La discusión sobre el MVP de las Finales suele reducirse, casi siempre, a lo mismo: “es el mejor jugador del equipo que gana la serie”. Y, en términos generales, así viene pasando. Ahora bien, hay excepciones de peso que funcionan como recordatorio de que el premio no siempre premia únicamente a quien lidera el equipo en términos absolutos. Andre Iguodala, por ejemplo, se quedó con el MVP de las Finales 2015 por encima de Stephen Curry, y ese contraste se discutió durante años. También hay casos históricos llamativos: Cedric Maxwell fue MVP en 1981 sin haber jugado nunca un All-Star.
Incluso existe el capítulo de los ganadores desde el equipo perdedor. Jerry West lo logró en 1969: fue el único caso, por ahora, en el que el MVP de las Finales se lo llevó un jugador de la franquicia que no levantó el trofeo. De forma irónica, además, como fue la primera temporada en la que se entregó el galardón, durante ese tramo inicial se vio que, año tras año, el premio recayó en alguien del lado que terminaba ganando. Desde West, nadie volvió a repetir esa rareza, aunque LeBron James estuvo cerca en 2015, quedando con cuatro votos dentro de un total que no alcanzó para destronar al ganador.
Con todo, la tendencia marca una lógica bastante predecible: James y Michael Jordan lo ganaron en los 10 títulos combinados que obtuvieron entre ambos; y en general, cuando una “superpotencia” llega a la definición, el MVP suele caer en uno de los nombres que uno ya sospecha antes de empezar. Maxwell es, además, el único ganador que hoy sigue siendo elegible pero todavía no ingresó al Salón de la Fama.
De cara a las Finales de la NBA de 2026, con Spurs y Knicks enfrentados, la lectura más probable ubica a Victor Wembanyama o a Jalen Brunson como los dos grandes favoritos para quedarse con el MVP de la serie, con una ventaja considerable en las apuestas. Pero si esto ya suena demasiado ordenado, ¿dónde queda lo divertido? La consigna era justamente romper la inercia: el staff de la cobertura NBA hizo su ejercicio de predicción y estas fueron las posturas de cada uno, con el dato de referencia “a partir del 3 de junio” en base a la casa de apuestas FanDuel.
2026 NBA Finals MVP odds
El menú de opciones para el MVP de las Finales 2026, con Wembanyama y Brunson como principales candidatos por margen amplio, aparece como el punto de partida del debate. A partir de ese escenario, cada comentarista eligió su ganador con argumentos que, en varios casos, chocan con la idea “automática” del mejor jugador del equipo campeón.
2026 NBA Finals MVP picks
Botkin planteó que, al menos en términos relativos, la serie podría ser dura para Wembanyama: OG Anunoby lo defendería mejor que cualquiera del plantel rival, y Karl-Anthony Towns también es un problema serio en el poste y en la contestación, lo que debería obligar al francés a trabajar para encontrar buenas posiciones. Aun así, Botkin no espera que el volumen de puntos sea extraordinario; su argumento se apoya en que el impacto del jugador de San Antonio aparece “en toda la cancha”, especialmente del lado defensivo. Para él, ahí está el diferencial que terminaría definiendo tanto el MVP como el título.
Gonzalez, en cambio, fue directo: si alguien piensa en “pickear” a otra persona, él no lo ve. Su lectura sostiene que no hay manera real de que los Knicks frenen a Wembanyama. Y lo formuló como algo más grande que un problema puntual de New York: “no es un tema de Knicks”, sino que, en su perspectiva, la liga entera todavía no tiene una solución.
