Knicks frenaron a los Hawks y empataron la serie 2-2 en el Game 4

ByMartín Gutiérrez

Apr 26, 2026

ATLANTA—Los New York Knicks encontraron por fin una manera de no “pagar” con el mismo tipo de partido por el mismo tipo de error: en esta serie de primera ronda contra Atlanta, los de la Gran Manzana ya habían permitido dos veces que el rival les tomara la distancia de un punto, pero esta vez no dejaron que la historia se repitiera. La consigna del sábado fue clara: construir una ventaja, sobre todo, desde la defensa; darle espacio temprano a Karl-Anthony Towns para que castigara; apretar aún más el cerrojo en el segundo tiempo y, como medida de seguridad, mantener a los titulares en cancha con cuatro minutos por jugar mientras el partido ya estaba encaminado con un margen de 20 o más puntos.

Y funcionó a la perfección. Como resultado, Knicks y Hawks quedaron igualados 2-2 en la serie, con el próximo juego de vuelta en Madison Square Garden.

En el Juego 4, Nueva York fue demasiado para Atlanta y no permitió que el suspenso entrara en State Farm Arena. Más allá del básquet en sí, hay un dato que suele pesar: los Knicks llegan como mejor sembrado y aportan más experiencia acumulada en playoffs. En ese sentido, la lógica se impuso… y ahora también parece haber momentum del lado neoyorquino.

“Pensé que salimos con mucha garra”, dijo Towns, quien además describió el estado del equipo neoyorquino antes del partido como “desesperación”. “Creo que es la palabra correcta”, agregó.

Estos fueron los puntos más importantes de la victoria de los Knicks en el Juego 4, que se definió con una diferencia de 16 unidades.

Cómo se jugó

  1. Los Knicks arrancaron con una tenacidad alta para sostener la ventaja desde la defensa, mientras Towns tomaba protagonismo temprano en ataque.

  2. Atlanta intentó responder, pero Nueva York mantuvo el plan: seguir atacando el área y, cuando el partido se acomodó, endurecer la presión defensiva para cortar la generación de tiros cómodos.

  3. En el segundo tiempo, el equipo de Nueva York elevó el nivel defensivo como “plan B” y, con el partido controlado, evitó cualquier remontada: la rotación se sostuvo y los titulares siguieron en cancha hasta que restaron cuatro minutos con el juego ya resuelto.

  4. El cierre fue de control total. Atlanta no encontró el ritmo ofensivo necesario y los Knicks lograron sostener un margen amplio, sin dejar que el final se volviera incierto.

La figura

1) Towns vino con todo

Karl-Anthony Towns tuvo una ventaja clara en la serie: sus credenciales pesan más que la suma de los hombres altos de Atlanta. El problema para los Hawks, en especial, está en la pintura: no cuentan con un jugador dominante que pueda marcar con autoridad en ambos lados de la cancha.

Los Knicks detectaron esa falla y la explotaron en el Juego 1, cuando Towns anotó 25 puntos y 10 de ellos llegaron desde la línea de libres. El alero-pívot (en el rol que asume) se acomodó para jugar de poste, ganó contacto y obligó a faltas, encendiendo alarmas para Atlanta.

Sin embargo, en los dos partidos siguientes Nueva York se apartó de esa idea: perdió esos juegos y el cambio de estrategia terminó costando caro. El sábado, en cambio, volvió el rebote mental: le dieron la pelota a Towns temprano y con frecuencia, lo estacionaron bajo el aro y el mensaje fue el mismo de nuevo.

El entrenador de los Knicks, Mike Brown, explicó el enfoque: “Queríamos probar distintas maneras de conseguirle la pelota a KAT. Tuvo algunos movimientos de poste, tratar de moverlo para que reciba más toques durante el partido”.

En ese marco, Towns completó su primer triple-doble en la historia de playoffs de su carrera: además de atacar, se convirtió en pasador, sobre todo desde la zona alta, donde vio a sus compañeros.

Sobre sus 10 asistencias, dijo: “Se abrieron oportunidades y mis compañeros lo hicieron posible. Hicieron muy buenos cortes”.

Pero lo que más gritó fue el costado defensivo y de presencia: capturó 10 rebotes y también tuvo impacto dentro del arco de tres puntos. Cinco de sus seis canastas llegaron desde la pintura, y volvió a aparecer con viajes constantes a la línea de libres: intentó nueve veces desde el punto de castigo, generando contacto en cada incursión.

OG Anunoby lo resumió con una frase directa: “Es un talento especial. Puede hacerlo todo”.

