La emocionante serie de segunda ronda entre Detroit Pistons y Cleveland Cavaliers siguió el miércoles con un nuevo golpe: Cleveland estiró la historia y tomó ventaja 3-2 en la eliminatoria tras imponerse 117-113 en tiempo extra en el Juego 5. El desarrollo incluyó una remontada en el tramo final del cuarto período y, además, una jugada polémica en los segundos finales del tiempo reglamentario, cuando no se marcó una acción que terminó pesando en el resultado.
Luego de haber perdido los dos primeros partidos, los Cavaliers encadenaron tres victorias seguidas y ahora tienen la chance de cerrar la serie el viernes en el Juego 6, en su casa. Allí, en lo que va de estos playoffs, mantienen un invicto de 5-0. De todos modos, Detroit ya conoce este tipo de escenarios: en la primera ronda estuvo abajo 3-1 frente a Orlando Magic, y aun así logró llegar hasta el límite, por lo que no se achican ante la presión.
Mientras los rivales de la División Central pelean por un regreso largamente esperado a las Finales de Conferencia Este —Cleveland no llega a esa instancia desde 2018, y Detroit espera desde 2008—, los New York Knicks disfrutan de un descanso que, por cómo se dieron las cosas, se lo ganaron. El equipo barrió a Philadelphia 76ers en la serie de primera ronda, con una contundencia que les permitió volver a las Finales de Conferencia Este por segundo año consecutivo.
De cara al Juego 6 entre Cavaliers y Pistons, vale preguntarse qué tipo de rival le conviene a los Knicks en la ruta hacia el Este.
Más allá de quién termine avanzando, lo cierto es que en Nueva York van a mirar con buenos ojos que Detroit sea el que gane el viernes. Si eso ocurre, el desenlace se trasladaría a un Juego 7 en Detroit el domingo.
En la primera ronda, los Knicks arrancaron con dudas, pero el panorama cambió cuando cayeron 2-1 en la serie ante Atlanta Hawks. Desde entonces, enlazaron siete triunfos consecutivos. Además, en estos playoffs ya disputaron 10 partidos, es decir dos más que el mínimo posible. En esos encuentros, ganaron cuatro veces por al menos 29 puntos y otras tres con dobles dígitos de diferencia. Tanto fue el nivel de comodidad que Jalen Brunson, Karl-Anthony Towns y Mikal Bridges están promediando menos minutos en playoffs que durante la temporada regular. OG Anunoby y Josh Hart son los únicos titulares que, en estas primeras dos rondas, están jugando más tiempo del que jugaron en la fase regular.
Karl-Anthony Towns
Mientras Nueva York transita el tramo final con cierta tranquilidad, Pistons y Cavaliers están viviendo una batalla de supervivencia. Ambos equipos necesitaron siete juegos para superar sus respectivas series de primera ronda, y todo indica que la segunda ronda podría tener el mismo destino. Si Detroit se impone en el Juego 6, ocurra lo que ocurra en el Juego 7, cualquiera de los dos posibles rivales que terminen enfrentando los Knicks habrá disputado 14 partidos en total: cuatro más que el equipo de New York.
Ese efecto acumulado de partidos extra se vuelve relevante, sobre todo porque tanto Detroit como Cleveland vienen alternando juegos ajustados, sin margen y con desenlaces que se deciden en el detalle.
Además, el calendario también marca diferencias: el Juego 7 sería el domingo 17 de mayo, y se espera que el primer partido de las Finales del Este se juegue el martes 19. En ese caso, el ganador de Pistons-Cavaliers tendría apenas un día de descanso. Los Knicks, por su parte, no pisan la cancha desde el 10 de mayo. Tienen ventaja de recuperación en cualquier escenario, pero un potencial Juego 7 haría todavía más grande esa diferencia.
En cuanto al contexto de temporada regular, Detroit fue el sembrado número 1 del Este y, con un récord de 60-22, firmó el tercer mejor balance de toda la liga, cuatro victorias por encima de los Knicks, que terminaron con 56-26. Cleveland, en cambio, tuvo una campaña irregular y finalizó en cuarta posición con 52-30.
Si los Pistons logran la remontada y empatan la serie 3-2 a su favor, tendrían localía en las Finales del Este. Si en cambio lo que sucede es lo contrario y avanzan los Cavaliers, la localía sería para los Knicks. Para los de Nueva York, ese detalle es un motivo fuerte para preferir que Cleveland sea el que haga el trabajo.
En la temporada regular, los Knicks fueron mucho más sólidos en Madison Square Garden que de visitante. Tuvieron el cuarto mejor registro de local en la liga y el tercero mejor net rating en casa. (Por la NBA Cup, que ganaron, jugaron solo 40 partidos como locales.)
