SAN ANTONIO — A los Knicks no se les mueve el libreto: ganan, estiran rachas y cuando llega el momento frío del final de partido, Jalen Brunson suele ser el que más enciende la luz. Esa es la lectura general… pero la gran pregunta, de cara a lo que resta de las Finales de la NBA, es otra: ¿seguirán pasando estas cosas en el tramo que queda de la serie, o habrá que esperar a la próxima temporada para que se resuelva del todo?
Lo cierto es que, con el arranque de las Finales el miércoles, Knicks y Brunson mantuvieron el mismo nivel con el que llegaron: la racha ganadora ya es de 12 partidos. Doce seguidos que se construyeron con una remontada en el cuarto final, conducida otra vez por Brunson y por una convicción muy marcada en su juego.
Del otro lado, los Spurs quedaron descolocados en condición de local tras caer por 10 puntos y, sin dudas, con la sensación de que dejaron escapar una porción de partido. O quizá la perdieron… o se la arrebataron. En el básquet, a veces es ambas cosas.
La campaña de los Knicks en playoffs viene siendo de época: apenas perdieron dos encuentros en toda la postemporada, y los dos fueron por 1 unidad en primera ronda. Además, ganaron siete partidos seguidos de visitante en playoffs, algo que muchas franquicias ni siquiera logran una vez en toda la postemporada.
Es territorio de historia para un equipo que, independientemente de lo que pase, encuentra la forma de volver a encarrilarse.
En el juego hubo un dato clave: el marcador estaba igualado en 76 tras tres cuartos. Los Spurs llegaron a sacar una ventaja de hasta 14. Luego vino la respuesta de los Knicks: apenas un balón perdido de Nueva York en la segunda mitad, una defensa que apretó cada posesión y, con Brunson… bueno, con Brunson se reescribió el guion.
“Estos chicos son resilientes, de verdad. Se van mejorando a medida que avanza el partido”, expresó el entrenador de los Knicks, Mike Brown.
Cómo se jugó (Game 1)
- Tras tres cuartos, el partido estaba empatado 76-76. Antes de eso, los Spurs habían llegado a dominar con una diferencia máxima de 14.
- En la segunda mitad, el plan de los Knicks se sostuvo con dos ejes: casi nada de pérdidas (solo un balón perdido) y una defensa que dejó menos aire para las ofensivas de San Antonio.
- Brunson tomó el control cuando el encuentro se puso más cerrado: en los últimos minutos, sus decisiones y ejecuciones cambiaron el ritmo y el destino de la serie.
- En el tramo final, dos acciones quedaron como sello de la noche: un triple desde la esquina para pasar al frente y, con 37 segundos por jugar, un doble movimiento que terminó en un tiro de 15 pies en el que Devin Vassell no pudo impedir la finalización.
- Además, durante el segundo cuarto Brunson sufrió un “buckling” en la rodilla y se fue al vestuario por un momento. No hubo mayores señales de lesión, y su regreso confirmó que el susto no pasó a mayores.
Los puntos que dejó el Game 1
1. La confianza de Brunson no se discute
En los playoffs, incluso los jugadores más prestigiosos pueden atravesar baches de tiro. Es humano: cuando el aro no acompaña, a veces el jugador se apoya más en el resto, se retrae en el cierre o empieza a cargar con fantasmas. Pero Brunson, al menos en el arranque de esta serie, se movió distinto.
Su desempeño en el primer partido es material de estudio: cómo se sacudió una salida complicada con varios intentos que no entraron y, aun así, terminó sacudiendo el plan de los Spurs.
No fue un tirador egoísta. Se mostró como un ganador con mentalidad de cierre: cree —y con argumentos— que los Knicks tienen mejores probabilidades cuando el balón está en sus manos en las escenas decisivas.
Los números hablan del proceso: en el primer cuarto se fue 1 de 7; en el segundo cuarto estabilizó el tiro con 4 de 8; y en el tercero tuvo un tramo irregular con 2 de 7. Pero en los últimos ocho minutos, directamente cambió el guion: dejó caer 13 de sus 30 puntos totales y tomó el partido por su cuenta.
“Seguir confiando en las cosas que trabajé toda mi vida. Siento que mis compañeros también tienen confianza en mí, eso me da un impulso extra. Creo que todo empieza por mi confianza. Viene con mi ética de trabajo. Y, sobre todo, saber que estamos de visitante y que mis compañeros están conmigo; eso es lo más importante en un ambiente como este”, explicó Brunson.
“La confianza que ellos tienen en mí y la que yo tengo en ellos nos trajo hasta acá. Estoy muy agradecido con ellos cada noche que salimos juntos”, completó.
En esos últimos instantes, además, hubo dos imágenes que ahora quedan como “tarjeta de presentación” de la serie mientras nadie las borre: el triple profundo desde la esquina para poner a los Knicks arriba y, con 37 segundos restantes, un tiro en caída desde 15 pies tras un rebote/seguimiento en el que Devin Vassell quedó “pintado” encima pero no alcanzó.
Y también hay que subrayar el contexto físico: Brunson se fue al vestuario brevemente después de que la rodilla “se doblara” durante el segundo cuarto. No alimentó preocupaciones por dolor o lesión y, al volver, su rendimiento confirmó que no era algo serio.
En conjunto, fue una declaración con nivel de campeón por parte de Brunson. Y para los Spurs se abre un problema grande: uno que ya venían intuyendo antes de que el juego inicial sonara.
