Donovan Mitchell volvió a encender el básquet en playoffs y lo hizo con una actuación de impacto para que Cleveland Cavaliers le ganara a Detroit Pistons por 112-103, nivelando la serie de segunda ronda 2-2. El escolta estrella terminó con 43 puntos y una influencia enorme para un triunfo que llegó en un contexto delicado: a los Cavs les pesaba la posibilidad real de quedar 3-1 abajo si no daban el golpe.
Los números
- Marcador: Cleveland 112 – 103 Detroit (serie 2-2).
- Mitchell, goleador: 43 puntos y +28 en la valoración de más/menos.
- Racha de playoffs (40+): cuarto partido de playoffs con al menos 40 puntos para Mitchell con los Cavs.
- Mitchell al descanso: 4 puntos en el entretiempo (para el cierre firmó 39 tantos en la segunda parte).
- Parcial clave del juego: arrancaron el tercer cuarto con una corrida de 23-0.
Un partido escrito desde la segunda mitad
Mitchell ya tiene historia en la postemporada: con este jueves—oportunamente el lunes—consolidó su lugar como uno de los anotadores más eléctricos de la era reciente. Este fue su cuarto juego de playoffs con 40 o más puntos con la camiseta de Cleveland, lo que lo deja segundo en la franquicia superando a Kyrie Irving y quedando solo por detrás de LeBron James, que acumula 24 encuentros con esa marca.
Pero lo más llamativo estuvo en cómo explotó después del descanso: en la primera parte apenas sumó 4 unidades. Si se hace la cuenta, eso deja 39 puntos en la segunda mitad. Con esa cifra, Mitchell quedó como co-encargado del récord de la mayor cantidad de puntos en una sola mitad de playoffs, en una marca compartida dentro de la historia del torneo.
El contexto también explica por qué este triunfo tuvo un peso especial. Los Cavaliers estuvieron cerca de quedar “contra las cuerdas”: llegaron al entretiempo perdiendo por 4 y con un escenario muy peligroso de caer 3-1 en la serie. Es cierto que en la primera ronda Cleveland ya había remontado en situaciones de desventaja 3-1, pero no es algo que ocurra seguido. Esta vez era un partido de esos que se ganan “sí o sí”, y con Mitchell tomando el rol de capitán, el equipo despegó en el arranque del tercer cuarto con un run de 23-0 que cambió la energía del juego.
La dimensión del “tercer cuarto” y el historial de explosiones
Mitchell además dejó un detalle para el recuerdo: encadenó ocho puntos dentro de los primeros 96 segundos del tercer cuarto, y a partir de ahí la ofensiva de Cleveland se volvió un vendaval. En ese período, terminó con 21 puntos, y con esa cifra llegó a la quinta vez en playoffs en la que logra al menos 20 tantos en un cuarto de un partido de postemporada.
En la era de “play-by-play” (que se remonta a 1997), solo Stephen Curry y Jamal Murray habían igualado esa cantidad de partidos con 20+ en un cuarto. Mitchell, entonces, no es una sorpresa para los playoffs: ya ha mostrado que puede explotar cuando el partido aprieta.
De hecho, con Utah Jazz, había registrado un dato histórico: sus 57 puntos frente a Denver Nuggets en los playoffs de 2020 fueron el tercer mejor registro anotador de un partido en la historia de la postemporada. Más tarde en esa misma serie, también alcanzó los 51, convirtiéndose en uno de apenas cuatro jugadores que, en la historia, lograron dos partidos con 50+ en la misma serie de playoffs. Los otros nombres que acompañan ese selecto grupo incluyen a Michael Jordan, Allen Iverson y Jamal Murray.
Y en 2024, volvió a hacer ruido en la primera ronda: anotó 50 contra Orlando Magic.
De la dificultad reciente al “golpe” decisivo
Aun así, Mitchell no venía siendo su mejor versión durante buena parte de la primera ronda. Cleveland apenas pudo salir adelante en siete juegos ante Toronto Raptors. Además, en esta serie contra Detroit figura 12 de 39 en triples, un número que deja en claro que no le estaba saliendo todo desde el perímetro.
Sin embargo, el básquet de playoffs tiene esa lógica: tarde o temprano aparece el partido en el que la estrella encuentra la forma de dominar. Y esta vez fue con una actuación para marcar época. En total, Mitchell acumuló 109 puntos en los últimos tres juegos de la serie, que ahora queda reducida a un tramo final: el próximo capítulo será un mejor de tres que arranca el miércoles en Detroit con el Juego 5.
La remontada de Cleveland no solo fue numérica, también fue de identidad: el equipo sostuvo el partido cuando parecía que se podía romper y, a partir del tercer cuarto, aprovechó el margen para imponer ritmo y tomar el control. Con Mitchell en modo imparable, los Cavaliers dejaron claro que no se rinden y que la serie todavía tiene mucho por escribir.