En playoffs, el equipo de New York presenta un balance idéntico de 4-1 tanto en casa como fuera, pero aun así la localía sigue siendo una prioridad. La hinchada de MSG está entre las mejores del deporte, y Cleveland apenas consiguió una victoria de visitante en esta postemporada: el Juego 5 ante Detroit.
Sumado a eso, si Cleveland avanzara, los Cavaliers tendrían que viajar a Nueva York para el Juego 1, donde los Knicks ya estarían esperando. Si Detroit fuera el que remontara, los Knicks tendrían que viajar una vez más para llegar a Detroit por el Juego 1. Son márgenes pequeños, pero en una eliminatoria se acumulan.
En el plano específico del juego, hay una diferencia bien clara entre los dos rivales posibles para los Knicks: Detroit es, por lejos, el equipo con mejor defensa; Cleveland es, por lejos, el equipo con mejor ataque. A continuación, se describe cómo se reflejan esas diferencias en números de playoffs (con ubicación dentro del grupo de equipos que siguen en carrera):
Los Pistons se caracterizan por ser físicos, atléticos y muy difíciles de manejar en el ritmo. Salvo Duncan Robinson, que no jugó el Juego 5 contra los Cavaliers por una lesión en la espalda, no hay un nombre que se pueda “cazar” ofensivamente con facilidad. En lo que se vio en temporadas recientes, Ausar Thompson y compañía pueden complicar de verdad a Jalen Brunson y ensuciar el funcionamiento del ataque de New York. Los Knicks ya conocen la serie entre ambos: el año pasado se llevaron un duelo cerrado en seis partidos, pero este año Detroit dominó el enfrentamiento de fase regular. Incluso, dos de las cuatro peores actuaciones ofensivas de los Knicks en la temporada (medidas por rating ofensivo) llegaron precisamente ante los Pistons.
Del lado de Detroit, Cunningham aparece como la única fuente confiable de generación en playoffs. Participó con anotaciones o asistencias en 207 de los 451 lanzamientos de campo de su equipo (45,9%) durante la postemporada, y además es directamente responsable de 579 de los 1.260 puntos de Detroit (también 45,9%). Tobias Harris promedia 20,2 unidades por partido, pero su puntería ha sido irregular, y el resto no llega a promedios por encima de 11,5 puntos nocturnos. En el apartado de triples, Detroit sí ha encestado bien (35,6%, empatado quinto entre los equipos de playoffs), pero no se muestra tan entusiasmado con buscarlos: intenta 28,6 veces por juego, ubicándose 15° entre los equipos de postemporada.
Cleveland, en cambio, es el espejo. Hay varios jugadores a los que se puede atacar en el plano ofensivo, incluyendo a los dos integrantes del backcourt titular: Donovan Mitchell y James Harden. Además, los Cavaliers tienen problemas para capturar rebotes defensivos: el rival agarra 35,2% de los rebotes ofensivos (15° entre los equipos que siguen). Ese dato abre la puerta a los Knicks, que son un equipo fuerte para sacar segundas oportunidades: capturan 33,6% de rebotes ofensivos (4° entre los equipos de playoffs), lo que les da terreno para presionar con posesiones extra.
Ahora bien, el desafío defensivo que plantea Cleveland es mucho mayor que el que plantea Detroit. Mitchell y Harden, aun con altibajos en estos playoffs, son de los mejores creadores individuales de tiros de la liga. Mitchell, además, tiene vínculo especial con Nueva York: es oriundo de la ciudad y registró varios partidos de 30 puntos ante los Knicks en esta temporada. Harden, por su parte, sigue siendo un generador de juego de primer nivel y un especialista en sacar faltas. También suma el contraste en la zona: Evan Mobley ofrece mucha más versatilidad que cualquier pívot de Detroit, y Jarrett Allen representa una amenaza real para el pase al lob. En el perímetro, Cleveland tiene una de las tasas de triples más altas de la postemporada: 45,8% de sus lanzamientos desde la línea de tres (segundo). Y, además, es el mejor equipo capturando rebotes ofensivos con una tasa de 35%.
Para ponerlo en contexto con los cruces directos, los Knicks perdieron sus tres partidos de temporada regular ante Detroit y ganaron dos de tres ante Cleveland, aunque esos triunfos sobre los Cavaliers llegaron antes del intercambio que llevó a Harden.
No hay una respuesta sencilla sobre cuál rival le conviene más a los Knicks. En última instancia, Cleveland parece ser la opción preferible: sí, tiene más talento ofensivo y un techo más alto en el papel, pero no terminó de explotarlo durante todo el año. Aun así, los Knicks encajan mejor en un duelo de ritmo alto, con juego fluido y anotación constante, que es justamente el tipo de partido que suele favorecer a Cleveland. Además, si se enfrentaran a los Cavaliers, los Knicks tendrían localía en la serie.