Las cosas no siempre salen fáciles. Tras encadenar cuatro triunfos consecutivos con una diferencia promedio de 33,8 puntos, los New York Knicks por fin tuvieron un partido cerrado: en el Juego 2 de las semifinales de conferencia ante Philadelphia 76ers, se impusieron 108-102 en el Madison Square Garden para ponerse 2-0 en la serie.
El encuentro tuvo 25 cambios de liderazgo y, por gran parte del segundo tiempo, ninguno de los dos conjuntos llegó a sacar más de cuatro puntos. La historia se destrabó sobre el final: una racha de 9-0 le dio a los Knicks la separación necesaria y terminó marcando el rumbo de la victoria.
Jalen Brunson tomó protagonismo en el tramo decisivo: anotó 26 puntos con 9 de 21 en tiros de campo, incluyendo decisiones en aislamiento y penetraciones en el último minuto. Karl-Anthony Towns, con problemas de faltas, igual registró 20 unidades, 10 rebotes y siete asistencias en poco más de 27 minutos de acción.
Philadelphia llegó sin Joel Embiid. En la pintura, los Knicks dominaron con contundencia: le sacaron ventaja a los Sixers por 56-30 en puntos bajo el aro y, en general, se impusieron dentro del juego interior.
Estos son algunos números, notas y detalles del partido, con el repaso de lo más importante del film mientras New York estiró la serie a dos victorias.
Cómo se jugó
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Primer tiempo: fue un partido con alta eficiencia en ambos costados hasta el descanso. En total, el juego terminó siendo muy parejo en la construcción, con 145 posesiones por lado (179 puntos combinados, a razón de 123 por cada 100).
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Tercer cuarto: Philadelphia llegó al cierre del período con una ventaja de un punto. El trámite seguía controlado, aunque la sensación era de partido que podía torcerse con cualquier ráfaga.
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Cuarto cuarto: todo cambió. Los Knicks anotaron apenas 19 puntos en 22 posesiones en el período final (su segunda tanda menos eficiente de estos playoffs), pero aun así ganaron por siete. Del otro lado, los Sixers con Embiid fuera tuvieron una producción muy baja: 12 tantos en 21 intentos (0,57 por posesión), su tercer cuarto menos eficiente de la temporada regular completa (92 partidos).
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El cierre con tiros de reloj: con el partido todavía abierto, los Knicks fabricaron respuestas para llegar mejor al final. Josh Hart clavó un triple desde la esquina con 1 segundo en el reloj de posesión para empatar cuando quedaban 6:25. Luego, Brunson sumó dos anotaciones en aislamiento con menos de cinco segundos en el reloj.
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La jugada final: con 5 segundos por jugar, Mikal Bridges recibió, aisló ante Kelly Oubre Jr. y castigó con un tiro de 20 pies y paso atrás. Finalmente, Brunson penetró con menos de cinco segundos, provocó falta sobre Edgecombe y cerró desde la línea para que Philadelphia no tuviera respuesta.
Las claves del partido
1. Knicks sobrevivieron a un cuarto “sucio”
Los Sixers habían llegado con ventaja mínima tras el tercer cuarto, y el partido venía siendo productivo en términos de ejecución para ambos equipos. Sin embargo, el último período fue un quiebre: New York marcó 19 puntos en 22 posesiones y aun así se llevó el período y el partido.
Philadelphia, además, tuvo un contexto que empujó el “bajo volumen” ofensivo: Embiid no jugó. En el cuarto tampoco apareció Andre Drummond (que había arrancado) ni Adem Bona. Los Sixers fueron más “chicos” con Dominick Barlow como pívot, lo que obligó a jugar una defensa más agresiva.
Paul George defendió a Towns y llegó a robarle dos veces la pelota. A Brunson lo empezaron a “blitzear” con más frecuencia: en el cuarto, los Knicks tuvieron cuatro pérdidas en juego vivo (más o menos el mismo nivel de errores que habían acumulado en los primeros tres períodos).
En ataque, Philadelphia generó mejores opciones que los Knicks en el tramo final, pero no acertó. George y VJ Edgecombe terminaron el cuarto 0 de 9 en conjunto (ambos estuvieron todo el período), mientras Tyrese Maxey fue 2 de 8.
De todas formas, el cierre terminó inclinándolo New York con puntos de reloj. Primero, Hart desde la esquina para igualar con 6:25. Después, Brunson aseguró ventajas con dos aislamientos en los últimos segundos. Y cuando Bridges tomó el balón con 5 segundos, el paso atrás terminó de sellar el momento.
2. Barlow, bajo la lupa
Barlow venía con poca exposición en los playoffs: apenas 63 minutos en los primeros ocho partidos de Philadelphia, y gran parte fue en minutos de trámite cuando el partido estaba resuelto en algunas derrotas abultadas. En esta noche, ni siquiera participó durante los primeros 31 minutos.
Pero el guion cambió cuando Bona acumuló su quinta falta a los 4:53 del tercer cuarto. Ahí ingresó Barlow y, desde ese momento, tuvo incidencia defensiva real.
En defensa, fue un objetivo claro de Brunson y logró sostenerse en varias acciones. En un aislamiento cerca del final del tercer cuarto, se mantuvo delante, aguantó el amague y obligó al base de New York a soltar la pelota al final del reloj. La jugada no terminó en ventaja para los Knicks: George cometió falta sobre OG Anunoby.
