Desde el “volado” de 1966 hasta el formato de 16 equipos que se implementará con probabilidades más parejas, la lotería del draft de la NBA cambió varias veces sus reglas para ordenar el sorteo de las primeras selecciones y, sobre todo, para ajustar los incentivos de los equipos que buscan mejorar su posición sin “tantear” la temporada. La nota repasa esa evolución, con foco en el salto de los últimos años hacia una lotería más grande y con chances más bajas para los peores récords.
El origen: un volado entre los peores y un objeto imposible de “tantear” hoy
En el arranque del sistema, “fallaron” las colas, como si fuera una escena de moneda al aire: Dave DeBusschere, jugador y entrenador de Detroit, pidió la opción “tails” en la primera versión de la lotería del draft en 1966. Aquel primer sorteo no era una lotería en el sentido moderno: era un cara o cruz entre los dos peores equipos de cada división, es decir, Pistons y New York Knicks, correspondientes a los peores de la Conferencia Este y la Oeste en esa temporada.
Además, ni siquiera se llamaba “draft lottery” en esos años, porque no existía el formato de bolas ni sorteos con múltiples resultados. Incluso el dueño de Detroit, Fred Zollner, aportó la moneda: un pieza de oro de 20 dólares del año 1907. Su valor actual rondaría los 4.200 dólares, un detalle que hoy sería casi impensable por el nivel de escrutinio y repercusión pública que generaría algo así en la era de las redes sociales.
En aquel volado de 1966, los Knicks se impusieron y eligieron con el N.º 1 a Cazzie Russell. El sistema de moneda se mantuvo como decisión hasta 1984: los dos equipos con peores campañas de cada temporada seguían dejando que “heads” o “tails” definiera quién se llevaba el primer pick.
Cómo fue cambiando la lotería: sobres, equipos adicionales y probabilidades cada vez más ajustadas
Con el paso del tiempo, la NBA fue mutando el mecanismo varias veces. Algunas etapas buscaron ampliar el número de participantes; otras, modificar la forma en que se asignaban los picks iniciales; y, en la práctica, ajustar la relación entre resultados deportivos y oportunidades de seleccionar primero para desincentivar el “tanqueo”.
1985-1989: sobres (o nueve equipos) con probabilidades iguales
La etapa del “sobre” fue la forma con la que comenzó a estructurarse la lotería de draft como se la entiende históricamente: siete equipos tenían la misma chance de que su sobre resultara seleccionado y, con ello, ganar el N.º 1. Ese número luego creció hasta nueve participantes cuando se sumaron Miami y Charlotte en el sorteo de 1989.
En su arranque, el sistema asignaba picks del 1 al 7 en el draft. Sin embargo, en 1986 se cambiaron las reglas: desde entonces, el sorteo pasó a definir solamente el orden de las primeras tres selecciones.
1990: llega la lotería ponderada
En octubre de 1989, el Board of Governors tomó la decisión de ampliar la lotería a 11 equipos. El motivo incluyó el crecimiento de la liga y, además, introdujo el concepto de probabilidades ponderadas: las chances de cada equipo dependían de en qué posición había terminado en la tabla de esa temporada.
1994: nuevas probabilidades para el peor récord
A partir de la lotería de 1994, el equipo con peor marca pasó a tener 25% de chance de ganar el derecho de elegir al N.º 1. Esa cifra representaba un salto respecto del 16,7% del formato anterior.
En términos generales, esa lógica se sostuvo hasta 2019, aunque con ajustes intermedios: hubo crecimiento del torneo a 13 equipos tras nuevas expansiones y, más adelante, una lotería de 14 equipos en 2004 con la incorporación de Charlotte Bobcats a la liga.
2019: otra revisión de probabilidades
En septiembre de 2017, el Board of Governors volvió a modificar de manera importante las chances. En ese esquema, los tres peores récords pasaban a compartir 14% de probabilidad de ganar el pick N.º 1. El sorteo también se expandió en alcance y comenzó a determinar el orden de las primeras cuatro selecciones.
El cambio 2027: 16 equipos, chances más “aplanadas” y un freno al tanqueo
El capítulo más reciente apunta a reconfigurar el incentivo competitivo. El formato de la “3-2-1 Lottery” entra en vigencia en 2027 con un evento de 16 equipos. La idea central es “aplanar” las probabilidades de ganar el N.º 1 y, de esa manera, desincentivar el tanqueo: perder a propósito para mejorar el lugar en el draft reduce las chances de que termines obteniendo el primer pick.
En otras palabras: el equipo puede ganar la lotería, pero tendrá que hacerlo enfrentando probabilidades menos favorables que en sistemas anteriores para los peores récords. En el esquema planteado, los tres equipos con peor marca tendrán 5,4% de posibilidades de ganar el derecho al N.º 1. Mientras tanto, los equipos que finalicen entre el cuarto y el décimo peor récord tendrán 8,1% de chance, todos con el mismo porcentaje.
- Los tres peores récords: 5,4% de probabilidad de ganar el N.º 1.
- Del cuarto al décimo peor récord: 8,1% de probabilidad para cada equipo.
El reparto de participación también se ajusta: cada equipo recibirá entre una y tres “bolas” para la lotería, dependiendo de su ubicación en la tabla final.
Con todos estos cambios acumulados, la lotería del draft fue pasando de un mecanismo casi simbólico (moneda entre los peores) a una herramienta de ingeniería de probabilidades. El objetivo, más allá del formato, sigue siendo el mismo: ordenar el orden de selección inicial sin que el camino más corto sea perder—y dejar que la competencia, incluso en los meses de cierre de temporada regular, tenga un peso real en el armado de la rotación para el futuro.