2. Wemby pareció con falta de aire
Victor Wembanyama mostró el andar y la respiración de un jugador que venía de correr una maratón. Eso fue, al menos, lo que se percibió a medida que avanzó el Game 1: el pívot de San Antonio se vio con síntomas de haber gastado combustible.
Venía de una serie durísima de siete juegos contra el Thunder, vigente campeón. Además, durante gran parte de la temporada regular su tiempo de juego fue dosificado: promedió menos de 30 minutos por partido.
En su primera gran porción de Finales, se cargó con demasiados triples, estuvo impreciso con el balón (terminó con seis pérdidas) y se mostró algo desacomodado por largos tramos en una noche que duró 38 minutos.
Y cada vez que Wembanyama se sentó un rato, los Knicks aprovecharon. Los Spurs iban arriba por 13 cuando Wemby fue al banco con un leve limpieo con siete minutos por jugar en el tercer cuarto. Dos minutos después, esa ventaja ya era de seis.
Fue, además, su partido más ineficiente en esta postemporada: falló 15 de 21 tiros. Aun así, mantuvo el discurso: su confianza no se tocó.
“No me voy a culpar por nada. No estoy preocupado para nada. Vamos a estar mucho mejor. Yo voy a estar mucho mejor”, dijo.
3. Towns aprovechó el “deambular” defensivo sobre Wemby
Antes de la serie, los Spurs entraron con un dilema: si asignaban a Wembanyama contra Karl-Anthony Towns, estaban eligiendo arriesgarse a que Towns se aleje demasiado del aro, lo que limita el impacto defensivo del francés en la pintura. Y si ponían un defensor más chico para Towns, podían usar a Wembanyama en una cobertura tipo “drop”.
Eligieron lo segundo. Y Towns les cobró caro.
En ese ajedrez, fue un “jaque mate”, diría el relato: Towns solo conectó un par de triples. El resto del daño lo hizo yendo al aro, con dos caminos claros: (a) atacando por fuera del ángulo en el que Wembanyama no llegaba a tiempo para cerrar, o (b) llegando al aro antes de que Wembanyama se recompusiera desde su posición tipo “seguro libre” en la defensa.
Towns terminó con 18 puntos y 12 rebotes, un trabajo sólido. También se destacó su defensa sobre Wemby, mejor que cualquier respuesta ofrecida por el Thunder en las semifinales de conferencia.
Si Wembanyama no lo entendió en el Game 1, al menos ahora debería estarlo: Towns es una amenaza de mayor tamaño en ambos extremos de la cancha que cualquier rival al que se enfrentó en la postemporada hasta acá.
“Confiás en tu trabajo y en tu toma de decisiones. Yo intento ser agresivo en la creación de juego”, sostuvo.
4. Landry Shamet, el factor X (apenas por encima de Josh Hart)
En una forma no sutil, Shamet viene marcando su huella en estos playoffs para los Knicks, principalmente por su tiro de tres puntos. En las semifinales de conferencia había sido 11 de 12 desde esa distancia. En el Game 1 de Finales se fue 3 de 6.
Pero la canasta más importante llegó con una lectura de partido: cuando los Spurs parecían dormidos, Shamet terminó una bandeja entrando a la pintura, como si San Antonio lo hubiera dejado “parado” demasiado lejos del aro. Así, cortó una remontada de los Knicks y los puso arriba por dos.
Por tercer juego consecutivo llegó a dígitos: esta vez fueron 13 puntos. Y, con el paso del tiempo, la evidencia es clara: los Spurs tienen que respetar a Shamet en defensa, o pagan el precio.
Hart, por su parte, firmó un esfuerzo de “hombre de batalla” al capturar 15 rebotes en 27 minutos, y eso hizo que casi se olvidara que solo metió una canasta. Ese trabajo de garra y presencia fue lo que sostuvo el partido para Nueva York.
Lo curioso es recordar que, durante los primeros tres juegos de la primera ronda, Shamet prácticamente desapareció de la rotación.
“Mi trabajo es mi trabajo: estar listo para cualquier situación o momento en el que me pidan entrar. Eso es lo único en lo que pienso. No pienso en cómo empezó, ni en lo que pasó en el pasado. Estoy pensando en el Game 2 contra San Antonio. Ya veremos la parte de reflexionar y mirar hacia atrás cuando termine todo. Pero ahora, estoy en eso”, explicó.
Y por lo visto, está en un buen lugar.
5. ¿Harper o Fox?
Los Spurs tomaron una decisión llamativa. Con la ventaja empezando a deshilacharse y con errores acumulándose, San Antonio —tal vez mostrando lealtad al plan— eligió a De’Aaron Fox por encima de Dylan Harper. El debate era interesante porque, hasta ese momento, Harper venía siendo el mejor jugador y Fox el más temerario.
Harper ya no es un novato en junio: es un jugador de rotación sólido que genera juego y crea jugadas. Eso se vio en el primer tiempo, donde anotó 12 puntos y capturó seis rebotes, y llegó a liderar el goleo de los Spurs durante los primeros tres cuartos. Después, se apagó.
En el último período jugó apenas un poco más de tres minutos, justamente cuando los Spurs sufrieron y buscaron una figura que los salvara. Mientras tanto, Fox tuvo una salida difícil en general: errores en ambos costados y un tiro poco confiable, incluso cuando lo dejaron con espacio. En total: cinco faltas, tres pérdidas y tres conversiones.
Ahora queda la parte más importante: observar qué pasa a partir de acá, sobre todo si esos dos jugadores vuelven a ubicarse en la misma dirección en el inicio del Game 2. La gran incógnita es si Harper recorta minutos a Fox o si el equipo mantiene el planteo que eligió en la ronda de campeonato.