Lakers dan el golpe: sin Dončić ni Reaves, superan a Houston en playoffs

ByMartín Gutiérrez

Apr 20, 2026

El primer fin de semana de los playoffs de la NBA 2026 ya quedó atrás. Si uno mira las siembras, hubo prácticamente una sola sorpresa: Orlando le ganó a Detroit. Aun así, el triunfo de Los Angeles Lakers ante Houston, aun sin Luka Dončić y sin Austin Reaves, también se sintió como un golpe en la mesa (aunque Kevin Durant no jugó del lado de los Rockets).

Hubo varias actuaciones individuales muy destacadas en el Juego 1, pero acá el recorte es para las cinco mejores. La lista arranca con una figura que, en su estreno en playoffs, directamente pareció no pertenecer a la misma categoría que el resto.

Victor Wembanyama fue una especie de magia pura en su primer partido de postemporada. Terminó con 35 puntos, un récord de la franquicia Spurs para un debut en playoffs, superando los 32 de Tim Duncan en 1998, con un notable 13 de 21 en tiros de campo. Además, aportó dos tapones y, como siempre, su sola presencia cambia el mapa defensivo: no hace falta que llegue tarde, porque alcanza con estar para modificar o directamente frenar acciones que antes parecían cómodas.

En ataque, la distancia que impone Wembanyama se nota hasta en bandejas: Deni Avdija tiene que elevar el brazo muchísimo para que la pelota pase por arriba del alcance del francés. Incluso cuando el lanzamiento está bien colocado, la trayectoria roza el tablero y termina rebotando en el aro, como si el propio aro hiciera de último filtro.

La imagen es similar cuando el rival intenta con un alero de 2,03 metros (6’8”) desde cerca del costado: contra Wembanyama, el intento tiene que salir desde un ángulo muy alto, en la esquina superior derecha del tablero; si no, la jugada se convierte casi inevitablemente en una escena de tapón, o en al menos una contestación que arruina el tiro.

Y aunque en la planilla no figure como tapón, muchas veces el impacto es tan grande que cumple el mismo rol. En una escena, Wembanyama levanta una especie de muro sobre Toumani Camara, sin necesidad de moverse demasiado, y después sale a castigar otro intento: se lanza para bloquear el remate de Jerami Grant sin siquiera tener que saltar, como si el tiempo de reacción lo incluyera en la jugada antes de que exista.

Defensivamente, la sensación es de injusticia. Wembanyama parece estar jugando otro deporte: la manera en que llega, anticipa y condiciona cada lanzamiento hace que el partido se sienta “mal” para el rival, incluso cuando el rival cree haber encontrado el ángulo correcto.

La comparación que se impone es que se ve como si estuviera jugando con chicos, en el sentido de que sus decisiones y ejecuciones a esa altura del nivel parecen fuera de escala. Hacer jugadas así con 7 pies 4 pulgadas y en un estreno de playoffs es, literalmente, el pico de evolución del básquet… y aun así la pregunta es cómo podría volverse más loco.

En transición, Wembanyama es una sentencia: aparece con conducción detrás de la espalda, gira, se acomoda y remata con una autoridad que desordena por completo a la defensa. En el tramo medio del primer cuarto, ya estaba en nueve puntos dentro de su debut en la postemporada.

Además, encestó cinco de sus seis triples. Ese dato lo ubica como el segundo mejor registro de triples convertidos en un debut de playoffs en la historia de la liga, apenas detrás de Timothe Luwawu-Cabarrot y Voshon Lenard, que habían metido seis cada uno en su estreno. Hubo varios triples que parecían imposibles, pero uno de los más llamativos fue el de “goteo” hacia la esquina: entra con el balón en ritmo, se desvanece con el bote y termina clavando el tiro en retirada.

Victor Wembanyama se lleva la pelota hacia el costado y convierte el triple en retirada desde el fadeaway. Y como si eso fuera poco, también completó tres volcadas en alley-oop, un detalle que vuelve a poner en números la gravedad que generan sus desplazamientos y sus “rim rolls”. Ese tipo de amenaza tiene una consecuencia directa: los Spurs fueron el equipo que más intentó triples desde la esquina, porque los defensores de ala se ven obligados a hundirse, al menos mínimamente, para llegar a cortar o molestar este tipo de acciones.

