Los Toronto Raptors vivieron el jueves una de las ráfagas ofensivas más increíbles que se recuerdan en la NBA: anotaron en 19 posesiones seguidas, repartidas entre el tramo final del tercer cuarto y todo el cuarto período, en el Juego 3 de la primera ronda de playoffs ante Cleveland Cavaliers.
Ese tramo de 19 anotaciones consecutivas se transformó en una corrida de 47-23, que terminó de empujar a los Raptors hacia una victoria por 126-104. La sequía ofensiva de la que no pudieron escapar los Cavs recién se cortó cuando ambos equipos decidieron sacar a sus titulares.
Scottie Barnes y RJ Barrett fueron los principales motores, con 33 puntos cada uno. Entre ambos sumaron 23-por-36 en tiros de campo, incluyendo 9-por-13 desde la línea de tres. Además, Toronto recibió aportes muy importantes desde el banco: Collin Murray-Boyles aportó 22 unidades y 8 rebotes, mientras que Jamison Battle encendió el partido con 14 puntos, con un 5-por-5 en lanzamientos. En el otro lado, los Raptors controlaron a la dupla de Cleveland: James Harden y Donovan Mitchell se quedaron en 33 puntos totales.
Hasta aquí, Cleveland había ganado los dos primeros juegos con comodidad, pero ahora la serie se volvió competitiva: en la Conferencia Este ya no hay margen para pensar en un barrido en primera ronda.
1) Battle y la corrida que no tenía freno
Jamison Battle disputó apenas 517 minutos durante la temporada regular y venía con muy poca acción en estos playoffs iniciales: en los dos primeros partidos sumó menos de tres minutos y ni siquiera vio cancha en el Juego 2. El jueves sí estuvo en rotación, aunque todavía no había intentado un tiro en sus primeros siete minutos a lo largo de los tres primeros cuartos.
Sin embargo, el contexto no era del todo desconocido: ante los Cavaliers ya había mostrado destellos. El día de Halloween había firmado su mejor marca de la campaña con 20 puntos en 15 minutos, todos en la segunda mitad, cuando Toronto remontó un déficit de 10 y terminó ganando por 11. Esa noche metió 7-por-7, con 6-por-6 desde el triple.
El jueves, en cierto modo, Cleveland sintió déjà vu. Después de que los Raptors convirtieran seis puntos en sus últimas tres posesiones del tercer cuarto, Battle tomó protagonismo en el cuarto período.
En la primera ofensiva del último cuarto, Battle armó la jugada: puso una pantalla para Barnes, se abrió hacia el poste bajo del lado derecho y clavó un salto corto sobre Evan Mobley.
Pocas jugadas más tarde hizo lo mejor que sabe: con Toronto repitiendo uno de los esquemas típicos de salidas desde la línea de fondo (sideline out-of-bounds), ganó separación al marcar una pantalla por detrás para Barnes. Así, mientras Mitchell se quedaba atrapado en el bloqueo, el desajuste dejó el espacio libre para Battle: como Cleveland jugaba “acomodado” sobre Murray-Boyles, no había otra defensa llegando a tiempo.
El resultado fue un triple abierto que terminó de darle forma a la ventaja definitiva de Toronto.
Ese fue el séptimo punto consecutivo de los Raptors en la secuencia, y el equipo siguió con el ritmo encendido. Cleveland aguantó un rato y llegó a ponerse a solo cuatro: el marcador era 96-92 con menos de ocho minutos por jugar. Pero luego Toronto estiró la brecha con una posesión de cinco puntos.
Primero, Barrett se metió detrás de Harden, que quedó mirando la acción, y convirtió una bandeja con falta. Y cuando Barrett falló el tiro libre posterior, Murray-Boyles agarró el rebote largo y le sirvió la pelota a Battle, que dio el paso al frente y convirtió su tercer triple del cuarto.
En ese momento, Toronto había acumulado 24 puntos en 10 posesiones seguidas. Y el vendaval no se detuvo: todavía quedaban nueve viajes más por el reloj para seguir castigando. Hasta puede costar creerlo para un equipo que no suele caracterizarse por ese tipo de potencia ofensiva.
En esta serie, Battle volverá a ser pieza recurrente. En menos de 41 minutos totales frente a Cleveland en la temporada regular, anotó 39 puntos con 13-por-14 en tiros, incluyendo 10-por-11 desde el triple. Contra los Raptors, en cambio, tiene números todavía más llamativos: 29-por-79 desde la línea de tres (37%) frente a los otros 28 rivales además de Toronto.
