Las Finales de la NBA 2026 ya tienen emparejamiento confirmado: Victor Wembanyama y los San Antonio Spurs se medirán con Jalen Brunson y los New York Knicks, en una revancha de las Finales de 1999. Se trata del decimotercer duelo de Finales repetido en la historia de la liga y, además, el lapso de 27 años entre encuentros es el segundo más largo de todos, apenas superado por los 58 años de distancia entre los cruces de Boston Celtics y Golden State Warriors en 1964 y 2022.
En 1999, los Spurs derrotaron a los Knicks en cinco partidos para conquistar el primero de sus cinco títulos en la era de Tim Duncan. Desde aquel campeonato, no regresaron a unas Finales hasta 2014, cuando volvieron a ganar. En el caso de New York, las sequías son aún más extensas: no había pisado la instancia final desde la derrota ante San Antonio en 1999 y no alzaba un trofeo de campeón desde 1973.
Ahora queda la gran pregunta: ¿Wembanyama será el último “gigante” de otra generación en levantar el trofeo Larry O’Brien? ¿O Brunson llevará la gloria nuevamente a Madison Square Garden por primera vez en más de cinco décadas?
Mientras se define el presente, vale la pena viajar al pasado y revivir las Finales de 1999, una de las series más particulares de toda la historia de la NBA.
El contexto que cambió la temporada 1998-99
En el verano de 1998, los propietarios de la NBA pusieron en marcha un lockout que dejó a los jugadores afuera en medio de negociaciones laborales tensas, con un conflicto que se extendió por meses y terminó alterando por completo la temporada 1998-99. A medida que la disputa se alargaba, la liga se vio obligada a cancelar partidos de temporada regular por primera vez en su historia. En ese marco, el entonces comisionado David Stern llegó a amenazar con cancelar el resto de la campaña si no había un acuerdo a más tardar el 7 de enero de 1999.
Las dos partes finalmente arribaron a un entendimiento el 6 de enero. Luego vinieron la agencia libre y los campos de entrenamiento, que comenzaron de forma simultánea a partir del 21 de enero. La temporada regular, recortada de 82 juegos a 50, se disputó del 5 de febrero al 5 de mayo. Además, el calendario priorizó los enfrentamientos dentro de cada conferencia, de modo que algunos equipos directamente no se cruzaron durante la fase regular; entre ellos, Spurs y Knicks.
Entre el convenio colectivo y el inicio del campamento de entrenamiento, Michael Jordan anunció su segundo retiro. Los Chicago Bulls, que venían de ganar tres títulos seguidos entre 1996 y 1998 y seis de los últimos ocho, se desarmaron. Con Jordan fuera, la pelea por el campeonato quedó repentinamente abierta.
Pero antes de pensar en una corona, cada equipo tuvo que atravesar una temporada regular exigente. Para disputar 50 partidos en 90 días, en ciertos tramos se jugaron series de partidos espalda con espalda con viajes incluidos. Los Knicks, por ejemplo, jugaron en casa el 14 de marzo, luego de gira en Milwaukee el 15 y volvieron a jugar en casa el 16.
No sorprende que el juego, en general, haya sido lento y de baja calidad: los jugadores llegaban sin ritmo tras una pausa tan larga y, además, había menos tiempo de práctica de lo habitual. En promedio, los equipos registraron 88,9 posesiones por partido, la cifra más baja en la historia registrada, y anotaron 91,6 puntos por encuentro, muy por debajo de cualquier promedio en la era del reloj de 24 segundos.
Spurs y Utah Jazz, que habían caído en las Finales ante Bulls en 1997 y 1998, terminaron empatados con el mejor registro de la liga: 37-13. Karl Malone fue nombrado Jugador Más Valioso por segunda vez en su carrera.
Camino a las Finales: Spurs y Knicks
En playoffs, los Spurs avanzaron con comodidad por la Conferencia Oeste. En primera ronda superaron a Minnesota Timberwolves en cuatro partidos (en ese entonces era serie al mejor de cinco), y luego barrieron a Los Angeles Lakers y a Portland Trail Blazers en la segunda ronda y en las Finales de Conferencia, respectivamente.
