La reforma del sorteo del Draft de la NBA quedó aprobada de manera oficial por el board of governors el jueves, con aval por mayoría abrumadora. El paquete de cambios pasó por una votación de 29 a 1, y los Memphis Grizzlies fueron el único equipo que se opuso. El modelo elegido, bautizado como “3-2-1”, comenzará a regir desde el próximo draft y fue ampliamente reportado durante abril.
Qué busca la reforma: frenar el tanking
El comisionado Adam Silver viene repitiendo en distintas ocasiones que el objetivo central del cambio es evitar el tanking. En el marco actual, hasta nueve equipos podrían haber “aflojado” o, al menos, sido interpretados como candidatos a hacerlo, una cantidad que fue creciendo desde que la NBA reformó el sistema por última vez en 2017. Si la nueva fórmula alcanza o no el efecto buscado, llevará tiempo medirlo, pero la implementación ya está lista y tendrá impacto inmediato sobre varios equipos y la “geografía” de las probabilidades en la liga.
Con la reforma ya oficial, la pregunta práctica es quién se beneficia y quién pierde con lo que viene el año que inicia el nuevo esquema.
Ganadores y perdedores: cómo cambian las probabilidades
Cuando se “aplana” el sorteo, las probabilidades dejan de estar tan concentradas arriba y se redistribuyen de forma distinta. En términos simples, las selecciones más valiosas antes del sorteo —las que suelen corresponder a equipos con peores resultados— pierden peso relativo respecto de lo que pasaba en el sistema anterior. A la inversa, cualquier elección que tenga chance de caer en la parte trasera del sorteo pasa a ser más valiosa que nunca.
Como el puesto final de un pick queda menos atado al récord que en el pasado, tener un draft pick específico de un equipo que en teoría iba a ser malo ya no otorga tanto “poder” como antes. Habrá menos casos del tipo: un equipo grande que intercambia selecciones desde el otro lado de la liga y esas opciones terminan transformándose en estrellas para el futuro. En este nuevo contexto, la consigna pasa a ser acumular volumen: no podés “comprar” probabilidades de top pick con una sola selección, pero si apilás la mayor cantidad posible, el componente de azar del sorteo nuevo tiende a jugar a tu favor.
Los equipos que más acumulan: el rol de Thunder y Spurs
En los últimos años, quienes más se dedicaron a juntar picks y swaps en operaciones fueron, precisamente, los dos equipos que más fuerte vienen en la parte alta de la liga: Oklahoma City Thunder y San Antonio Spurs. Los Thunder tienen derechos sobre tres primeras rondas futuras de otros equipos entre 2027 y 2029, elecciones que podrían caer en el sorteo, además de derechos de swap protegidos con Los Angeles Clippers. Por su parte, los Spurs poseen el pick de Atlanta Hawks para 2027 y también tienen el derecho de intercambiar picks con cuatro equipos distintos entre 2028 y 2031.
Ambos conjuntos probablemente sigan engrosando sus “pilas” de selecciones en los próximos años. La lógica es parte de cómo fueron diseñadas: como mecanismo de control de costos. A medida que los jugadores de rol se vuelven más caros, la idea es reemplazarlos con esas elecciones sobrantes y luego mover a los roles ya existentes por más picks, alimentando el ciclo.
Ninguno de esos picks que tienen los Spurs y los Thunder, con la excepción posible de un swap sin protección de Sacramento para 2031 por su historial, parecía destinado con claridad a terminar en manos de uno de los peores equipos de la liga. Sin embargo, con que pertenezcan a alguno de los 16 peores, la recompensa ya está. Ya no hace falta saltar hasta el top cuatro para obtener beneficios: si tu necesidad pasa por reforzar con piezas de rol, subir por ejemplo del puesto 15 al 9 del sorteo puede ser enorme. El piso más bajo perjudica a los equipos más flojos, pero favorece a los que están mejor posicionados.
Otros acumuladores y el matiz: Nets, Grizzlies y Rockets
Spurs y Thunder no son los únicos que acumularon. Nets, Grizzlies y Houston Rockets también reunieron bastante stock de picks. Pero hay una diferencia clave: esos equipos aún no tienen un jugador “franquicia” asegurado. Para ellos, la mejora del valor de los picks con techo potencial es crucial. Thunder y Spurs, en cambio, preferirían elegir repetidamente, incluso si es en posiciones como el 12, porque ya tienen su columna vertebral. Para equipos que no tienen esa certeza de estrella, suele pesar más la chance de un pick top que la acumulación de muchas selecciones en el tramo 20.