El entrenador de Toronto, Darko Rajakovic, lo definió con claridad: calificó a Battle como “un profesional total”, alguien que siempre llega listo porque “pone muchísimo trabajo todos los días”. En la misma línea, agregó que cuando Battle pisó la cancha “estaba listo para el momento”.
2) Barnes: respaldo desde el tiro y fuerza en el poste
Además de la noche de eficiencia, Barnes tuvo un partido de tiro inusual: cerró 11-por-17, con 4-por-6 desde el perímetro, por fuera de la zona pintada. Pero el plan de Cleveland también lo terminó dejando en situaciones cómodas para que el alero-pívot se metiera en poste y trabajara contra varios defensores.
El partido incluyó remates sobre Jarrett Allen, y más tarde también hubo señuelos que desacomodaron al rival (incluido un “Smitty” que lo ayudó a romper la lectura defensiva). Max Strus no tuvo las mismas respuestas ante el tamaño y la agresividad de Barnes, que además llevó a Harden al poste durante el tramo más caliente de la ofensiva de Toronto en el cuarto cuarto.
En la zona restringida, Barnes encestó solo uno de sus intentos, pero en el resto de la pintura fue dominante: 6-por-7. Si se toma perspectiva de playoffs, hace cuatro años promediaba apenas 12,8 puntos en su primera serie de postemporada. En esta, en cambio, está promediando 26,7 y además viene dejando máximos personales de carrera en playoffs cada noche.
Los Raptors convirtieron 126 puntos en 95 posesiones el jueves: fue la producción ofensiva más eficiente de cualquier equipo en estos playoffs hasta el momento. De cara al Juego 4, el ajuste de Cleveland seguramente empiece por impedir que Barnes se instale con comodidad en la pintura.
3) Cleveland no pudo conectar desde las esquinas
En los dos primeros juegos, Cleveland había anotado cerca de 122 puntos cada 100 posesiones. Pero el jueves el rendimiento cayó: hizo 104 en 96 posesiones (108 por cada 100). Aun así, el dato importante es que la calidad de tiro fue más alta que en el Juego 2, incluso con un resultado inferior.
Uno de los problemas principales estuvo en las esquinas. Los triples desde las esquinas, después de bandejas y volcadas, son de los lanzamientos más valiosos del piso. Y Cleveland logró generar 11 intentos desde allí, pero convirtió apenas uno.
Mitchell se fue de 0-por-3: en un tiro abierto desde la esquina izquierda del segundo cuarto apenas rozó el aro. Más adelante, hacia el final del tercer cuarto, Mitchell recibió con ventaja y Tyson encontró una buena opción desde la esquina derecha, pero el balón terminó entrando y saliendo.
Toronto presionó con agresividad a Harden y Mitchell, y como contrapartida de una defensa intensa aparecen triples abiertos. Cleveland capturó muchos de los tiros que quería, pero gran parte no entró.
4) Gana la batalla de posesiones: esa fue la clave
Mientras tanto, Toronto anotó por encima de su nivel el jueves: en playoffs, y en realidad en toda la liga, sigue siendo un “hace o falla”.
En estos tres partidos, el patrón se repite: el equipo que ganó la batalla de las posesiones fue el que terminó mejor parado. En Cleveland, el local tuvo nueve oportunidades de tiro más que los Raptors. Y en el Juego 3, Toronto contó con cinco intentos más que Cleveland.
Hay otro efecto posible de la defensa agresiva: las pérdidas. El jueves, Cleveland cometió 22 pérdidas en sus 96 posesiones. Ese ritmo de 22,9 por cada 100 fue el más alto de toda su temporada, dentro de los 85 juegos que había disputado hasta ese momento.
El entrenador de Cleveland, Kenny Atkinson, lo resumió así después del partido: pidió que el equipo “siga confiando en el pase” y continúe tomando las decisiones correctas, pero también remarcó que vio problemas de espacio. “Hasta medio paso importa en esta liga, especialmente con la longitud que tienen ellos”, agregó.
El tema de la separación quedó reflejado en una de las ocho pérdidas de Harden. A inicios del tercer cuarto, condujo contra Barrett, pero sus cuatro compañeros permanecían cerca de la línea de fondo; eso forzó un pase hacia un sector atestado de defensores.
Toronto también merece reconocimiento por su intensidad defensiva: cambios de marca (veer switches), manos altas y ese tipo de actividad que trastoca los tiempos del rival. En la temporada regular, el equipo se ubicó séptimo en tasa de pérdidas del rival.
De cara al Juego 4, que se disputará el domingo, Toronto probablemente vuelva a imponer una presión defensiva similar para intentar empatar la serie. El partido tendrá horario de 1 ET y televisación por ESPN.