Los Knicks, en cambio, tuvieron que ganarse el boleto con sufrimiento. Para colarse a playoffs como el sembrado número 8, necesitaban ganar seis de sus últimos ocho partidos. Después dieron el golpe al superar al Heat, que era el mejor de la conferencia, en cinco juegos. Ese triunfo tuvo un momento decisivo en el quinto partido con un tiro en el último segundo de Allan Houston. Más tarde, barrieron a los Atlanta Hawks en la segunda ronda y vencieron a los Indiana Pacers, sembrados segundos, en las Finales del Este.
En esa campaña, los Knicks fueron el segundo sembrado 8 en la historia que le ganaba a un sembrado 1 en playoffs y, además, el primero que llegaba a las Finales. Por supuesto, eran grandes outsiders, especialmente después de dos lesiones: Patrick Ewing se rompió el tendón de Aquiles y Larry Johnson sufrió un esguince de MCL en las Finales de Conferencia. Ewing no pudo jugar la serie final y Johnson, aunque se vistió para los partidos, no estuvo en su mejor versión.
Antes de las Finales, el entrenador de New York, Jeff Van Gundy, dejó en claro su frustración: no encontraba una debilidad clara en el rival para explotar. “Sus derrotas vinieron en partidos consecutivos o cuando tuvieron más viaje”, explicó. “No hubo nada que San Antonio no hiciera bien. Eso era lo que yo buscaba, alguna grieta. Lo que encontré fue que no había grietas. No había nada para sacar provecho”.
Aun así, los jugadores de Knicks estaban convencidos de que podían sostener el recorrido histórico.
“Que digan lo que quieran”, afirmó el escolta Chris Childs. “Estamos acá. Confiamos en nuestras condiciones. Me alegra que nos subestimen. En cada serie que enfrentaron, nosotros ganamos. No quiero que cambien de idea y nos elijan como favoritos ahora”.
Finales 1999: partido a partido
Juego 1: Spurs 89, Knicks 77
En el primer partido, New York dejó claro que podía competir con San Antonio y llegó al cierre del primer cuarto con una ventaja de seis puntos, impulsado por el arranque encendido de Houston. Sin embargo, ya en el segundo cuarto los Knicks se quedaron sin convertir durante casi cinco minutos, y eso le dio aire a los Spurs para tomar momentum. Hacia el final de la primera mitad, San Antonio fabricó una racha de 14-4 para irse al descanso arriba por ocho.
En el tercer cuarto, los Spurs estiraron la ventaja a dos dígitos y mantuvieron a los Knicks lejos el resto del camino. Hubo dos momentos en el cuarto final en los que New York logró acercarse a seis puntos, pero nunca pudo reducir más que eso.
Tim Duncan, en su segunda temporada y en lo que sería su primer gran examen de Finales, firmó un partido excepcional para encaminar la victoria: 33 puntos, 16 rebotes, dos asistencias, dos robos y dos tapones, con 13 conversiones en 21 intentos. Su compañero en la zona, David Robinson, aportó 13 tantos, nueve rebotes, siete asistencias, tres tapones y tres robos.
“Eso es lo que hace”, dijo Duncan. “No tiene que anotar cantidades enormes para que nosotros ganemos. Cualquier noche puede hacer esto. Cuando sale y trae intensidad defensiva y cambia tiros, cambia el juego”.
Houston y Latrell Sprewell lideraron a los Knicks con 19 puntos cada uno, aunque el rendimiento colectivo fue irregular: entre ambos combinaron 16 de 41 en tiros de campo. Larry Johnson, jugando con el dolor del problema de rodilla, anotó apenas cinco unidades en 21 minutos.
Houston sostuvo que la caída en el Juego 1 solo los haría “más hambrientos” y que iban a “salir y seguir intentando”. El esfuerzo en el Juego 2 no estuvo en duda, pero no encontraron efectividad ante una defensa muy sólida de San Antonio, comandada por Duncan y Robinson.
