NBA aprueba sistema “3-2-1”: la liga busca cambiar la lotería desde 2030

ByMartín Gutiérrez

May 29, 2026

La NBA dio un paso formal hacia la reforma del sorteo de lotería: el jueves, el board de gobernadores de la liga aprobó el nuevo esquema con una votación. En el sistema que ahora promueve la organización, denominado “3-2-1”, los 37 boletos de lotería se reparten entre 16 equipos, pero con una vinculación apenas mínima con el récord de temporada regular. En otras palabras: se “aplanan” las probabilidades respecto del formato previo, aunque sin cortar del todo el lazo con el desempeño.

El cambio, además, no tiene carácter definitivo por el momento. Entrará en vigencia para el Draft de 2027 y caducará luego de que se cumplan tres Drafts más. No es un dato menor: el acuerdo colectivo (CBA) contempla una salida mutua después de la temporada 2028-29, lo que deja abierta la puerta a modificaciones en casi todos los mecanismos vinculados al movimiento de jugadores.

Cuando Adam Silver hablaba de grandes reformas, solía definirse como “incrementalista”. En ese marco, lo aprobado ahora representa una actualización relevante pero, en esencia, gradual: ajustes sobre un sistema existente. Sin embargo, como el nuevo esquema se extingue por completo en 2029 junto con el CBA, la NBA tendrá tres años para evaluar cómo funciona la lotería reformada y, eventualmente, pensar alternativas mucho más radicales para asignar talento. De cara al Draft de 2030, el panorama podría cambiar de manera total. Y existe una chance concreta de que así sea.

La propuesta que más fuerte aparece como candidata a reemplazar la lotería en 2030 es un sistema de “draft credit” (créditos para el Draft). La idea, según se ha mencionado, sería del agrado de varios ejecutivos. Implementarla de inmediato, cuando la NBA acaba de mover el tablero con la reforma actual, sería difícil de ejecutar en el corto plazo y chocaría con el enfoque incremental que predica Silver. La ventana de los próximos tres años, en cambio, permitiría estudiar el concepto antes de decidir si se avanza. Entonces, la pregunta pasa a ser directa: ¿qué sería exactamente un sistema de créditos para el Draft?

Qué es un sistema de créditos para el Draft

La premisa general es que cada equipo recibe una cantidad determinada de créditos. Tomemos el ejemplo de 100: esos créditos no se mantienen iguales para siempre, sino que se “reponen” en cierta medida cada año. El total acumulado además se arrastra de temporada en temporada, de modo que los créditos no se pierden salvo que se gasten.

En paralelo, los créditos podrían negociarse. Es decir: un equipo podría intercambiarlos por otros créditos, del mismo modo en que hoy se operan picks en el mercado de draft.

La puja por lugares del Draft

En algún momento entre el cierre de la temporada regular y el Draft, los equipos pujarían con esos créditos por puestos específicos. Si un equipo quiere sí o sí el número 1, podría apostar prácticamente todo su saldo a ese lugar. Si prefiere “cazar” más adelante, también podría hacerlo. La lógica habilitaría planes estratégicos de varios años: guardar créditos durante temporadas para un objetivo concreto, o ir “all in” en un Draft puntual.

Un ejemplo de propuesta y el valor de las mini-loterías

Estas serían las líneas maestras, pero no el detalle fino. La liga tendría tres años para evaluar distintas alternativas. En ese contexto, se conoció una propuesta particular impulsada por Boston, que mantiene un grado de azar mediante mini-loterías vinculadas al proceso. La idea es que los equipos, en general, preferirían eliminar el azar y pujar directamente por jugadores o por picks, en lugar de competir por el derecho a participar en una lotería para esos puestos. En la práctica, sería más razonable que la NBA permita pujas por selecciones concretas, antes que por “acceso” a sorteos.

Las preguntas grandes que aparecen con un sistema de créditos

Con un cambio tan drástico, emergen varios interrogantes inmediatos que condicionan el diseño final.

1. ¿Cómo sería la puja y cómo manejaría la liga el azar?

La propuesta de Boston, por ejemplo, plantea un esquema con mini-loterías para conservar un componente de aleatoriedad. Pero el eje del debate es que, si los equipos pudieran pujar con créditos, probablemente preferirían un mecanismo menos azaroso. También aparece otro punto: sería difícil imaginar que la NBA acepte que los equipos oferten créditos para “participar” en una lotería, cuando lo más lógico —y deseable— es ofertar directamente por picks.

2. ¿Cuándo se definiría el orden de puja?

El timing es clave. En la propuesta de Boston, el orden de Draft se fijaría a comienzos de mayo, similar a lo que ocurre en la actualidad. Eso hoy funciona, porque los equipos tienen poco control sobre el lugar en el que eligen. Pero en un mundo donde el recurso central serían créditos y se puja por slots, los equipos querrían más información sobre el Draft entrante.

