Playoffs NBA: las 10 preguntas clave que definirán el camino de OKC y más

ByMartín Gutiérrez

Apr 17, 2026

Los playoffs de la NBA están a la vuelta de la esquina. Las últimas dos noches de Play-In definirán a los equipos que ocuparán las plazas de los sembrados 8 en ambas conferencias el viernes por la noche, y el sábado comenzará oficialmente la postemporada. Antes de eso, y con el calendario ya encima, aparecen diez preguntas que marcan el pulso de lo que viene.

OKC y el “efecto dominó” del final de temporada

Oklahoma City fue el gran beneficiado de cómo se acomodaron las piezas en el cierre de la temporada regular. Los Thunder ya tenían asegurado desde hacía tiempo el 1° lugar del Oeste y, por tener el mejor récord global de la liga, también garantizaban localía durante toda la postemporada. El domingo, además, sus chances de construir una nueva historia de campeón se vieron reforzadas porque Denver derrotó a San Antonio en el AT&T Center.

Si los Nuggets hubieran perdido ese partido, habrían quedado como 4° y, con ese movimiento en el cuadro, se habrían emparejado en el mismo lado que OKC. En ese escenario, lo más probable era que Denver y Oklahoma City se cruzaran en segunda ronda por segunda temporada consecutiva. No hace falta ir muy lejos para recordar cómo terminó el antecedente: los Nuggets llevaron a los Thunder a siete partidos en esa serie, antes de que OKC avanzara y luego se quedara con su primer título.

Con ese antecedente como recordatorio, OKC parece encaminarse por un carril más directo hacia otra final de conferencia. En el próximo cruce, los Thunder se medirán con el ganador del “todo o nada” del viernes entre Warriors y Suns, el partido que define quién se queda con el 8° puesto. En el papel, ninguno de los dos parece con herramientas para complicar demasiado a Oklahoma City (aunque sería lindo estirar un poco más las apariciones de Stephen Curry, que atraviesa una carrera extraordinaria). Después, el panorama apunta al rival que salga de la llave con Lakers o Rockets.

En el caso de los Lakers, la situación es especialmente frágil: es probable que no cuenten con Luka Dončić ni con Austin Reaves, ambos golpeados con lesiones molestas justo cuando terminaba la temporada regular. Contra ese tipo de versión, OKC ya mostró superioridad: barrió los cuatro partidos ante Los Ángeles en el curso regular y, además, le ganó a Houston en dos de tres enfrentamientos.

¿Y si el camino se endurece en la segunda ronda?

Si Spurs y Nuggets avanzan y se enfrentan en segunda ronda, el equipo que llegue a la final de conferencia tendría un desafío mucho más serio para las aspiraciones de título de OKC. Victor Wembanyama, como suele recordarlo, tiene un dato a favor: San Antonio le ganó a Oklahoma City en cuatro de los cinco cruces de la temporada. Y, además, esta versión de Denver luce bastante más completa y profunda que la plantilla que el año pasado obligó a OKC a estirar todo hasta el séptimo juego.

Ganar un campeonato nunca es sencillo, y el campeón del Este no va a regalar nada a los Thunder. Pero todo eso depende de algo previo: que OKC llegue. Aun así, el conjunto de Oklahoma City tomaría con gusto lo que se siente como un “pase rápido” hacia la final del Oeste. Si la intención es ser los primeros campeones consecutivos desde Golden State en 2017 y 2018, contar con una ruta apenas más accesible en playoffs no es un detalle menor.

Las Wolves, el contraste: el gran golpe del sorteo

Si OKC fue el principal beneficiario por cómo quedó acomodado el 3° lugar de Denver, Minnesota fue la mayor víctima. En vez de medirse con Los Lakers en primera ronda por segunda temporada seguida, los Timberwolves van a cruzarse con los Nuggets.

El golpe no es solamente por la ausencia de la clásica “trolleo” de Anthony Edwards contra la ciudad de Los Ángeles. Viene también por el contexto de juego. Después de eliminar a Lakers en cinco partidos el último postemporada, Minnesota hizo lo mismo con Golden State, que estuvo sin Stephen Curry durante casi toda la serie por una lesión en el tendón de la corva. Esta vez, el camino que se abre para las Wolves se ve mucho más exigente.

