Tim Hardaway Sr.: “En playoffs es donde más crecen los jóvenes

ByMartín Gutiérrez

Apr 17, 2026

Cuando la presión aprieta en playoffs, es cuando se escribe historia. Tim Hardaway Sr., guardia legendario y miembro del Salón de la Fama, lo tiene más que claro: en su carrera, la etapa más exigente fue donde más se potenció su impacto.

Hardaway Sr.: del “Run TMC” a una marca que todavía pesa

Como jugador, Hardaway Sr. explotó en la escena de postemporada en su segunda temporada NBA, la 1990-91. Allí, los Warriors del “Run TMC” sacudieron en la primera ronda a los Spurs y luego le dieron pelea a los Lakers en las semifinales de Conferencia Oeste.

En esos playoffs, dejó un promedio de 25,2 puntos a lo largo de nueve partidos. Terminó esa instancia como el quinto máximo anotador del torneo y, además, instaló un récord de la NBA: en el Juego 2 ante Los Angeles acumuló ocho robos, la mayor cantidad en un juego de playoffs hasta ese momento.

Hardaway Sr. se retiró en 2003 con promedios de carrera de 16,8 puntos, 6,8 asistencias y 1,6 robos a lo largo de 56 encuentros de playoffs. Un número que, más allá de la estadística, resume su rol: jugador de alto voltaje en los momentos difíciles.

De padre a “escout”: 13 temporadas mirando a su hijo

Ahora, Hardaway Sr. observa el juego desde otra vereda: como padre. A lo largo de las últimas 13 temporadas de su hijo en la NBA, acumuló 48 partidos de playoffs y vivió una corrida con Dallas en 2024. Y la historia continúa: este postemporada, la expectativa también está puesta en otra posible etapa larga con los Denver Nuggets.

Con esa perspectiva privilegiada, Hardaway Sr. conversó antes del inicio de playoffs sobre la presión del tramo decisivo, los manejadores legendarios, las claves que ve en Denver y qué equipos mirar de cerca en esta instancia.

Conversación: presión, mentalidad y lo que decide en playoffs

¿Qué frena a los jóvenes (y a los equipos) cuando llega la hora?

Hardaway Sr. arrancó por un punto central: la fatiga. No solo física, sino también mental, porque el jugador o la plantilla todavía se está acostumbrando a jugar 82 partidos de temporada regular. Luego viene la suma de playoffs, donde se puede llegar a 90 encuentros, y el desgaste termina pasando factura.

Pero además, remarcó algo que se siente puertas adentro: cuando un equipo quiere ganar y estar a nivel de campeonato, eso aparece en el vestuario. Según su lectura, se nota tanto al final como al comienzo de la temporada. Cuando todos entran, entrenan juntos y trabajan, la confianza se percibe por el comportamiento individual: cómo caminan, cómo actúan, cómo cuidan su juego. Y también entra en escena el campamento de pretemporada, cuando el entrenador marca el tono de lo que se va a hacer y cómo se va a ejecutar.

En ese marco, señaló otro enemigo: los que no creen y hablan desde la negatividad o intentan meterse en la cabeza de otros. Para él, hay que evitar las influencias externas que distraen de lo que cuesta ganar un título.

También habló de la energía negativa: cuando se la escucha demasiado, se termina cortando el avance. Y si en el vestuario hay gente que siempre tiene algo para decir en lugar de salir a jugar, el equipo no progresa. A esto sumó el tema de las excusas: si algo sale mal, dijo que no hay que buscar responsables afuera ni condicionar el rendimiento con “si hubiera pasado esto”. La idea es hacerse cargo, mejorar y aportar para que el conjunto mejore.

El primer gran susto: qué le sorprendió de los Lakers campeones

Consultado por su primera experiencia de postemporada y por si el equipo Lakers —ya con mentalidad de campeón— le dejó alguna enseñanza o sorpresa, Hardaway Sr. recordó un episodio antes de un partido.

Relató que el “Run DMC” (la presentación del grupo) fue tomado con enojo por Magic Johnson, quien habría reunido al plantel y habría dejado un mensaje con una crítica clara: interpretar que el rival lo estaba tomando como un show, como si fuera todo diversión, y que la serie debía jugarse en serio, mostrando lo que significa el básquet de campeonato y de playoffs.

La respuesta llegó en la cancha: los Lakers salieron y le pasaron por arriba a los Warriors con una paliza de 30 puntos.

Desde ese momento, Hardaway Sr. entendió que esa era la vara de un equipo de nivel título. Aunque en ese año los Lakers terminaron llegando a las Finales y perdiendo ante Chicago, él se quedó con la lección: quizá no se repite la chance de llegar tan lejos, así que en playoffs hay que tomarse el tramo con seriedad total, jugar para ganar y no como si fuera un concierto.