Charlotte Hornets aparece como un caso fronterizo. También apilaron picks, pero aunque su base no está en la misma categoría que la de Spurs o Thunder, el nivel de su núcleo podría hacer que no necesiten necesariamente “upside” por encima de profundidad.
El otro premio: a quiénes se les hace más difícil acumular
El beneficio de Spurs y Thunder no pasa solo por lo que juntan, sino también por lo que otros ya no podrán juntar con tanta facilidad. Con la reforma, los equipos dejan de poder seleccionar entre los cinco primeros en tres drafts consecutivos, algo que se buscó impedir por el potencial de daño a la balanza competitiva a largo plazo. Incluso si esa restricción no existiera, el nuevo reparto de probabilidades hace que sea menos probable que ocurra de todos modos.
En la práctica, Spurs y Thunder pudieron “tanquear con impunidad”. San Antonio lo hizo incluso más, pero ambos sacaron ventaja de un sistema que premiaba a los peores con elecciones altas. Ahora que ya no lo necesitan, los equipos que intenten acercarse para competir contra ellos no tendrán el mismo colchón. En otras palabras: los dos equipos más fuertes, además de sus ventajas como estructura, se llevaron el “escalón del tanking” detrás de ellos, quitándoles herramientas reales a sus rivales.
Por qué este debate ya existía: el antecedente de 2014
Cuando la NBA intentó reformar el sorteo por primera vez en 2014, la propuesta sorprendentemente no alcanzó la mayoría de tres cuartos que necesitaba. ¿El motivo? En ese entonces, se mencionó que el gerente general de Oklahoma City, Sam Presti, habría hecho lobby en silencio alrededor de la liga. La idea era que el cambio perjudicaría a los equipos de mercados pequeños y ayudaría a los de grandes ciudades.
El argumento era razonable. El “campo” de juego no se siente igual para todos en el mercado de talento: algunos equipos tienen acceso más libre a ciertos tipos de jugadores que otros. Lakers y Knicks pueden esperar con más normalidad la llegada de agentes libres top, y también pueden empujar operaciones para atraer estrellas. Jazz y Trail Blazers, en cambio, no cuentan con ese mismo lujo. En el entendimiento general de la liga, las superestrellas son una necesidad real para pelear por un título genuino, y para algunos equipos el draft termina siendo el camino más realista para conseguir esas estrellas.
Con esta reforma, al dificultar que un equipo se garantice acceso a talento de élite únicamente por draft, la liga termina empujando más influencia hacia el canje y la agencia libre. El problema potencial es que, en la última década, esos mercados de talento para mercados chicos se habrían debilitado de forma sensible, intencional o no.
Agencia libre y tope salarial: menos espacio para mercados chicos
Los últimos convenios colectivos, por ejemplo, hicieron más sencillo que los jugadores firmen extensiones con sus clubes. Eso drenó el “pool” típico de talento disponible en el mercado de agentes libres, y con menos jugadores de alto nivel moviéndose, el costo de canjear por no-estrellas se disparó. En ese marco, jugadores como Desmond Bane y Mikal Bridges terminaron pasando por operaciones que demandan grandes paquetes de selecciones.
Además, los equipos de mercados pequeños ya ni siquiera tienen la misma chance de conservar espacio salarial y reunirse con agentes libres top, porque esos agentes libres directamente no “existen” en la ventana tradicional. Cuando un jugador de élite quiere moverse, suele avisar a su equipo con uno o dos años restantes en su contrato y usa la amenaza de la agencia libre para disuadir destinos indeseables.
En los últimos siete años hubo siete campeones distintos, y hay reglas del sistema —especialmente las relacionadas con el tope salarial— pensadas con la paridad como norte. Pero, siendo realistas, el baloncesto profesional funciona de otra manera. Desde la famosa decisión de LeBron James en 2010, las estrellas han tenido más poder para decidir dónde jugar que el sistema de la NBA pretende tolerar si mantiene el equilibrio competitivo. Un draft en orden inverso es un contrapeso que se necesita: cuando James dejó Cleveland por Miami o cuando Chris Paul cambió New Orleans por Los Angeles, al menos esos equipos pudieron reconstruir con cierta certeza vía draft.
¿Qué deberían pensar los hinchas de mercados chicos cuando su franquicia obtiene el peor escenario y aun así pierde a su mejor jugador? ¿Dónde aparece la esperanza en un sistema que ahora, además, castiga a los equipos por estar entre los tres peores récords? Cleveland fue un equipo de “zona baja” en cada una de las primeras tres temporadas posteriores a la salida de James. No fue necesariamente por tanking planificado, sino porque se apostó fuerte a construir alrededor de un jugador que después eligió irse.
