NBA aprobó la nueva lotería del Draft para frenar el tankeo a propósito

ByMartín Gutiérrez

Jun 5, 2026

La NBA ya dio un paso central en su plan para frenar el “perder a propósito” como atajo hacia una mejor selección en el Draft. Con la aprobación del nuevo esquema de lotería, el objetivo es que la competencia pese más que la tentación de “tanquear”, y al mismo tiempo se refuerza la capacidad de sancionar conductas que busquen torcer el sistema en favor de las probabilidades del sorteo.

Datos del plan de lotería (reforma “3-2-1”)

  • Los 16 equipos que entran en la lotería recibirán bolas según su posición: los 3 peores récords obtienen 2 bolas; los próximos 7 equipos sin llegar al play-in obtienen 3 bolas; los perdedores/semillas del play-in en los puestos 9 y 10 reciben 2 bolas; y los que pierdan los partidos de play-in de los puestos 7-8 reciben 1 bola.
  • Los tres últimos (los “draft relegated”) quedan protegidos: como mínimo elegirán 12°; el resto puede caer hasta el 16°.
  • No se permitirá que un equipo tenga el 1° pick en dos Drafts consecutivos, ni que obtenga un top-5 en tres Drafts seguidos.
  • El formato se aplica a los Drafts 2027, 2028 y 2029.
  • Probabilidades (para el pick N° 1 y top zonas) por grupo: los 3 peores tienen 5.4% al N° 1, 16% a top-3, 28% a top-5 y 61% a top-10; los demás sin play-in tienen 8.1%, 24%, 39% y 73% respectivamente; las semillas del play-in 9-10 marcan 5.4%, 16%, 28% y 59%; y los perdedores de los play-in 7-8 quedan en 2.7%, 8%, 15% y 35%.

De la teoría a la decisión: la reforma que busca “incentivar ganar”

En la mirada macro del proceso, Evan Wasch, Vicepresidente Ejecutivo y responsable de Estrategia y Crecimiento del básquet en la NBA, viene trabajando desde 2013 en reformas vinculadas al sorteo. La idea nació poco después de su incorporación a la oficina de la liga y, con el paso de los años, fue ganando prioridad hasta convertirse en una apuesta fuerte desde el arranque de la temporada.

En lo micro, la reforma de la lotería apunta a eliminar el “negocio” de perder como vía para conseguir una elección alta. Desde el inicio del calendario, Wasch ubicó este tema en la primera línea de sus objetivos.

Antecedentes: sanciones por conductas que comprometen la integridad

El contexto no fue abstracto: en febrero, la NBA aplicó multas a equipos que tomaron decisiones que, en la interpretación de la liga, favorecían la posición en el Draft por encima de ganar. Utah Jazz recibió una multa de 500.000 dólares e Indiana Pacers fue sancionado con 100.000 dólares por sentar o no hacer jugar a jugadores que podían haber contribuido a victorias.

En aquel momento, Adam Silver remarcó que este tipo de conductas “orientadas a priorizar la posición en el Draft por sobre ganar” deteriora la base misma de la competencia en la NBA y que la liga responderá con acciones acordes si aparecen nuevas decisiones que afecten la integridad de los partidos. También adelantó que se trabajaría con el Comité de Competencia y la Junta de Gobernadores para establecer medidas adicionales con el fin de detectar y cortar ese comportamiento.

La construcción del cambio: Wasch, Jones y la aprobación de la Junta

La búsqueda de una solución quedó en manos de Wasch y de su equipo, junto con James Jones, Vicepresidente Ejecutivo y responsable de Operaciones de Básquet. El trabajo desembocó en una aprobación formal el 28 de mayo: la Junta de Gobernadores de la NBA dio el visto bueno a la reforma de la lotería.

La modificación tiene varios propósitos simultáneos: empujar a las franquicias a ganar para mejorar su posición deportiva; evitar que un equipo acumule demasiadas selecciones top-5 de forma consecutiva; abrir oportunidades para que el talento circule de manera más amplia por la liga; y, además, sumar poder al comisionado para disciplinar a los clubes que incurran en conductas graves destinadas a mejorar odds del sorteo.

Wasch explicó que el trabajo no fue un ejercicio individual sino colectivo: se conformó un equipo grande que combinó análisis desde su área, también el sector legal y el grupo vinculado al tope salarial. A su vez, destacó que muchas de las mentes dedicadas a temas de competencia en la NBA participaron activamente. “No fue solo que me sentara a pensar”, dijo en esencia, y subrayó que fue un proceso de contacto constante con equipos: llamadas, mensajes, correos e intercambio de propuestas con los actores involucrados. La idea era construir un camino que no dejara dudas sobre el “cómo” y el “por qué” del cambio.