El alley-oop lo firmó Wembanyama desde un pase de De’Aaron Fox: 35 puntos para el francés en el Juego 1. Y todavía más: después de ese momento, fue a consolar a sus compañeros de inmediato, como mostrando que la energía del equipo también se contagia. Los Spurs ganaron la serie 1-0.

En definitiva, Wembanyama fue el mejor jugador de la cancha en el triunfo de San Antonio 111-98. Pero no fue el único que estrenó playoffs con el pie derecho para el equipo texano: el escolta/ala de segundo año Stephon Castle terminó con 17 puntos, siete rebotes y siete asistencias. No tuvo la misma eficiencia en el tiro que Wembanyama, pero su presencia fue constante: estuvo en todos los momentos, con participación real en ataque y en el ritmo defensivo. En el futuro de los Spurs, la sensación es que el presente ya llegó.

Si lo que se busca es jerarquía por relevancia, también hay otra actuación de Juego 1 que compite arriba en importancia: la de Kennard frente a Houston. Con la ausencia de los 57 puntos combinados que Luka Dončić y Austin Reaves promediaron esta temporada, a los Lakers no les alcanzaba con un “encendedor” ocasional: necesitaban a alguien capaz de aparecer con creación propia, no solo con tiros liberados.

Kennard respondió con todo eso. Su rol siempre fue más creativo de lo que muchos imaginan: no se limita a recibir y tirar, sino que se mete en acciones con el movimiento para generar su propio espacio. En una jugada, se curva alrededor de un bloqueo y sigue bajando la cancha hacia el aro, para terminar con una especie de scoop con la mano menos habitual. En otra, aparece desde el pick, usa un dribleo tipo serpiente y se mete en un tiro medio en retirada.

Y por contraste, se recordó el rol de Luka: la broma del momento lo ubica como el que estuvo todo el primer cuarto y también como el principal anotador de los Lakers después de ese tramo. Más allá de la aclaración, el punto es que el equipo necesitaba a alguien que ocupara ese espacio ofensivo que dejó Dončić fuera del partido.

La ofensiva de Kennard también se ve cuando aprovecha un cierre duro para entrar a un “spot” más blando y ejecutar un pull-up. Después, cuando su primer intento es cortado, no insiste con desesperación: retrocede con calma y, cuando Houston se equivoca con el cambio, el base/creador de los Lakers se conecta directo con una de sus cinco bombas desde el perímetro.

LeBron James también tuvo un partido enorme. Metió 19 puntos, repartió 13 asistencias, capturó ocho rebotes, sumó dos robos y puso un tapón. Organizó el ataque desde distintos puntos del campo, se enfrentó de cara desde el codo, trabajó desde el poste y, en medio de esa puesta en escena, también aparece un reconocimiento para JJ Redick: más allá del talento de LeBron, ayudó a que Kennard fuera el foco de muchas acciones, y eso es clave en un equipo que necesita que el “segundo” empuje no dependa únicamente de si el “primero” está en cancha.

Al explicar qué lo empujó en el partido, Kennard habló de la confianza: dijo que todos siguieron construyendo seguridad en él para que sea agresivo y busque su tiro cada vez que pueda. Y remató con una idea simple y clara: si ve espacio y ve el aro, va a buscar colocar la pelota ahí.

Jayson Tatum, por su parte, salió con todo el domingo: en el primer cuarto sumó 10 puntos, siete rebotes y cuatro asistencias. En ese arranque, participó en 19 unidades, más de lo que anotó Filadelfia como equipo en el mismo período. Para el cierre del segundo cuarto, Tatum había alcanzado un registro histórico: fue el único jugador de Boston que, en la era de planillas jugada por jugada que inicia en 1996-97, consigue al menos 20 puntos, ocho rebotes y cuatro asistencias en la primera mitad de un juego de playoffs.

Y esto también llega con contexto físico. Apenas poco menos de seis semanas después de su reaparición de temporada, tras una recuperación de nueve meses por una rotura de Aquiles, ya no queda margen para dudas sobre su capacidad para cambiar de dirección y despegar con toda su potencia. En el momento más importante, Tatum respondió.