Ruta difícil: Nuggets y posible Spurs

Minnesota perdió tres de cuatro partidos contra Denver en la temporada regular. Y si logra descifrar el plan para avanzar, en segunda ronda asomaría San Antonio. Las Wolves tomaron dos triunfos en tres juegos ante los Spurs, pero Wembanyama solo apareció en uno de esos duelos y, además, lo hizo con restricción de minutos.

Como si eso fuera poco, los Spurs llegaron con un ritmo altísimo: desde febrero, fueron el equipo más caliente de la NBA, ganando 30 de sus últimos 34 partidos. Y si Minnesota superara también a San Antonio, todavía le quedaría el tramo más complejo: enfrentarse al actual campeón.

En esa hipotética instancia, OKC tendría ventaja de localía en un estadio donde los Thunder perdieron solo siete veces en toda la temporada. Con ese panorama, las chances de Minnesota de llegar a una tercera final consecutiva del Oeste no lucen favorables; menos aún si el objetivo es avanzar más allá y, finalmente, levantar el trofeo.

Spurs: por qué el “sorpresón” se transformó en candidatura real

Por cualquier métrica, San Antonio superó expectativas y se instaló como contendiente legítimo. Los Spurs terminaron 3° tanto en rating ofensivo como en rating defensivo. Además, se quedaron con el segundo mejor récord y con el segundo mejor diferencial de puntos de la liga, solo detrás de Oklahoma City.

El motor principal tiene nombre y apellido: Wembanyama. Se consolidó como un candidato fuerte al MVP (dentro del top de la conversación) y debería convertirse en el ganador “de carrera” del premio a Defensor del Año.

Las cuotas: Spurs arriba, OKC todavía más

En las casas de apuestas, la idea es bastante clara. Los Spurs figuran con una cuota de +500 en FanDuel para ganar el campeonato. Solo los Thunder aparecen como favoritos más grandes (+115). Boston, en tanto, comparte +500.

Pero la historia pesa: San Antonio necesita algo más que buen juego

A pesar de todo lo positivo de San Antonio, la historia suele marcar el camino difícil. Los Spurs no llegan a playoffs desde 2019 y no ganan una serie desde 2017. La mayor parte del plantel tiene poca o nada de experiencia en postemporada.

En los últimos 20 años, once equipos ganaron al menos 50 partidos en temporada regular y llegaron a playoffs con un perfil parecido de juventud e inexperiencia. De ese grupo, solo dos —el Jazz 2006-07 y los Suns 2020-21— alcanzaron la final de conferencia. Y si uno quiere encontrar un equipo con un recorrido similar que, además, terminó levantando el trofeo, hay que viajar hasta los Trail Blazers de 1976-77, liderados por Bill Walton.

Es una exigencia altísima. No obstante, si hay algún equipo capaz de romper esa tendencia, sería el que está comandado por Wembanyama.

Los Lakers: el “se rompió” antes de los playoffs

Los Lakers venían con todo, hasta que se cortó el hilo. En la penúltima semana de la temporada, habían ganado 15 de sus 17 partidos y llegaron a un juego en Oklahoma City con la idea de mandar un mensaje. Lo hicieron… aunque no del tipo que esperaban.

Los Thunder los superaron con amplitud por 43 puntos, el peor revés de Los Ángeles en años. Y, en la misma tarde, se sumaron malas noticias: Dončić sufrió una distensión en el tendón de la corva y Reaves cayó por una lesión en el abdomen/oblicuo. Es poco probable que ambos estén disponibles para la primera ronda ante Houston.

Incluso en el mejor escenario de un Lakers completo, el equipo tenía un perfil demasiado concentrado en la parte alta de su rotación. JJ Redick remarcó que el rendimiento más sólido llegó cuando LeBron estaba en el tercer lugar de la liga en tasa de utilización. Esa lectura no es una gran sorpresa: James debería liderar la utilización de su equipo con una diferencia importante ante los Rockets.

