Después de que Filadelfia 76ers cayera en los primeros tres partidos de la serie de segunda ronda frente a New York Knicks, Paul George fue consultado sobre cuál debía ser el mensaje. Su respuesta fue directa: “ganen un partido”.
[Narrador]: No ganaron ningún partido.
La eliminación, en cierta forma, estaba dentro de lo esperable. Con los Sixers muchas veces se sabe cómo termina la historia: mal, y habitualmente antes de lo deseado. Esta temporada llegó con un desvío mínimo del guion cuando eliminaron a Boston Celtics en la primera ronda, superándolos en playoffs por primera vez desde 1982. Pero ese aire de esperanza duró poco: en apenas ocho días volvieron a quedarse sin respuestas contra Knicks, que los dejó afuera y terminó de cerrar la barrida el domingo.
El saldo global fue contundente: Filadelfia perdió frente a New York con una diferencia promedio de 22,2 puntos por juego. El Juego 2 fue el único chispazo de resistencia, con la particularidad de que Joel Embiid no jugó por una aparición repentina en el parte médico con problemas de rodilla y cadera —claro, justo cuando más se lo necesita—. La frase final la dejó el propio Embiid al concluir la serie: Knicks “eran simplemente mejores que nosotros en todo”.
El contexto que lo empeoró
- Knicks puso fin a la serie y completó la barrida el domingo.
- Filadelfia perdió la serie con una diferencia promedio de 22,2 puntos por partido.
- El Juego 2 se disputó sin Joel Embiid por problemas de rodilla y cadera.
- Tras el desenlace, Embiid resumió que Knicks fue “mejor en todo”.
Como si el golpe deportivo no alcanzara, el clima en las tribunas también dejó marcas. Los hinchas de Knicks coparon South Philadelphia con una intensidad similar a la de una invasión, y el comportamiento acompañó esa misma falta de delicadeza. Hubo incluso un fan de New York que interrumpió un minuto de silencio por el fallecimiento del hermano recientemente fallecido del entrenador Nick Nurse, y recibió abucheos por la falta de respeto.
En redes, más de un seguidor de los Sixers dejó el mismo tipo de lamento: habría sido preferible perder contra Celtics en vez de terminar barridos por Knicks. En definitiva, así cerró la temporada de Filadelfia: duro, desgastante, y aun así dentro del marco de lo que suele suceder.
La marca de la franquicia
- En los últimos nueve años, los Sixers cayeron en primera o segunda ronda en cada temporada.
- La excepción fue el año pasado, cuando no clasificaron a playoffs.
- No llegan a la final de conferencia desde 2001.
- Embiid sigue siendo el único MVP de la historia de la liga que no superó la segunda ronda.
Salir del postemporada de la peor manera se volvió una especie de sello de la franquicia. En los últimos nueve torneos, el recorrido siempre se cortó en primera o segunda ronda; sólo el ciclo anterior rompió esa regla al no meterse a playoffs. Además, el equipo no pisa una final de conferencia desde el 2001.
Este es uno de los principales cuestionamientos que persiguen a Embiid, que permanece como el único MVP en la historia de la NBA que nunca logró pasar de la segunda ronda.
En defensa del capitán, también hay que reconocer que jugar la serie ante Celtics apenas 17 días después de una apendicectomía de emergencia fue una muestra notable de carácter. Aun así, la lista de problemas médicos antes o durante playoffs no se terminó: hubo un episodio de parálisis de Bell, dos fracturas orbitarias, dos desgarros de menisco y una lesión ligamentaria en el pulgar. Y aun con el procedimiento más reciente, pudo rendir bien en cuatro partidos contra Boston.
Es verdad que Celtics no se podía haber vencido sin él. Pero, como suele pasar con los Sixers y con Embiid, lo bueno no dura. En el caso de Knicks, Embiid fue quien más brilló de su equipo en el Juego 4, aunque para entonces ya era demasiado tarde. El desenlace llega, y siempre encuentra al equipo con el tiempo justo.
Un inicio con expectativas menos oscuras
- La temporada arrancó con bajas o casi nulas expectativas.
- Lo que se esperaba era poco: lo que aportaran Embiid y Paul George, por sus problemas físicos y su irregularidad, se veía como “extra”.
