Los Houston Rockets partían con la idea de pelear por el anillo de 2026. En ese contexto, la única explicación razonable para mover activos importantes por Kevin Durant —con 37 años— sería justamente esa: apostar por el último empujón. Sin embargo, lo que ocurrió después hizo que esa expectativa se desinflara rápido.
Fred VanVleet se rompió el ligamento cruzado anterior (ACL) y el plan se resquebrajó desde el arranque. La “cara B” de esa baja, al menos en teoría, era que el equipo podía probar si su núcleo joven estaba listo para asumir roles mayores. La realidad fue distinta: sin VanVleet, Houston no encontró la forma de sostenerse y la dependencia se volvió evidente.
El arranque ilusionó… hasta que se apagó
- Ganaron 25 de sus primeros 40 partidos.
- Con Steven Adams en cancha, superaban por más de nueve puntos por cada 100 posesiones a sus rivales.
- Adams sufrió un esguince de tobillo grado 3 y se le terminó la temporada.
- Antes de la lesión de Adams: 4° en calificación ofensiva y 3° en defensa (según el ranking mencionado).
- Después: cayeron a 14° en ofensiva y 9° en defensa.
Houston comenzó la temporada con fuerza: 25 triunfos en los primeros 40 juegos y una diferencia de ritmo que hablaba de un equipo con identidad. Con Steven Adams en el cinco, el ataque se sostenía y la defensa también, con una ventaja mayor a los nueve puntos por cada 100 posesiones. Pero Adams sufrió un esguince de tobillo grado 3 y se quedó afuera del resto del año.
El golpe se reflejó en la tabla. En el momento en que se lesionó Adams, el equipo estaba 4° en ofensiva y 3° en defensa dentro del ranking citado. Posteriormente, la película cambió: terminaron 14° en ofensiva y 9° en defensa. Si la idea era competir por fuera de la presencia de VanVleet y sostener el nivel con el core joven, la realidad fue que el equipo no logró sostener la estructura.
Playoffs: la serie con Lakers no alcanzó
- La primera ronda fue contra Los Angeles Lakers sin Luka Dončić y sin Austin Reaves.
- Durant se lesionó antes de la serie, pero jugó el Juego 2.
- Lakers tomó ventaja de 3-0 en la serie.
- Houston ganó los siguientes dos juegos.
- El Juego 6 fue 98-78 a favor de Lakers.
Con el tiempo, el listón se fue bajando. Aun así, quedaba Durant y el “núcleo joven” como argumento para, como mínimo, disputar una ronda en playoffs. El cuadro les acomodó el camino con un primer rival que llegaba golpeado: Lakers sin Luka Dončić y sin Austin Reaves.
Pero ni siquiera así alcanzó. Durant tuvo una molestia antes de la serie, aunque pudo aparecer en el Juego 2. La franquicia de Los Ángeles tomó el control con un 3-0 inicial. Houston reaccionó con dos victorias seguidas, pero el cierre fue contundente para Lakers: derrotaron a los Rockets 98-78 en el Juego 6 para llevarse la serie.
En ocho meses, el techo fue cayendo y el equipo tampoco pudo encontrar una salida que justificara el esfuerzo. Houston gastó más de 2.800 minutos de su cuerpo envejecido en Durant. Tal vez en la próxima temporada siga siendo una estrella, pero la lógica sugiere que no va a mejorar respecto de lo que mostró en este tramo. Además, tanto VanVleet como Adams —ambos con 32 años— también quedan marcados por sus lesiones, y nadie sabe cómo volverán.
El aprendizaje más duro fue otro: incluso con el “plan” armado, el equipo siguió dependiendo de un base que no ataca el aro con regularidad y de un centro cuyo rol principal se apoya en el bloqueo/ pantalla y el rebote. Con esas piezas, la ofensiva NBA funcional se vuelve frágil.
El problema no fue solo “lo que pasó”, sino “lo que no se vio”
Tampoco hay grandes certezas positivas sobre el crecimiento de los jóvenes. El experimento con Amen Thompson como base se interpreta como un fracaso en términos de conducción y lectura, y cuesta entender qué se pretendía con un manejador irregular tratando de liderar un ataque que terminó siendo 27° en tasa de intentos de triples.
