Oklahoma cayó en el 7: Shai no pudo con bajas clave y Holmgren fuera

ByMartín Gutiérrez

May 31, 2026

Shai Gilgeous-Alexander hizo todo lo que estuvo a su alcance el sábado por la noche, pero al final le resultó imposible sortear el obstáculo de que tres piezas centrales de Oklahoma City no llegaron en condiciones para el Juego 7. Jalen Williams se quedó afuera por una molestia en el isquiotibial (hamstring), Ajay Mitchell también fue baja con un problema en la pantorrilla (calf) y a Chet Holmgren le tocó, en la práctica, vivir una noche marcada por la misma sensación que suele acompañar a Ben Simmons en partidos de alta tensión.

Es cierto que Holmgren estuvo técnicamente en cancha durante 33 minutos. Pero en ese tiempo hizo, más o menos, lo mismo que Williams y Mitchell aportaron desde el banco con ropa de calle: sumó 4 puntos en apenas 2 intentos. No fue suficiente para que el Thunder cumpliera el objetivo de repetir como campeón, una hazaña que no ocurre desde los Warriors de 2018.

Quien sí avanzó a la Final fue San Antonio: los Spurs vencieron 111-103 y ahora se medirán con los Knicks. Fue una de esas actuaciones de Juego 7 en las que el equipo se muestra extremadamente firme: serios, concentrados y con decisión, de visitante y ante los campeones defensores. Además, el empuje vino de la mano de tres jugadores de 22 años o menos.

Victor Wembanyama, Stephon Castle y Dylan Harper fueron claves en el Juego 6 para mantener viva la temporada de San Antonio, y en el Juego 7 repitieron la fórmula: entre los tres sumaron 48 puntos, capturaron 20 rebotes y repartieron 11 asistencias. Y aun así, esos números quedan cortos para describir los momentos gigantes que construyeron cuando el partido más lo pedía. Hubo canasta tras canasta decisiva. Harper y Castle, además, se combinaron para siete rebotes ofensivos.

Así se ve cuando un plantel “sube” en un instante determinante. Ningún jugador de los Spurs retrocedió ante el calor del partido ni por un segundo. Holmgren, en cambio, pareció paralizado. No suele ser algo que uno quiera sentenciar desde afuera, pero en este caso fue demasiado evidente: el jugador quería evitar el contacto con Wembanyama, no tenía ganas de interactuar con ninguna pelota que le llegara y, sobre todo, no parecía estar dispuesto a comerse el momento.

Y vale la pena remarcarlo con claridad: la cantidad de intentos de Holmgren fue un dato central. No era que estuviera buscando hacer jugar, chocando con Wembanyama en cada intento, ni que se trabara en el poste bajo o en un pick and roll con pase extra. Directamente no lograba soltar la pelota con rapidez cuando tenía la posesión.

Se lo vio como esa situación en la que recibís, mirás al rival que tenés enfrente y de inmediato decís “no gracias”, devolviéndola al punto de origen, como si fuese un “hot potato”, para después verse obligado a intentar algo cuando la pelota vuelve… y encima sin ni siquiera poder mantenerse firme sobre sus pies.

Mientras tanto, lo que Wemby hizo con Holmgren fue otra historia. San Antonio lo llevó al partido temprano en el primer cuarto del Juego 7 y desde ahí se notó que la jerarquía del francés-ala pivote era una constante.

También hay que precisar algo: Wembanyama no fue el defensor principal de Holmgren durante la serie. Los Spurs le pusieron “alas” para cubrirlo, con Devin Vassell y Julian Champagnie, mientras Wemby se movía como protector del aro. En el fondo, Wembanyama se encontraba con Chet en casi cada llegada como defensor de ayuda. Aun así, Holmgren no encontró cómo castigar los desajustes por tamaño, incluso siendo él mismo un jugador de siete pies.

Decir que Holmgren estuvo pasivo el sábado sería quedarse corto. Fue casi invisible. De los cuatro tiros que intentó, ninguno entró en la segunda mitad: cero. Un dato así es difícil de justificar para alguien que el próximo verano firmará un contrato máximo de cinco años por 239 millones de dólares. Y más todavía si se tiene en cuenta que esta temporada fue elegido para el Tercer Equipo All-NBA.

La situación se agrava porque Holmgren mostró esa “desaparición” precisamente en un Juego 7 donde el Thunder ya llegaba golpeado: sin Mitchell y sin Williams. En un partido de este tipo necesitás más de una cara capaz de generar ofensiva por cuenta propia, y con esas dos bajas, SGA necesitaba a Holmgren más que nunca. Incluso obliga a mirar hacia atrás: en el Juego 4, tras la caída de OKC, el propio Holmgren había terminado con apenas tres canastas.

La escena es clara: decir que Holmgren “necesitaba reaccionar” es lo mismo que afirmar lo obvio. El entrenador Mark Daigneault intentó, con el gesto más “honorable” posible, asumir parte del peso por el desempeño de Holmgren en el Juego 7. Pero nadie lo compra. Esto es un jugador de máxima categoría y de nivel All-NBA. De hecho, en la serie promedió 10.7 puntos, muy por debajo de su promedio regular de 17. Estuvo en dígitos bajos en dos oportunidades. Y aun así, si no iba a generar en ataque, ¿cómo no pudo capturar más de cuatro rebotes en el Juego 7?