También tuvo una llegada notable: cerró a tiempo para bloquear un triple de esquina de Anunoby a mitad del cuarto. Y cuando Philadelphia presionó los bloqueos a balón para intentar castigar los pick and roll de Brunson, los Sixers forzaron algunas pérdidas.
Aun así, el dato decisivo es que los Knicks anotaron 13 puntos en ocho posesiones cuando el jugador que Barlow defendía colocaba un bloqueo para Brunson. Esas dos anotaciones de Brunson con reloj bajo llegaron contra Barlow: una le dio a New York ventaja con poco más de cinco minutos y la otra amplió a cuatro con 3:45 en el reloj.
En ataque, Barlow aportó con seis puntos en 3 de 3, aunque también sumó dos pérdidas. En una salida de minuto con poco más de dos minutos por jugar, los Knicks hicieron blitz a un bloqueo de Barlow para George. Barlow recibió en el short roll, pero tomó una lectura equivocada: quiso forzar un pase hacia un Oubre cortando en vez de esperar medio segundo para encontrar a Edgecombe totalmente libre en la banda.
Ese error derivó en la séptima posesión consecutiva vacía para los Sixers.
3. Los Sixers encontraron las esquinas
Parte importante del éxito ofensivo de Philadelphia en el encuentro pasó por las esquinas. En el Juego 1 habían estado apenas 1 de 5 desde la esquina; en el Juego 2, ya en el primer cuarto, se fueron 5 de 6 desde ese ángulo.
George soltó tiros rápido, y el plan de ataque funcionó cuando New York salió a doblar a Maxey. Los Sixers movieron la pelota con velocidad hacia el hombre libre en la esquina. Además, usar a Maxey como bloqueador generó que Quentin Grimes tomara ventaja hacia el aro y habilitara a Oubre en el lado débil.
Ese patrón no se apagó en el segundo tiempo: terminaron el partido con 9 de 15 en triples desde las esquinas. Las nueve conversiones fueron las más altas de cualquier equipo en estos playoffs y, además, constituyeron el mejor registro de los Sixers en cualquiera de sus 92 juegos de la temporada regular.
Pero faltó un poco más en el momento exacto. Tras un arranque de 8 de 10 desde las esquinas hasta el cierre del tercer cuarto, en el cuarto cayeron a 1 de 5. Y lo más relevante: las cuatro fallas fueron tiros abiertos y “en ritmo”.
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George, desde la esquina izquierda, con 10:30 por jugar (después de que los Knicks blitzearan a Maxey).
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Maxey, desde la esquina derecha, en la posesión siguiente (luego de un avance de George que generó ayuda).
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Edgecombe, desde la esquina izquierda, con 4:45 por jugar y el marcador con desventaja de dos para Philadelphia (en otra secuencia con blitz que dejó a New York desordenado).
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Maxey, desde la esquina derecha, en la siguiente posesión tras un rebote ofensivo, y los Sixers seguían abajo de dos.
Aun así, el 60% de Philadelphia desde la zona de esquinas seguía siendo uno de sus diez mejores registros de la temporada. Y, en términos generales, superaron su porcentaje esperado de conversión en el Juego 2. El problema fue el cuarto final: tuvieron buenos tiros, pero se enfriaron en el tramo equivocado.
4. Maxey jugó demasiado y “pagó” en el final
Es posible que las esquinas falladas del último cuarto tuvieran que ver con el desgaste. Maxey disputó 46:48 en la noche, incluyendo los 37:23 finales completos. George jugó casi 43 minutos, mientras que Edgecombe y Oubre rondaron los 40.
Como contexto del uso de rotación: Barlow no ingresó hasta que quedaban menos de cinco minutos del tercer cuarto, y además fue solo el tercer suplente utilizado por Philadelphia en el partido. Bona reemplazó a Embiid dentro de la rotación, mientras que Justin Edwards quedó fuera de la rotación.
Resulta difícil sostener un descanso en la segunda mitad para Maxey: en el primer tiempo, cuando estuvo sentado, los Sixers fueron superados por seis puntos en su tanda de 1:12 en el banco. Además, parte de ese impacto defensivo se explica por dos jugadas donde New York aprovechó fallas: permitieron un clavado en una jugada desde el fondo fuera de banda en la línea de base (no fue el único error en defensa en una noche donde cada posesión importaba), y hubo otra situación donde Edgecombe le cometió falta a Brunson a 94 pies del aro.
En ataque, sin Maxey, Philadelphia tuvo solo dos posesiones: una terminó en falta y libres (1 de 2), y en la otra Grimes podría haber sido marcado por falta cuando perdió la pelota fuera de límites en la segunda visita. Es decir, no parece que el sistema ofensivo quedara totalmente inutilizado sin el base.
Con todo, el dato que pesa es que, en playoffs, cuando Maxey no estuvo en cancha, Philadelphia anotó menos de un punto por posesión: 141 en 146. Y como los minutos de banca ya venían siendo un tema, ese margen podría seguir siendo limitado cuando la serie se traslade a Filadelfia para el Juego 3 del viernes (19:00, hora del Este, por Prime Video).