En los tramos finales de la derrota 111-96 de Golden State Warriors ante Phoenix Suns, el viernes por el Play-In, Steve Kerr juntó en la cancha a sus dos figuras históricos: Stephen Curry y Draymond Green. Fue un huddle breve, de esos que funcionan como cierre emocional de una etapa, mientras el resultado ya pintaba un horizonte complicado para el futuro inmediato del equipo.
La situación contractual agrega condimentos a la incertidumbre. El vínculo de Kerr llega a su fin, mientras que Green todavía tiene vigente una opción de jugador por un año. El propio alero/ala-pívot dejó entrever su intención de seguir, aunque la incógnita pasa por si tomará la opción o si la rechazará para buscar una extensión a largo plazo con un salario anual menor. En el caso de Kerr, el panorama es bastante más opaco: no hay certezas sobre qué hará ni sobre cómo se moverá la franquicia cuando se defina su destino.
Tras la caída del viernes, Kerr dijo que necesitará “un poco de tiempo” antes de reunirse con la dirigencia de los Warriors para resolver si continúa o no. Esa frase, lógica en lo personal, abrió un abanico de especulaciones sobre el rumbo de Golden State. El lunes, Green tocó el tema en su podcast: admitió que, aunque quiere con ganas que Kerr vuelva al banco, el momento compartido el viernes con el entrenador dejó la sensación de que podría haber sido definitivo.
Draymond, sobre la posible despedida de Steve Kerr
“Nunca estuve tan incierto desde que empecé mi carrera sobre lo que viene después. Pero ahora, de verdad, estoy perdido, porque no sabés hacia dónde va cada cosa”, expresó Green. Y agregó una idea central: “Steph, yo y Steve compartimos un momento que podría ser el último en que jugamos con Steve como nuestro coach”.
Luego, el jugador se encargó de remarcar el peso emocional del encuentro en cancha: “Me alegra que hayamos podido compartir ese momento y que él no se lo haya perdido. Fue algo grande. Ojalá sea nuestro entrenador el año que viene”.
Consultado por su postura, Green fue directo: “¿Querés mi opinión? Creo que no. No por una cuestión de palabras: se sintió así. Se sintió como que eso era todo”. A la vez, puso un segundo plano a su propia continuidad: “También espero estar en este equipo el año que viene, aunque tampoco sabemos eso. Y mirá… si fue así, qué racha, qué recorrido. Tener 12 años a Steve como mi entrenador me deja muy agradecido”.
Para cerrar, dejó un mensaje de preparación: “Veremos qué pasa. No lo sé. Lo único es seguir listo para cualquier cosa y adaptarse a lo que toque”.
¿Qué cambia si vuelve Kerr (o si no)?
Si Kerr decidiera regresar, la idea que se menciona es que Golden State buscaría que firme un acuerdo de múltiples años para evitar que la temporada 2026-27 se convierta en una especie de despedida prolongada. En cambio, si el entrenador no continúa, el impacto se ampliaría hacia decisiones más profundas: el armado del cuerpo técnico, la planificación del plantel y hasta definiciones de largo plazo como franquicia.
En cualquier escenario, la continuidad institucional tendría un punto de anclaje. Aunque haya cambios en el staff deportivo, la conducción desde la oficina de la franquicia seguiría bajo la guía de Mike Dunleavy Jr., quien ya firmó una extensión de contrato a comienzos de este año.
En lo estrictamente deportivo, el cuadro no es menor: Curry todavía opera a nivel de superestrella y se espera que Jimmy Butler pueda volver durante la próxima temporada tras recuperarse de una rotura de ligamento cruzado anterior. Pero lo que mostró esta temporada es que el roster, en su conjunto, queda por detrás del nivel de los principales rivales de la Conferencia Oeste. Y ese desajuste pesa en la evaluación global, incluso si el equipo conserva figuras de elite.
Por eso, si Kerr se marcha, el efecto dominó podría ser mayor: no solo se hablaría de un cambio en el banco, sino de una reconstrucción todavía más amplia del entorno —plantel y cuerpo técnico incluidos—, con el objetivo de volver a estar a la altura de los contendientes que dominan la liga.
El timing de la decisión y el “último viaje”
Se espera que la definición de Kerr llegue en las próximas semanas. En ese momento, Golden State tendrá una respuesta concreta a la gran pregunta que quedó instalada después del 111-96 ante Suns: si el viernes fue realmente el cierre de una era o si, por el contrario, el trío formado por Curry y Green junto a Kerr tendrá una oportunidad más.
La posibilidad existe: otro año para intentar sostener viva la chispa de una dinastía que alguna vez brilló con fuerza. Pero, por cómo lo describió Green, el presente ya se siente como una bisagra: “se sintió como que eso era todo”, dijo, y dejó al vestuario y a la hinchada mirando hacia un futuro todavía sin certeza.