San Antonio—La primera entrega de la “escalera” del MVP podría verse distinta en el momento real de las votaciones cuando terminen las Finales. De todos modos, no hay dudas en cuanto a quién se ubica primero: por ahora, el liderazgo no tiene discusión.
Jalen Brunson aparece en el primer lugar, y detrás de él se ordena el resto… al menos por lo visto hasta un partido. El base de los Knicks dejó una señal clara en el arranque: con un cierre fuerte en el Juego 1, marcó el tono y después elevó el nivel para que el resto del lote quedara mirando.
Ahora bien, falta muchísimo para la línea de llegada. Ni el campeonato se define tan rápido, ni el MVP de las Finales se corona antes. Como suele pasar en una serie al mejor de siete, el “vaivén” puede cambiar el debate de un partido a otro: quién da un paso al frente y quién se apaga termina moviendo la conversación.
La escalera está dominada por jugadores de New York: los Knicks ocupan las tres primeras posiciones. Es un dato alentador para un equipo que juega con buen flujo, con jugadores que entienden sus roles. La pregunta es si, después del Juego 2, el listado se mantiene igual. Si así fuera, los Knicks encararían los Juegos 3 y 4 con sensaciones muy positivas en casa ajena: ya lograron el objetivo de ganar uno en San Antonio.
Mientras tanto, a los Spurs les toca ponerse al día: no solo en la serie, sino también en la escalera del MVP de las Finales.
La estadística que lo explica todo
Con 15 rebotes, seis asistencias y cuatro robos—todo con máximos de juego para New York—Josh Hart (tercer lugar en la escalera) se convirtió en el primer jugador desde Larry Bird en registrar una combinación así en un partido de Finales de la NBA.
Las palabras del DT
Mike Brown, entrenador de los Knicks, resumió el impacto de Brunson con una frase directa: “Jalen fue el MVP en el segundo tiempo. Fue enorme para nosotros. Hizo exactamente lo que se supone que hacen los candidatos a MVP: nos llevó de vuelta a casa. Le pusimos la pelota en las manos y resolvió en el tramo final”.
Jalen Brunson (1° en la escalera) — Knicks
Estadísticas en las Finales: 30 puntos por partido, 3 rebotes y 2 asistencias.
Su caso: En esta altura de la temporada, cuando solo cuenta una cosa—ganar—Brunson es la razón principal de que los Knicks estén arriba en el global y de que hayan recuperado la ventaja de localía ante los Spurs. Su actuación fue irregular al inicio de las Finales, con altibajos como le ocurrió a varios. Sin embargo, volvió a ganar: y lo hizo aplicando todas las herramientas que se necesitan en el cuarto cuarto—garra, determinación, lectura de juego y, por supuesto, puntos.
En el proceso, Brunson superó al resto del lote y marcó un estándar. La gran incógnita es si alguien puede igualar ese nivel y tomar la delantera en los próximos partidos. Es un listón alto: no imposible, pero sí exigente.
Karl-Anthony Towns (2° en la escalera) — Knicks
Estadísticas en las Finales: 18 puntos por partido, 12 rebotes y 4 asistencias.
Su caso: Si Towns termina siendo el mejor centro de la serie, sería un logro importante, considerando la competencia. Claro que el rival es Victor Wembanyama, candidato al MVP de la temporada regular y con un rendimiento sólido en gran parte de los playoffs. Por eso, el desafío para el ala-pívot de New York es superar a su contraparte: hacerlo no solo lo posiciona como figura, sino que además le daría a los Knicks una base fuerte para pelear el título.
En el arranque de la serie, Towns encaró el duelo con mucha inteligencia. En el Juego 1, usó su tiro para forzar a Wembanyama a alejarse de la pintura; luego, se apoyó en su tamaño para ganar ventaja física cuando atacó el aro. El doble-doble fue un arranque muy bueno.
Josh Hart (3° en la escalera) — Knicks
Estadísticas en las Finales: 3 puntos por partido, 15 rebotes y 6 asistencias.
Su caso: Hart firmó una de las planillas más raras que se recuerdan en una Final de la NBA. Además de los números ya mencionados, también aportó seis asistencias en el primer partido. Pero cuando se mira su rol en la cancha, se entiende por qué pudo lograrlo: no es un jugador “de una sola cosa”, sino más bien un comodín que hace lo que el partido pide.
Quizás el resto de la serie no le deje tantos rebotes ni mantenga el mismo volumen anotador que en el Juego 1. Eso sí: hay algo seguro—Hart no se va a quedar sin esfuerzo. Su performance del arranque fue pura voluntad y carácter.
Dylan Harper (4° en la escalera) — Spurs
Estadísticas en las Finales: 16 puntos por partido, 8 rebotes y 1 robo.
Su caso: Harper tuvo un comienzo explosivo en el Juego 1. A través de los tres primeros cuartos, lideró a los Spurs en puntos. Además, ejecutó una bandeja invertida que funcionó como jugada destacada inmediata y que dejó en claro su versatilidad: llega al aro con una capacidad que, en esta serie, está a la altura de los mejores.
Ahora, plantear que un novato gane el MVP de las Finales es pedir mucho. Para que ocurra, los Spurs tendrán que aumentar sus minutos. Porque Harper no es “banquero” en el sentido habitual: en la práctica, ya está jugando como figura cuando le toca.
Victor Wembanyama (5° en la escalera) — Spurs
Estadísticas en las Finales: 26 puntos por partido, 12 rebotes y 3 tapones.
Su caso: Mirado en conjunto, su Juego 1 no fue decepcionante—o al menos no lo sería si no fuera Wembanyama. Y ahí está el punto: por cómo se exige a sí mismo y por el estándar que impuso, cualquier cosa por debajo de eso se percibe como fracaso.
Sí, necesitará mejorar la eficiencia ofensiva. Lo hizo con 6 de 21 en tiros y, en algunos momentos, con sensaciones algo incómodas. También le vendría bien que sus acciones empiecen más cerca de la pintura, donde su altura y alcance le dan ventajas naturales, en lugar del perímetro, donde debe ser más creativo. Wembanyama tiene capacidad de recuperación, y hasta los propios Knicks lo tienen presente.