NEW YORK— Los Atlanta Hawks robaron una victoria de esas que se escriben con una mezcla de fortuna, paciencia y fe, justo en el Madison Square Garden: vencieron 107-106 a los New York Knicks en el Juego 2. Lo más llamativo, en retrospectiva, es que el equipo de Atlanta ni siquiera necesitó “jugar perfecto” para cerrar el partido; lo que sí tuvo fue un puñado de posesiones que, en otra noche, habrían caído de lado contrario.
Las posesiones que se escaparon (y las que sostuvieron el final)
En la previa del lunes, CJ McCollum repasó con crudeza todo lo que falló en el ataque, sobre todo desde el perímetro. El base/ala volvió sobre los triples abiertos que no entraron y también mencionó errores puntuales en posiciones específicas.
“Me perdí cuatro triples abiertos. Fallé uno desde la esquina, otro desde el ala izquierda, otro desde el slot izquierdo… y también me perdí un triple a una pierna al final del tercer cuarto, que bueno, es lo que es”, enumeró McCollum. “Y además Mo (Gueye) falló un triple desde la esquina izquierda, y JK (Jonathan Kuminga) también falló un triple desde la esquina izquierda”.
McCollum sumó una posesión clave de la mitad del cuarto período: los Hawks estuvieron cerca de perder la pelota dos veces, pero aun así lograron mantener a la defensa de New York “revolucionada” durante todo el reloj de 24 segundos. La jugada terminó con Jalen Johnson fallando un triple abierto desde el ala izquierda, pero la intención y el proceso fueron los correctos.
“Son posesiones buenas: hicimos lo que dijimos que queríamos hacer antes del partido, pero simplemente no entró. Por eso duele un poco, pero el plan estaba”, cerró McCollum.
El golpe de aire: Atlanta no “jugó bien”, pero sí ganó
Lo más inquietante para los Knicks—y lo que hace aún más extraño el resultado—es que Atlanta no estuvo fino ni en la segunda mitad, ni en el rebote defensivo. Aun así, encontró la manera de llegar al final con aire.
Números que explican el desequilibrio
- En la segunda mitad, los Hawks anotaron 1 de 12 desde el triple.
- En los tres primeros cuartos capturaron solo el 50% de los rebotes defensivos disponibles.
- En los minutos finales, McCollum perdió dos balones en el último tramo del partido.
- Además, falló dos tiros libres con 5.6 segundos por jugar.
Errores y lapsos en momentos puntuales
- Tardando en el tercer cuarto, Tony Bradley intentó un gancho en movimiento por encima de Mitchell Robinson que no tocó el objetivo y terminó en nada.
- Al inicio del cuarto, Nickeil Alexander-Walker probó un stepback de dos en transición ante OG Anunoby y el balón se fue rozando el costado del aro/contrabordo.
Eso sí: nada de esto borra que Atlanta se llevó el triunfo 107-106, ni que el resultado también podía haber dejado la serie igualada, algo que finalmente ocurrió para que el 1-1 quedara sobre la mesa.
Defensa, ajustes y el duelo con Brunson y Towns
La narrativa de los primeros dos partidos tiene un hilo claro: cuando Atlanta logra que los Knicks no se apoderen del vidrio ofensivo, el plan defensivo funciona. Y en ese contexto, Dyson Daniels y Alexander-Walker tuvieron un trabajo destacado contra Jalen Brunson. Brunson anotó 28 puntos en el Juego 1 y 29 en el Juego 2; aun así, su efectividad real fue de 52.2% en porcentaje de tiro (true shooting). En dobles, además, quedó en 12 de 34.
En el cuarto juego del lunes, los Hawks variaron las coberturas del pick and roll contra Brunson y, en el terreno físico, Kuminga defendió a Karl-Anthony Towns con más contacto del habitual para incomodar su juego.
En ofensiva, McCollum tomó la posta con decisiones directas: atacó a Brunson sin descanso, terminó sobre Towns y se alimentó del clima del estadio, incluso con los cánticos que le gritaban desde las tribunas de Nueva York.
El entrenador de los Knicks, Mike Brown, reconoció el enfoque con “desesperación” de Atlanta y remarcó que el equipo ganó más balones 50-50 en los momentos críticos que los de New York.
Lo que dijeron los protagonistas
- Corey Kispert (Ala de Atlanta): “Del lado nuestro nadie parpadeó. Nadie se achicó. Es especial ganar así cuando probablemente no tuvimos nuestro mejor juego. Aun con eso, pudimos vencer a un equipo muy bueno y partir la serie en un ambiente difícil. Ese impulso va a seguir creciendo”.
- Corey Kispert, en el mismo sentido: destacó que el carácter del equipo fue determinante para sostenerse cuando el partido se complicó.
- Jalen Johnson (sobre el esfuerzo para empatar la serie): sostuvo que “lo sacaron a la fuerza” para empatar, aunque reconoció que todavía no jugaron su mejor básquet.