El récord de ocho robos en el Juego 2: ¿más riesgo por menos experiencia?

Sobre el récord de ocho robos en el Juego 2, Hardaway Sr. explicó que el factor clave no fue la falta de experiencia, sino el trabajo de estudio y preparación. Dijo que pudo anticipar qué iban a intentar hacer los rivales y que sus manos estaban rápidas. También contó que, tras ese partido, el rival entendió que podía robar, engañar y lastimar en la transición.

Pero aclaró que no todo era “magia”: hubo pases muy anunciados y oportunidades claras para meter las manos cuando intentaban llevar la pelota hacia abajo para una bandeja o un tiro de media distancia. El rival ajustó para el siguiente encuentro, y él sostuvo que esos riesgos eran necesarios: “así es el básquet”.

¿La mentalidad de Golden State le sirvió en Miami?

Después, cuando le preguntaron por su etapa en Miami, Hardaway Sr. indicó que no cambió demasiado el enfoque mental. Dijo que entró muy preparado, entendiendo lo que había que hacer y cómo hacerlo, saliendo a ejecutar, asumiendo liderazgo hablando con sus compañeros para que todos estuvieran en la misma sintonía.

En resumen: manejó esa parte igual que en Golden State.

¿Cómo encajaría su estilo en la era actual y el aumento de triples?

Hardaway Sr. sostuvo que siempre jugó desde una mentalidad de base. Afirmó que podía tomar el control cuando hacía falta, pero que muchas veces no necesitaba hacerlo: prefería pasar la pelota para encontrar la jugada correcta, ordenar el ataque y hacer correr la ofensiva.

Cuando necesitaba anotar, podía hacerlo, porque sabía cómo se construye el marcador. Para él, el objetivo era meter a todos en ritmo: que los compañeros estuvieran listos para tirar con confianza cuando llegara el final del partido.

También agregó que su forma de jugar se parecía a lo que hicieron en Golden State durante sus primeros años con el “Run TMC”: correr, pasar, cortar con intención, usar bloqueos y salidas, y atacar con movimientos constantes. Según él, eso encaja perfecto en el básquet actual: hay que involucrar a los demás, darles confianza y sostener el juego colectivo.

¿Run TMC podía ir todavía más rápido?

Entre risas, Hardaway Sr. respondió que estaban a fondo todo el tiempo, como si fueran a 120 o 125 por ciento de intensidad. Y dejó claro que esa misma energía podría funcionar también hoy.

¿Qué excompañeros hubieran brillado en la NBA de hoy?

Hardaway Sr. fue directo al nombrar a varios que, por su forma de moverse y por su relación con el juego sin pelota, encajarían en la liga actual: se detuvo especialmente en sí mismo, en Mitch Richmond y en Chris Mullin, además de Mario Elie.

Explicó que hoy hay mucha circulación y que los tiradores necesitan ser activados. Mencionó nombres como Kevin Johnson, Rod Strickland y Allen Iverson. En su visión, la clave está en amar moverse sin balón, entender ángulos y saber cortar.

Sumó más ejemplos de tiradores que podrían trasladar su repertorio a esta era: Dan Majerle, Cedric Ceballos y Rolando Blackman. Para él, todos tenían las herramientas: correr y soltar, generar oportunidades de catch and shoot, y también driblar con criterio para crear juego para otros.

En general, remarcó que hay “varios” de su generación que podrían competir ahora sin dudas.

Hardaway Sr. como padre: cómo mira la NBA y cómo conversa

Sobre cuánto está metido en la liga hoy, dijo que está muy enfocado: necesita estar al tanto de todo para ver a su hijo jugar, pero también para ayudarlo en el análisis, como si fuera un scout. No lo planteó como “enseñar”, sino como acompañar con lectura táctica: qué podría hacer el rival para frenarlo, o qué decisiones tomarán los equipos para condicionarlo.

En cuanto a la comunicación postpartido, aclaró que no habla con él después de cada juego. Explicó que si quieren hablar de básquet, generalmente es el hijo quien llama; fuera de eso, deja que él maneje su proceso.

También contó que su forma de ver el juego evolucionó con su experiencia: antes de jugar, trabajó como GM en el plano personal y, al entrar a la NBA, siguió mirando desde esa lógica de armado. Dijo que siempre observó y criticó, que a veces toma apuntes y planes para quienes le piden una mano. Su conclusión: es un fanático obsesivo.

Claves para Denver, equipos a vigilar y energía de playoffs

¿Qué tiene que mejorar Denver para seguir avanzando?

Hardaway Sr. puso la defensa como prioridad. Para él, Denver tiene que subir el nivel defensivo: no solo en lo colectivo, sino también en dureza. Sostuvo que no tienen que dejar que el rival los “golpee” primero, ni permitir que los gane en lo físico.