Con 5:22 por jugar del primer cuarto, Duncan anotó para poner a los Spurs arriba y, desde ese momento, no volvieron a ceder el mando en el partido de menor anotación de toda la serie. El encuentro siguió parejo durante gran parte del segundo tiempo, en buena medida por problemas ofensivos propios de San Antonio, pero a los Knicks no les alcanzó el volumen de aciertos para torcer la historia. A mitad del cuarto cuarto, Duncan y Robinson lideraron una corrida que terminó de definir el partido.
“Los equipos grandes ganan feo”, resumió Jaren Jackson, padre del jugador de Utah Jaren Jackson Jr. “En momentos se puso un poco difícil, pero pudimos terminarlo y seguir con el trabajo, con paciencia. Fue feo, sí, pero fue efectivo”.
Duncan cerró con 25 puntos, 15 rebotes, tres asistencias y cuatro tapones. Robinson sumó 16 tantos, 11 rebotes, cuatro asistencias y cinco tapones. Entre ambos ayudaron a que los Knicks se quedaran en 67 puntos —empatando el segundo menor total de toda la temporada— con 32,9% de efectividad en tiros, que además fue el partido menos productivo de los playoffs para New York.
“No puedo señalar cuál es el problema”, sostuvo Sprewell luego de anotar 26 puntos en 22 tiros. “Sabés que ellos vienen, Tim y David. Pero tenés que ir a buscarlo, meterte en su espacio y jugársela. Si te lo tapan, te lo tapan”.
“Tenemos un equipo defensivo fantástico”, dijo el base Mario Elie. “Dave y Tim hablan todo el tiempo, y si te ganan en la jugada, ellos están ahí. Esa es la confianza que tenemos entre nosotros. Fuimos número 1 en defensa durante todo el año y hay una razón”.
El triunfo “sin brillo” de los Spurs dejó la serie 2-0 y obligó el traslado a Nueva York.
“No quiero que piensen en estar abajo 2-0”, dijo Van Gundy después del Juego 2. “No quiero que crean que tienen que ganar cuatro de los próximos cinco juegos. Lo único que tienen que pensar es en el lunes”.
Juego 2: Spurs 80, Knicks 67
El lunes 21 de junio, con el ambiente de Madison Square Garden rugiendo a favor, los Knicks salieron listos. En su primer triunfo de la serie —y único hasta ese momento— no se vieron nunca abajo. La ventaja llegó pronto, con un primer cuarto fuerte de Houston (13 puntos) y con una falta de temple inesperada por parte de los Spurs: tanto Elie como el entrenador Gregg Popovich recibieron faltas técnicas en el primer cuarto.
New York llegó a manejar diferencias de hasta 14 puntos en el arranque, pero debió resistir varias ofensivas de San Antonio durante la noche. Aunque esta vez, el que no pudo superar el “hump” fue el conjunto visitante.
“Esperábamos atravesar adversidad”, comentó Robinson. “Normalmente respondemos muy bien ante eso. Esta noche tratamos de mantener la calma y jugar con frialdad, pero nos terminamos llevando un par de técnicas, y eso no es bueno para nosotros. Necesitamos seguir enfocados, seguir unidos. Ojalá en el próximo partido podamos hacerlo un poco mejor y, como dije, cumplir el plan y ejecutarlo”.
Houston terminó con 34 puntos para igualar su mejor marca en playoffs, mientras que Sprewell hizo 24 y Johnson sumó 16 en la única función de dobles dígitos de anotación que tuvo en la serie. Además, un dato importante: los Knicks convirtieron 23 de 30 desde la línea de libres, tras haber encestado 24 de 31 en los dos primeros partidos en conjunto.
“Allan Houston estuvo increíble”, afirmó Duncan. “Metió tiros cuando los necesitábamos”. Popovich calificó a Houston como “imparable”.