En esa misma línea, el razonamiento continuó con el abanico defensivo que podrían intentar los Knicks. Se mencionó que Towns hoy defiende mejor que antes; que OG recibirá oportunidades para incomodarlo; y que Mitchell Robinson entraría como apoyo pese a la fractura en el dedo meñique de su mano de tiro (la nota lo describe como un problema en el dedo rosado), con la advertencia de que, aun sin la lesión, sería una apuesta riesgosa por las faltas para mandarlo a la línea del lado rival. También se señaló que Mike Brown intentará de todo, y que es lógico que lo haga. Pero la conclusión de ese bloque fue tajante: “no va a funcionar”, porque Wembanyama sería el jugador dominante de la serie por una distancia grande. Por eso, el pronóstico de ese comentarista fue Spurs en seis.
Maloney, por su parte, amarró la elección al resultado final: si él apuesta a que San Antonio gana la serie, entonces tiene que creer que Wembanyama se queda con el MVP de las Finales. Admitió que ser el mejor de tu equipo no garantiza el premio, aunque sostuvo que en este caso sí. Sus datos se enfocan en el rendimiento de Wembanyama en playoffs: lidera a los Spurs en puntos, rebotes y tapones, y además ocupa el tercer lugar del equipo en asistencias. En términos de impacto colectivo, cuando está en cancha San Antonio tiene un rating neto de +16,7; cuando no juega, el número cae a +0,4. La idea central es clara: todo el éxito del equipo fluye desde él, y, para Maloney, también es el mejor jugador defensivo del mundo, lo que terminaría inclinando el reconocimiento.
Quinn, aunque reconoció el argumento “más razonable” del MVP para Brunson —y hasta aceptó que el base de los Knicks tendrá momentos de superhéroe, sobre todo en cierres—, quiso ir un paso más allá. Su planteo recuerda que a veces el MVP de las Finales no necesariamente cae en el mejor jugador del equipo campeón. Citó ejemplos como Jaylen Brown, Andre Iguodala y Tony Parker, entre otros, para reforzar la posibilidad de un ganador distinto al “número uno” del plantel. Desde el enfoque de métricas avanzadas, Quinn aseguró que, a lo largo de este recorrido de playoffs, Towns fue el mejor Knicks. Como dato, mencionó que Towns figura 11º en historia de Box Plus-Minus en playoffs entre jugadores que arrancaron al menos 10 partidos. Y añadió un comparativo histórico: solo LeBron James de 2009 generó, hasta ahora, más Win Shares por 48 minutos.
El giro de Quinn también se apoya en la forma en que Towns podría neutralizar a Wembanyama, particularmente en el uno contra uno y en los tramos en los que lo tenga que defender. No solo lo enfrentarían con su rol defensivo por segmentos: su nivel de tiro abriría lineups tipo “cinco afuera” en New York, con espacio real para “alejarlo” de la pintura y volver mortal la defensa de San Antonio. En ese sentido, Quinn remarcó que la ofensiva de playoffs de los Knicks explotó cuando decidieron darle la pelota a Towns y permitirle jugar como “centro-base” en la construcción. Si Towns sostiene un registro de 57%-49%-89% en lanzamientos (incluyendo triples y libres), con seis asistencias y casi 11 rebotes por juego, y además cumple con la misión de frenar a Wembanyama, Quinn concluyó que será difícil negarle el trofeo al ala de New York, en referencia al Bill Russell.
Salerno cerró el debate con un argumento de “realismo” basado en el guion probable del campeonato. Dijo que consideró una elección fuera de lo habitual, como Stephon Castle, pero le ganó el peso del escenario: si los Spurs se imponen en las Finales, Victor Wembanyama sería el MVP de la serie. Admitió que suena a “cop-out” elegir al mejor jugador del equipo favorito, pero defendió que Wembanyama está atravesando una seguidilla de playoffs extraordinaria, lo que lo pone directamente en el terreno de “mejor jugador del deporte”. Para frenar esa inercia, Mike Brown tendría un trabajo enorme, “literalmente alto”, por el tamaño y el alcance del rival. El pronóstico final de Salerno también fue Spurs en siete, y por coherencia eligió a Wembanyama como MVP de las Finales.