Los Ángeles no tiene demasiadas opciones. Con la baja de Luka y Reaves, el conjunto subió a Luke Kennard en la rotación. El alero respondió con un desempeño histórico: se fue por su primer triple-doble de carrera, pero aun así los Lakers perdieron con Dallas.

El punto es claro: puede aparecer una serie “clásica” de LeBron, con él metiendo números y dominando la planilla, y aun así el equipo podría caer contra Houston. En ese caso, la conversación se moverá hacia el futuro de James. Esta temporada jugó 60 partidos y firmó números muy sólidos dentro de su nuevo rol de apoyo. Sin embargo, tiene 41 años y será agente libre en el verano.

James quiso negociar un nuevo contrato el año anterior, pero la franquicia decidió bien: rechazó esa idea para optimizar el espacio salarial este verano y el próximo, mientras intenta reconstruir de manera progresiva alrededor de Luka. Reaves, además, cuenta con opción de jugador que casi seguro rechazará, por lo que será una prioridad en la toma de decisiones de Los Ángeles en el verano.

Con ese contexto, surge el dilema: ¿LeBron aceptaría una rebaja salarial relevante para quedarse en L.A.? ¿O hay equipos capaces de ofrecerle más que los Lakers y convencerlo de cambiar de camiseta?

La tercera posibilidad sería que LeBron convierta esta en su temporada 23 y se retire. Es una opción que parece la menos probable. Incluso como el jugador más veterano de la historia de la NBA, sigue siendo uno de los talentos más determinantes de la liga. Es difícil imaginar que cuente sus últimos partidos tan temprano, con tanto juego todavía por delante. Y también cuesta creer que desaparezca sin anunciarlo: lo más lógico sería un anuncio claro y una despedida estilo “tour” de temporada completa, con celebraciones en cada cancha, como ocurrió con Kobe.

Knicks: presión, expectativas y un objetivo que no se negocia

Mucho. Cuando los Knicks llegaron por primera vez a las Finales de Conferencia en 25 años, la ciudad explotó de alegría. Los hinchas celebraron como si el título ya estuviera en la vitrina, pero la realidad fue otra: la emoción se apagó cuando Nueva York quedó eliminado por los Pacers en seis partidos.

Este año, los Knicks entraron con la intención de no solo volver a la final de conferencia, sino de dar el paso que falta y ganar su primer campeonato desde 1973. La espera es larga, y terminar con ese ayuno no se consigue de una.

Para ganar el anillo, Nueva York tiene una cuota de +2000, lo que ubica a los Knicks como el 7° mejor pronóstico detrás de Thunder, Spurs, Celtics, Nuggets, Cavaliers y Pistons. Entre esos equipos, los Knicks fueron los que peores resultados obtuvieron contra planteles con récord .500 o mejor: cerraron 23-23. Eso preocupa, porque a partir de acá el rival que toque siempre tendrá ventaja en el récord.

Contra los seis conjuntos con más chances de campeonato, Nueva York terminó 8-8. Si los hinchas buscan algún lado positivo, ganaron tres de cuatro ante Celtics, aunque Jayson Tatum no jugó en los primeros tres partidos y Jaylen Brown se ausentó en el último. Lo menos alentador: Detroit ganó los tres juegos contra New York y le sacó 84 puntos en el acumulado.

Cualquier cosa que no sea una aparición en Finales de Conferencia sería una decepción. Y cuando hay aspiraciones reales de campeonato, la primera parada es llegar a la Final. Si no ocurre, el verano será duro. El club despidió a su DT el verano pasado, y es poco probable que repitan ese “botón” otra vez.

Entonces, el margen para mover el tablero es menor. De hecho, se mencionó que Nueva York ya había ofrecido a Karl-Anthony Towns en el cierre del trade deadline. ¿Podrían intentar otra vez en este verano si no hay una corrida profunda? ¿O considerarían desarmar el dúo de talento y compromiso defensivo que forman OG Anunoby y Mikal Bridges para reorganizar la estructura? La vara está alta en Nueva York, y eso incluso asumiendo que el equipo logre meterse en segunda ronda para recién ahí tener que pensar en Celtics.

