Mikal Bridges pasó de “cero a héroe” en los New York Knicks, y lo de “cero” no fue una metáfora. En el Juego 3 de la serie ante Atlanta, Bridges se fue con cero puntos en la derrota de los suyos, un bajón que terminó marcando el peor momento de su etapa en Nueva York y que dejó a la franquicia al borde de lo impensado: que una eliminación temprana en primera ronda se convirtiera en una sorpresa mayúscula.
Pero, cómo cambió todo.
Desde entonces, los Knicks hilaron 10 partidos de playoffs seguidos: primero tres para cerrar la serie contra los Hawks, luego otros cuatro en una barrida ante Philadelphia y, ahora, están 3-0 arriba contra Cleveland en las Finales de Conferencia del Este tras imponerse 121-108 el sábado. Si consiguen un triunfo más, Nueva York volverá a jugar las Finales de la NBA por primera vez desde 1999.
Bridges no es “el” héroe exclusivo de esta historia, pero sí forma parte del grupo. Y considerando cómo venía el panorama, sumado a la dureza con la que se lo cuestionó —por lo que costó para llegar a la franquicia, con la entrega de cinco selecciones del draft—, la transformación tiene un componente extra, más profundo que lo meramente deportivo.
Los números que explican el cambio
Vamos con los datos, que casi dan risa. En los últimos ocho partidos, contando desde el cierre ante Atlanta, donde anotó 24 puntos con un 10 de 12 en tiros, Bridges promedia 19,1 puntos, 4,1 rebotes, 2,9 asistencias y 1,3 robos, con porcentajes de 69/48/100 (tiros de campo / triples / libres).
Ningún jugador en la historia igualó esos registros de tiro en una racha de ocho juegos de playoffs, manteniendo además al menos 15 unidades por partido. Y Bridges está muy cerca de rozar los 20. Literalmente, esto no se había visto antes. Incluso si se dejan de lado el resto y solo se toma el porcentaje de cancha, aparece un único nombre: LeBron James, el único que ganó 10 partidos seguidos de playoffs en la historia y que encestó la mitad de sus tiros o más.
FG% de Mikal Bridges en los últimos 10 partidos:
75.0 (W)
50.0 (W)
83.3 (W)
70.0 (W)
69.2 (W)
57.1 (W)
60.0 (W)
63.6 (W)
75.0 (W)
73.3 (W)
El único otro jugador en la historia de la NBA en encestar al menos 50,0% de cancha en 10 playoffs seguidos y ganar los 10 es LeBron James (2017).
Y no hay señales de que Bridges vaya a bajar el ritmo. El sábado, frente a Cleveland, clavó 22 puntos, capturó seis rebotes, metió tres robos, dio dos asistencias y agregó dos bloqueos, además de convertir 11 de sus 15 tiros. Fue un rendimiento total: 22 PTS, 6 REB, 2 STL, 2 BLK, 11/15 en campo, 0/0 en libres, con un +19 y 73,3% de efectividad total (TS) ante los Cavs.
Un ataque distinto: del perímetro al borde del aro
Es imposible mirar a Bridges en esta etapa y no notar un cambio grande en su forma de atacar. Si se repasa la secuencia, cada lanzamiento viene “desde la línea de libres para abajo”: ocho tiros vienen desde el aro o muy cerca, aparecen dos “pull-ups” de media distancia y un par de flotadoras. La idea viene sosteniéndose y también se ve en la estadística: Bridges bajó la frecuencia de triples desde 5,1 intentos por partido en temporada regular a menos de tres en playoffs. O sea: el “juego de media distancia muerto” no terminó de llegar al Madison. Acá, al menos, volvió a aparecer.
Hace rato que no se veía a Bridges en un modo de ataque así. En el Juego 2, por ejemplo, se abre para recibir en la línea de tres con espacio si quiere tirar. Pero en vez de castigar desde ahí, utiliza un pick de Mitchell Robinson para meterse al corazón de la zona y resolver con una flotadora de mucha más eficiencia. En la misma serie, otra jugada del Juego 2: recibe arriba y, apenas percibe que Max Strus anticipa una entrega tipo dribble handoff, gira hacia el aro y termina con un tiro de banco elevado por encima de Evan Mobley.
Es un movimiento con confianza. El Bridges que había arrancado la serie ante Atlanta con sequías y “bolas vacías” atrás se quedaba más quieto, hacía el DHO y volvía a la línea de tres. Este es otro: está buscando oportunidades para anotar, entra a los rincones del ataque con intención, corre la cancha en transición y se frena y se eleva como si fuera un reloj: “pull up” inmediato.
Incluso el volumen cuenta la historia. En el partido sin puntos ante Atlanta, apenas tomó tres tiros; el sábado lanzó 15. Y desde el Juego 5 de la primera ronda, no bajó de 10 intentos. Desde entonces, además, viene convirtiendo una barbaridad dentro de la zona: 89,7% en tiros dentro del área restringida (35 de 39), 61,7% en la pintura (13 de 21) y 56,3% en media distancia (9 de 16).
El contexto: el juego fluye y Bridges está en el centro
“Le dije [Bridges] y a OG [Anunoby], porque no llamo muchas jugadas, que tienen que encontrar maneras distintas de imponer su voluntad en el partido. Los dos están haciendo un trabajo fenomenal imponiendo su voluntad”, dijo Mike Brown, entrenador de los Knicks, el sábado.
Es una forma muy clara de ponerlo en el marco de este equipo. Todo está fluyendo. El conjunto completo está en un ritmo increíble y, cuando eso sucede, no hace falta insistir con demasiadas jugadas: la pelota corre, los jugadores atacan, provocan ayudas, se produce kick, se gira el balón y nadie queda quieto. En ese ida y vuelta constante, Bridges está siempre metido en el meollo. Y si se mira su impacto antes y después de aquel estallido del Juego 6 contra Atlanta, la diferencia es enorme: pasó de ser un jugador con impacto negativo de -11 a un plus de +144.
Primeros 5 partidos de playoffs de Mikal Bridges
7.2 PPG
.438 FG%
.267 3P%
plus-minus: -11
Últimos 8 partidos de playoffs de Mikal Bridges
19.1 PPG
.691 FG%
.476 3P%
plus-minus: +144
También defiende: otra faceta clave
Y por si fuera poco, también está defendiendo de manera sobresaliente. En los playoffs de la NBA 2025-26, por la menor cantidad de puntos por posesión permitidos al emparejarse para cuidar “ISOs” (mínimo 10 posesiones de ese tipo defendidas), Bridges aparece primero con 0,36. Lo siguen Jalen Duren (0,44), Jaxson Hayes (0,47), Evan Mobley (0,48), Kelly Oubre Jr. (0,58) y después Rudy…
Lo llamativo es el contexto: Bridges está enfrentando a rivales como Tyrese Maxey, James Harden y Jalen Johnson. Ninguno de ellos la pasó bien contra él. Bridges fue un defensor élite en Phoenix, pero con el tiempo —al volcarse más al costado ofensivo— había bajado un poco su impacto defensivo. Ahora, en cambio, se ve lo mejor de ambos mundos: el Bridges de doble cara, el que fue considerado suficientemente importante como para que Nueva York metiera en el negocio varias selecciones en el draft durante varios años. Ese canje se había tomado como un posible sobrepago enorme en tiempos recientes. Hoy, con el rendimiento que está dando, empieza a parecer más bien una ganga.