En el plantel de Toronto ya no queda nadie de aquella Raptors que se ilusionaba en 2019. Pero el edificio sí lo recuerda, y el Scotiabank Arena vuelve a rugir en noches como la de este viernes. Kawhi Leonard lo había vivido antes: su triple ganador de hace siete años rebotó cuatro veces en el aro antes de entrar, justo después de la chicharra… aunque no alcanzó para salvar la temporada, porque el marcador estaba igualado cuando tomó el lanzamiento.
Este viernes, RJ Barrett escribió otra escena parecida. Su triple ganador tocó el aro dos veces y el primer rebote desde la zona del talón pudo haber sido mucho más alto, pero terminó llegando. Y lo más importante: el tiro le dio a los Raptors una victoria en prórroga por encima de Cleveland, tras revertir un déficit de un punto para pasar a un 2-0 en el desempate del duelo de primera ronda, forzando el Juego 7 en la serie (domingo, 7:30 ET, NBC/Peacock).
Toronto llegó a perderse el partido después de desperdiciar una ventaja de 15 puntos en el segundo tiempo. El panorama se puso oscuro cuando Jamal Shead falló un tiro libre para empatar con 25,6 segundos por jugar en la prórroga. Pero Collin Murray-Boyles provocó una pérdida de balón de los Cavaliers y, a partir de ahí, Barrett encontró el momento para su disparo “milagroso”. Cleveland todavía contó con 1,2 segundos, pero el intento de 29 pies de Evan Mobley al sonido de la chicharra no entró.
De un vistazo
- El triple ganador de RJ Barrett en prórroga selló la clasificación al Juego 7.
- Toronto había liderado por 15 en el segundo tiempo y terminó llevándolo a la prórroga.
- Jamal Shead falló un tiro libre para igualar con 25,6 segundos en la prórroga.
- Collin Murray-Boyles forzó una pérdida de Cleveland y abrió el camino al tiro decisivo de Barrett.
- Evan Mobley falló un intento de 29 pies sobre la bocina en la última oportunidad de los Cavaliers (quedaban 1,2 segundos).
En el apartado individual, Scottie Barnes completó una planilla enorme para Toronto: 25 puntos, siete rebotes, 14 asistencias, además de tres robos y tres bloqueos. Barrett y Ja’Kobe Walter aportaron 24 tantos cada uno, mientras que Murray-Boyles volvió a tener un impacto de alto nivel desde la banca con 17 puntos y siete rebotes, sumando dos robos y tres tapones.
Notas, números y lectura del video rumbo al Juego 7
1) Una liga de “entrar o no entrar”: el Caso 4.326. Cleveland fue mejor equipo desde el triple en la temporada regular, pero este fue el cuarto partido de la serie en el que los Cavaliers se quedaron por debajo del 33% en triples. Al mismo tiempo, fue el cuarto juego de la serie en el que Toronto superó el 36% desde el perímetro.
Dean Wade había cerrado la temporada regular con un 39% desde la esquina, pero en los últimos 11 minutos del Juego 6 falló tres triples grandes, sin marca y desde esa misma zona. Donovan Mitchell, por su parte, quedó con un 2 de 10 en triples en el partido, con una sola mirada limpia que incluso “rondó” el aro con 41 segundos en el reloj del tiempo reglamentario.
Barrett no llegaba a un 34% en triples durante la temporada regular, aunque ahora aparece con 16 de 38 (42%) en playoffs, con el rebote clave como punto de inflexión. En cuanto a tendencias, Cleveland se ubica con récord de 36-8 (0,818) cuando lanza con el promedio de la liga (36,0%) o mejor desde el triple, y 19-25 (0,432) cuando cae por debajo de ese umbral.
La serie también incluye dos de los nueve peores partidos de Cleveland en porcentaje de triple de toda la temporada. En paralelo, el triunfo de Toronto en el Juego 3 fue su segunda mejor producción de triples en el conjunto de sus 98 partidos de la campaña.
2) Murray-Boyles, estallando como estrella. En una liga donde el triple castiga y también libera, la defensa sigue siendo el cimiento. Toronto tiene jóvenes defensores de gran talento, y Murray-Boyles volvió a demostrarlo con acciones decisivas el viernes.
En el tramo medio del primer cuarto, se abrió paso a través de una pantalla de hombro de Mitchell, se mantuvo pegado a Mobley en un avance por la línea de fondo y le robó el balón bajo el aro, una de las 13 pérdidas “en vivo” de Cleveland. Más tarde, en el tercer cuarto, le sacó el balón a un pase de entrada de James Harden y además frenó con un bloqueo impresionante un intento de triple de Jaylon Tyson.