2) OG Anunoby, completo de punta a punta

El aporte de Anunoby fue integral. Tuvo una participación clave para limitar al máximo anotador de Atlanta, Jalen Johnson, y al mismo tiempo complicó al rival desde el otro lado. En el global del partido, registró el mejor “plus” de todo el encuentro con +19, un número que refleja su valor.

Anunoby es un defensor probado y, en este tipo de noches, se nota que se toma como un desafío personal lo que puede hacer y contra quién lo hace. Suele ser el encargado de las asignaciones más duras y no parece que le incomode: al contrario, lo alimenta.

Ahora bien, ofensivamente también apareció. Fue el máximo goleador de los Knicks con 22 puntos, sumó 10 rebotes y aportó varias respuestas con triples en momentos oportunos para apagar intentos de reacción de los Hawks.

En eficiencia, el dato fue contundente: jugó 40 minutos y cometió apenas un error de posesión (un solo turnover).

3) Jalen Johnson todavía busca el “sello”

En estos tiempos, ser “primer equipo All-Jalen” en la NBA es más difícil de lo que suena, porque el nombre se volvió común entre jugadores muy buenos. Esta serie lo muestra: Brunson y Johnson, en veredas opuestas, ambos con estatus de All-Star esta temporada, ahora enfrentando a sus rivales directos.

Como le pasó a Brunson, Johnson se convirtió en una especie de cara de la franquicia: un rol que quedó vacante cuando se hizo evidente que Trae Young era más un bloque de construcción que lo que se esperaba de él (y por su salida, el centro de atención se movió).

La intriga es que este es el primer contacto real de Johnson con los playoffs como figura central del equipo, y hasta ahora el balance es mixto. Todavía intenta poner su marca en la serie: Atlanta suele llamar a CJ McCollum cuando el partido se pone tenso, pero el sábado Johnson mostró una respuesta más suave.

No logró establecer un ritmo ni generó temor en los Knicks. Y, por qué no, quizás Nueva York le está dando el respeto definitivo: lo persigue con prioridad defensiva constante para sacarlo del libreto.

En el Juego 4, Johnson tiró 4 de 12 para 14 puntos, un cambio grande respecto a su temporada regular de explosión. Los Knicks lo presionaron para obligarlo a tiros difíciles y, además, le cortaron caminos para asistir: eso fue clave, porque Johnson estuvo entre los mejores aleros-pasadores de la liga en la temporada.

De cara al próximo partido, la corrección más grande para Atlanta pasa por encontrar una forma de asentar a Johnson, algo parecido a lo que los Knicks hicieron con Towns en este Juego 4. En ciertos pasajes de la serie, Johnson pareció demasiado tímido.

4) Josh Hart aportó corazón y energía

Los Knicks sacaron buena parte de su energía defensiva desde Josh Hart. Como también había hecho Anunoby, Hart generó jugadas que no solo frenaron a Atlanta, sino que además empujaron al equipo hacia una transición más dinámica: con recuperaciones y presión, llegaron canastas fáciles en el contraataque.

Mike Brown destacó la actitud: “Cuando se enciende, se enciende. Su actividad defensiva, sobre todo en la presión sobre la pelota, fue fabulosa esta noche… y necesitábamos cada pizca de eso”.

Desde el banco de Atlanta, Quin Snyder remarcó lo mismo: “Josh Hart estuvo ahí cuidando a todos”.

Hart, en esencia, buscó apagar a las mayores amenazas de los Hawks y, en gran medida, lo consiguió. McCollum le dio dolores de cabeza a Nueva York durante toda la serie, pero con la excepción de algunas ráfagas puntuales, en el Juego 4 fue casi inofensivo. Además, Hart colaboró sobre Johnson, usando su presión para empujar a esos jugadores de Atlanta a situaciones incómodas.

Anunoby lo conectó con la diferencia más tangible entre partidos: “Nuestra intensidad. Salimos, fuimos físicos desde el arranque. Conseguimos paradas y la energía que trajimos fue la diferencia”.

En números, la foto defensiva fue clara: Atlanta terminó con 41% de efectividad global y, todavía más importante, con 24% desde el perímetro (de tres puntos). A la hora del descanso, los Hawks sumaban 44 puntos y después de tres cuartos llegaron a 65, con los Knicks ya bien arriba y con el control del trámite.

“Nos pusimos en esta posición. Estuvimos listos para responder”, dijo Hart.

By Martín Gutiérrez

Martín es periodista deportivo especializado en baloncesto argentino y ligas internacionales. Lleva más de 8 años cubriendo la Liga Nacional, Euroliga y NBA, analizando estadísticas, tácticas y rendimiento de jugadores.