Atlanta-Hawks: el punto de partida que no favorece a Nueva York

Felicitaciones para quienes usaron pistas y terminaron acertando con el cruce de Hawks. Nueva York no podía estar particularmente feliz con la llegada de Atlanta al 6° lugar. Los Knicks preferían medirse con Raptors, a los que barrieron en la temporada regular: cinco triunfos en cinco enfrentamientos.

Los Knicks ganaron 2-1 contra los Hawks, aunque uno de esos triunfos llegó a finales de diciembre, antes de que Atlanta modificara la plantilla y empezara a jugar su mejor básquet. Desde el receso de All-Star, solo Spurs, Thunder y Celtics tuvieron mejores registros que Atlanta.

En ese tramo, los Hawks ensamblaron una ofensiva top-10 y una defensa que quedó segunda, detrás de OKC. Jalen Johnson se convirtió en una estrella y Nickeil Alexander-Walker —que podría llevarse el premio a Mejor Progresión— pasó de ser un jugador útil desde el banco en Minnesota a convertirse en un generador de valor en Atlanta.

La idea de ese tipo de equipo es clara: podrían ir contra Karl-Anthony Towns y Jalen Brunson, un enfoque frecuente cuando los rivales quieren explotar los dos eslabones más frágiles defensivamente en el esquema de Nueva York.

Igual, el favoritismo sigue del lado de Knicks. La diferencia, sin embargo, es lo suficientemente pequeña como para que no resulte extraño que Atlanta sea quien termine avanzando.

Cleveland y el “segundo intento” que no puede fallar

Al igual que Nueva York, Cleveland también tiene cosas por demostrar en estos playoffs. Y como los Knicks, viene de una eliminación en la postemporada anterior a manos de Indiana. El año pasado, los Cavs estuvieron gran parte de la temporada arriba en el Este, hasta que los Pacers los sacaron del camino en cinco partidos.

En esa serie anterior, Cleveland tuvo problemas físicos, pero las excusas no suelen pesar tanto en playoffs. Este año, con Jayson Tatum y Tyrese Haliburton recuperándose de desgarros del tendón de Aquiles y con la teoría de que Celtics y Pacers podrían dar pasos hacia atrás (aunque solo uno de esos movimientos terminó ocurriendo), parecía que Cleveland tenía el camino más despejado.

Eso no sucedió. Los Cavs arrancaron lento: apenas sumaron tres partidos por encima del .500 hasta el cierre de diciembre. Recién en el año nuevo empezaron a encarrilarse, y aun así decidieron que hacía falta un cambio: intercambiaron a Darius Garland, de 26 años, por James Harden, de 36.

Ese movimiento funciona como señal de una franquicia desesperada por ganar. Si los playoffs vuelven a salir mal, el clima en Cleveland podría ponerse incómodo. Donovan Mitchell será agente libre en 2027: ¿pedirá salir? ¿Valdría la pena revisar la continuidad de Evan Mobley, el Defensor del Año del último curso, para intentar convencer a Giannis Antetokounmpo de Milwaukee? ¿Y qué lugar tendría Kenny Atkinson, el DT que fue Coach of the Year?

Para evitar ese tipo de conversaciones, Cleveland debe llegar como mínimo a la final de conferencia. Y aun así podría no ser suficiente para declarar la temporada como éxito.

Boston: el plan no era “de manual”, pero los Celtics lo hicieron

No se suponía que fuera “el año de Celtics”, pero es Celtics. No se puede dejar caer a una organización así. Además de perder a Tatum en playoffs por una lesión en el tendón de Aquiles, Brad Stevens desarmó metódicamente un equipo campeón el verano pasado para evitar pagar el costo de una plantilla que, para esta temporada, se disparaba hacia 500 millones de dólares.

Salieron Jrue Holiday, Kristaps Porzingis, Al Horford y Luke Kornet como parte del ajuste. La lectura general era que eso sería el final del recorrido para Boston. Y, sin embargo, ocurrió lo contrario: el equipo se sostuvo, y Joe Mazzulla fue pieza clave.

