Mike Brown guía a Knicks a las Finales 2025-26 tras superar el tope de Spurs

ByMartín Gutiérrez

Jun 2, 2026

La NBA llega a una instancia histórica en San Antonio: los Knicks de Nueva York y los Spurs se verán las caras en las Finales de la temporada 2025-26. El entrenador Mike Brown, en su quinta etapa al frente de un equipo tras haber sido despedido cuatro veces, llega con la misión más exigente de todas: que el proyecto no se quede a mitad de camino. Y, contra todo pronóstico, ya está a cuatro victorias de darle a los Knicks su primer título en 53 años.

Finales: Knicks vs. Spurs y la presión de “o esto, o nada”

Brown asumió en julio para reemplazar a Tom Thibodeau, y desde el día uno quedó claro el contexto: no alcanzaba con “mejorar”, había que superar el nivel que el propio Thibodeau había construido. El antecedente pesaba: el ciclo anterior de los Knicks los había dejado al borde de las Finales la primavera pasada.

Ahora, once meses después, el equipo de 56 años (Brown) tiene el escenario perfecto para demostrar que el cambio de entrenador no fue solo un ajuste, sino una evolución. El Juego 1 se disputará el miércoles en el Frost Bank Center, con arranque a las 8:30 ET y transmisión por ABC. Para los Knicks, el objetivo es concreto: estar a cuatro triunfos de su primer campeonato de la NBA en 53 temporadas.

El camino de Nueva York: una racha que borró dudas

El dato que más habla del presente de los Knicks es la manera en que llegaron. Nueva York encadenó 11 victorias consecutivas para instalarse en estas Finales, una de las recorridas postemporada más impresionantes de la historia reciente.

El recorrido de playoffs incluyó una reacción notable luego de un inicio complicado en la primera ronda. Tras caer 2-1 ante Atlanta, los Knicks dieron vuelta la serie y avanzaron con autoridad, vapuleando a sus rivales en cada tramo decisivo.

Cómo se decidió cada eliminatoria

  • En primera ronda, dejaron atrás el 2-1 inicial ante Atlanta y luego ampliaron diferencias.
  • Contra los Hawks, cerraron la serie con un margen de 51 puntos en el partido definitorio.
  • Ante los Sixers, el cierre llegó con un marcador que incluyó una diferencia de 30 puntos.
  • Frente a los Cavaliers, el pase a Finales se selló con una ventaja de 37 puntos.

En el armado del equipo, el guion combinó varias piezas en roles clave. Jalen Brunson funcionó como el motor constante del ataque; Karl-Anthony Towns sumó una capa extra al repertorio, aportando generación ofensiva; Josh Hart firmó números históricos dentro de un rol tan específico como determinante en postemporada (rebotes ofensivos en situaciones clave). En defensa, OG Anunoby, Mikal Bridges y el propio Hart sostuvieron el trabajo, mientras que desde el banco aparecieron aportes con ritmo por parte de Landry Shamet, Miles McBride y otros jugadores.

Este es el tipo de historia que, en teoría, terminaría por convencer incluso a los más escépticos. Pero en Nueva York, la exigencia no afloja: Brown ya quedó “a la altura” en el presente, aunque en la práctica el entrenador todavía tendrá que demostrar que el trabajo está lejos de terminar. Su expectativa es simple: que el equipo siga empleado cuando arranque el campamento de pretemporada.

La mirada de Brown: coaching desde lo cotidiano y apertura para escuchar

En sus declaraciones, Brown dejó claro que pensó en posibilidades de campeonato desde que tomó el trabajo. Pero también remarcó algo que, para él, es tan importante como el destino: mantenerse presente durante el proceso, sin obsesionarse con el “qué pasaría si”. La idea fue concentrarse en pasos concretos: sostener el ritmo partido a partido, cuarto a cuarto y posesión a posesión.

En ese sentido, Brown entiende que no le tocó un rol cualquiera. No fue la primera opción de la conducción, ya que los Knicks intentaron conseguir permiso para entrevistar a cinco entrenadores de otros equipos antes de regresar a la lista de candidatos que incluía a la opción vinculada con el ciclo ex de un entrenador en el eje Cavs-Lakers-Cavs-Kings. Por eso, en su forma de trabajo, no dejó nada librado al azar.

Adaptación al plantel y trabajo en equipo

Con la experiencia acumulada en etapas previas, tanto como asistente como entrenador en distintos contextos, Brown afinó detalles y ajustó el plan según las virtudes y fallas que fue encontrando. En su trayectoria como asistente, tuvo pasos por los Washington Wizards, San Antonio Spurs, Indiana Pacers y Golden State Warriors.