La conclusión que deja el debate es dura: inevitablamente habrá equipos que no sean malos a propósito, pero queden atrapados en el fondo igual. El piso “casi” infinito les entrega picks tardíos de forma constante para temporadas de 20 victorias, y eso no ayuda a salir. Los mayores ganadores son dos equipos que ya dominan y que pertenecen a mercados grandes, con ventajas estructurales que no se apagan. Los perdedores son quienes todavía no son grandes ni dominantes, y tampoco tienen esas ventajas.
Como tantas veces pasa en la NBA: los ricos se hacen más ricos y los pobres, más pobres.
Equipos que se plantaron contra el tanking (y por qué el contexto importa)
Hay algunos equipos que históricamente no tankean o que se mostraron duros contra la idea. Los Wizards y los Pacers, en particular, suelen citarse como ejemplos de no-tanking. Sin embargo, en años recientes también se habrían rendido en parte a la realidad del sistema. En Phoenix, Mat Ishbia fue probablemente el propietario que más habló en contra del tanking. Pero también se remarca que, en su etapa inicial como responsable del Suns, prácticamente había intercambiado todas sus selecciones antes de su primera temporada completa: o sea, no tuvo tanto margen para beneficiarse del tanking igual.
El ejemplo Miami: Pat Riley y una postura sin vueltas
Difícil encontrar un equipo que hable y actúe igual de claro en el tema tanking. El Heat aparece como el caso más cercano. Pat Riley tomó el mando en 1995 y, desde entonces, solo una vez el equipo ganó menos de 25 partidos: en 2008. En aquel año, con 15 victorias, recién en marzo empezaron a “apagar” jugadores del núcleo. En la práctica, incluso hubo acusaciones públicas: Erik Spoelstra señaló abiertamente a los Wizards por intentar perder, luego de que permitieran que Bam Adebayo anotara 83 puntos contra ellos. Riley, por su parte, dejó en claro en conferencia de prensa de final de temporada que no tiene intención de operar así.
En ese sentido, se citó su frase: “No voy a tankear. No voy a perder. No vamos a meternos en el sorteo y hacer esa locura, porque renunciaría si alguna vez me ordenaran transitar ese camino”.
Miami pasó las últimas cuatro temporadas en el Play-In Tournament. Ese es, justamente, el lugar donde la mayoría evita quedarse: ni lo suficiente como para pelear por un campeonato, ni lo suficientemente bajo como para asegurar piezas que permitan pelear más adelante. Era una trampa, o al menos lo era hasta ahora.
Con el nuevo sistema, el Heat —mirando su posición potencial— tiene una lectura interesante: las semillas 9 y 10 tendrán las mismas probabilidades de terminar con el pick número 1 que los tres peores equipos de la liga. Para un equipo que, como Miami, intenta construir desde el “medio”, el camino puede ser más sencillo. Y considerando que el Heat se llevó a Adebayo y Tyler Herro al final del sorteo, la apuesta por un pick alto si llegara a tocarle se ve como plausible. El fondo podría volverse más “pegajoso” que antes, pero la contracara es que el medio ya no sería tan pegajoso como solía.
Antes: el valor era el contexto. Ahora manda el volumen
Más arriba se habló de acumuladores. En este nuevo mundo, el nombre del juego es la cantidad. Bajo el sistema anterior, en cambio, el valor de ciertas selecciones podía estar muy atado al contexto: equipos podían intercambiar picks futuros profundos porque creían que, por cómo venía su rival, esas selecciones serían especialmente valiosas.
Un ejemplo que se trae a colación es el canje de Damian Lillard. Cuando los Blazers lo traspasaron, el componente principal del acuerdo fue el control de las primeras rondas de Milwaukee entre 2028 y 2030. La idea era que los Bucks de pronto tendrían una plantilla con edad avanzada: podían ser competitivos al principio, pero existía un gran upside en controlar picks más adelante, cuando se asumía que Lillard y Giannis Antetokounmpo quedarían fuera del pico de estrellato.
En esencia, se plantea que buscaban una versión del intercambio “Tatum y Brown” para Boston, adaptada a su situación.
La nueva regla contra “rachas” de éxito en el lottery
También entra en juego la prohibición de “sequencias” de éxito en el sorteo. Se menciona específicamente el caso de los Grizzlies. Cuando en febrero intercambiaron a Jaren Jackson Jr., uno de los picks que recibieron fue la selección más favorable para 2027 entre Utah, Minnesota y Cleveland: el pick que termine siendo mejor para el cupo de Memphis.
