Kevin Durant no jugará el Juego 3 de la serie de primera ronda entre Houston Rockets y Los Angeles Lakers este viernes, debido a un esguince en el tobillo izquierdo. Será la segunda ausencia de Durant en el enfrentamiento, que los Rockets están perdiendo 2-0 después de dos derrotas consecutivas como visitantes en Los Angeles.
Durant se perdió el Juego 1 frente a los Lakers por una lesión de rodilla que había sufrido la semana pasada en la práctica. Sí pudo volver a la cancha en el Juego 2, donde aportó 23 puntos, pero sus nueve pérdidas de balón terminaron pesando demasiado para Houston. En ese partido, los Lakers lo marcaron con doble equipo de manera constante, y el esguince en el tobillo le llegó en el cuarto período, tal como indicó el entrenador de los Rockets, Ime Udoka, el viernes.
Tras ese golpe, Durant siguió con inflamación, y ahora no podrá estar disponible para el Juego 3. Con el Juego 4 acercándose el domingo, y Houston a dos derrotas de quedar eliminado, el escollo para Durant pasa por los tiempos: si quiere regresar a tiempo para intentar salvar la temporada de los Rockets, necesita una recuperación rápida y ajustada al calendario.
Mientras tanto, desde el lado de los Lakers la situación sanitaria luce más favorable. Austin Reaves es duda hasta último momento: está en evaluación como “decisión de último minuto” en su intento por recuperarse de una distensión en el oblicuo grado 2, lesión que sufrió sobre el cierre de la temporada regular. Antes de que el cuerpo técnico defina de forma definitiva su participación, Reaves hará el calentamiento correspondiente.
Con Durant fuera, se espera que Houston cargue el peso ofensivo y defensivo en un quinteto inicial que, en la historia de los playoffs, aparece como el segundo más joven: Amen Thompson, Tari Eason, Reed Sheppard, Jabari Smith Jr. y Alperen Sengun. Aunque el plantel se armó con varios jugadores experimentados para acompañar el proceso —entre ellos Durant, Steven Adams y Fred VanVleet—, la apuesta de los Rockets está puesta en su columna joven, la que busca no solo destrabar esta serie, sino también marcar el rumbo del equipo en los próximos años.
Con todo en juego, para los jugadores jóvenes de Houston se abre una chance grande de hacerse notar, tomar protagonismo y, de paso, instalar la idea de que ese grupo puede ser el futuro real de la franquicia.