En el escenario ideal, la puja debería hacerse después del NBA Draft Combine y de las evaluaciones individuales. La razón es simple: si un equipo se enamora de un prospecto durante el proceso previo, querría la oportunidad de asegurar su objetivo. Incluso si el equipo no sabe quién quedará disponible en cada casillero del ranking, al menos debería conocer quiénes forman parte del grupo de elegibles. Además, con el crecimiento de NIL (incentivos universitarios), hay riesgo real de que una clase de Draft se desarme en la mitad del primer turno si algunos jugadores deciden volver a la universidad. Por eso, saber el “pool” general se vuelve más importante.

3. ¿Qué pasa con los empates en las pujas?

Otro punto es el manejo de empates. En la parte baja del primer turno, donde es probable que varios equipos terminen pujando con cero créditos en ciertos años, los empates serían comunes. Menos frecuente, pero posible: empates en la parte alta del Draft. También surge la duda de si habría desempates por historial de Drafts, por récord de temporada regular o incluso por el rendimiento en el NBA Cup. No hay una respuesta “automática” hasta entender cómo se arma el resto del sistema.

4. ¿Cómo se contemplan los picks ya negociados?

Un riesgo operativo si se cambia el sistema “en el aire” es que los picks pueden haberse negociado con hasta siete años de anticipación. La NBA difícilmente anunciaría un formato nuevo y esperaría un horizonte de ese tamaño para aplicarlo. Por lo tanto, habría que decidir qué ocurre con los picks que ya fueron intercambiados.

La respuesta más probable si Boston avanza

Si Boston fuera la base, el argumento sería que un pick negociado simplemente se convierte en un slot negociado, al que el equipo receptor puede pujar usando su cupo de créditos. Pero los equipos no aceptarían esa explicación si, por ejemplo, un pick llega “sin protección” en el futuro: en ese tipo de operación, se compra la esperanza de que el equipo original se desarme y entregue un pick top sin preguntas. Si el derecho a pujar por ese slot ya existiera de todos modos por contar con su propio pick, esa mecánica no cerraría. Entonces, la solución tendría que ser más directa: asignar créditos provenientes del pool del equipo que cedió el pick.

¿Cómo se asignarían esos créditos según el valor del pick?

El problema es que no todos los picks valen lo mismo. Hay picks protegidos con múltiples condiciones y, aun los no protegidos, pueden cambiar mucho su valor según el origen. También es más complejo si aparecen intercambios de picks (pick swaps). Una salida sería asignar una cantidad fija de créditos según la condición del pick. Es, probablemente, el camino más sencillo. Una alternativa más “justa” sería crear un comité interno que determine la equivalencia de créditos para cada pick vigente en toda la liga, aunque sería un proceso más enredado.

5. ¿Cómo impacta en la Stepien Rule?

Hoy, bajo el sistema actual, existe la Stepien Rule, que evita que un equipo negocie picks de primera ronda en años consecutivos. El objetivo es proteger a los equipos de decisiones que los dejen sin margen de reconstrucción si una operación sale mal. Aunque en la práctica se sortean algunas cosas con pick swaps, el principio sigue operando.

Con una lógica de créditos, en teoría no haría falta modificar la Stepien Rule si el sistema incluyera exactamente un pick por ronda para cada equipo. Pero en la realidad, el mercado de primeras rondas probablemente se volvería mucho menos frecuente, porque la divisa principal serían los créditos. El mismo principio aplica: si un equipo acumula créditos durante años, los gasta en un solo prospecto y ese jugador termina lesionándose o fallando, la reconstrucción se vuelve más complicada.

Además, la NBA no podría imponer un tope de créditos en la puja. Si se limita demasiado, se desactiva el sentido de guardar créditos y se generan empates teóricos en cascada. Una opción sería restringir la puja a un porcentaje del total del pool de cada equipo. Es el camino más directo, pero también podría existir un mecanismo más complejo. En cualquier caso, sería lógico que haya alguna protección para que los equipos no se castiguen solos con decisiones mal calibradas.

6. ¿Cómo cambia el rookie pay scale?

El esquema salarial de novatos se define con años de anticipación y depende del lugar exacto en el Draft. Es una forma de fijar salarios que quizá no sea la más eficiente para reflejar el valor real del jugador. Basta con mirar casos recientes: Victor Wembanyama y Zaccharie Risacher fueron número 1 general, pero no eran equivalentes como prospectos.

Con un sistema basado en créditos, aparece la chance de replantear la escala salarial de novatos. Si se acepta que algunas clases tienen mejores prospectos top que otras, entonces el salario inicial podría definirse según los créditos que el equipo haya invertido por ese jugador. De esa manera, se reduciría parte del “exceso” de valor que hoy generan algunos rookies top, ajustando más el pago a la voluntad real de inversión del equipo. En el ejemplo: si un equipo decide guardar créditos durante años para apostar fuerte por Wembanyama, tendría sentido que él cobrara más que un prospecto equivalente pero de menor demanda relativa como Risacher.