El punto es que Utah eligió No. 5 en 2025 y No. 2 en 2026. Con ese historial, el pick de Utah para el draft de 2027 queda inhabilitado para entrar al top cinco del sorteo del año siguiente. Así, se argumenta que los Grizzlies terminan siendo castigados por el tanking de Utah.
Ahí aparece otra lectura: John Hollinger sostuvo que la presencia del tanking puede hacer que los picks negociados sean todavía más valiosos bajo este nuevo esquema. El razonamiento sería: imaginá Atlanta y el pick de New Orleans de este año. Los Pelicans, solo por no estar intentando perder activamente, pasaron del peor récord de la NBA al 10 de diciembre a empatar por el séptimo puesto al cierre de temporada. En esa lógica, cuando una carrera por perder es competitiva, como lo fue en 2026, los picks negociados se “cierran” de las mejores probabilidades porque el equipo que intenta perder suele terminar por debajo de uno que no.
Eso, claro, depende de que haya una oferta estable de equipos dispuestos a tankear. Normalmente no son ocho o nueve. Se sugiere que la NBA quizá quiso anticiparse a la posibilidad de que carreras como 2026 se vuelvan más frecuentes. Pero también se recuerda que antes de los cambios de 2017 (que aplanaron las probabilidades), estos escenarios eran raros: los Nets tuvieron el segundo peor récord de la NBA cuando le dieron a Boston Jaylen Brown, y también tuvieron el peor récord cuando le dieron a los Celtics Jayson Tatum.
El dilema de los picks ya negociados: Portland y Memphis
Si el rendimiento final de los picks termina siendo mejor o peor para Portland, no se sabrá por un tiempo. El argumento depende del retorno en un canje por Antetokounmpo que todavía no ocurrió. Pero el punto que se subraya es que los Blazers hicieron una operación bajo un set de reglas y las selecciones que reciben van a transferirse bajo otro set distinto. Dado eso, se plantea la duda: ¿habrían tomado las mismas decisiones si supieran lo que venía?
En el caso de los Grizzlies, se dice que casi seguramente no: habrían terminado buscando un pick sin protección con una especie de protección top cinco aplicada de forma retroactiva, dependiendo de cómo caiga el resultado.
“Double dippers”: quienes tankearon antes y ahora quieren ganar
Felicitaciones para los “double dippers”. Varios equipos pasaron años tankeando y sacando ventaja del sistema anterior, pero ahora están listos para intentar ganar justo cuando el nuevo contexto hace que competir sea más recompensado en el draft.
Sin embargo, una parte de esos conjuntos no controla sus picks de primera ronda de 2027. Nets, Jazz y Mavericks entran en esa categoría. Si esos equipos están en la zona media en 2028, podrían hacer “doble dipping” más adelante, aunque la lectura es que, si fuera así, otros componentes de sus reconstrucciones probablemente ya habrían fallado.
Mientras tanto, equipos como Hornets y Spurs ya habían salido del “grupo del tank” y subieron en la tabla desde entonces, así que no llegaron a aprovechar con fuerza la versión antigua de la lotería de 2026.
El caso más puro: Washington Wizards
El único “double-dipper” verdaderamente claro sería Washington Wizards, que además encajó perfecto con la narrativa: ganó el pick número 1 del draft de este año. Se afirma que quizá ningún equipo tankeara de manera tan evidente como Washington desde el inicio de la temporada 2023-24. En ese tramo acumularon solo 50 victorias en total y recogieron beneficios del sorteo por perder tanto.
Pero el canje por Anthony Davis y Trae Young en la fecha límite los puso en camino para intentar competir la próxima temporada. El texto plantea dos escenarios: o logran playoffs y se cumple la misión, o —más probable— quedan en un lugar de Play-In, donde los nuevos criterios de draft les pueden volver a favorecer. No necesariamente volverían a tener el pick número 1, pero cualquier elección top en relación con el tipo de temporada que esperan para el año próximo se considera una victoria absoluta.
El reverso: Kings, la oportunidad perdida
Contrafigura de Washington sería Sacramento Kings. Se los describe como el “opuesto” del double-dipper porque habrían dejado pasar una oportunidad dorada de tankear cuando las probabilidades estaban de su lado.
Hace un año, Sacramento insistió en llevar a cabo un movimiento que los mantuviera competitivos en el momento equivocado: al entregar a Fox en 2025, terminaron jugando el Play-In y enviando a Atlanta un pick protegido que luego desembocaría en Derik Queen. Si los Kings hubieran reconocido la necesidad de tankear cuando soltaron a Fox, habrían retenido ese pick y potencialmente habrían tomado control de un pick sin protección extremadamente valioso de Pelicans o Bucks.