“Ojalá lo sea todo el tiempo”, respondió Houston. “Quiero ser un dolor de cabeza, quiero ser imparable. Si no lo soy, para mí es lo que pienso. A veces tenés una gran noche, pero no quiero 30 y después 10. Quiero consistencia”.
La victoria de Knicks cortó la racha de 12 triunfos seguidos de los Spurs en playoffs y preparó el Juego 4, crucial, en Madison Square Garden dos días después.
“Cuando ganás un título, siempre es difícil”, remarcó Elie, que había conseguido dos anillos con Houston Rockets en 1994 y 1995. “Nadie te va a dejar tomártelo así nomás. Es una prueba para nuestro equipo. Es una buena prueba. Estoy seguro de que vamos a responder. Ya hemos estado en esta situación antes. No hay que entrar en pánico. Es una serie al mejor de siete: se necesitan cuatro victorias para ganarla, y lo único que podemos controlar ahora mismo es lo que hacemos el lunes por la noche”.
Juego 3: Knicks 89, Spurs 81
De cara al Juego 3, Larry Johnson se metió en una discusión fuera de lo deportivo, con un exabrupto dirigido a autoridades de la liga a quienes se le pedía que participara en una entrevista obligatoria. Por ese estallido, recibió una multa de 25.000 dólares. Antes del Juego 4, volvió a llamar la atención con otra declaración polémica sobre él y sus compañeros.
“Tenemos muchos esclavos rebeldes en este equipo”, dijo Johnson. “No tenemos muchos del grupo principal; no vamos con el grupo principal. Estamos en un carril diferente. Tenemos muchos esclavos rebeldes. No vamos con las masas”.
“No les caigo bien, y esa fue mi consigna toda la vida desde que crecí”, continuó. “No me gusta esa persona y esa persona no me gusta. Está bien. Respeto mutuo y mantenerse alejados. No me vengan a sonreír y después apuñalarme por la espalda”.
Johnson, que venía atravesando una serie complicada intentando jugar con la molestia de rodilla, terminó con cinco puntos en 21 minutos, con 2 de 8 en tiros, en la derrota cerrada del Juego 4. Fue el único titular de Knicks que no llegó a doble dígito y, además, terminó expulsado por acumulación de faltas. Luego, recibió duras críticas de Bill Walton, figura del Salón de la Fama, que trabajó la serie para NBC.
“Larry Johnson, que estuvo las últimas 48 horas descargando contra el mundo… qué actuación tan patética por parte de este ser humano triste”, dijo Walton. “Yo sé que Larry Johnson pasó demasiado tiempo atacando a la humanidad y practicando sus poses en lugar de desarrollar su juego”.
Si Johnson hubiera estado más sano o hubiera rendido mejor, tal vez Knicks habría podido emparejar la serie. En vez de eso, el equipo volvió a quedarse abajo por dobles dígitos y no logró remontar —aunque no por falta de esfuerzo—: recortó la diferencia a uno con 5:24 para el final y volvió a dejarla en dos con 3:40, pero Spurs cerró el juego con un parcial de 10-5 para sellar el triunfo.
Duncan volvió a ser determinante con 28 puntos, 18 rebotes, tres asistencias y tres tapones. Robinson aportó 14 tantos, 17 rebotes y cuatro bloqueos. Los cinco titulares de San Antonio llegaron a doble dígito: Avery Johnson sumó 14 puntos y 10 asistencias, en su mejor producción de la serie.
“El tamaño importa en esta liga”, dijo Van Gundy tras ver a su equipo perder en el apartado de rebotes por 49-34 y caer con 41,3% de efectividad en tiros de campo. “Y el tamaño les ganó a nuestra velocidad y a nuestra rapidez. No solo nos afectaron en el tablero y en el poste, sino que influyeron en todo lo demás. Cada penetración era un tiro muy, muy difícil”.
Con el triunfo, San Antonio tomó ventaja 3-1 y dejó a Knicks al borde de la eliminación.