Con Alperen Sengun, las dificultades para finalizar también aparecen, y se discute cuánto influye que el tráfico en la pintura se mantenga lleno. Reed Sheppard, por su parte, cometió un error en el momento más grande de su carrera: en el Juego 3 entregó una pelota que, en la práctica, selló el final de la serie. Ime Udoka no le dio la confianza suficiente como para permitir ese tipo de equivocaciones en momentos de menor exposición.
Así, el balance general es negativo. Ahora la discusión se centra en dos ejes: quién queda señalado y qué camino debe seguir Houston para reencaminarse.
Roster y decisiones: el “deber ser” que no terminó de cerrar
Houston recibió elogios por la construcción de plantel durante la era de Stone, y con razón: son creativos, administran activos con eficiencia y manejan los contratos con la pericia de los equipos más ordenados de la liga. La idea base del conjunto —tal como se veía desde el último julio— tenía lógica: armar un bloque defensivo y de rebote dominante que solo necesitaba un anotador estrella para equilibrar la balanza. Ese rol lo intentaron resolver con Durant.
El problema es que los veteranos debían acompañar un núcleo pensado a largo plazo, no cargar con la ambición completa de toda la organización. Las lesiones dejaron al descubierto la fragilidad de ese core. Houston “tankeó” durante tres años seguidos, y gracias a los Nets pudieron elegir en el top 4 de cuatro drafts consecutivos. Sin embargo, ninguno de los jugadores seleccionados terminó siendo All-Star, y de los cuatro, Amen Thompson es el más cerca de esa categoría.
Mirando hacia atrás, se abre otra duda: Houston eligió a Jalen Green por encima de Evan Mobley. También se pone en tela de juicio la elección de Sheppard sobre Stepehon Castle. A la vez, se argumenta que la presencia de Thompson quizá habría hecho inviable el problema de tiro de Castle dentro de ese mismo plantel.
Sengun, con 23 años, sí llegó al Juego de Estrellas, pero su progreso muestra estancamiento: siguen las dificultades para terminar cerca del aro, se diluyó el buen momento desde el triple a inicios de temporada y además retrocedió fuerte en defensa durante este año. Se aclara que el desarrollo no es lineal y que puede ser una “bajada” en la ruta hacia la élite, pero también hay un dato: ya lleva cinco años en la liga. Si ese es su techo, a Houston le falta un joven capaz de ser el mejor jugador de un equipo campeón tradicional.
Con todo, tampoco se apostaba por un esquema “clásico” de campeón. La idea era que la suma fuera mayor que las partes. Pero cuando el “todo” se empezó a caer por lesiones, Houston no agregó piezas nuevas que lo sostuvieran. En el límite de traspasos se vio que el equipo no podía funcionar ofensivamente sin el rol de VanVleet. Aun así, no se avanzó en buscar un base.
La explicación de Stone en ese momento fue una frase que resume la postura: “Dadas las lesiones que hemos atravesado, una de las cosas que miramos fue… ‘¿Será que simplemente no es nuestro año?’”
¿Urgencia baja o decisiones equivocadas?
Puede entenderse esa posición si el plan era construir con una pista larga y con un equipo joven y rico en activos, incluso con expectativas de competir. Pero cuanto más joven y con más activos, más debería existir la urgencia de mejorar. La pregunta es cómo evaluar a los jóvenes en playoffs si no les das —aunque sea— un soporte ofensivo mínimo.
No hacía falta gastar una fortuna. En la serie ante Lakers, Luke Kennard castigó en tramos largos. Llegó a cambio de una elección de segunda ronda y un contrato que vencía. Houston, que aparece entre los equipos más cargados de activos, no habría necesitado un movimiento imposible para sumar variantes como Ayo Dosunmu o Coby White desde Chicago. Ambos terminaron por menos que una elección de primera ronda, ganan menos de 13 millones de dólares y tuvieron participación relevante en playoffs para sus equipos.
