La fecha límite para bajarse del Draft de la NBA 2026 y conservar la elegibilidad universitaria ya pasó. Con ese plazo ahora en el espejo retrovisor, aparece un panorama más nítido sobre qué jugadores realmente estarán disponibles para ser elegidos el mes próximo… aunque, en el fondo, el resultado es que surgen más interrogantes que certezas.
Los nombres que conviene seguir de cerca —porque mantuvieron su candidatura luego de atravesar el proceso— son Koa Peat (Arizona), Meleek Thomas (Arkansas) y Allen Graves (Santa Clara). Los tres, por cómo viene tomando forma el mercado, tendrían chances de caer entre la parte media y el tramo final del primer ronda. De ese grupo, Peat es el más debatido: su rendimiento en el NBA Draft Combine dejó dudas, sobre todo por una caída en su producción de tiros que, a la vez, sugirió que habría cambiado su mecánica de lanzamiento de manera notoria durante las evaluaciones.
A partir de acá, la gran incógnita pasa por Washington. Todavía no hay seguridad absoluta sobre qué decisión tomará el equipo de los Wizards con el N.º 1 el próximo mes. En la práctica, Washington tiene varias alternativas y, dependiendo del enfoque deportivo que marque la dirigencia, casi todas podrían defenderse con argumentos. Esto también habla de lo parejo que está el arranque de la camada: el tope del grupo es lo suficientemente fuerte como para que no exista un único camino “obligatorio” en el primer puesto. Y, a la vez, remarca un contraste con el año pasado, cuando Cooper Flagg parecía llamado a ser el primero en la pizarra de los 30 equipos.
Este mock draft es distinto a los tres primeros del ciclo. La diferencia central es que se incorporaron posibles intercambios y, además, se consideró qué haría cada equipo con cada una de las 30 selecciones de la primera ronda. Bajo ese esquema, el elegido en el N.º 1 sería Darryn Peterson. La lógica es simple: se lo ubica como el mejor jugador de la clase. De no haber mediado una temporada marcada por problemas de calambres, Peterson habría sido el candidato más aceptado como número uno de forma casi unánime.
La lectura general del draft es que hay profundidad en el tramo alto y también en el medio. El punto delicado aparece hacia el final de la primera ronda y, en general, en todo el segundo segmento: esa parte se ve más “diluida” luego de que varios jugadores optaran por quedarse en la universidad para cobrar el “premio” del nivel colegial antes que arriesgar un contrato con garantías limitadas en la NBA. La cara positiva es que esta decisión colectiva debería mejorar levemente la clase 2027. La cara negativa, para los equipos que tienen más de una selección en la segunda ronda, es que quizá sea momento de empezar a llamar a la puerta: si se quiere avanzar posiciones, puede convenir intentar subir en el orden mediante cambios.
Con este contexto, el recorrido arranca: vamos a meternos de lleno en el primer mock draft ya con el plazo de retiro del Draft concluido.