Alex Caruso suele aparecer como el ejemplo perfecto de cómo un jugador que arranca en un contrato “two-way” puede terminar consolidándose en la NBA. Y no fue un camino que él imaginara: en 2016 quedó afuera del Draft, un año antes de que la liga siquiera empezara a discutir estos acuerdos. Con el tiempo, varios jugadores que hoy recorren esa ruta le dijeron al propio Caruso que vieron su trayectoria y entendieron que era posible replicarla.
El detalle es que Caruso no tuvo un “mapa” propio. Pasó una temporada completa en el equipo de la G League de Oklahoma City y recién después se sumó a la primera camada de futbolistas con contratos two-way cuando Los Angeles Lakers lo firmaron en julio de 2017. Al ser el año inicial de la implementación, Caruso describió esa etapa como “una experiencia de aprendizaje en el puesto”.
“Por suerte para mí, estaba en una situación muy buena con nuestro equipo de la G League”, contó. También agradeció a su entrenador, Coby Karl (ex DT de South Bay Lakers), por ayudarlo a reencauzar la cabeza cuando en ese nivel le tocaba pasar por momentos de frustración. “Fue la primera vez que alguien vivió ese proceso”, explicó sobre lo que significaba ser parte de esa transición inicial.
De un vistazo: Caruso y la idea two-way
- Quedó sin ser elegido en 2016, antes de la llegada de los contratos two-way.
- Jugó una temporada completa en la G League de OKC antes de entrar al sistema two-way.
- Los Lakers lo firmaron en julio de 2017, dentro de la primera clase de contratos two-way.
- En 2019-20 pasó de two-way a contrato estándar con LAL.
- En 2021 firmó cuatro años por 36 millones de dólares con Chicago.
- Regresó a OKC y ayudó a que el Thunder ganara su primer título la temporada pasada.
- Sumó dos selecciones All-Defensive y dos anillos de campeón.
Caruso pasó de contrato two-way a acuerdo estándar con los Lakers antes del inicio de la temporada 2019-20. En ese mismo año tuvo un rol de peso para que Los Angeles ganara el primer título en una década. Más adelante, en el verano de 2021, acordó un contrato de cuatro años y 36 millones de dólares con los Chicago Bulls.
Luego llegó el “cierre del círculo”: volvió a estar en el Thunder. Allí, su aporte en defensa y su capacidad de lanzar desde el perímetro ayudaron a OKC a conquistar el primer campeonato de su historia reciente, el último curso. A la vez, en el camino sumó dos reconocimientos All-Defensive y sus dos anillos.
La historia de Caruso se repitió muchas veces, y no es casualidad: entrenadores, jugadores y dirigentes suelen recordarla cuando hablan de determinación y trabajo diario para llegar a la liga. Por eso, se volvió casi el patrón de éxito del sistema. Pero cuando los contratos two-way se presentaron para la temporada 2017-18, el objetivo no era detectar futuros All-Stars o jugadores del nivel All-Defensive.
Cómo nació el sistema two-way
- Adam Simon, de Miami Heat, integró un comité que impulsó los two-way.
- Se buscaba sumar inicialmente solo un cupo two-way; después se pasó a dos.
- Con el inicio de 2023-24 se amplió a un tercer cupo.
- La lógica central: proteger el desarrollo del jugador y evitar que otros clubes lo “roben”.
- Otra razón: contar con suficientes jugadores para prácticas sin mantener “extras” colgados.
Adam Simon, subgerente general asistente de Miami Heat, participó en el grupo que llevó adelante la propuesta de incorporar contratos two-way. Él colaboró en presentarla a la liga con la idea de agregar apenas un espacio two-way. Sin embargo, el plan terminó ampliándose: primero fueron dos cupos y, con el arranque de 2023-24, se sumó un tercer lugar.
Simon explicó que la prioridad era “proteger” lo que pasaba durante el verano: si un jugador era desarrollado por un club, luego no podía ocurrir que se lo recompensara para jugar en la G League y que, de golpe, otro equipo lo termine captando. La segunda razón era práctica: disponer de un plantel suficiente para entrenar y que esos jugadores pudieran estar en el roster, porque la liga no permitía tener más gente de la cuenta merodeando.
Además, los jugadores de G League no quedan atados de forma automática al contrato con el equipo que los asigna. En realidad firman con la G League en base año a año y pueden ser convocados por cualquier franquicia de la NBA, sin importar qué camiseta usen en el circuito menor. Lo que aportan los two-way es que los equipos puedan “blindar” hasta tres jugadores que, en la práctica, quedan fuera del alcance de otros clubes que intentarían firmarlos.
La respuesta a la idea de ampliar el roster two-way fue positiva, aunque no estuvo exenta de resistencia. Hubo equipos que preferían sostener un gran grupo de agentes libres en G League en vez de asignar cupos a clubes específicos, de acuerdo con un ejecutivo clave en la creación del sistema. Igual, el respaldo general terminó imponiéndose y la medida quedó incorporada al CBA de 2017.
Al principio, el diseño parecía orientado a tener más “cuerpos” para las prácticas o a impedir el robo de talento. Pero con el paso del tiempo, se convirtió en una vía real para encontrar algunos de los mejores jugadores de rol del campeonato.
Del modelo de Caruso a nuevas rutas de entrada
- Spencer Jones (Nuggets) ve en los two-way un camino viable a la NBA.
- Pat Spencer (Warriors) aprovechó oportunidades y logró conversiones a contrato estándar.