En su lectura, la serie no puede empezar con desventajas tempranas: hay que cortar el inicio donde el rival empuja y marca el ritmo. Remarcó que no sirve quedar abajo por 10, 12 o 15 puntos en playoffs, porque ahí no alcanza con perseguir.

Su receta fue clara: “golpear primero”, marcar el partido, imponer el tipo de juego que Denver quiere. Si el rival inicia la agresividad, el equipo después termina tratando de reaccionar.

Además, citó otra obligación: reducir las pérdidas de balón no forzadas.

Y remató el capítulo con una premisa: mantenerse sano.

¿Quiénes pueden sorprender en esta postemporada?

Entre los equipos que cree que pueden dar un salto, mencionó a San Antonio. Dijo que este año podrían instalarse “directo” en el objetivo, evitando la etapa de desgaste por ser jóvenes: pasar los golpes y las tristezas antes del éxito. Para él, la idea es ir por todo ya.

También nombró a Detroit como otra franquicia que muchos están mirando. Consideró que son reales si se recuperan de lesiones. Según su lectura, una vez que atraviesen la primera serie ganada en playoffs, el camino se les simplificaría; pero avisó que podría ser una situación frustrante, de nervios y tensión, sobre todo si pierden un partido en casa en la primera ronda.

El libro y los manejos: de los cruces a la “UTEP Two-Step”

Dribblers: a quiénes le daría “flores” por su conducción

Hardaway Sr. enumeró varios nombres cuando le preguntaron por manejos. Citó a “White Chocolate” (Jason Williams), a Mahmoud Abdul-Rauf y a Rod Strickland como un referente. También habló de Kyrie Irving: contó que lo vio en un gimnasio y que su forma de manejar la pelota hacía que la gente dejara de enfrentarlo porque el control era demasiado. Añadió que Kyrie todavía puede sacar recursos que no se han visto del todo.

Sumó a Jamal Crawford, Chris Paul, Steph Curry, Isiah Thomas, Allen Iverson y James Harden. Y, tras esa lista, se metió con una mención especial: dijo que muchos miran su anotación y la manera de llegar al aro, pero que Shai Gilgeous-Alexander también tiene un manejo muy fino.

Finalizó el repaso con Jamal Murray y Brunson.

“Killer Crossover”: qué quiere que se lleven los lectores

Consultado por su nuevo libro, titulado “Killer Crossover”, Hardaway Sr. dijo que quiere que se entienda que un chico debió atravesar mucha adversidad para llegar a la NBA. Aseguró que no era un sueño en su cabeza con romanticismo previo: “pasó”. Sabía que era bueno, pero no se confió. Se mantuvo paciente, esperando su momento, con la certeza de que pertenecía.

El libro, según contó, recorre las dificultades desde la primaria hasta su llegada a la liga, incluyendo temas fuera de la cancha. La idea fue aprender a no llevar eso al juego y dejarlo atrás hasta después. También incluye su experiencia trabajando con su hijo: su papel fue mantenerse en silencio y dejar que el jugador sea su propio básquet.

Además, sostuvo que puede servir mucho a chicos que vienen: les ayuda a entender por lo que atraviesan y cómo navegarlo. Y dejó una frase para el público joven: “escuchar es una habilidad, no un arte”. Hay que prestar atención a lo que te dicen y comprenderlo, porque eso puede ayudarte más adelante en la vida.

El origen del “UTEP Two-Step” y el “guion” del juego

Por último, habló del apodo “UTEP Two-Step”, uno de los sobrenombres más celebrados para una jugada en el deporte. Dijo que no necesitó “crecer” para él: cuando alguien le comentó que tenía un cruce así, él respondió que no sabía que tenía ese recurso, porque en realidad solo estaba botando la pelota e intentando sacudir al rival para llegar al aro.

Contó que en su formación le enseñaron a pararse en una “caja” y a no gastar botando de más, ni cansarse a sí mismo. La lógica era simple: al final del partido uno va a estar cansado, sin piernas, y no podrá defender ni hacer ciertas cosas. Por eso pidió dejar de intentar “shake and bake” o hacer de más: ir al aro, concretar la jugada y quedarse con el guion.

Luego, el movimiento empezó a llamarse “UTEP 2-step”. Dijo que siempre fue humilde, pero que cuando salía a la cancha sentía algo distinto: como un demonio adentro. Quería salir y “matar” al rival en el juego, hacerle una noche difícil cada vez que pensaran en él. Y remarcó que así jugaba y que disfrutaba hacerlo.

By Martín Gutiérrez

Martín es periodista deportivo especializado en baloncesto argentino y ligas internacionales. Lleva más de 8 años cubriendo la Liga Nacional, Euroliga y NBA, analizando estadísticas, tácticas y rendimiento de jugadores.