De golpe, la serie de semifinal de conferencia mostró señales claras de cambio. Ahora el cruce está igualado 2-2 y el próximo capítulo volverá a jugarse en Detroit, con un contexto muy distinto al que existía cuando el equipo visitante se fue luego de los primeros dos partidos.
¿El motivo? Los Cleveland Cavaliers rugieron de vuelta ante los Pistons y se quedaron con el “gancho” en el juego más reciente. Ese quiebre se empezó a gestar con un estallido en el tercer cuarto: no fue una simple racha, sino algo más parecido a una carrera larga, un sprint que desordenó por completo a Detroit.
En total, Cleveland encadenó 22 puntos seguidos para iniciar el parcial antes de que Detroit pudiera contestar. Y a partir de ahí, el partido ya tenía dueño.
Con el factor cancha sosteniéndose durante los cuatro juegos, la serie llegó al mejor de tres. En este tipo de escenarios, suele pesar mucho lo que hagan las estrellas y, por el momento, Donovan Mitchell le lleva una ventaja cómoda a Cade Cunningham. El Juego 4 de Mitchell fue enorme; la respuesta de Cunningham, en cambio, fue silenciosa.
Claves del gran triunfo de Cleveland en el Juego 4
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Mitchell es “The Don”
Mitchell ya había firmado actuaciones grandes en playoffs con anterioridad. El antecedente más destacado es su etapa con Utah Jazz, con especial mención a aquel duelo “burbuja” contra Jamal Murray y Denver Nuggets.
Pero esta actuación se mete en el podio. Su octavo partido de 40 o más puntos en playoffs llegó justo en el momento que necesitaban los Cavaliers y, además, le dio a Cleveland un motivo extra de confianza para esta serie.
Mitchell no dejó margen para dudas el lunes y, con esa actitud, los Cavs tampoco lo hicieron.
Hizo exactamente lo que se espera de una estrella: cuando apareció la urgencia, rescató a su equipo y, si hizo falta, cargó con el peso del resto.
Su tercer cuarto de 21 puntos —igualando el total completo de Detroit en ese segmento— y, sobre todo, su segunda mitad de 39 unidades, fueron un vendaval. Detroit probó con todo a nivel defensivo: diferentes esquemas, ajustes y personal, pero no encontró la forma de frenarlo. Mitchell o se iba directo hacia el aro, o fingía esa intención y terminaba desacomodando a su defensor con cambios de ritmo que dejaban a cualquiera sin pie.
¿Y qué significa su marca de 43 puntos? Es, hasta ahora, la mejor performance individual de toda la serie. Mitchell elevó el techo no solo para sí mismo, sino también para Cunningham y para cualquiera que quiera igualarlo. Y si sigue a ese ritmo, a los Pistons se les va a hacer muy cuesta arriba impedir que Cleveland llegue a la final de conferencia.
Además, tomó más tiros libres que todo el equipo de Detroit: 15 intentos contra 12. Ese dato fue difícil de asimilar para la defensa rival. También cuesta creer que, a pesar de todo, Mitchell había anotado solo 4 puntos en toda la primera mitad el lunes.
Pero en playoffs lo importante no es cómo arrancás, sino cómo cerrás el partido contra el rival.
“Actuación increíble, qué giro”, expresó el entrenador de Cleveland, Kenny Atkinson.
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Detroit busca a su “gran hombre”
Más allá de algunos pasajes en los primeros dos juegos en Detroit, Jalen Duren no terminó de encontrar su ritmo. No lo logró en ataque durante toda la serie, y tampoco en el resto de playoffs. En el partido del lunes, los Cavs lo forzaron con el trabajo de la dupla defensiva y el impacto de Evan Mobley, que cerró con cinco bloqueos y tres robos, mostrando la versión de jugador que le valió el reconocimiento de Jugador Defensivo del Año de la NBA 2025 según el premio Kia.
Finalmente, con el aporte de Jarrett Allen, Cleveland ganó las “pelotas grandes” que suelen definir este tipo de partidos contra unos Pistons más físicos.
Para Detroit y su entrenador, JB Bickerstaff, se abre una decisión para el próximo juego. Si Duren vuelve a tener una actuación por debajo de su nivel —en el Juego 4 terminó con apenas 8 puntos, 4 pérdidas y, de manera llamativa, 2 rebotes en 26 minutos—, ¿lo van a sacar del esquema y darle lugar a Paul Reed?
Por lo que se vio, Reed volvió a ser una opción mejor en el segundo partido consecutivo.
Puede sonar drástico que un jugador de rol juegue más minutos que un All-Star, pero Reed ya viene ganándose ese espacio. En los últimos dos juegos, acertó 11 de 13 tiros.
En cuanto a Duren, el partido representa una caída respecto de su sólida temporada regular, cuando fue gravitante tanto en ataque como en defensa. Su promedio de puntos bajó nada menos que 10 unidades. Algo no está apareciendo. En estos dos partidos, Mobley fue el jugador más importante para Cleveland.
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El regreso de Harden ya parece completo
En una serie de playoffs al mejor de siete, el relato puede cambiar muy rápido: a veces, incluso de un juego al otro. Por eso, no correspondía enterrar a James Harden tras un par de actuaciones flojas en Detroit, ni después de su historial personal en playoffs que siempre le había dejado menos espacio para las dudas.
Lo cierto es que Harden está bien. Por segundo juego consecutivo, fue un problema para Detroit. Volvió a ser protagonista en la creación: tuvo su primer partido de playoffs con doble dígito en asistencias (11), además de tres robos, y se lo vio más cómodo con la pelota.
No solo recibió faltas y convirtió sus 9 de 9 desde la línea de libres, sino que además disfrutó los desafíos de aislamientos, donde suele marcar diferencias. Cerró con 24 puntos y dejó a la defensa de Detroit en alerta constante.
Este fue el mejor rendimiento de la dupla Harden-Mitchell dentro de la serie.
Y por fin, ambos jugaron con eficiencia, productividad y una química que se notó especialmente en el tercer cuarto. Eso era exactamente lo que Cleveland pretendía cuando concretó el cambio para sumar a Harden en el tramo medio de temporada.
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Cunningham se lo vio desgastado
Cuando Cunningham juega con baja eficiencia y toma decisiones temerarias, es válido preguntarse si el peso sobre sus hombros es demasiado. O tal vez fue simplemente una mala noche. Sea cual sea el motivo, lo concreto es que Cunningham estuvo llamativamente improductivo para los Pistons, y cuando eso pasa, las chances de ganar no suelen estar del lado de Detroit.
La defensa de Cleveland sobre él fue superior. Los Cavs lo hicieron trabajar, midieron bien los momentos en los que llegaban con dobles equipos y obligaron a Cunningham a resolver rápido, con decisiones apresuradas. Mitchell y Dean Wade, en particular, estuvieron muy sólidos cuando les tocó enfrentarlo uno contra uno en los emparejamientos.
Como consecuencia, Cunningham terminó con casi la misma cantidad de pérdidas (5) que de asistencias (6). Cleveland puede vivir con esa relación cualquier día; el problema para Detroit es que ese patrón no le sirve al funcionamiento del equipo, teniendo en cuenta lo que Cunningham significa para el ritmo.
La señal más clara llegó con una violación de ocho segundos en el tercer cuarto. Fue cuando lo marcaron de cerca mientras llevaba la pelota por la cancha.
Cunningham perdió de forma inexplicable el sentido del tiempo y del campo. Ese error, poco habitual, terminó siendo un símbolo de su noche y, en el fondo, resumió también el paso de dos partidos de su equipo por Cleveland.
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Shaun Powell cubre la NBA desde 1985.