Es cierto que traerlos no convierte a Houston en campeón en 2026, pero el punto no es blanco o negro. No hace falta que sea “tu año” para invertir en el presente. Lo que pasa es que Lakers, aun preservando activos y espacio salarial para ir a buscar una estrella, igualmente consiguió a Kennard. En ese contexto, White o Dosunmu habrían servido como piezas de presente y también como posibles componentes para el futuro.
De todos modos, también hubo errores más chicos en lo transaccional. Dorian Finney-Smith aportó casi nada. Clint Capela quedó más como cuerpo que como solución. Aun así, con el nivel de optimismo con el que Houston entró a la temporada, las preguntas grandes —de visión— pesan más que las fallas puntuales. Y eso recae en la oficina.
El otro gran punto: Udoka y el ataque
En lo estrictamente coaching, las quejas sobre Ime Udoka están a la vista: el ataque fue un desastre. En promedio, solo los jugadores de Clippers mantuvieron la pelota más tiempo por toque que los Rockets. Y, de acuerdo con los datos de seguimiento mencionados, Lakers incluso movió menos el balón en su ofensiva global.
En cada posesión, muchas veces no quedaba claro qué buscaba el equipo. Había mucho regateo sin dirección. A Houston le costó fabricar ventajas y castigar desajustes. Una razón por la que Kennard no había tenido una serie de playoffs como la que hizo es que, casi siempre, los rivales lo explotaron mejor de lo que lo hizo Houston. Cuando Lakers presentó ajustes agresivos y estratégicos, los Rockets rara vez encontraron respuestas coherentes.
En el Juego 2, Lakers forzó nueve pérdidas de Durant duplicándolo. Eso tampoco debería sorprender: 42 días antes, Houston también le había forzado siete pérdidas a Durant con maniobras básicamente similares. Y en la serie, JJ Redick le dio vueltas a Udoka en el plano táctico durante la primera ronda.
Además, Udoka eligió señalar jugadores en los medios. Ese tipo de movimiento suele dar resultados inmediatos, pero desgasta con el tiempo. En Boston no se pudo ver si era sostenible porque duró solo un año. El tono que usó luego del colapso del Juego 3 no pareció que fuera a sentar bien en el vestuario: “Crezcan”, dijo. “Ya no son jóvenes. Solo una vez llegamos a playoffs, y vieron cada situación que está ocurriendo ahora.”
Con Sheppard, el “ver” cobra otro sentido. Houston jugó 196 minutos “clutch” en temporada regular, y Sheppard estuvo presente en menos de la mitad. Con solo su segundo año en la liga y el hecho de que es un jugador que todavía aprende, si no se le permiten errores en regular season, no llega a tiempo para corregirlos para playoffs. Además, Houston necesitaba ofensiva, y Udoka no lo comprometió como titular hasta marzo. Aun así, cuando arrancó los partidos, el equipo ganó 17 de 4 en los juegos que él inició.
La forma en que Udoka administró los puntos de Sheppard también revela un problema mayor a nivel construcción del plantel: Udoka es muy específico con el tipo de jugadores que quiere, y eso limita el margen de decisiones de Houston.
Udoka, el plan de agentes libres y el lugar de los bases
Hubo reportes de que, por ejemplo, Udoka quería a VanVleet como base de agente libre en 2023 antes que a James Harden. Udoka negó que su postura fuera anti-Harden, pero sostuvo que “Fred encaja mejor”. La idea de rodear a un roster joven con un guard menos dominador del balón tenía sentido. Pero tres años después, Harden —ya en Cleveland— sigue siendo All-Star mientras que, ni siquiera sano, VanVleet alcanza ese estatus. Es difícil imaginar que la temporada de Houston hubiera tomado un rumbo tan negativo con Harden manejando el equipo.
Houston llegó al año con solo VanVleet, Sheppard y Aaron Holiday como guards “tradicionales”. Eso dejó al equipo muy flaco ofensivamente cuando VanVleet se lesionó, aunque se entendía como parte del diseño: Stone no incorporaría más bases porque eso le daría a Udoka opciones fuera de Sheppard. Sheppard tuvo solo 654 minutos como novato y el equipo necesitaba verlo en su segunda campaña. Pero aun así, en el Juego 2 ante Lakers, Udoka arrancó con Josh Okogie —ala defensiva— y le dio a Sheppard apenas 11 minutos desde el banco.