Este año, en cambio, llegaron con el peor récord de la NBA incluso hacia principios de marzo. Aun así, terminaron cerrando con el quinto peor récord de la temporada en una campaña que, se remarca, intentaron ganar de verdad.
La lectura final es que los Kings están, como mínimo, varios ciclos de operaciones lejos de ser viables para playoffs. El principal activo a futuro es el pick número 7 de esta franquicia para un draft en el que deberían elegir más arriba. El pick 1 se lo llevó Washington, el peor equipo de la liga. Sacramento llegó al All-Star break con el peor récord de la NBA, pero fue superado en el orden por Washington y varios otros equipos. Además, perdieron un “cara o cruz” por el puesto 4 en el sorteo: esa elección terminó en manos de Utah, que acabó quedándose con el pick número 2.
Así, se concluye que una chance real de construir con un jugador franquicia se perdió por una mezcla de mala suerte y tanking insuficiente.
Otros que rozaron el mismo destino: Bulls y Grizzlies
Se menciona que los Bulls casi cayeron en ese mismo grupo, pero el sorteo de este año les dio un empujón: subieron al No. 4, lo que al menos les da una ventaja a su reconstrucción, aunque sea similar en el enfoque. Algo parecido se plantea con Memphis: por cómo se dieron las operaciones, los Grizzlies pudieron adelantarse cuando traspasaron a Desmond Bane y Jaren Jackson Jr. justo cuando las reglas estaban por cambiar.
En su caso, el salto también se vio: entraron al sorteo de este año y se quedaron con el pick número 3. Además, se agrega que Memphis tiene un historial de draft lo suficientemente sólido como para que el proyecto, incluso sin tanking, pudiera navegar una reconstrucción sin estar obligado al nuevo “sistema anti-rachas”.
La conclusión sobre Sacramento
Para Sacramento, la situación aparece como la más complicada. No obtiene uno de los cuatro jugadores que potencialmente podrían convertirse en cambios de franquicia en el draft de este año. En el plantel, el único jugador que hoy se proyecta como titular de largo plazo sería Keegan Murray. Además, el equipo suele estar entre los peores de la liga y ahora las reglas se endurecen para los equipos que quedan en el fondo.
Se agrega una mirada de justicia: Sacramento ya tuvo 20 años para acomodarse sin hacerlo. Y entonces, la consecuencia es que una de las hinchadas más apasionadas de la NBA probablemente termine apoyando al equipo con la ruta más difícil hacia la contención.
Ganadores: Spurs y Thunder
Los dos grandes de Occidente vienen guardando picks hace años
En este nuevo paisaje, el argumento central es que Spurs y Thunder no solo acumularon, sino que llegaron a esta etapa con herramientas listas para aprovechar el cambio del sorteo, incluso cuando otros pierdan margen para repetir la misma estrategia.
Perdedores: equipos de mercados chicos
Puede ser más difícil que nunca para algunos equipos conseguir talento top
La reforma, al empujar el valor hacia selecciones con probabilidades más amplias y al limitar ciertas rachas de éxito, tiende a complicar el camino de equipos que dependen más del draft como vía principal para atraer talento de élite.
Ganador: Miami Heat
La postura anti-tanking de Pat Riley se vería recompensada en el nuevo sistema
Miami se ubica como un caso particular: el nuevo reparto hace que el “medio” sea menos jaula que antes, y que llegar a posiciones como 9 o 10 no implique resignar chances tan temprano para tocar el pick más alto.
Perdedores: Trail Blazers y Grizzlies
Los canjes por Damian Lillard y Jaren Jackson Jr. ya no se ven igual que antes
Con la modificación de reglas y las restricciones al éxito repetido en la lotería, las operaciones que antes parecían muy convenientes por el contexto de futuro pueden terminar luciendo menos favorables cuando se miran bajo el nuevo marco.
Ganador: Washington Wizards
Washington ganó el sorteo este año… justo a tiempo
El equipo aparece como el ejemplo más contundente de aprovechar la lotería en el momento correcto, reforzarse en la fecha límite y usar el nuevo escenario como plataforma para volver a competir.
Perdedor: Sacramento Kings
Los Kings dejaron pasar una gran oportunidad de pick alto
El cierre vuelve a Sacramento con una idea: se los presenta como el equipo que no maximiza el momento, termina con menos chances de “cambio de franquicia” y queda, por ahora, más lejos del salto a playoffs.