“Esto es”, dijo Houston. “Este es el desafío máximo. No podés irte más para atrás contra la pared en este punto: abajo 3-1 en las Finales. Pero como competidor, como atleta, esto es algo que siempre querés. No vamos a bajar la cabeza. Miramos el desafío de frente”.
Bajo el formato anterior de Finales 2-3-2, el Juego 5 se disputaba en Madison Square Garden, dándole a Knicks la oportunidad de sostenerse con su gente.
“Sabemos que tenemos que entrar muy enfocados”, dijo Duncan antes del partido. “No queremos darles una oportunidad de vida. Queremos llevarnos este juego, concentrarnos y estar firmes, para no tener que preocuparnos por volver a San Antonio”.
Mientras tanto, Johnson seguía metido en su “guerra personal” con Walton.
“¿No es el mismo Bill Walton que estaba en UCLA y fumaba porro, un hippie?”, comentó Johnson cuando le preguntaron por las declaraciones del comentarista tras el Juego 4. “Si así piensa Bill, así piensa Bill. Yo respeto eso. Así sabemos cada uno dónde está parado. Es como cuando Bill me estuvo matando en televisión durante todo este tiempo, por lo que me cuenta mi familia y toda la gente”.
Con el pitazo inicial, el ruido fuera de la cancha quedó en segundo plano.
Como se esperaba, Knicks salió a jugar como si fuera su última noche. Houston y Sprewell tuvieron un arranque caliente, y el equipo de New York llegó 3 puntos arriba al cierre del primer cuarto. Luego estiró a 8 la ventaja temprano en el segundo, pero Spurs cerró la primera mitad con una corrida de 16-6 para pasar al frente.
En el tercer cuarto, San Antonio construyó su máxima ventaja de nueve puntos de forma temprana, hasta que Houston y Sprewell tomaron la posta para volver a meterse. Cuando Sprewell clavó una jugada de tres puntos y adicional con 5:33 por jugar en el tercero, dejó el duelo con solo un punto de diferencia. A partir de ahí, ni uno ni otro volvió a tomar una ventaja mayor a tres hasta el final.
En total, el Juego 5 fue dramático: hubo 12 empates y 12 cambios de liderazgo. El último llegó con 47 segundos por delante, cuando Avery Johnson encestó un tiro desde la línea de fondo para poner a Spurs arriba 78-77. Después, ninguno de los dos equipos volvió a anotar. Sprewell, que terminó con 35 puntos y 10 rebotes en un esfuerzo heroico, falló dos tiros que hubieran puesto arriba a su equipo durante los últimos 30 segundos, incluyendo un lanzamiento de fadeaway muy disputado sobre la chicharra.
El triunfo de los Spurs les dio el primer título en la historia de la franquicia y fue el primero de cinco coronas para Popovich y Duncan, quienes luego se convertirían en una de las mejores duplas entrenador-jugador de la liga.
Duncan, que en el Juego 5 hizo 31 puntos y capturó nueve rebotes, fue nombrado MVP de las Finales por primera vez. (Con el tiempo sumaría el premio dos veces más.) En la serie, promedió 27,4 puntos, 14 rebotes, 2,4 asistencias, un robo y 2,4 tapones, con 53,7% de efectividad en tiros de campo.
“Creo que me va a ser muy difícil explicarles lo grande que se siente”, dijo Duncan. “Jugué bien en el partido más importante de todo el mundo”.
Para Robinson, que había sido elegido número 1 del draft en 1987 y ya había ganado los premios de Novato del Año, Defensor del Año y MVP, el título era la última pieza que le faltaba para completar su currículum rumbo al Salón de la Fama. Más adelante ganaría otro anillo en 2003 y se retiraría ese mismo año.
“Esto ayuda muchísimo a cumplir varios sueños”, expresó Robinson. “Tenía un objetivo grande, y alcanzarlo ya se dio. Ahora tengo que fijarme metas nuevas. Si esto fuera fácil, no valdría la pena el viaje. Y eso es lo especial: atravesás los momentos difíciles, pasás por todas las asperezas, y cuando por fin lo lográs, la satisfacción es total”.