En su Juego 1, Tatum hizo de todo: anotó desde los tres niveles, generó para sus compañeros, defendió, corrió la cancha y marcó el ritmo. En una etapa del año donde otros equipos pelean contra la fatiga del calendario, Tatum se ve fresco y justo a tiempo para que Boston empiece a apuntar en serio a un título.

Donovan Mitchell también aparece con una marca que lo caracteriza en playoffs. Su promedio de 28,3 puntos en la postemporada lo ubica sexto en la historia de la liga, y encima suele ser especialmente fuerte en el arranque de series. Con 32 puntos en la victoria de Cleveland sobre Toronto, Mitchell llegó a una cifra récord: al menos 30 unidades en nueve Juegos 1 consecutivos en la NBA, un registro que marca la historia del torneo.

En aquel partido, Mitchell cerró con 32 puntos, cuatro asistencias, dos robos, un 11 de 20 en tiros de campo, cuatro de siete desde el perímetro y un 69,3% en efectividad de puntos totales (TS) ante Toronto.

La capacidad de Mitchell en pick and roll ya es conocida: se menciona su nivel de anotación en el percentil 88 según análisis del juego, y la lectura que se impone es que es prácticamente imposible de cubrir con el bote. Tiene un abanico de opciones que lo hacen difícil de anticipar: desde un pull-up de tres hasta ataques cuesta abajo con un control tan particular, de baja “distancia de privilegio”, que parece que el rival mira una jugada y, aun así, no logra llegar al corte correcto.

En ataque, los Cavaliers fueron demasiado para los Raptors. Si Toronto quería competir, tenía que defender de una manera casi perfecta, pero no se ve que ese plan sea viable. Además de los 32 de Mitchell, James Harden y Max Strus sumaron 46 puntos combinados con un 8 de 13 desde el triple. Toronto no logra sostener ese ritmo ofensivo, y si la tendencia continúa, la serie tiende a acortarse.

En la lista aparece también un jugador que, aun en una derrota, hizo lo suficiente como para entrar: Cade Cunningham. Volvió hace menos de dos semanas de un pulmón colapsado, pero igual intentó empujar a Detroit contra Orlando. Con 39 puntos, aportó 25 en el segundo tiempo, haciendo todo lo posible por torcer el partido.

En el tramo en que intentaba recortar distancias, Cunningham acercó a Detroit a siete entrando al cuarto final con un tiro de media distancia. Después, redujo la desventaja a cuatro con un triple de pull-up. El problema fue que cada vez que el equipo se acercaba, Orlando encontraba una respuesta inmediata.

Dentro de las dos posesiones posteriores a ese intento, el Magic recuperó el control y la ventaja volvió a ocho. Cunningham volvía con otro pull-up, y así se repetía el patrón. Un minuto después, metió dos libres para dejar el marcador en cuatro, pero del otro lado Tristan da Silva clavó un triple y Orlando encadenó cinco jugadas seguidas para estirar la brecha a nueve.

Cunningham insistió con dos ataques más de “bully ball”, pero la desventaja no bajó de siete el resto del partido. Para Detroit, la idea era clara: Cunningham no podía ser la única fuente de anotación. Y aunque el esfuerzo fue enorme, en el partido del domingo no ocurrió. Salvo 17 puntos de Tobias Harris con una producción poco eficiente en 15 tiros, ningún otro Pistons llegó a cifras dobles. Jalen Duren, el otro All-Star del equipo, terminó con solo ocho puntos en cuatro intentos y, además, tuvo un -21 en los 33 minutos que estuvo en cancha.

Con el cierre de la lista, aparecen los nombres que quedaron como parte del recorte de “candidatos” mencionados en la fuente: Deni Avdija, Paolo Banchero, Nikola Jokic, Jamal Murray, Jalen Williams, LeBron James, James Harden, Max Strus, Jaylen Brown, Karl-Anthony Towns, Jalen Suggs y CJ McCollum.

1. Victor Wembanyama, Spurs

2. Luke Kennard, Lakers

3. Jayson Tatum, Celtics

4. Donovan Mitchell, Cavaliers

5. Cade Cunningham, Pistons

Honorable mentions

By Martín Gutiérrez

Martín es periodista deportivo especializado en baloncesto argentino y ligas internacionales. Lleva más de 8 años cubriendo la Liga Nacional, Euroliga y NBA, analizando estadísticas, tácticas y rendimiento de jugadores.