La Flagrant 2 que cambió el Juego 4: qué esperar del Spurs-Timberwolves

ByMartín Gutiérrez

May 12, 2026

La salida de Victor Wembanyama del partido por la vía disciplinaria terminó siendo una bisagra en la derrota de los Spurs en el Juego 4 del domingo. El centro de San Antonio fue descalificado por embestir con el codo derecho, en una acción que impactó en la zona del cuello de Naz Reid y lo desacomodó por completo, recibiendo una Flagrant 2 en el segundo cuarto.

Wembanyama apenas estuvo 12:29 en cancha y dejó prácticamente 33 minutos de acción en el tintero para el resto de la noche. En el momento de la infracción, los Spurs mandaban por 36-34. A partir de ahí, la historia se dio vuelta: San Antonio recibió 80-73 en el tramo restante, y Minnesota aprovechó para empatar la serie 2-2.

El nacido en Francia, figura de 2,13 metros y elegido Jugador Defensivo del Año de la NBA, tuvo una de las apariciones más cortas en la fase final reciente, al menos si se compara con algunas leyendas y miembros del Salón de la Fama a los que suele emparentárselo. Para dimensionar, la comparación que se suele hacer con ciertos “cortos” saludables en playoffs deja números que sorprenden: Kareem Abdul-Jabbar, en su última temporada, con 42 años, tuvo una participación breve por problemas de faltas temprano en el partido definitorio contra un equipo de Phoenix que los Lakers barrieron en las Finales de Conferencia; Bill Russell, con una lesión de tobillo en el Juego 3 de las Finales de 1958, se perdió los Juegos 4 y 5 y luego jugó solo 20 minutos en el cierre ante St. Louis, donde Bob Pettit guió a los Hawks a su único campeonato con 50 puntos y 19 rebotes; LeBron James, en el Juego 5 de las Finales de Este de 2014, apenas disputó 24 minutos por el lío de faltas y por la intensidad de Lance Stephenson, que se metió en la conversación cerca del oído del astro de Miami; Michael Jordan registró 29 minutos en la apertura de playoffs de 1993 ante Atlanta, cuando Chicago prácticamente resolvió la serie en tres cuartos con ventaja de 95-65 camino a un 114-90, y Jordan anotó 35 antes de sentarse; Wilt Chamberlain llegó a 34 minutos en un Juego 4 de las Finales de Conferencia Oeste de 1971, con los Bucks pasando por arriba a los Lakers, y ese fue su tramo más corto en la serie de cuatro en la que jugó menos de 40; y hasta se menciona el caso de Shaquille O’Neal como una comparación “no tan justa”, porque sus dos últimas apariciones de playoffs en 2011 fueron de 8:29 y 3:31, cuando ya hacía cameos como tercer centro de Boston detrás de Jermaine O’Neal y Glen Davis, aunque en su carrera promedió 37,5 minutos en 216 juegos de playoffs.

De paso, también aparece el antecedente local de San Antonio: los “hermanos” de la misma generación en el puesto de pívot, David Robinson y Tim Duncan, tuvieron minutos más cortos en alguna ocasión puntual. Robinson tenía 36 años cuando jugó solo 7:11 en la paliza de los Spurs a Seattle en el estreno de la primera ronda de 2002; Duncan, con 40 y ya transitando el tramo final de su carrera, participó 12:06 en el Juego 4 de las semifinales del Oeste ante OKC, en lo que terminó siendo su última serie.

Con ese antecedente histórico, el presente marca una urgencia: si los Spurs quieren sostener el control de la serie contra Minnesota, Wembanyama necesita estar mucho más tiempo en el Juego 5 del martes (8 ET, NBC/Peacock). Los Wolves están a dos victorias de su tercer Final de Conferencia Oeste consecutiva, mientras que San Antonio está abriendo este camino por primera vez.

Qué mirar de cara al Juego 5

Hay tres puntos que aparecen como claves para el desarrollo del próximo partido. Primero, la respuesta emocional y competitiva del propio Wembanyama. Tras su salida prematura y cargada de tensión en el Juego 4, San Antonio tiene varios caminos posibles para el centro All-Star: bancarse el golpe sin perder la cabeza y asumir la dureza que, según el entorno de los Spurs, Minnesota viene imponiendo para achicar su impacto; o bien intentar devolver el mismo tipo de contacto, aunque ese enfoque ya no le salió bien en la noche del domingo. La lectura más necesaria, por cómo quedó la serie y por el margen real que les queda, es que canalice la bronca en acciones concretas en ambos lados de la cancha, buscando marcar diferencias y no dejar que el rival defina el ritmo. Porque volver a Minneapolis con un 3-2 en contra ya sería un riesgo enorme: Minnesota está muy cerca de otra gran cita del Oeste, y los Spurs necesitan sostenerse en el presente.

Segundo, seguir de cerca a Naz Reid. El codo hacia el cuello lo dejó tocado, pero no terminó de tumbarlo. Tampoco lo dejó fuera el supuesto esguince de tobillo derecho que se llevó con 9:02 por jugar en el cuarto final, cuando el centro de San Antonio Luke Kornet se fue al piso en la misma jugada. Aun así, Reid se sacudió el golpe: terminó con 15 puntos, con seis conversiones en el tramo final, y sumó un rebote ofensivo de peso, además de una asistencia elegante para Rudy Gobert. Incluso con un hombro que ya venía resentido antes de arrancar los playoffs, está viviendo el mejor de sus cuatro postemporadas: 12,1 puntos por partido, 7,6 rebotes y 26,1 minutos de promedio. En ese sentido, su aporte también descarga presión sobre Julius Randle, que atraviesa una de sus etapas menos eficientes, con 40,8% de tiro total y apenas 28,6% desde el perímetro.

“Es un guerrero”, dijo Randle sobre Reid. “Cada vez que está en la cancha, va a pelear. Para que [reciba esos golpes] y aun así siga generando jugadas durante todo el partido, eso es grande para nosotros. Necesitábamos cada una de esas, una por una”.

El tercer tema es la corrección en los tiros que se vienen complicando para ambos equipos. En la NBA actual, la serie muestra una pelea pareja en cuanto a producción, pero no tanto en precisión. Los Spurs vienen flojos desde el triple: 32,8% en triples (44 de 134). Es un bajón respecto de la temporada regular, cuando su porcentaje desde el perímetro era 35,9% y los dejaba en el medio del pelotón, y aún más atrás en comparación con lo que habían mostrado en la primera ronda, donde tiraron mejor desde la línea de tres con 41,8%.

En ese contexto, Wembanyama y De’Aaron Fox, además de Devin Vassell, Dylan Harper y Keldon Johnson, combinan 22 de 79 en triples, para 27,8%. Del otro lado, los Wolves tampoco están finos desde la línea de libres: llevan fallados 29 de 95 envíos, un 69,5% de efectividad, por debajo de su tasa de la temporada regular, que fue de 75,2% y los ubicó en el puesto 29 entre los equipos. En una serie donde el marcador global ya marca una desventaja de 459-421 para Minnesota, regalar puntos se vuelve especialmente caro, aun con el 2-2 que iguala la historia.

By Martín Gutiérrez

Martín es periodista deportivo especializado en baloncesto argentino y ligas internacionales. Lleva más de 8 años cubriendo la Liga Nacional, Euroliga y NBA, analizando estadísticas, tácticas y rendimiento de jugadores.