Knicks liquidaron a Sixers en el cierre y Spurs golearon para empatar la serie

ByMartín Gutiérrez

May 7, 2026

La segunda ronda de los playoffs de la NBA 2026 siguió el miércoles con dos partidos correspondientes al segundo juego. Los New York Knicks le sacaron el aire a los Philadelphia 76ers con un 108-102, en una noche marcada por la ausencia de Joel Embiid, y extendieron su ventaja en la serie a un 2-0. Más tarde, los San Antonio Spurs destrozaron a los Minnesota Timberwolves 133-95 para empatar el cruce 1-1.

Si bien San Antonio reaccionó de la mejor manera, a Filadelfia le queda poco margen: la serie vuelve ahora a Philadelphia. A continuación, los grandes ganadores y perdedores de lo ocurrido el miércoles.

Los 76ers, al rojo en el cierre

Filadelfia no pudo cerrar el Juego 2 sin Joel Embiid

Hasta el final del tercer cuarto, los 76ers venían encendidos desde el perímetro: clavaron el 50% (12-24) en triples. Paul George, por sí solo, embocó cinco, y ese rendimiento sostenía la ilusión: al inicio del último cuarto, Filadelfia estaba apenas 90-89 arriba sobre los Knicks.

El contexto también importaba: del otro lado, New York no acompañaba con el tiro, con apenas 26,3% desde el arco exterior a través de los primeros tres cuartos. Aun así, el problema para los 76ers estuvo en que esa versión sólida del ataque funcionó más como “parche” que como solución completa, sobre todo en un partido donde Embiid estaba afuera por lesiones en cadera y tobillo.

Pero el cuarto capítulo cambió todo. Pareció que una tormenta de frío atravesó el Madison Square Garden: la ofensiva de Filadelfia se congeló. Los 76ers anotaron solo 21,1% desde el campo en ese tramo, con un pobre 1 de 10 en triples. Lo que venía funcionando durante tres cuartos terminó traicionándolos, y el contraste dejó una idea clara: el equipo extrañó demasiado a Embiid sobre el parquet.

Cuando los 76ers se apagan como pasó en el último cuarto, suelen apoyarse en Embiid para conseguir una canasta fácil. Al no tenerlo, el peso ofensivo terminó recayendo más en Tyrese Maxey, que esta vez tuvo otra noche floja desde el punto de vista del lanzamiento.

George arrancó pareciendo camino a una actuación “de época”, pero terminó errando los cinco tiros que tomó en el cuarto final. Además, George y VJ Edgecombe se combinaron para un 0-9 en lanzamientos en los últimos 12 minutos. Y lo más duro del golpe fue que Filadelfia tuvo buenas llegadas al aro: en varias oportunidades, le “salvaron” la vida a Karl-Anthony Towns con tiros de tres casi liberados que rebotaron y no entraron. También dejaron pasar un dato clave: en el tramo final, los Knicks cometieron cinco pérdidas y aun así los 76ers no aprovecharon ese regalo.

Con New York arriba 2-0 en la serie, este partido puede ser de los que Filadelfia termine revisando una y otra vez, porque hubo chances concretas para robar una victoria de visitante.

Los Knicks, especialistas en el cierre

New York todavía sabe ganar los partidos cerrados

Antes del miércoles, los Knicks venían de ganar los últimos cuatro juegos por un margen promedio de 33,2 puntos. En la primera ronda, habían dominado con amplitud a Atlanta, y esa misma lectura se vio en el Juego 1 ante Filadelfia. En todos esos compromisos, cuando llegó el último cuarto, varios titulares de New York ni siquiera necesitaban volver a pisar la cancha.

