De vez en cuando, desde NBA.com sus redactores comparten sus miradas sobre los grandes temas y tendencias que marcan a la liga. En esta ocasión, la pregunta es directa: ¿quién se impone en las Finales de Conferencia del Este y a quién elegís como MVP de esas series?
Steve Aschburner apuesta por los Knicks de Nueva York y por Karl-Anthony Towns. El punto de partida es casi una reacción humana: “¿Fue misión cumplida o no?”. Para Aschburner, la lectura es que el equipo neoyorquino entiende que todavía debe dar un paso más para mejorar lo que dejó el año pasado, y también para justificar el cambio de entrenadores que se produjo con decisión en la dirigencia. Del otro lado, Cleveland ya se adelantó en el proceso y superó lo que había quedado como historia reciente, incluso si uno toma como referencia el período que se remonta a 1992, más allá de las versiones del plantel que no tuvieron a LeBron James. En ese marco, los Knicks podrían necesitar sacarse algo de óxido, pero el “descanso” acumulado y la recuperación juegan a favor: en particular, con la mejora del gemelo derecho de OG Anunoby. Towns, mientras tanto, aparece como una pieza distinta en estos playoffs: convierte con mejor porcentaje, anota apenas un poco menos, pero sobre todo facilita el funcionamiento ofensivo de Nueva York como nunca antes.
Brian Martin también elige Knicks y Jalen Brunson. Aunque Cleveland viene de sobrevivir a su segundo cruce consecutivo en siete juegos, los Knicks llegan con una semana completa para descansar y planificar el asalto a un objetivo grande: volver a las Finales de la NBA por primera vez desde 1999. Martin remarca que el ataque de Nueva York está encendido (120,4 puntos por partido) y que, si logran no caer en los primeros minutos en el “arranque pesado” típico de una pausa, el panorama podría verse muy favorable en la ciudad. Para el MVP de la serie, la exigencia es clara: Brunson tendrá que imponerse en el duelo con otro base de élite, Donovan Mitchell, y sumar balones decisivos en los momentos calientes. Si lo hace, el camino queda allanado para que sea él quien se quede con el premio.
Shaun Powell coincide con el diagnóstico del “equipo más fresco”: Knicks y OG Anunoby. Para Powell, el conjunto de Nueva York luce más entero, más caliente y, sobre todo, mejor. Las preocupaciones principales que aparecían antes del tramo final se habrían apagado o reducido lo suficiente como para vencer a los Cavs. Reconoce que algunas de esas fallas podrían reaparecer en las Finales, pero lo deja para después: ahora toca el paso siguiente. En ese contexto, imagina a Anunoby destacando en ambos costados de la cancha y, además, empujando a Brunson en la pelea por el reconocimiento individual. Powell cierra con una idea de larga espera: Nueva York lleva más de 25 años aguardando otra visita a las Finales de la NBA, y esa espera —según su lectura— finalmente llegó.
John Schuhmann vuelve a poner a los Knicks y a Brunson como figura central, aunque con una salvedad: el equipo probablemente deba mostrar algo de regresión ofensiva. Aun así, por el tipo de rival que tendrían enfrente, Schuhmann considera que igual podrían sacar ventaja en esa faceta. En su análisis, Towns se transformó en los últimos partidos en un eje más claro del ataque, pero sostiene que el que sigue manejando el ritmo sigue siendo Brunson: incluso lo ubica segundo en la postemporada en tiempo con balón. Schuhmann recuerda que Brunson tuvo dificultades en la temporada regular ante Cleveland, con un 34% de efectividad en lanzamientos, y plantea que el rival puede defenderlo con algo de estructura y tamaño. Sin embargo, recalca que el ataque de los Knicks tiene hoy más variedad de recursos que en otras etapas, lo que le permite atacar desde más zonas del campo y no depender de un único tipo de acción.
Jeff Zillgitt, por su parte, también se inclina por Knicks y por Towns. Para Zillgitt, Nueva York viene con una racha ofensiva sólida, encontrando respuestas defensivas y con la sensación de estar listo para llegar por primera vez a las Finales de la NBA desde la derrota ante los San Antonio Spurs en 1999. En esa línea, Towns aparece como una necesidad concreta contra Cleveland: el equipo de Cleveland jugó dos series de siete partidos, lo que suele exigir producción constante y capacidad de sostener la intensidad. Zillgitt destaca que la capacidad de Towns para anotar con eficiencia desde adentro hacia afuera, sumar rebotes en doble dígito y participar en la creación de juego con pases puede terminar siendo decisiva. La idea es simple: si Nueva York quiere llevarse la serie, Towns tiene que ser la pieza que mantenga el balance y sostenga los momentos clave.