Jayson Tatum se perderá el Juego 7 de la serie de primera ronda entre Boston Celtics y Philadelphia 76ers. La franquicia de Massachusetts lo confirmó pocas horas antes del salto inicial. Tatum había salido del Juego 6 tras 29 minutos de acción y no regresó. Después del partido, explicó que se sentía “un poco rígido” y, en ese momento, no parecía preocupado por su disponibilidad para el decisivo.
De todos modos, el sábado apareció en el parte médico: lo informaron como cuestionable por rigidez en la rodilla izquierda. En Boston entienden que no hay margen para especulaciones con el estado físico de su figura, especialmente por el contexto reciente de lesiones graves. Tatum ya se perdió gran parte de la campaña por la recuperación de un desgarro del tendón de Aquiles que sufrió en los playoffs del año pasado. Desde su regreso, su nivel fue alto, pero en las últimas semanas el circuito de NBA vio varios casos en los que los jugadores se jugaron por molestias menores y terminaron con lesiones de mayor gravedad. El ejemplo más resonante fue el de Tyrese Haliburton, que se desgarró el Aquiles durante el Juego 7 de las Finales, en un partido en el que había ingresado con una molestia en la pantorrilla. Por esa misma lógica de cuidado, los Celtics decidieron que Tatum se quede afuera.
“Entró hoy con molestia en la rodilla”, indicó el entrenador Joe Mazzulla antes del juego. “El cuerpo médico y yo decidimos que no juegue”.
La baja pega, pero Boston llegó con una ventaja difícil de replicar: ya tuvo rodaje en la temporada regular jugando sin Tatum. Los Celtics arrancaron el curso con un récord de 41-21 antes del retorno del alero en marzo. En ese tramo también disputaron cuatro partidos de temporada regular ante los 76ers: se llevaron dos y los otros dos los perdieron, aunque en conjunto los marcadores negativos de Boston sumaron apenas tres puntos de diferencia.
En la serie, antes de resentirse, Tatum promediaba 23.3 puntos, 10.7 rebotes y 6.8 asistencias por partido. Sustituir ese volumen de producción suele ser un desafío enorme para cualquier equipo, y más en playoffs. En el ataque de Boston, Jaylen Brown mostró una caída en su rendimiento goleador durante la postemporada, y Derrick White —que fue determinante durante gran parte del curso— sufrió muchísimo frente a Philadelphia. A eso se suma un detalle de mercado que también pesa: en la fecha límite, Boston intercambió a Anfernee Simons, perdiendo una opción adicional de creación para una situación como la actual, donde la rotación ofensiva necesita más alternativas para sostener el ritmo.
Aun así, hay un dato que acompaña a los Celtics en el aspecto histórico: en toda la era de la franquicia, nunca eliminaron una serie luego de ir 3-1 abajo. Además, ya superaron a los 76ers en tres series de playoffs distintas desde que llegaron Tatum y Brown por draft. También juega a favor la costumbre: en los Juegos 7, los equipos locales suelen tener una gran ventaja. Boston, por plantel y funcionamiento, parece de los candidatos mejor posicionados para sobrellevar la ausencia de una estrella, pero con la temporada en juego, la responsabilidad caerá de lleno en el resto: banca, roles y ejecución ofensiva tendrán que sostenerse para que este ganador-take-all no se escape.