El Juego 2 fue distinto. Aunque los 76ers llegaron sin Embiid, estuvieron arriba tras tres cuartos y se mantuvieron cerca hasta los últimos minutos. Filadelfia tendrá que convivir con la frustración de haber dejado escapar esa desventaja que parecía controlada, pero también debe reconocer que New York supo imponerse en el tramo determinante. Jalen Brunson volvió a ponerse el traje de “Mr. Clutch” en el final: los Knicks ganaron el duelo físico y de presión en el cierre, en un partido que, por la ausencia de Embiid, quizá no debería haberse estirado tanto.

Igual, una victoria es una victoria, y este tipo de triunfos son los que necesita un equipo con aspiraciones de campeonato. New York presionó fuerte a Maxey, que terminó con seis pérdidas, y prácticamente desafió al resto de Filadelfia a que resolviera sin el generador principal. La estrategia funcionó: el cuarto cuarto fue el punto de quiebre, porque los 76ers convirtieron solo 12 puntos y cerraron con 18 pérdidas, un reflejo de la dureza acumulada defensivamente por los Knicks.

Aunque no tenga el brillo de los cuatro triunfos previos, el mensaje es claro: los Knicks ya están a dos victorias de volver a las Finales de Conferencia del Este por segundo año consecutivo.

Spurs: equilibrio ofensivo para apagar a Minnesota

San Antonio castigó con ataque repartido

Después de que Victor Wembanyama anotara solo 11 puntos en el Juego 1, era lógico pensar que San Antonio necesitaba que él mejorara su producción para ganar el Juego 2. Y lo hizo… sin alboroto innecesario. Wemby terminó con 19 puntos en 15 intentos en 25 minutos, además de que fue parte de una distribución de goleo amplia: de ocho Spurs que anotaron, varios lo hicieron con números que llegaron al menos a 9 unidades dentro de sus primeros 15 minutos de acción. En resumen, fue una ofensiva equilibrada.

En total, los Spurs registraron porcentajes de 50/41/82 en sus lanzamientos, y además “ahogaron” a Minnesota en defensa. No fue un partido: la sensación de control fue constante. Tampoco sorprendía demasiado después del resultado del Juego 1 para los Wolves, pero lo de San Antonio el miércoles marcó una diferencia enorme en energía desde el salto inicial.

En un momento, los Spurs llegaron a liderar por 49 puntos. Wembanyama ni siquiera tuvo que jugar el cuarto final, y nadie superó los 26 minutos en cancha. Así es como responde un favorito cuando sufre un golpe en el juego inaugural: reacciona con autoridad.

Timberwolves: el split y a volver a casa con aire

Minnesota se presenta en el 3 con la serie 1-1

Para Minnesota, el Juego 2 se puede tirar rápido por la borda. El objetivo del fin de semana era llevarse los dos primeros fuera de casa, y aunque no ocurrió, el equipo sí logró volver con un 1-1 a su cancha. En esta serie, los Wolves ya “robaron” localía pese a no haber podido jugar el primer partido, de hecho teniendo un contexto complicado por lesiones, y también por el hecho de que tuvieron que administrar minutos desde el banco.

Con honestidad, hay una lectura de suerte en cómo salieron con el split. En el Juego 1, Champagnie tuvo una oportunidad clarísima para definir el partido, en una noche donde Wembanyama y Fox sumaron 10-31 en total y dejaron un 0 de 12 en triples. No era algo que pudiera repetirse en dos juegos seguidos, ni es lo más probable que se repita en lo que queda de la serie.

Así que, para Minnesota, el mensaje es simple: tirar el Juego 2 y agradecer que se escapó con el Juego 1. Ahora se abre una serie a cinco partidos con la ventaja de jugar en casa en el próximo tramo. Con el panorama de lesiones que atraviesa el equipo y el tamaño del reto que representa San Antonio, es difícil pedir más.

By Martín Gutiérrez

Martín es periodista deportivo especializado en baloncesto argentino y ligas internacionales. Lleva más de 8 años cubriendo la Liga Nacional, Euroliga y NBA, analizando estadísticas, tácticas y rendimiento de jugadores.