La NBPA probablemente se opondría inicialmente. La escala de novatos les conviene porque limita el salario de los jugadores que recién ingresan a la liga (y aún no son miembros del sindicato hasta comenzar a competir), dejando más dinero disponible para veteranos ya establecidos dentro de la estructura salarial. Sin embargo, la NBA podría argumentar que reducir el “surplus” de los picks top desincentiva reconstrucciones totales de largo aliento y empuja a las franquicias a sumar talento veterano. Si ese razonamiento termina convenciendo o no a la NBPA es otra historia, pero el punto es que el campeonato que se acaba de ver deja una pista: Spurs y Thunder se beneficiaron de contar con estrellas a costo relativamente bajo por contratos de rookie. Ajustar la escala para jugadores como Wembanyama o Chet Holmgren podría ayudar a la paridad que la liga busca en los últimos ciclos de negociación colectiva.

Ventajas de un sistema de créditos

Si se miran los beneficios, el primer impacto fuerte sería cómo se dificulta que ciertos equipos acumulen selecciones top durante varios años. En teoría, la parte alta del Draft debería verse muy distinta cada temporada: quien gasta más créditos en un pick top en un año, presumiblemente tendrá menos saldo para pujar en el futuro. Los intercambios entrarían en juego, claro, pero el efecto sería más saludable que depender del “golpe” aleatorio de la lotería.

  • Más estrategia y menos suerte: la selección dependería más de planificación y menos de azar.
  • Acceso más amplio: en teoría, cada equipo tendría chances de llegar a casi cualquier prospecto en cada Draft, aunque los más demandados (del nivel de Wembanyama) requerirían acumular créditos por años.
  • Mejor flexibilidad para equipos “de mitad de tabla”: un equipo que llegue a la segunda ronda de playoffs podría asegurar con relativa más facilidad un pick como el número 8 si su objetivo cae en ese rango.
  • Podrían “esperar” por un mejor encaje: si un club no quiere participar fuerte en la parte alta o media de una clase, podría guardar créditos para otra temporada con mejores opciones.
  • Planificación de largo plazo como base del éxito: el scouting y la construcción sostenida pasarían a ser la piedra angular.

Los jugadores también podrían salir beneficiados. En el Draft tradicional, muchas veces se elige al mejor jugador disponible antes que al que mejor encaja con una necesidad puntual. Aunque hay trades para ajustar, el mercado no garantiza el resultado. Con créditos, si un equipo no está interesado en lo que hay disponible, puede simplemente reservar recursos para el año siguiente, sin quedar forzado por la lotería o por el lugar final en el orden de selección. Eso incrementaría la chance de que el jugador termine en una franquicia que realmente lo quiere y que ya tiene un rol definido.

El tanking, con este esquema, casi seguro perdería sentido. Nadie estaría dispuesto a “quemar” un tramo de playoffs por créditos, porque no existe un incentivo tan directo como el que hoy existe con picks ligados al sorteo. Además, como los picks no estarían atados a puestos antes de la puja, los picks protegidos quedarían prácticamente fuera de juego.

Cómo impactaría en el mercado de trades

El mercado de intercambios también se transformaría. En el sistema actual, el “todo o nada” de algunos trades introduce más azar del que las franquicias suelen querer. Negociar créditos sería más directo: los equipos sabrían mejor qué reciben y, aunque calcular equivalencias en transacciones grandes llevaría tiempo, los cambios por jugadores de rol o banca probablemente se volverían más simples.

La comparación es clara: no es tan atractivo cambiar un escolta titular por un pick que probablemente llegue alrededor del número 19. En cambio, sería más interesante cambiar ese mismo jugador por 10 créditos que puedan usarse para aumentar una puja por el número 1. En esencia, el sistema “liquida” activos del Draft de un modo más comerciable. Eso daría más margen de maniobra a las franquicias, y la flexibilidad es clave para que el mercado funcione.

Desventajas y riesgos del sistema de créditos

Las contras también son reales, y dependen de cómo se resuelvan los puntos difíciles. El más importante: encontrar una manera justa de reflejar los picks ya negociados. Por eso el período de espera de tres años es crucial: la liga necesitaría tiempo para revisar todas las aristas.

Además, cualquier sistema que separe la posición del Draft del récord real tiene el riesgo de encerrar a algunos equipos en la parte baja y, en paralelo, construir dinastías arriba. La propuesta de Boston incorpora un contrapeso: descontar créditos por cada serie de playoffs que el equipo gane. Aun así, un sistema de créditos castigaría a los hinchas de equipos mal administrados durante mucho tiempo, algo que en el mundo anterior se compensaba con volumen de talento acumulado. Ahora, esa vía desaparecería.

