Milwaukee Bucks
Milwaukee aparece como el más difícil de proyectar. Todo depende de si Giannis Antetokounmpo continúa o si termina siendo traspasado. Si lo intercambian, según el retorno, los Bucks podrían caer hasta el puesto 9 en esta misma lista, reduciendo su probabilidad de playoffs por encima de casi todos, con una excepción: los Kings.
En cambio, si Giannis se queda, el equipo subiría algunas posiciones, porque tener un candidato al MVP en el Este pesa muchísimo… siempre que la salud acompañe. En este punto, la disponibilidad de Antetokounmpo no ofrece garantías absolutas, aunque esta temporada se describe como una excepción en el tema físico.
En el medio existen varios escenarios: Milwaukee podría cambiar a Antetokounmpo por picks; podría verse forzado a negociarlo por veteranos; o podría sostenerlo y usar sus tres primeras rondas negociables para armar algo más sólido alrededor. En seis meses, el lugar de Milwaukee en la clasificación podría ser diferente, pero por ahora se ubican en el número 5.
4. Washington Wizards
La sociedad entre Trae Young y Anthony Davis se plantea como complementaria en varios frentes. En lo inmediato, deberían construir una conexión fuerte mediante un pick and roll constante. Pero, además, cumplen roles distintos a nivel “arquitectura” del juego.
Young es un elevador de piso: su presencia genera una ofensiva de media cancha más estable, algo que se necesita para ganar partidos en la temporada regular. Davis, en cambio, es un elevador de techo: no comparte las mismas debilidades típicas de playoffs que suelen aparecer con Young. En la postemporada, los pívots defensivos son una necesidad, y el emparejamiento con Alex Sarr tiene chances de ser particularmente valioso.
La duda es si Davis estará sano durante todo el año. También se considera que, por la edad, el jugador viene con una tendencia a la baja. Aun así, el argumento para Wizards es que Davis fue el “salto de upside” de la ecuación: Young sería el punto de partida.
Con Young y una temporada extra de experiencia para los más jóvenes del plantel, Washington debería al menos tener una base de competencia. El objetivo realista sería estar en la pelea por un lugar del Play-In. Y si Davis aparece en su mejor versión, el techo del equipo podría crecer por encima de ese escalón.
3. Dallas Mavericks
Dallas entra en la conversación con otra mejora: no se sabe qué versión de Kyrie Irving regresará al equipo, pero incluso una versión disminuida implicaría un salto claro frente a los guardias que tuvo el plantel en la temporada.
En el armado del resto del plantel, el traspaso de un veterano destacado fue el de Davis, y eso deja intacta gran parte del soporte que Nico Harrison había conformado cuando buscaba competir. Además, se menciona que “los dioses del draft” parecen tener una inclinación especial hacia los Mavericks, por lo que se espera que agreguen otro rookie de primer nivel.
2. Utah Jazz
Esta posición se describe como un ranking centrado en Cooper Flagg. Los “segundos años” que se convierten en All-Stars no son comunes, pero ocurren. En esta década, se citan casos como Zion Williamson, LaMelo Ball, Paolo Banchero y Victor Wembanyama.
La versión rookie de Flagg aparece como igual de prometedora que cualquiera de esos jugadores, con la salvedad de Wembanyama. Si Flagg termina siendo el jugador que se espera para el próximo año, se lo ve con opciones reales de ser estrella. Y si es estrella, hay suficiente talento alrededor como para que la dupla Flagg-Irving compita por un lugar en la postemporada.
Para entender el salto, se marca un umbral: de “podría colarse” a “yo sí esperaría que entre”. Utah pasó cuatro años frenando el crecimiento de Will Hardy mediante recortes constantes: traspasos de veteranos y descanso de piezas importantes. Cuando el equipo tuvo a sus mejores jugadores, sobrecumplió. La próxima temporada, la presunción es que tendrá a todos los que estén sanos en cancha.
El plantel no tiene un jugador de nivel All-NBA como figura única, pero compensa con profundidad. Lauri Markkanen, Jaren Jackson Jr. y Keyonte George aparecen como candidatos a All-Star. Walker Kessler debería volver a estar disponible en la agencia restringida, y la combinación Kessler-Jackson se describe como un dúo ideal de frente que hace casi imposible atacar el aro sin sufrir.
Ace Bailey tuvo un año de debut mejor de lo que Utah podía esperar: no solo aporta puntos, también funciona como wing completo y equilibrado. Además, se anticipa que llegará otro pick alto. Jóvenes como Isaiah Collier y Kyle Filipowski crecieron lo suficiente como para sostener una banca sólida.
Utah no está lista para pelear por el campeonato, pero se la ve con piso alto, un entrenador de primer nivel y, después de cuatro años de frustración, con mandato organizacional de empezar a ganar. La expectativa final es que el Jazz termine siendo un equipo de playoffs en 2027.
1. Indiana Pacers
El cierre es el equipo que, si se lo compara con el presente, ya estaría dentro de playoffs: Indiana llegaría a la postemporada esta temporada si Tyrese Haliburton hubiese estado sano. La recuperación de Jayson Tatum y Murray desde la rotura del tendón de Aquiles se usa como espejo para proyectar confianza: por cómo respondieron, los Pacers podrían tener buenas chances de que el regreso de Haliburton ocurra.
Y aun si Haliburton vuelve con limitaciones, se remarca que Indiana llegó a representar al Este en 2024 pese a que el base jugó con problemas de isquiotibiales. Esa evidencia sugiere que el equipo tiene herramientas para sostener la vara.
Además, gran parte del roster de la Final de 2025 sigue intacto. El núcleo solo cambió en una pieza importante: Myles Turner. Como ajuste, Ivica Zubac sería una mejora. Con ese panorama, Indiana tendría una probabilidad de 50-50 de agregar un pick de alto valor.
Si bien no se garantiza un retorno a las Finales, se considera un “no-brainer” pensar que, al menos, van a estar en la zona de postemporada. En términos históricos, Indiana se perdió playoffs apenas 10 veces desde 1990: las bajadas largas y sostenidas son raras en la franquicia.