¿Por qué “3-2-1”? El nombre del formato y el espíritu de la reforma

Del proceso de discusión surgió la reforma conocida también como “3-2-1 lottery”. El apodo se explica por la mecánica: los 16 equipos que entran a la lotería reciben entre tres, dos o una bola para el sorteo, según su ubicación en el ranking de desempeño definido para la lotería.

La liga busca que ese diseño reordene incentivos: que el esfuerzo por ganar no sea una desventaja, y que la penalización deportiva de los peores equipos no se convierta en una ruta “premiada” de forma demasiado directa.

Detalles del sistema: reglas, protecciones y probabilidades

Para incentivar el triunfo, los tres equipos con los peores récords no quedan en la mejor posición para ganar el primer pick. En cambio, cada uno de esos clubes recibe dos bolas. Los siguientes siete equipos no clasificados al play-in reciben tres bolas cada uno. Las semillas de play-in ubicadas en los lugares 9 y 10 reciben dos bolas, mientras que los equipos que pierdan los partidos de play-in correspondientes a 7-8 obtienen una bola.

Además, se establece una “protección” para los tres peores: se los considera “draft relegated” y, con el nuevo esquema, recibirán como máximo un piso de elección en el 12° puesto. Para el resto de equipos, el rango permitido llega hasta el 16°.

La reforma también incluye límites para evitar ciclos excesivos de súper-privilegio: ningún equipo podrá tener el primer pick en dos Drafts consecutivos, ni conseguir un pick dentro del top-5 en tres Drafts seguidos.

En otra barrera anti-explotación, se prohíbe que en picks recién transferidos se adjunten protecciones que cubran del 12° al 15° puesto (es decir, top-12 a top-15).

La NBA, por su parte, ampliará la autoridad disciplinaria para atacar el tanking: tendrá margen para reducir las probabilidades de lotería, modificar la posición de Draft e imponer multas significativas a los equipos que incurran en faltas consideradas ofensivas.

En cuanto al sorteo, las bolas se asignan a los 16 equipos que participan para determinar el orden del Draft. Luego se aplican probabilidades distintas según el grupo.

Así, los tres equipos con peores récords tienen 5.4% de chances de quedarse con el pick N° 1, 16% para entrar al top-3, 28% para top-5 y 61% para cerrar en top-10. Los restantes equipos no clasificados al play-in tienen 8.1%, 24%, 39% y 73% en esos mismos rangos. En el caso de las semillas del play-in ubicadas en 9 y 10, las probabilidades se distribuyen con 5.4% al N° 1, 16% al top-3, 28% al top-5 y 59% al top-10. Para los perdedores de los partidos de play-in de los puestos 7-8, el abanico queda en 2.7% al N° 1, 8% al top-3, 15% al top-5 y 35% al top-10.

El esquema, repetimos, rige para los Drafts 2027, 2028 y 2029.

Silver celebró el acuerdo y el incentivo a ganar “sin vuelta”

Adam Silver sostuvo que se sorprendió por lo rápido que se alinearon los distintos actores. Señaló que hubo un nivel alto de coincidencia entre dueños, gerentes generales y entrenadores, además de la Asociación de Jugadores. En su visión, lo central era evitar lo que no querían ver en la NBA: la necesidad de hacer cambios urgentes y ajustar incentivos para que los equipos no quedaran atrapados en una situación donde pareciera que no hay alternativa o que se juega con desventaja competitiva si no se recurre a ese tipo de prácticas.

Mirando el calendario desde junio, Silver expresó satisfacción por haber cerrado el trabajo ese mismo año y se mostró expectante por el cómo se verá la consecuencia deportiva en la próxima temporada: con el nuevo incentivo, dijo, los equipos tienen razones para tratar de ganar todos los partidos.

Byron Spruell, Presidente de Operaciones de Liga, también participó en múltiples intercambios mientras Wasch y Jones buscaban el camino correcto. En esa misma línea, remarcó que se notó bastante pensamiento y atención al detalle en el proceso.

Spruell contó que fue “divertido” ver cómo interactuaron: a nivel de sistema, Evan aportó su perfil como especialista; y James, con su experiencia como gerente general (en su etapa con Phoenix Suns), navegó el tipo de estructuras que se usan en la práctica. La idea fue construir internamente antes de llevarlo a los actores externos.