De cara al Juego 3 en Atlanta: lecturas para ambos lados
Con el Juego 3 en Atlanta el jueves, la serie se puede mirar de dos maneras. Desde el optimismo neoyorquino, se puede argumentar que los Knicks controlaron gran parte de los dos primeros partidos y que todavía tienen “cosas fáciles” por ajustar: los minutos donde no aparece Brunson o no está Towns en escena, y también el nivel de uso (o protagonismo) de Towns. Desde otra óptica, si el matchup se muestra frágil para New York, Atlanta queda en un lugar cómodo: ya demostró capacidad de reencauzar el partido aun cuando no estuvo preciso.
Alexander-Walker, por su parte, sonó bastante tranquilo sobre el momento del equipo previo al Juego 2. “Sé que soy mi propio crítico más duro”, dijo. Pero eso no significó que se castigara tras la apertura de la serie. En temporada regular promedió 20.8 puntos, su mejor marca de carrera, y aun así no se puso presión por encestar cierta cantidad todas las noches: lo central es si toma buenos tiros y si hace lo correcto en cada posesión.
“Si no sale, se intenta de nuevo. No tengo presión. Y pase lo que pase, este es el juego que amo. Es una oportunidad de toda la vida. Solo hay que aprovecharla”, remarcó.
El contexto mental de Alexander-Walker
- El escolta/alero alcanzó las Finales de conferencia en las últimas dos temporadas con Minnesota Timberwolves.
- En playoffs, dijo que “simplificar el juego” es “tu mejor amigo”.
- Consideró que rara vez un solo ajuste táctico es “la respuesta” o “el antídoto” luego de una derrota.
- Valoró que Atlanta haya terminado el Juego 1 con fuerza, aunque el tramo final—cuando recortó una ventaja de 19 puntos hasta quedar a ocho—no alcanzó para cambiar el resultado.
En esa misma línea, Alexander-Walker explicó que “se trata de estar sintonizado con el juego”: sentir qué hace falta en esa posesión y comprometerse con eso. Luego tiró ejemplos concretos, ligados a lo que hace un defensor para que el rival no pueda cambiar de marca o para que el ataque no encuentre ventajas con coberturas tardías: correr duro para que el rival no se escape en una transición de cambios, colocar buenas pantallas para que el defensor no se “corte” hacia una ayuda, y después conectar con el movimiento del equipo.
“Son cosas que parecen pequeñas cuando estás hablando de ‘¿Cómo frenás a Jalen Brunson?’ ‘¿Cómo hacés esto o aquello?’ Bueno: poné buenas pantallas, cortá, mové la pelota. Y de repente te das cuenta: ‘Wow, estamos haciendo lo que planeamos’”, describió.
Qué puede cambiar el Juego 3 y cómo lo viven Knicks y Hawks
En el Juego 2 del lunes, Atlanta estuvo lo suficientemente “en sintonía” como para cambiar el guion y darle vuelta a la serie, aunque ni Alexander-Walker—quien era favorito para el premio a Mejor Progresión—ni Johnson, candidato a reconocimiento All-NBA, encontraron su mejor versión ofensiva.
El entrenador Quin Snyder destacó el lado más silencioso del equipo: la disposición a ceder protagonismo y seguir un plan que estaba funcionando. Aun así, dejó claro que el partido del jueves no tiene por qué parecerse al de esta vez.
Posibles variantes del plan para el próximo juego
- Que Jalen Johnson use con más eficacia su tamaño para atacar a Josh Hart.
- Que Snyder habilite a Johnson y Alexander-Walker a iniciar más jugadas y meterse más seguido en el “uno contra uno” o en el duelo directo contra Brunson y Towns.
- Que Mike Brown intente como prioridad sacar el balón de las manos de McCollum, para abrir oportunidades de atacar con ventaja a partir de ese ajuste.
Johnson admitió que no la está rompiendo en su primer cruce como figura dentro de la serie, pero lo describió como “divertido” estar en este ambiente de playoffs y ver en video lo que le tiran los Knicks. “Te pone un desafío. Te da algo para esperar el próximo juego. Obviamente siempre hay margen de mejora. Esa es la mejor parte”, dijo. Y remató con una idea que, si se cumple, silencia las críticas: si en el próximo partido hace un triple-doble de 30 puntos, nadie va a estar hablando de un arranque flojo. En temporada regular, de hecho, ya firmó tres triple-dobles.
Del lado de los Knicks, Hart—que es el defensor principal de Johnson—señaló que el equipo está frustrado por la derrota en MSG, pero confió en su grupo: “tienen jugadores de alto carácter que responden bien”, y recordó que ya vivieron situaciones similares. En el primer turno del año pasado, contra Detroit Pistons, perdieron el Juego 2 de su serie.
Hart también sostuvo que deben asegurar que Towns tenga más participación en ataque. Si juegan los 48 minutos completos en Atlanta a alto nivel, entonces el Juego 2 podría terminar pareciendo apenas un bache.
La lectura final: para Atlanta no fue un “detalle”, fue un punto de giro
Para los Hawks, ese triunfo no fue un accidente aislado. McCollum dijo que, honestamente, pensó que iban a ganar el Juego 1. Y cuando cayeron en el Juego 2, les pidió a sus compañeros “mantenerse a un golpe” para después “tirar el último golpe”.
Más allá de los porcentajes y los errores puntuales, lo que dejó el comeback es confianza. Y la esperanza de Atlanta—y la pesadilla de los Knicks—es que ese cierre sea un verdadero punto de inflexión en la serie.