Jamahl Mosley se sentó cómodo al final de una mesa de conferencias en las oficinas de los New Orleans Pelicans, en la sede de la franquicia, el martes, y dejó una idea clave sobre su caída reciente en Orlando: no fue un solo factor, pero sí influyeron de forma importante las decisiones que tomó a la hora de manejar el éxito.
El mensaje detrás del cambio en Orlando
Durante sus cinco años con el Magic, Mosley demostró que podía tomar un grupo de jóvenes en un mercado relativamente chico y moldearlo hasta convertirlo en un equipo capaz de pelear en playoffs. Ese es, precisamente, el tipo de desafío que ahora se le presenta en New Orleans: construir, ajustar y dar un salto con una vara más alta.
Tras su presentación como nuevo entrenador en la sede del club, el DT de 47 años explicó que, a medida que el equipo crece y las expectativas se elevan, también tiene que subir el nivel de comunicación interna y el nivel de responsabilidad. En su visión, “cuando uno crece”, debe estar dispuesto a sostener conversaciones más difíciles sin perder la calma, porque el proceso de mejora exige ese tipo de sinceridad.
Playoffs sin avance y el “colapso” que se habló en la dirigencia
Orlando llegó a los playoffs en cada una de las últimas tres temporadas, pero no pudo ganar una serie. En esta temporada, el Magic no solo dejó escapar una ventaja de 3-1 en la primera ronda ante Detroit, sino que además se quedó sin sostener una ventaja de 24 puntos en la segunda mitad jugando en casa en el Juego 6.
Joe Dumars, que ahora encara su segundo año como vicepresidente ejecutivo de Operaciones de Básquet de Pelicans, sostuvo que necesitaba tratar ese derrumbe con Mosley. “Esa fue la primera cosa de la que hablamos”, recordó Dumars. El ex campeón de la NBA como jugador y también con experiencia ejecutiva en Detroit se mostró directo: se preguntó qué había ocurrido, qué cambió, por qué se dio el giro.
Dumars contó que conversaron sobre el mensaje general de Mosley, el uso de tiempos muertos, el tono con el que habló con los jugadores y “todo lo que uno querría saber”. Concluyó que Mosley manejó el tema con profesionalismo y que, en definitiva, había sido un mal día para un entrenador que venía mostrando potencial.
Una salida “más común” de lo habitual en la NBA
Sobre la decisión de Orlando de despedir a Mosley después de cinco años, Dumars la calificó como algo “más bien propio del circuito” de la NBA, más que una excepción. En esa línea, remarcó el carácter natural del movimiento de entrenadores: si un equipo siente que necesita dar otro paso, se abre una puerta, se decide cortar el proceso y, en consecuencia, se buscan nuevos nombres.
Como ejemplo, Dumars citó el caso de Mike Brown, entrenador con experiencia como head coach en cinco franquicias, y dos veces al mando en Cleveland. De ahí, Dumars estableció el razonamiento: cuando pasan cinco años y la expectativa es “dar un paso más”, la dirigencia suele moverse; la gente cambia de lugar y los entrenadores se terminan incorporando en función del momento.
Qué miraron en la visión para Pelicans
Más allá del episodio deportivo puntual, Dumars dijo que hubo factores más importantes: las similitudes que observó entre su propia forma de ver el futuro del club y la visión de Mosley. Ambos, según explicó, quieren que Pelicans juegue una defensa de nivel élite, que el equipo sea físico, que muestre una ética de trabajo “sin parangón” y que exista responsabilidad mutua entre todos.
“En estos procesos de búsqueda, lo que uno intenta encontrar es alineación, más que nada”, sostuvo Dumars. En esa misma búsqueda, además de Mosley, estuvieron en consideración Darvin Ham, Rajon Rondo, Steve Hetzel y el ex entrenador interino James Borrego.
El armado del cuerpo técnico y la foto institucional
Mosley ya incorporó a varios integrantes del staff que venía usando en Orlando. Entre los nombres que mencionó la nota aparecen Bret Brielmaier, Dale Osbourne y God Shammgod. Todos asistieron a la presentación de Mosley en New Orleans.
Del lado institucional, el acto contó con la presencia de Gayle Benson, propietaria de Pelicans y también dueña de los New Orleans Saints de la NFL. Además, hubo empleados de ambas franquicias: se mencionó a Mickey Loomis, gerente general de Saints, y a Kellen Moore, entrenador, quien se describió como un fanático del básquet. El grupo se ubicó detrás de varias filas de sillas blancas montadas en una cancha de práctica.
Mosley explicó que llevó a ex integrantes de su equipo en parte porque están cómodos para criticarlo y, al mismo tiempo, ya lo vieron en su mejor versión. “Me están diciendo la verdad todo el tiempo sobre mí”, sostuvo. En su postura, cuando alguien puede señalar tanto lo que uno hace bien como lo que necesita mejorar, la evaluación se vuelve más precisa.
El plan de cara a la próxima temporada: Zion como eje
Si bien Mosley y Dumars se mostraron reservados sobre cambios concretos de plantel en el receso, ambos dejaron claro que esperan que la estrella, el ala-pívot Zion Williamson, continúe como pieza central. La nota remarcó que Williamson promedió 21 puntos en 62 partidos la temporada pasada.
Mosley valoró el techo del jugador y aseguró que “todavía no ni siquiera arañó” todo lo que puede aportar. Aun así, también reconoció que algunas de las cosas que ya hizo en el equipo “fueron claramente espectaculares”.
Dumars, por su parte, dijo que le gustaría ver a Mosley entrenando a Zion y planteó un objetivo claro: que Zion defienda y haga “todo lo que dijeron” que podría hacer. A partir de ese punto, el dirigente dejó la puerta abierta a lo que puede construirse desde ahí: “veamos qué tenemos acá”.
Del despido al reenganche: cómo lo tomó Mosley
Poco después de que Mosley fuera despedido por el Magic, contó que algunos colegas intentaron levantarle el ánimo con mensajes del estilo: “Ahora sos un entrenador oficial de la NBA. Te despidieron”.
Con su regreso a un banco en menos de un mes, Mosley dijo que esos mensajes le cayeron todavía con más sentido. Afirmó que, en el momento, fue algo que “dio bronca”, que no se entiende en el instante, pero que al final uno termina exactamente donde corresponde en la vida. También remarcó que no quiere buscar excusas: en ese momento hay que identificar qué se necesita hacer y seguir adelante.