Y cuando Cleveland anotó solo seis puntos en sus nueve posesiones de prórroga, el rookie sumó dos jugadas defensivas gigantes. En la primera ofensiva del tiempo extra, se cruzó para cambiar sobre Harden y frenó un aislamiento de final de reloj, obligándolo a tomar una opción difícil. Luego llegó la acción más grande del partido: Toronto necesitaba hacer falta para evitar un avance, pero aun así forzó que Dennis Schröder terminara entregando el balón; cuando Mobley lo recibió pegado a la banda, Murray-Boyles le quitó la pelota y la desvió, dejándola salir de su control con su rodilla izquierda.
Si bien venía saliendo desde la banca, el jugador jugó casi 40 minutos el viernes, y Toronto los necesitó. La idea que dejó es clara: aunque sea más chico, “juega grande”, y en el futuro pretende ser una pieza base del proyecto.
3) Cleveland recién empieza a incomodar a Toronto. Este fue el tramo más flojo defensivo de Cleveland en los últimos cinco años. En la campaña regular había quedado en la parte media en defensa, pero en los primeros tres cuartos del Juego 6 se vio ese mismo perfil: equipo de mitad de tabla, como máximo.
Toronto, además, era un equipo ofensivo de rango medio y el viernes le tocó jugar con dos de sus mejores jugadores en ataque fuera del sistema. Aun así, tras 36 minutos, había conseguido 92 puntos en 72 posesiones (1,28 por intento).
El primer problema defensivo de Cleveland fue la transición: en los seis partidos de la serie, la desventaja en contra en transición es de 90 puntos (166-76), de acuerdo con el seguimiento de Synergy. También le dio a Barnes espacio para botar hacia su zona cómoda, y el base castigó temprano y seguido con saltos cortos, con un registro de 10 de 14 dentro del área pintada.
Ante Barnes, no hubo demasiada resistencia, sin importar quién lo defendía. Cleveland se desarmó con demasiada frecuencia y dejó hombres libres en la pintura. En algunos momentos quedó en “tierra de nadie”: ni presionaba el balón con decisión, pero tampoco llegaba con brazos largos para contestar un tiro abierto.
Cuando Toronto se ubicó 11 abajo después del tercer cuarto, Cleveland pareció cambiar el interruptor en el cuarto: limitó a los Raptors a apenas 12 puntos en 21 posesiones. Aumentó la presión, cerró con más dureza, se mantuvo delante en las penetraciones y metió dobles con timing, además de sostener mejor la resistencia cada vez que Barnes intentó girar hacia la pintura.
Aun así, Cleveland podría haber perdido si el disparo de Barrett no hubiera rebotado de manera milagrosa hacia adentro. Pero el punto es que esperó demasiado para mostrar el esfuerzo defensivo correcto cuando tuvo la chance de cerrar la serie antes.
Todo puede pasar en el Juego 7, y Cleveland no puede depender solo de su ataque para ganarse el boleto a semifinales de conferencia. La mejor versión sería incomodar a Toronto desde el primer cuarto (y durante los 48 minutos), en lugar de esperar hasta el cuarto para reaccionar.
4) Mobley juega grande. Por segundo partido consecutivo, Mobley convirtió tres triples; uno de ellos llegó en el momento clave para dejar a Cleveland a un punto, con menos de dos minutos en el reloj reglamentario. Pero lo más determinante es que estuvo 6 de 6 en la zona restringida, metiéndose al aro y jugando con físico.
Se fue al aro con rodadas, bajó al poste y buscó el contacto contra defensores más pequeños, además de pelear rebotes ofensivos. Y cuando Cleveland necesitó una canasta para terminar de completar la remontada del cuarto, Mobley fue al aro contra Murray-Boyles.
Toronto venía defendiendo a Mobley con hombres más chicos, pero ahora él está haciendo mejor trabajo para castigarlos. Luego de anotar solo 23 puntos en los Juegos 3 y 4, sumó 49 entre el Juego 5 y el Juego 6. En la serie, está con 29 de 34 (85%) en la zona restringida, y tendrá otra oportunidad de seguir jugando grande el domingo.
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La serie vuelve a moverse hacia Cleveland y todo apunta a un Juego 7 donde el margen será mínimo: el triple puede cambiar la narrativa en un abrir y cerrar de ojos, pero la defensa —y especialmente las decisiones en transición— terminará pesando más de lo que parece a simple vista.