Los Knicks y los Sixers reeditarán un cruce de “conocerse bien” en la segunda ronda, con el agregado de que en el Este todo quedó abierto tras una primera fase en la que ambos equipos llegaron con impulso. Filadelfia viene de eliminar al Celtics (2° favorito) y Nueva York dejó atrás a Atlanta; ahora el foco está en la batalla entre bases —Jalen Brunson y Tyrese Maxey— y, sobre todo, en el estado físico de Joel Embiid, el factor que puede cambiar por completo el plan de juego de los de Philly.
Por qué importa este cruce en la carrera por las Finales del Este
La lectura general es simple: si el representante del Este termina saliendo de esta serie de segunda ronda, no sería una sorpresa. El panorama del Este apareció “abierto” y tanto Knicks como Sixers atravesaron el primer round con un rendimiento que los deja en posición de pelear de verdad. Ambos equipos mostraron credenciales que suelen pesar en playoffs: tamaño, bases de primer nivel, defensa creíble y, además, una racha positiva que les da confianza.
En Filadelfia, el relato incluye revancha y segundo intento. Hace dos años, la misma rivalidad divisional (en playoffs) terminó con un golpe duro: cayeron ante los Knicks en seis partidos en la primera ronda. En aquella etapa, el proyecto venía con movimientos que buscaban superar a los mejores del Este (incluida la llegada de Paul George), pero Embiid arrastró problemas físicos y George no tuvo el impacto esperado, lo que dejó a los Sixers expuestos. Hoy, con otra chance, el objetivo es que Embiid pueda sostener el cuerpo durante toda la serie.
Del lado de Nueva York, el marco es la consistencia. Defensivamente, el equipo resaltó con más brillo desde el 1 de enero, con OG Anunoby y Josh Hart llevando la bandera en esa zona. Y en playoffs, Anunoby ya mostró en el primer round que puede ser un problema real: fue un “dos vías” que lastimó y defendió con intensidad, elevando el techo del equipo en momentos puntuales.
Los duelos que pueden inclinar la balanza: Brunson-Maxey, y el “margen” que da el banco
Hay un eje central que atraviesa toda la serie: cómo se desempeñen los bases cuando el partido se pone cerrado y el reloj aprieta. Jalen Brunson y Tyrese Maxey suelen tener estilos compatibles con el rol de “opciones claras” para las canastas importantes, especialmente sobre el cierre de los cuartos finales. La comparación en la previa es directa: ambos son de los mejores bases del Este, con capacidad de generar puntos cuando el sistema se traba.
- Brunson: más cerebral y con más fortaleza física para sostener el contacto; aun así, sufre cuando lo fuerzan a ir hacia su derecha.
- Maxey: capaz de cambiar de ritmo con facilidad y con ventaja para atacar el aro.
- Media distancia: se los describe como equivalentes en ese rango.
- Triple: ambos son irregulares (capaces de rachas, pero no “constantes” en volumen).
- La diferencia fina: el peso podría caer en el pase y en cómo hacen mejores a sus compañeros. En ese aspecto, la nota remarca que ninguno es especialmente superior.
Más allá del cinco inicial, hay un dato que pone a los Knicks cerca de una ventaja: su banco. En playoffs, Nueva York ocupa el segundo puesto en la liga en cuanto a rendimiento desde el banco, y además superó a Atlanta por 29.0 puntos cada 100 posesiones en la franja de juego de Miles McBride, con 118 minutos en cancha. La marca fue la segunda mejor en cancha entre jugadores que promediaron al menos 10 minutos por partido durante el primer round.
El contraste también ayuda a entender el porqué. En temporada regular, el quinteto titular de los Knicks no fue “excelente”, y durante los primeros cinco juegos ante Atlanta —antes del triunfo de 51 puntos en el Juego 6— la alineación quedó por debajo en eficiencia ofensiva: el equipo fue superado por 3.1 puntos por cada 100 posesiones, con 110.6 anotados por cada 100. Pero la historia cambia cuando entra la banca: el banco de los Knicks fue consistentemente fuerte, mientras que el de Filadelfia tuvo peor rendimiento. En temporada regular, el banco de Philly fue 16°; y en el primer round bajó al 13°, cuando recibió un golpe cuantificable: en los 76 minutos de Paul George en cancha (off floor), los Sixers fueron superados por 18.4 puntos por cada 100 posesiones.