En ese sentido, la presencia de Udoka casi hizo que el trade por Durant fuera “necesario”, no por el juego en sí sino por la administración de activos. Udoka confía en veteranos defensivos y suele no confiar en rookies, que además tienden a ser malos defensores. Houston no quería usar el pick 10 en un jugador que Udoka no iba a poner a jugar. El precio de Durant fue razonable y encaja con el tipo de equipo que Houston buscaba, pero Udoka no dejó demasiado margen para seguir creciendo con naturalidad.
Udoka está en su cuarta temporada como entrenador. En sus tres primeros años, logró mejoras de al menos 10 victorias. Tal vez este sea el desvío; tal vez señale el tipo de coach que es. No todos los entrenadores encajan en cualquier contexto. Hay estilos que construyen cultura y compromiso defensivo —como los casos que se mencionan de Scott Skiles y Tom Thibodeau— pero pueden ser demasiado rígidos tácticamente para ganar en el máximo nivel de playoffs.
Sin ver cómo hubiera evolucionado su etapa en Boston de manera orgánica, no se puede asegurar qué rol iba a cumplir. Pero lo concreto es que el ataque que ejecutó Udoka este año —y también contra Lakers— no se sintió de nivel playoffs, independientemente de quiénes estuvieron o no. Los hinchas de Boston también discutían esquemas ofensivos flojos. Si ese patrón se repite, cabe preguntar si Houston ya tendría que haberse “salido” de Udoka.
Los jóvenes: señales mezcladas y preguntas abiertas
La defensa de Sengun dio un paso atrás fuerte. Parte se atribuye a limitaciones físicas y otra parte a esfuerzo. Además, su finalización vuelve a ser irregular y es difícil juzgarlo solo por circunstancias: juega entre bastante tráfico como casi ningún otro pívot, pero aun así falla muchos “bunnies”. También se señala un interrogante: ¿por qué dejó de tirar triples? En sus primeros 11 partidos promedió 3.4 intentos y convirtió el 46% de ellos. Después cayó en una racha fría y el promedio se partió a la mitad: 1.5 intentos por el resto del camino.
Más allá de que fallara, el desarrollo de un triple confiable será clave para Sengun y para el equipo. Es muy difícil ser estrella como pívot sin proteger el aro o sin convertir desde el perímetro. Con esas limitaciones físicas, el primer camino es el que parece más cercano. Entonces, Houston necesita algo de espacio desde el centro para compensar.
Amen Thompson tuvo quizá el rol más duro. Con Dillon Brooks afuera y Tari Eason rindiendo peor defensivamente, su importancia atrás creció. Pero su rol ofensivo también subió cuando VanVleet se lesionó. Thompson no estaba listo para manejar un ataque y, además, por falta de espacio, no podía ser tan agresivo como le gustaría como jugador que rompe. Aun así, si pretende ser al menos una versión “rebajada” del jugador atlético extremo que se menciona, su toque tiene que mejorar. En el texto se marca que quedó en el percentil 28 en puntos por lanzamiento en bandejas y en el 35 en puntos por posesión en segundas jugadas de rebote ofensivo. Falló oportunidades que debería convertir y probablemente necesite atacar más incluso entre tráfico, no solo como vía para el equipo, sino también como herramienta de desarrollo.
Sobre Jabari Smith, Udoka comparó su ciclo de crecimiento con el de Kawhi Leonard, a quien él ayudó a desarrollar en San Antonio. La idea era que Leonard quería ir más allá de quedarse en la esquina tirando triples y que el sistema le fue dando progresivamente más responsabilidad con el balón. Puede que Houston trabaje en algo similar, pero en cancha no se ve en el caso de Smith.