- El foco de la franquicia pasó a ser el joven base Tyrese Maxey y el escolta VJ Edgecombe.
- Maxey y Edgecombe formaron una dupla dinámica de guardias.
Hace pocos meses, Filadelfia tenía un motivo para mirar con algo más de esperanza. No necesariamente optimismo en estado puro, pero sí menos de esa sensación de amenaza permanente que suele acompañar a la organización. El calendario se abrió sin grandes exigencias: cualquier cosa que aportaran Embiid y Paul George, con su historial de lesiones y altibajos, se tomaba como un plus. El centro del relato pasó a ser la dupla joven de Tyrese Maxey y VJ Edgecombe, una combinación de guardias tan eléctrica como pocas veces había tenido la franquicia.
En las festividades del All-Star en Los Ángeles, Maxey habló sobre la convivencia con Edgecombe. Dijo que Edgecombe “es como un hermanito” para él y sumó elogios que iban más allá del juego: destacó que es excelente para la personalidad del equipo, la cultura y el funcionamiento interno de la organización. Tras ganar apenas 24 partidos la temporada anterior, producto de varias lesiones y de un tramo final de “tanqueo” que terminó con la selección de Edgecombe, Maxey sostuvo que “este año hicimos un trabajo muy bueno para dar vuelta la historia”.
[Narrador]: En realidad, no dieron vuelta la historia.
La lectura no es culpa de Maxey ni de Edgecombe. Maxey fue All-Star y es casi seguro que termine con una nominación All-NBA. En el caso de Edgecombe, finalizó tercero en la votación de Novato del Año e incluso recibió un voto para el segundo puesto, algo que —por lo menos— sugiere que hubo alguna inclinación curiosa desde algún rincón de South Philadelphia con señal irregular.
La dupla sí dejó cosas positivas: compartió minutos de playoffs y hasta logró vencer a Boston. Eso sirve como base para el futuro. Aun así, también se puede discutir si el encaje de esa pareja habría sido aún mejor este año —y a largo plazo— si no hubieran quedado como parte de un esquema donde todavía existían más piezas alrededor.
El error del mercado y la polémica del “vender alto”
- En el trade deadline, Filadelfia evitó pagar el impuesto de lujo.
- Jared McCain fue enviado a Oklahoma City.
- Daryl Morey afirmó que estaban “jugando bien” y que buscaban “mejorar el equipo” y “sumar ahora”, pero que “no se concretó nada”.
- Morey recibió críticas por asegurar que estaba “bastante confiado” en que venderían “alto”.
En la fecha límite de traspasos, los Sixers decidieron no meterse en el impuesto de lujo y movieron a Jared McCain, que era un favorito de la gente pero aparecía poco y se usaba de forma limitada, hacia Oklahoma City Thunder. En ese momento, el presidente de operaciones de básquet, Daryl Morey, explicó que el equipo estaba “jugando bien”, que intentaba “mejorar” y “sumar ahora”, aunque “no se materializó”. En vez de sumar, entonces, se restó a McCain.
La lógica no terminó de convencer a casi nadie. Morey, además, cargó con críticas por cómo vendió la idea, especialmente cuando se mostró “bastante confiado” con que estaban “vendiendo alto”.
Quien siguió a Oklahoma City desde ese movimiento seguramente notó el salto de McCain en su nuevo contexto. Recientemente hizo 18 puntos en 18 minutos clave desde la banca en una victoria en el Juego 3 ante Lakers. Y después del partido, en la entrevista, se rió al decir que Filadelfia no vendió “lo suficiente alto”. Un golpe de realidad para la narrativa.
No es que alguien sostenga que con McCain en Filadelfia se habría evitado la caída ante Knicks. Pero sí es válido pensar que no le habría hecho daño tener un tirador de ese nivel saliendo de una banca que, en los playoffs, quedó demasiado flaca. Que el Thunder —indiscutiblemente uno de los equipos más profundos de la liga— encontrara la forma de aprovechar a McCain mientras Filadelfia lo dejaba “envejecer” en el rol previo a “vender alto”, deja una acusación difícil de ignorar hacia la oficina de la dirigencia y también hacia Nick Nurse, que podría no tener mucho más tiempo como entrenador principal.
El futuro cercano de Filadelfia
- La franquicia se mete en otra offseason con respuestas difíciles.