En lo táctico y de estructura, se menciona un cambio puntual: Brown buscó que Brunson juegue más sin la pelota, para que su rol no se reduzca únicamente a iniciar desde la organización. También integró a Towns dentro del flujo del ataque con un rol más cercano al que tenía en sus días en Minnesota, posicionándolo como iniciador.

Además, Brown fue lo suficientemente abierto como para incorporar ideas que vinieran de distintos espacios. No solo desde la oficina o el sector corporativo, sino también desde el vestuario. En paralelo, se lo contrapone con el estilo de Thibodeau: aunque el ex DT era exitoso y asumía con claridad la responsabilidad por los resultados, se apoyaba en una lógica más tradicional de mantener a cada persona en su carril. Brown, en cambio, comparte más el proceso: escucha, reevalúa y decide con información que llega de distintos puntos.

Un ejemplo concreto: el cambio defensivo en la serie ante Atlanta

El caso más claro en la nota aparece con Hart. Se menciona que, en la serie ante Atlanta, Hart sugirió que Brown podía (y que él mismo podría) encargarse de defender a CJ McCollum, y el entrenador dio el visto bueno al cambio. Ese tipo de flexibilidad, según el relato, se volvió una marca del método.

Hart, por su parte, describió la situación con una lectura directa: Brown recibió un contexto difícil, con muchas expectativas, pero las administró de manera extraordinaria. Según el alero —un swingman de nueve años y cuatro equipos—, el entrenador los dirige con su estilo, recibe aportes desde “todos” y tiene una capacidad destacada para lograr que el equipo se adapte a lo que pide el rival. “Ese es el tipo de persona que es”, lo sintetizó Hart.

También Towns puso el foco en la relación actual entre equipo y entrenador: la consideró “sin costuras”, una convivencia que solo se ve cuando el equipo gana. “Él está sacando lo mejor de nosotros, y nosotros estamos sacando lo mejor de él”, sostuvo el All-Star.

El largo camino de Brown a las Finales: experiencias, aprendizajes y revancha

El regreso de Brown a una serie decisiva tiene una carga emocional particular porque, en su carrera, la distancia entre su primera y su segunda aparición en Finales será la más larga registrada en el lapso entre 2007 y 2026. Y, para llegar hasta acá, tuvo que atravesar varios capítulos complejos: trabajar con estrellas desde que él y LeBron James eran jóvenes en Cleveland hace 20 años, liderar el ambiente de presión en un mercado grande cuando estuvo con Lakers, reconstruir en Sacramento en 2022-23 y después enfrentar el golpe más duro de todos: el despido por parte de Kings apenas 18 meses después de convertirse en el primer ganador unánime del premio a Entrenador del Año.

En el proceso también se lo describe aprendiendo cerca de referentes como Bernie Bickerstaff, Gregg Popovich, Rick Carlisle y Steve Kerr. Incluso tras el primer despido en Cleveland, Brown buscaba conversación de básquet: se juntaba a charlar con el entrenador de la escuela secundaria de su hijo, Elijah, Eric Flannery.

Sobre el enfoque mental, Brown resumió su postura de forma pragmática: apoyarse en lo vivido, buscar ser mejor hacia adelante, y no quedarse demasiado tiempo en el pasado. Tras la eliminación con Kings, se preguntó si volvería a tener una oportunidad, aunque no se quedó atrapado en esa duda. Él y su esposa, Ro, viajaron por lugares como Australia, Puerto Vallarta y St. Barts en el Caribe.

En otra cita, Brown fue directo: no pensó demasiado en lo que vendría, y desde lejos sintió que la oportunidad de los Knicks era una opción donde el equipo estaba listo. Ahora, con el arranque del Juego 1, su historia entra en una nueva etapa: volver a las Finales con el desafío máximo.

Y el camino, en el fondo, se resume en lo mismo que Brown intentó sostener desde el principio: sobrevivir la presión de Nueva York, atravesar 82 partidos de temporada regular, encontrar mejoras en los márgenes de tantos jugadores como tiene el plantel y, finalmente, superar tres rondas preliminares de playoffs para llegar hasta acá.

Eso es todo.

By Martín Gutiérrez

Martín es periodista deportivo especializado en baloncesto argentino y ligas internacionales. Lleva más de 8 años cubriendo la Liga Nacional, Euroliga y NBA, analizando estadísticas, tácticas y rendimiento de jugadores.