Una dinámica más competitiva: el rol del Draft, pero sin premio al peor

Spruell, Jones y Wasch conversaron sobre la reforma en una videollamada antes del Juego 6 de las Finales de Conferencia Oeste, y Wasch luego amplió el tema en una charla posterior. En ese intercambio aparecieron varios ejes, con la integridad como fuerza guía: se reconoce que los equipos malos necesitan reconstruir, en parte, a través del Draft; pero si perder estratégicamente se vuelve una ventaja, eso no es sano para la liga. “Corrosivo” fue una de las palabras que resonó durante la charla.

Wasch sostuvo que la NBA quiere mantener el margen para construir desde el Draft, pero sin recompensar a los equipos más débiles con las mejores probabilidades de manera directa. Recalcó que se mantiene el sorteo con 16 equipos (no 30) y que las odds siguen inclinadas hacia la parte baja de la tabla. En ese sentido, explicó que el segmento inferior concentra cerca de 73% de las probabilidades. La diferencia, dijo, es que ya no es tan evidente ni tan explícito el retorno por ser el último.

La liga, además, imagina otros efectos. Wasch anticipó que, con incentivos para que todos intenten armar planteles competitivos, jueguen con jugadores sanos y busquen ganar, debería verse una dinámica más competitiva. También espera que disminuya la “profundidad de necesidad” que se vio hasta acá, porque todos estarían en un terreno competitivo similar, en vez de una liga de “unos con ventaja” contra “otros” que compiten por entrar a playoffs y campeonatos o, en el peor de los escenarios, por pelear por bolas de lotería.

Más valor en la construcción y el talento: ejemplos desde el All-Rookie

Jones remarcó que esta reforma pondrá un premio extra sobre el trabajo de armado de planteles y la detección de talento a lo largo del Draft. Como ejemplo, mencionó las dos primeras selecciones de All-Rookie (primera y segunda) de esta temporada: de los 10 jugadores, 3 no fueron elegidos dentro del top-10. Y llevó el análisis a los All-Rookie de 2024-25: allí, de esos 10 jugadores, 5 fueron seleccionados después del décimo pick. También citó el caso de Ajay Mitchell, jugador clave en el camino de Oklahoma City hacia las 64 victorias en 2025-26, quien fue elegido 38°.

El cambio, añadió, también tiene potencial para distribuir talento en más equipos. Y para fundamentarlo, Jones señaló que la NBA nunca estuvo tan “profunda” en el conjunto de talento como en este momento: hay tantos jugadores de nivel que algunos perfiles con condiciones de NBA-caliber no logran permanecer cinco o seis años en la liga. Su lectura fue que ya no pasa lo de antes, cuando era difícil encontrar suficiente talento sostenido.

Pruebas de explotación: odds “bastante planas” y autoridad para sancionar

Wasch y su equipo trabajaron escenarios hipotéticos para evaluar cómo podría un club explotar las nuevas reglas y aun así intentar mejorar sus probabilidades. En el esquema, tener tres bolas sigue siendo mejor que tener dos, y tener dos resulta mejor que tener una. Sin embargo, marcó que las probabilidades terminan siendo relativamente “planas”, lo que reduce el atractivo de maniobras extremas.

“Probamos todo lo que pudimos”, explicó Wasch: primero internamente en la oficina de la liga y luego a través de conversaciones con los actores involucrados. La preocupación era que no se implementara un sistema que inmediatamente pudiera ser manipulado o “jugado” por los equipos.

Silver, por su parte, tiene la potestad de disciplinar y, en palabras de la reforma, incluye la capacidad de reducir odds de lotería, alterar posiciones de Draft e imponer multas altas a los equipos que se consideren infractores.

Jones agregó que el cambio debía ser estructural y no limitarse a conservar el formato anterior dejando que Silver juzgue caso por caso cuando haga falta. Su argumento fue que el valor de algunos picks y jugadores crece de manera exponencial: si una multa fuera de 10 millones de dólares, la pregunta sería si conviene seguir pagando por mantener el beneficio buscado. Por eso, sostuvo la idea de que el sistema tiene que dejar claro que, independientemente de las acciones de la oficina de la NBA, no conviene perder un partido para mejorar probabilidades.

Spruell resumió el enfoque de la Junta: que los gobernadores trabajaron el tema como una cuestión propia junto con el liderazgo de Adam, y que luego se siguió el proceso para llegar a la respuesta correcta.

By Martín Gutiérrez

Martín es periodista deportivo especializado en baloncesto argentino y ligas internacionales. Lleva más de 8 años cubriendo la Liga Nacional, Euroliga y NBA, analizando estadísticas, tácticas y rendimiento de jugadores.