- El DT es un factor: en registro de victorias y derrotas no le fue mejor que Doc Rivers, el entrenador más cuestionado en su momento.
- Existe la posibilidad de que la dirigencia prescinda de Morey junto con Nurse, aunque parece menos probable.
Con este panorama, los Sixers encaran otra offseason sin soluciones fáciles. El primer ajuste que suele aparecer es el entrenador. En términos de resultados, el paso de Nurse fue menos exitoso incluso que el de Doc Rivers, pese a que Rivers cargó con una crítica constante durante su etapa. Suena a improbable, pero ocurrió.
Hay una chance externa de que el grupo dueño le ponga punto final a Morey junto con Nurse, aunque hoy eso se ve como un escenario menos probable. Igual, tampoco es imposible: hay argumentos para pensar esa dirección.
Más allá del lío con McCain y otras decisiones discutibles, Morey también aparece asociado a dos de los contratos más duros del mercado. Paul George todavía tiene dos años más en el acuerdo de cuatro temporadas por 211 millones de dólares con el que lo trajeron desde Los Ángeles. Mirado en retrospectiva, el “convencimiento” para sumarlo probablemente debió costar mucho menos. George tendrá 37 años en el último año del contrato, que incluye opción de jugador por 56,6 millones.
Del otro lado está Embiid: en los últimos tres años se perdió 150 partidos y nunca jugó más de 68 encuentros en una misma temporada. Aun así, le quedan dos temporadas más de una extensión de tres años por 187 millones. En el último año, también con opción de jugador, Filadelfia pagará al jugador con 34 años una cifra de 67,2 millones. Se puede debatir cuál de los dos contratos es peor, pero la realidad es que ambos están prácticamente inmovibles.
Además, quedan decisiones pendientes con piezas de rotación. Kelly Oubre, Quentin Grimes y Andre Drummond terminan contrato y pasan a ser agentes libres sin restricciones. Probablemente la intención sea retener a Oubre. En cambio, el caso de Grimes depende mucho del precio: el valor fue un problema el último verano, y por eso su futuro parece inclinado hacia la agencia libre de este verano.
Draft y las señales de la suerte
- El pick de primera ronda de Houston corresponde al próximo draft y será 22° en el orden.
- La selección de Maxey fue un lugar más arriba, y algunos fanáticos esperan repetir fortuna con un draft considerado cargado.
- El pick propio de primera ronda es 17° y pertenece a Oklahoma City Thunder.
- Ese pick tiene protección top-four (primeros cuatro).
- Si Filadelfia salía del play-in y perdía ambos partidos en vez de avanzar como 7° sembrado, la chance de mantener el pick en el top-four sería menor al 3%.
- En retrospectiva, incluso tras vencer a Celtics, podría haber sido mejor quedarse afuera antes: pasar Boston llevó a la humillación ante Knicks.
En cuanto a la situación del draft, el escenario podría ser peor, aunque también —como siempre— podría estar mejor. Los Sixers tienen el pick de primera ronda de Houston para el próximo sorteo, que será 22° en el orden. Algunos atentos al mercado y seguidores de Filadelfia remarcaron que esa franquicia seleccionó a Maxey un lugar más arriba. La esperanza es que vuelva a aparecer la “racha” y que el equipo aterrice en alguien con talento en un draft que se viene describiendo como “cargado”.
El pick propio de primera ronda, el 17° en el orden, se le debe a Oklahoma City Thunder. Esa elección tiene protección top-four. Si Filadelfia hubiera quedado eliminada en el play-in y perdido ambos partidos, en vez de avanzar como 7° sembrado, la probabilidad de quedar dentro del top cuatro y conservar la selección habría sido menor al 3%. En retrospectiva, aun después de vencer a Celtics, quizás era más conveniente el plan alternativo, dado que pasar a Boston terminó desembocando en una serie humillante contra Knicks. Pero, en el básquet —y en el draft— nadie sabe.
Tal vez la “suerte del sorteo” sonría a los Sixers este verano. Quizás armen una seguidilla de movimientos con ideas claras para reforzar la banca y completar el plantel. Quizás George no reciba sanciones y no se pierda 25 partidos. Quizá Embiid esté (relativamente) sano. Quizá, por fin, todo encaje.
[Narrador]: No hace falta un narrador para saber cómo probablemente termine todo.