En la cuarta temporada de Leonard se citan 276 tiros desde aislamiento o como manejador en pick and roll. Smith tomó 100 de esos intentos y convirtió 31. También se menciona que Smith promedió 1.21 dribles por toque esta temporada, cerca del fondo del equipo. Leonard no es una comparación justa por distancia histórica, pero Smith es un jugador de cuarto año elegido con el número 3 en el draft. El texto lo marca como una decepción importante: todavía no mostró capacidad real de crearse su propio tiro con el bote.
Reed Sheppard recién está en su segundo año. Con 1.90 metros y 185 libras, es chico, y eso le trae problemas defensivos. Si el objetivo es darle un rol grande igual, necesita tirar como lo hacía Kon Knueppel cuando era rookie: se menciona que un 39.4% en casi 10 triples por cada 36 posesiones no alcanza.
Durant: el doblete lo deja expuesto
Con Durant, las complicaciones contra el doble equipo no son algo nuevo. Houston no le construyó demasiadas ayudas en el roster. Él es el “verdugo” que define, pero depende de que los compañeros hagan el trabajo pesado en creación de ventajas. Si lo acompañara un jugador como Harden, el doble equipo sería menos una amenaza. Sin ventajas generadas de forma constante por otros, Durant quedó más expuesto de lo que debería estar en esta etapa.
Incluso, se sostiene que debería haber estado en el banco para el Juego 3. Udoka dijo que recibía tratamiento por una lesión de tobillo. El dato cae mal por varios motivos: Durant abandonó sus últimos tres equipos con tensiones no menores. No se sabe —y quizá nunca se sepa— si los mensajes filtrados sobre sus compañeros en Houston fueron reales. Pero sí se puede afirmar que, después de esa controversia, Houston atravesó dos meses de vaivenes alrededor de .500.
No se puede certificar cómo es como compañero puertas adentro, pero existe un mínimo de responsabilidad de liderazgo para un jugador tan consagrado y experimentado. Apoyar a los compañeros desde el banco en un partido de playoffs que se pierde por lesión entra dentro de ese deber. El texto sugiere que, por lo ocurrido en Phoenix, Brooklyn y Golden State, Durant ya cargaba con una imagen difícil, y eso influyó en cómo se leyó su temporada.
Durant aparece como denominador común, y la comparación con LeBron James guiando a Lakers a través de la adversidad en la primera ronda se marca como contraste fuerte.
¿Qué hacer ahora? Pánico no, claridad sí
Primero, se pide no caer en el instinto de hacer un trade de pánico por Giannis Antetokounmpo. Houston tiene “munición” y la motivación existe, pero no tendría sentido en varios niveles. Se argumenta que Giannis requiere un tipo de plantel muy particular, y sobre todo necesita tiros de calidad. Houston tiene muy poco de eso. Aunque no hubiera que negociar a Thompson, encajar a Antetokounmpo en el mismo ataque implicaría un replanteo enorme: ¿cuántos picks y jóvenes tendría que absorber Houston para retroajustar el equipo a su estilo?
También se menciona la ventana de tiempo: Giannis tiene 31 años y viene con historial reciente de lesiones de pantorrilla (calf) en una liga que hoy se asusta especialmente con ese tipo de dolencias. Además, su juego está muy atado al atletismo. Y Houston habría reconstruido con prudencia. En el texto se concluye que el timing no cierra: se necesitarían dos o tres ciclos de transacciones para acomodar el roster a Giannis y quizá no haya tantos ciclos disponibles para el candidato al MVP.
Se aclara que no se descarta ningún trade por una estrella. El problema de fondo persiste: tener cuatro picks top-4 en cuatro años sin un superstar claro. Si aparece un jugador franquicia con un “runway” más largo y mejor encaje, valdría explorar. Pero como no hay un candidato obvio, el curso correcto sería mirar hacia adentro.
El objetivo más importante para 2026-27 es la claridad. Houston necesita saber qué tiene —y qué no— en esos picks de elite que eligió. Reducir esa bolsa de talento fue aceptable si el plan era pelear por el título, pero hoy parece menos probable con Durant más viejo y con la posibilidad de declive de VanVleet y Adams también marcada por lesiones. Si la idea es saber si Sengun y Thompson tienen techo de superestrella, el equipo debe armarse alrededor de ellos.