Los Celtics terminaron segundos en el Este. Fueron segundos en rating ofensivo, cuartos en defensa y cuartos en diferencial de puntos. Y eso sucede en una temporada donde Tatum disputó solo 16 partidos de temporada regular. Boston pudo ser efectivo sin él. Después, sumaron antes de playoffs a un seleccionado constante del primer quinteto All-NBA. “Criminal”, como lo describen algunos: la combinación es demasiado.

Sin Tatum, Jaylen Brown firmó una campaña de MVP dentro del top-5. Derrick White quedó otra vez en camino a premios de defensa de élite y Neemias Queta se transformó en un componente crítico para un frontcourt más delgado. Mazzulla también convirtió a Baylor Scheierman, Hugo Gonzalez, Jordan Walsh, Luka Garza y otros suplentes en piezas útiles de rotación.

Hay una razón por la cual los Celtics comparten con los Spurs la segunda mejor probabilidad para ganar el título: +500. Lamentablemente para el resto del Este, esa es la clase de equipo que Boston es.

Detroit: el “underrated” que no alcanza a tapar los números

Gracias por preguntar. Los Pistons han sido ignorados durante toda la temporada, y es frustrante. Detroit estuvo arriba en el Este casi todo el año y, aun así, no recibe el respeto que merece. Celtics aparece como favorito del Este con +145, correcto. Pero Cleveland también tiene mejores probabilidades que Detroit: +320 contra +480 para los Pistons.

Hasta la semana anterior, incluso Knicks era favorito para ganar la conferencia sobre Detroit, el mismo equipo que le pasó por arriba a Nueva York en los tres cruces de temporada regular. Con ese historial, es razonable que a Detroit le parezca que lo miran por arriba del hombro.

Parte del subestimado puede venir del estilo. Detroit gana como se espera que gane un equipo de Detroit: dominando el juego en el poste bajo y defendiendo con mucha firmeza. Los Pistons fueron primeros en puntos en la pintura, cuartos en puntos permitidos en la pintura y segundos en rating defensivo.

Eso se explica en gran parte por el salto de Jalen Duren, que seguramente le deje un contrato grande este verano. Y antes de sufrir un colapso pulmonar, Cade Cunningham venía con una temporada que parecía destinada a primer equipo All-NBA, sin dudas.

Cuando Cunningham se lesionó, muchos pensaron que Detroit se caería. Es cierto que el equipo quedó 9° en rating ofensivo, pero aun así Cunningham lideraba la utilización con mucha diferencia. Con Daniss Jenkins emergiendo como parte relevante de la rotación, el equipo es más bien corto en el perímetro y con poca producción de tiro confiable fuera de Duncan Robinson. Sin embargo, los Pistons se mantuvieron: ganaron 9 de 12 partidos sin Cunningham.

Incluso ese registro podría haber sido mejor: estuvieron cerca de vencer a OKC en su propia cancha, pero terminaron perdiendo en tiempo extra con un plantel debilitado. JB Bickerstaff convenció a varios jugadores de carácter para sostener una identidad defensiva y de roles bien claros. En algún momento, habría que creer lo que muestran los ojos: que Detroit es igual de bueno que lo indica su récord y su condición de 1°.

No. Para todos ellos es “1-2-3 Cancún”, como si el destino ya estuviera escrito.

Las diez preguntas que mandan el guion de la postemporada

  1. ¿Podrán los Thunder defender su título?
  2. ¿Qué equipo tiene el camino más duro hacia el campeonato?
  3. ¿Los Spurs podrán desafiar la historia?
  4. ¿Esta será la última vez que veamos a LeBron?
  5. ¿Cuánta presión enfrentan los Knicks?
  6. ¿Qué equipo tiene la mejor chance de dar el golpe en primera ronda?
  7. Ya que hablamos de expectativas: ¿qué otros equipos viven bajo presión?
  8. Entonces, ¿quién es el favorito en el Este?
  9. De acuerdo, pero: ¿se está subestimando demasiado a los Pistons?
  10. ¿Los equipos que entran por Play-In tienen alguna chance real de dar un golpe en primera ronda?

By Martín Gutiérrez

Martín es periodista deportivo especializado en baloncesto argentino y ligas internacionales. Lleva más de 8 años cubriendo la Liga Nacional, Euroliga y NBA, analizando estadísticas, tácticas y rendimiento de jugadores.