Otro problema típico de los intentos de frenar el tanking es que tratan a todos los equipos malos como si estuvieran “tankendo”, cuando en realidad algunos simplemente están mal gestionados. Castigar por mala gestión puede ser razonable, pero resulta más difícil de aceptar para los fanáticos que no tienen control sobre decisiones de dirección deportiva.

También existe un efecto de transición. Un sistema como este podría premiar en forma desproporcionada a los equipos que salieron beneficiados por la lotería del formato anterior. Imaginemos que un equipo gana la lotería de 2029 y obtiene una estrella joven. Si el sistema de créditos se implementa en 2030, esa franquicia podría gastar de inmediato para sumar otro pick top y armar un plan con dos jóvenes figuras. Los equipos “win now” también se beneficiarían al poder acceder a talento rápido que antes no podrían conseguir tan fácilmente. En un horizonte más largo, el equilibrio llegaría, pero las primeras temporadas serían especialmente caóticas.

Por último, el sistema introduce una nueva moneda dentro de la NBA: los créditos. Eso hace que sea muy difícil desarmarlo si no funciona. Si un equipo intercambia una estrella por una gran cantidad de créditos, no sería realista luego decir “el sistema no funciona” y compensar de un modo imprevisto. Una vez que la liga lo hace, queda comprometida. Ese es, probablemente, uno de los motivos por los que Silver eligió un enfoque incremental.

Balance final: por qué seduce a tantos

Aun con los contras, el peso de los pros parece inclinar la balanza. La razón es que el sistema de créditos apunta a resolver muchos de los problemas estructurales del formato actual de Draft. Es complejo y podría volverse desordenado si no se ajusta con precisión, pero si la NBA logra “limar” las imperfecciones, sería, en términos generales, la propuesta más sólida que surgió desde la liga o desde un equipo y llegó a hacerse pública.

Cómo funcionaría un sistema de créditos para el Draft

  • Los equipos reciben una cantidad de créditos (por ejemplo, 100 como ejemplo hipotético).
  • Los créditos se reponen cada año en una magnitud determinada y el saldo se acumula de temporada en temporada.
  • Los créditos solo se pierden si se gastan.
  • Los equipos pueden pujar con créditos por slots específicos del Draft.
  • La puja se haría entre el cierre de la temporada regular y el Draft, con un timing que podría idealmente ubicarse luego del Combine y de las evaluaciones individuales.
  • El sistema contemplaría el manejo de empates, el trato de picks ya negociados y reglas de protección para evitar daños autoinfligidos.
  • Podría redefinirse el rookie pay scale en función de los créditos invertidos por cada equipo.

Las principales preguntas sobre un sistema de créditos

  1. ¿Cómo se conduciría exactamente la puja?
  2. ¿Qué haría la NBA con los picks que ya fueron intercambiados?
  3. ¿Cómo protegería la liga a los equipos de sus propias decisiones?
  4. ¿Cómo se vería afectada la escala salarial de rookies, si es que se modifica?

Ventajas de un sistema de créditos para el Draft

  • Reduce la acumulación de picks top durante múltiples años basada en azar.
  • Genera un tablero más variable: la parte alta del Draft debería cambiar de forma más frecuente.
  • Aumenta la estrategia y mejora el valor del scouting.
  • Amplía el acceso teórico a prospectos en cada clase, con distintos niveles de costo en créditos.
  • Hace que el jugador tenga más chances de terminar en el equipo que más lo quiere.
  • Vuelve más complejo el tanking y vuelve menos relevante el esquema de picks protegidos.
  • Facilita el mercado de trades al transformar activos en una moneda más líquida.
  • Promueve la planificación de largo plazo como motor de equipos competitivos.

Desventajas de un sistema de créditos para el Draft

  • Puede haber dificultades para definir una equivalencia justa con picks ya negociados.
  • Separar posición del Draft de récord real puede generar estancamientos abajo y hegemonías arriba.
  • Incluso con contrapesos, el impacto podría ser difícil para los hinchas de equipos mal administrados durante años.
  • Existe el riesgo de castigar a equipos que no están tankendo sino que simplemente están mal gestionados.
  • La transición podría beneficiar en exceso a equipos favorecidos por la lotería del sistema anterior.
  • Una vez instalado, es difícil “volver atrás” si no funciona porque los créditos funcionan como nueva moneda.
  • Requiere resolver empates, timing, protección interna (para evitar decisiones autodestructivas) y reglas específicas para que el sistema sea consistente.

By Martín Gutiérrez

Martín es periodista deportivo especializado en baloncesto argentino y ligas internacionales. Lleva más de 8 años cubriendo la Liga Nacional, Euroliga y NBA, analizando estadísticas, tácticas y rendimiento de jugadores.