Sheppard tiene que producir como casi una estrella para que su defensa sea un “trade” válido. Y la única forma de evaluarlo es dándole minutos: arrancando y jugando cerca de 30 por noche. Si se quiere que Smith genere más fuera del bote, hay que permitirle el bote en partidos reales.
Eso probablemente exige dar un paso atrás y crear un ambiente donde las victorias inmediatas pesen menos y el proceso sea lo central. El sistema ofensivo debe mejorar. Los jugadores de rol tienen que poder tirar. Y los jóvenes tienen que equivocarse sin que eso los deje fuera de la ecuación.
Udoka y Durant: decisiones con sentido (o no)
Si Udoka no puede funcionar en ese contexto, el texto duda de que tenga sentido renovarlo. Como mínimo, el equipo debería salir de la organización para sumar un coordinador ofensivo que aporte ideas tanto para lineups como para táctica. No sería sostenible gastar un pick 3 en un jugador si el entrenador no termina de confiar del todo. No se quiere perder la cultura defensiva que Udoka construyó, pero se necesita un compromiso. Si no existe, el paso siguiente sería cambiar de coach.
También se cuestiona si Durant todavía “tiene sentido” en el nuevo marco. Se lo describe como demasiado muleta ofensiva. Los jóvenes deberían trabajar sus tropiezos ofensivos, no resolver con pases tardíos a Durant para salvar el reloj. Incluso se plantea que podría ser una cuestión cultural: los grandes logros de un jugador tienden a fijar el tono de la organización. Su rastro reciente no es el mejor, y se recuerda el impacto que Brooks tuvo en Phoenix.
Houston podría necesitar veteranos nuevos. O quizá necesita que sus jóvenes se conviertan en veteranos con el rol de liderazgo. Se trae el ejemplo de Marcus Smart en Boston: al cambiarlo, se sugiere que ayudó a empujar a Jayson Tatum y Jaylen Brown hacia los lugares de liderazgo que luego ocuparon en el vestuario.
La línea temporal ahora favorece a Durant: el texto lo marca como “su” ventana. Para Houston, la ventana probablemente sea después. No está claro cuánto valor podría tener un trade en este punto, aunque se sostiene que su valor sería positivo y que no volvería a nivel de lo que costó. Pero si los jóvenes no terminan de ser la solución, conviene tener la “caja” llena de picks por si hace falta ir a buscar otra estrella en uno o dos años.
Mientras tanto, se suma un dato alentador: llegan refuerzos en el corto plazo. Houston tiene dos picks potenciales de lotería en 2027, correspondientes a Brooklyn y Phoenix. Se supone que ese draft sería débil, pero la nota advierte que esa certeza nunca es tan segura: se recuerda el ejemplo de 2020, que se vendía como una clase mala y terminó siendo otra cosa.
Stone probablemente tenía razón al pensar que “quizá no era el año” de Houston. Eso no significa que 2027 o 2028 estén cerrados. El texto subraya que el crecimiento no es lineal: Celtics llegaron tres veces a la Final de Conferencia entre 2017 y 2020, luego retrocedieron a primera ronda en 2021, no rompieron el núcleo joven y ganaron el título en 2024.
El lado positivo: cuando el núcleo tuvo minutos, compitió
- Seis jugadores sumaron al menos 1.500 minutos esta temporada.
- Cinco de esos seis tienen 24 años o menos.
- La unidad de cinco (Sengun, Smith, Sheppard, Thompson y Tari Eason) superó a Lakers por 26 puntos en 73 minutos en los primeros cinco juegos.
A pesar de lo mal que se sintió el final contra Lakers, Houston puede rescatar el rendimiento de sus jóvenes cuando les dieron continuidad. En los primeros cinco partidos de la serie, la quinteta integrada por Sengun, Smith, Sheppard, Thompson y Tari Eason superó a Lakers por 26 puntos en los 73 minutos que compartieron cancha. Lakers, en su condición actual, no se toma como termómetro perfecto para medir “campeón”, pero al menos es una señal.