Wembanyama puede superarlo a casi cualquiera en la mayoría de las noches, pero Oklahoma City necesitaba al menos que Holmgren cumpliera con su parte para que la ofensiva sostuviera el plan. Que el Thunder haya llegado hasta el Juego 7 pese a las lesiones de Mitchell y Williams, y con Holmgren fallando en varios pasajes, habla del fondo de plantel, de la defensa, del carácter y de la capacidad de Shai para construir puntos cuando él mismo no tiene su mejor eficiencia desde el tiro.

Alex Caruso empujó desde su rol y le dio todo el soporte que podía a SGA. Jared McCain salió con fuego. Cason Wallace fue una referencia. Y Lu Dort, pese a su flojo rendimiento durante buena parte de la serie, va a tener margen de explicación: las exigencias son mayores para Holmgren, y el listón para el pivote es más alto. Si Holmgren hubiera tenido siquiera un partido “medianamente aceptable” el sábado, es muy probable que el Thunder estuviera en la Final.

Holmgren no va a transformarse en “el próximo Ben Simmons”. De hecho, fue excelente durante toda la temporada regular y también fue muy sólido en las primeras dos rondas de playoffs. Lo que sí ocurre es que Wemby lo asusta de una manera muy particular. Y no fue solo esta noche o esta serie: en cuatro enfrentamientos de temporada regular contra San Antonio, Holmgren promedió 10.7 puntos con 38% de efectividad.

Este cruce lo toma personal. Todo el mundo lo sabe. Wembanyama lo trata casi como si fuera un hermanito. Llegó a la serie con ganas de demostrarse a sí mismo contra Wembanyama. Pero, cuando perdió confianza —casi de inmediato—, Holmgren se quedó sin recursos para la serie completa.

Y eso puede volverse un problema a futuro, porque, aunque Holmgren sea muy bueno ante el resto, Oklahoma City probablemente no vuelva a una Final sin pasar por Wemby, al menos en alguna forma, durante los próximos diez años o más.

Ahora bien, la comparación con Simmons aparece sola. A todos nos queda en la cabeza lo ocurrido en aquel colapso del Juego 7 ante los Hawks en 2021: Simmons parecía aterrado incluso de tener la pelota, con miedo a recibir faltas y terminar tirando libres. Llegó a renunciar a un clavado abierto como el gran bajón de su carrera. En ese Juego 7, Simmons tomó cuatro tiros. Que Holmgren haya intentado solo dos en este encuentro se sintió, de manera extraña, parecido.

No fue la única causa de la derrota del Thunder, pero sí la principal. Antes de arrancar la serie, apareció una duda: si Holmgren iba a estar a la altura de este duelo. Y lo que se vio confirma ese interrogante.

Holmgren tuvo dificultades enormes contra Wembanyama y contra San Antonio durante la temporada regular. Esa fue una de las razones por las que los Spurs ganaron cuatro de los cinco juegos, un dato que no necesariamente pesa de más, pero tampoco se puede ignorar. San Antonio sabe que puede ganarle al Thunder: esa es, literalmente, la mitad de la batalla.

La ecuación de OKC cambia si Holmgren aparece como un auténtico segundo anotador capaz de descargar parte del trabajo ofensivo que normalmente sostienen Mitchell y Williams. Hasta ahora promediaba 18.6 puntos con porcentajes de 60% en tiros de campo, 39% desde el perímetro y 88% desde la línea de libres. Pero no es “contra cualquiera”, no es el mismo desafío: no era el duelo contra los Lakers (donde promedió 20 puntos y en el partido decisivo firmó un 24-12), ni contra los Suns. Aquí el rival era Wembanyama. Todo cambia.

Holmgren se lo toma personal en este cruce. Eso es público. En los enfrentamientos de temporada regular intentó hacer demasiado por cuenta propia, buscando sus propios tiros fuera del sistema. Hay una línea fina: tenés que ser agresivo, y OKC probablemente no pueda ganar si no lo es. Más todavía si los problemas físicos de Williams vuelven a aparecer. Si Holmgren sale muy superado por Wemby, el camino del Thunder se vuelve cuesta arriba.

Y eso fue exactamente lo que pasó: Holmgren quedó mal parado frente a Wembanyama y, al final, la pendiente fue demasiado pronunciada como para escalarla.

  1. El Thunder llegaba al Juego 7 con bajas sensibles: Williams (hamstring), Mitchell (calf) y un Holmgren que, en la práctica, no pudo participar del duelo de la manera esperada.
  2. San Antonio se impuso 111-103 y avanzó a la Final, con Wembanyama, Castle y Harper como ejes ofensivos: 48 puntos, 20 rebotes y 11 asistencias entre los tres.
  3. Mientras los Spurs respondían con canastas decisivas y rebotes ofensivos clave, Holmgren quedó en una noche de poca producción: 4 puntos en 2 intentos y sin tiros convertidos en la segunda mitad.
  4. Wembanyama marcó el tono desde la ayuda y la protección del aro, y aun con defensores “de ala” sobre Holmgren, el pivote no pudo explotar los desajustes.
  5. El desenlace terminó de confirmar el guion: con el Thunder necesitando una mejora ofensiva de Holmgren que no llegó, la distancia fue demasiado grande para remontar.

By Martín Gutiérrez

Martín es periodista deportivo especializado en baloncesto argentino y ligas internacionales. Lleva más de 8 años cubriendo la Liga Nacional, Euroliga y NBA, analizando estadísticas, tácticas y rendimiento de jugadores.