Lesiones, roles y calendario: lo que puede decidir la serie
Más allá de los “matchups” técnicos, el factor emocional y físico aparece en ambas veredas.
Para los Knicks: el rol de Mikal Bridges. En el primer round, Bridges perdió relevancia en el plan y pasó largos tramos desde el banco en momentos de peso. Esa situación es una preocupación para Nueva York, porque el equipo lo incorporó como pieza necesaria: en el armado, entregó seis selecciones de primera ronda para sumarlo. En estos playoffs, el contexto favoreció el crecimiento de Anunoby en ambos lados de la cancha. Como ala con brazos largos, Bridges puede aportar defensa sólida y ya lo había mostrado ante los Hawks; el problema fue el tiro, que recortó sus minutos. Con Mike Brown como entrenador, el plantel se apoya en flexibilidad: si Bridges encuentra mejores porcentajes, tiene chances de volver a ganar confianza, sobre todo si logra frenar (o al menos incomodar) a Maxey. Es, para Bridges, una oportunidad concreta de cambiar la conversación.
Para los Sixers: el estado físico de Joel Embiid. Acá está el corazón del asunto. La nota lo deja claro: todo cambia cuando Embiid está en cancha, como el propio Celtics terminó aprendiendo en las semanas previas. Desde que hizo su debut en el primer round en el Juego 4, Filadelfia ganó una dimensión extra: defensa y ataque con más presencia, cambios en cómo se lo puede defender y alivio del peso ofensivo que cargaban Maxey y George. En ese marco, la idea ya no es “confiar en el proceso”, sino “confiar en su cuerpo”. Y el historial reciente no es amable: Embiid salió cojeando en el Juego 7 ante Boston. Con esta serie arrancando dos días después del final del primer round y con pocos días entre partidos, la pregunta es directa: ¿puede el cuerpo de Embiid sostenerse, realmente, durante una segunda ronda completa?
Resultados previos en temporada regular (Knicks vs. 76ers)
- 19 de diciembre: 76ers 116, Knicks 107.
- 3 de enero: 76ers 130, Knicks 119.
- 24 de enero: Knicks 112, 76ers 109.
- 11 de febrero: Knicks 138, 76ers 89.
Calendario de la serie (horarios ET)
Serie 2° ronda: Knicks vs. 76ers. Todos los horarios en hora del Este (ET).
- Juego 1: Filadelfia en Nueva York — lunes 4 de mayo (8:00 ET), NBC/Peacock.
- Juego 2: Filadelfia en Nueva York — miércoles 6 de mayo (7:00 ET), ESPN.
- Juego 3: Nueva York en Filadelfia — viernes 8 de mayo (7:00 ET), Prime Video.
- Juego 4: Nueva York en Filadelfia — domingo 10 de mayo (3:30 ET), ABC.
- Juego 5: Filadelfia en Nueva York — martes 12*.
- Juego 6: Nueva York en Filadelfia — jueves 14*.
- Juego 7: Filadelfia en Nueva York — domingo 17*.
* Si es necesario.
La clave táctica según el “cómo se juega”: Towns como organizador y el plan para frenar a Brunson
El pronóstico en la previa plantea una idea con antecedentes: Knicks en seis. Se menciona que podría parecerse al cruce de primera ronda de 2024, cuando Embiid se mostró fuerte pero con altibajos físicos y los Knicks terminaron resistiendo la serie pese a las lesiones.
El núcleo táctico para Filadelfia es doble: por un lado, el tema Embiid (si el cuerpo responde o no); por el otro, el desafío de limitar a Brunson. Se advierte que Brunson podría moverse con más libertad de lo habitual si Brown sostiene la estrategia que le funcionó en el primer round: usar a Karl-Anthony Towns como facilitador. La idea no es solo que Towns asista; también que su producción no se “paga” en el proceso: al contrario, el juego de Towns puede hacer mejores a sus compañeros sin sacrificar puntos.
En defensa del plan de los Knicks, Towns también obliga a Embiid a trabajar en ambos lados de la cancha. Y si hace falta sumar protección, Nueva York tiene a Mitchell Robinson listo para recoger faltas alrededor de Embiid.
Por eso, el argumento final de la previa es que los Knicks podrían ofrecer más “respuestas” que los Sixers. Filadelfia, al depender de la salud de Embiid, tendría que que Maxey, VJ Edgecombe y especialmente Paul George estén en su mejor versión para escalonar (o “escalonar el guion”) y que no se les escape el plan para contener a Nueva York.