Si el equipo aprendió algo este año, es también qué no debe hacer cuando intente volver a pelear por el título. Ahora toca reagruparse y evaluar, no duplicar lo que no funcionó.
Culprit No. 1: General manager Rafael Stone
Culprit No. 2: Coach Ime Udoka
Culprit No. 3: The players
Alperen Sengun
Se marca un retroceso defensivo y una finalización irregular. También se señala que su triple bajó tras un inicio prometedor: 3.4 intentos y 46% en sus primeros 11 partidos, luego solo 1.5 intentos y caída fuerte del promedio por una racha fría. El desarrollo de un triple confiable aparece como condición para que pueda ser estrella en un equipo que compita por el título.
Amen Thompson
Se cuestiona el experimento como base y su lectura para liderar un ataque que terminó 27° en tasa de intentos de triple. En defensa, su rol fue incluso más importante cuando Brooks salió y Tari Eason rindió peor. Aun así, se exige mejora de toque: se detallan percentiles bajos en bandejas y en puntos por posesión en rebotes ofensivos, con la necesidad de atacar con más decisión incluso entre tráfico.
Jabari Smith
Udoka lo comparó con Kawhi Leonard en su ciclo de desarrollo, pero en la práctica no se refleja. Se mencionan números de creación: en aislamiento o como manejador en pick-and-roll, Leonard tomó 276 tiros en su cuarta temporada, mientras Smith tomó 100 y convirtió 31. Además, promedió 1.21 dribles por toque, cerca del fondo del equipo. Se lo considera una decepción porque aún no desarrolla la capacidad de generarse el tiro con el bote.
Reed Sheppard
Con 6’2” y 185 libras, se lo describe como pequeño y con limitaciones defensivas esperables. Para justificar un rol grande, necesita mejorar su tiro: se afirma que un 39.4% en casi 10 intentos de triple por cada 36 posesiones no alcanza. También se remarca el error del Juego 3 ante Lakers que terminó siendo decisivo, y el texto cuestiona que Udoka no le diera demasiadas oportunidades en momentos de menor exposición durante la temporada regular.
Kevin Durant
Se indica que el problema contra el doble equipo no es nuevo. Houston, por construcción, no le dio suficientes ayudas de creación de ventajas, y sin compañeros que generen desajustes, Durant queda más vulnerable. También se menciona el episodio del tobillo y la lectura de que no tendría que haber jugado o, al menos, que debería haber estado en el banco para el Juego 3. Se suma el componente de liderazgo: aun lesionado, el texto entiende que hay un mínimo de responsabilidad de apoyar desde el banco en un playoff.
What should, and shouldn’t, happen next for Houston?
Trade for a superstar?
El texto recomienda no entrar en pánico. No ve sentido inmediato en un trade por Giannis Antetokounmpo por encaje, necesidad de tiro, costos de reconstrucción y timing físico. Pero aclara que no descarta trade por una estrella en general: si aparece un jugador con mejor encaje y más “runway”, podría valer explorar. Como hoy no hay una opción obvia, el curso sería mirar hacia adentro.
Should Durant return? Is Udoka the right fit as coach?
Se deja en duda la continuidad de Durant como parte del futuro si el objetivo es que los jóvenes trabajen sus baches ofensivos sin depender tanto de él al final de los relojes. Sobre Udoka, la recomendación depende del contexto: si no puede entrenar con un plan donde el proceso y la confianza en los jóvenes tengan prioridad, no tendría sentido mantenerlo. En ese marco, se plantea incluso la necesidad de un coordinador ofensivo para ajustar lineups y táctica.
The bottom line: The Rockets have time
La conclusión es clara: Houston tiene tiempo. Sus jóvenes ya están acumulando minutos y la organización todavía conserva una montaña de picks. El desafío es usar la temporada 2026-27 para ganar claridad, mejorar el ataque, reforzar el perímetro y permitir que los jugadores jóvenes acumulen responsabilidad real. Si el plan es correcto, el equipo puede volver a entrar en la conversación por el título sin repetir errores.