- Hubo 20 jugadores que empezaron la temporada con two-way y luego firmaron acuerdos multianuales.
- Otros cinco, incluyendo Jones y Spencer, vieron sus contratos convertidos por lo que resta del año.
- En las primeras dos temporadas del sistema, solo 18 jugadores lograron esa conversión en total.
No todos los jugadores two-way tendrán el mismo nivel de éxito que Caruso. Pero el trabajo que él y otros dejaron allanó el camino para que figuras más jóvenes miren los contratos como una opción concreta de ingreso a la NBA. Eso se ve, por ejemplo, en Spencer Jones, ala-pívot de los Denver Nuggets.
Jones admitió que conocía las probabilidades y que por eso veía “difícil” el salto, aunque sí lo entendía como ruta. En su primer año con contrato two-way no esperaba muchos minutos, pero cuando lo trajeron de vuelta este curso con otro acuerdo two-way, su mentalidad cambió: el segundo año era más bien “ganarse” el contrato de la NBA, mientras que el primero consistía en demostrar el potencial que habían detectado y que el desarrollo estaba.
Denver convirtió el two-way de Jones en contrato estándar el 19 de febrero. Su rol fue importante como “parche” mientras el equipo atravesaba lesiones. En ataque, su tiro de tres a 39,6% se volvió un recurso valioso, y su crecimiento defensivo también. El contexto es claro: los Nuggets buscan ubicarse entre los cuatro mejores del Oeste.
En Golden State, Pat Spencer también miró el sistema con una idea muy concreta: no solo como prueba de que podía dar un salto improbable desde el lacrosse universitario hacia la NBA, sino como una manera de identificar equipos que “utilizaban la G League” y daban oportunidades reales. Spencer destacó que los Warriors tienen una historia de valorar la manera correcta de jugar y hacer las cosas bien. Por eso, cuando vio que la franquicia confiaba en Damion Lee —quien también arrancó con un contrato two-way— sintió que podía ocupar un rol parecido.
Spencer estuvo en contratos two-way consecutivos con los Warriors y en ambos casos logró la conversión a acuerdos estándar. Este año, sin embargo, le tocó la oportunidad más grande: promedia siete puntos por partido en 17,8 minutos por noche. En diciembre, el entrenador Steve Kerr comentó que la “energía” y el “espíritu competitivo” de Spencer cambiaron a Golden State en esta temporada.
Jones y Spencer son dos historias recientes donde los jugadores two-way recibieron más minutos para mostrar su juego y luego fueron premiados. Solo en este curso, 20 jugadores que iniciaron con contratos two-way firmaron acuerdos multianuales con sus equipos. Además, cinco más —entre ellos Jones y Spencer— vieron sus contratos convertidos para el resto de la temporada. En cambio, en las primeras dos temporadas de existencia del sistema, la cifra combinada de conversiones fue de 18 jugadores.
La pregunta es por qué pasa más seguido. Duncan Robinson, tirador de Detroit Pistons y uno de los primeros casos exitosos del sistema, lo explicó por el mayor peso de los picks de segunda ronda: cuando él arrancó, predominaban los no elegidos. Pero el nivel sube cuando, de pronto, los two-way pasan a ser también una continuación para jugadores seleccionados en la segunda ronda.
Dos-way como parte del plan de draft
- Ryan Nembhard (Mavericks) sabía que un pick tardío en segunda ronda podía derivar en un two-way.
- Dallas no tenía segunda ronda en el Draft de 2025, pero le garantizó el two-way si quedaba sin elegir.
- Nembhard arrancó 23 de los 55 partidos que jugó.
- Con Kyrie Irving fuera por la temporada, cubrió la necesidad en el puesto de base.
- En diciembre promedió 9,2 puntos y 6,8 asistencias; incluye un partido de 28 puntos y 10 asistencias vs. Nuggets (1° de diciembre).
Los contratos two-way también influyen en cómo se planifica la segunda ronda del Draft. En el caso del base de Dallas, Ryan Nembhard, él ya tenía claro que si lo seleccionaban tarde en la segunda, lo más probable era que terminara firmando un two-way. El detalle es que los Mavericks no tenían pick de segunda ronda para el Draft de 2025. Aun así, la dirigencia de Dallas le aseguró que, si no era elegido, habría un contrato two-way disponible para él, de acuerdo con Marc Stein.
Ese fue el único compromiso explícito que recibió Nembhard: si quedaba sin ser seleccionado, Dallas le esperaba con un two-way. Por eso, cuando hubo equipos interesados en seleccionarlo en la franja del 50, él y su entorno decidieron no avanzar esa opción y priorizar a Dallas. “Sentí que Dallas me mostró más cariño durante todo el proceso”, dijo Nembhard.
En lo deportivo, Nembhard fue titular en 23 de los 55 partidos que jugó con el equipo. Con Kyrie Irving ausente por el resto de la temporada, era una necesidad concreta en el puesto de base, y Nembhard se ocupó de cubrirla. Además, tuvo un mes de diciembre de explosión: promedió 9,2 puntos y 6,8 asistencias, con un partido de 28 unidades y 10 asistencias en el triunfo ante Denver el 1° de diciembre.
El caso de Nembhard no es lo habitual, pero sirve para mostrar cómo los two-way pueden dar cierta ventaja a prospectos que habían sido subestimados. Es casi un ajedrez: los equipos deben equilibrar recursos y posibilidades reales de oferta para el jugador. Simon recordó que el año pasado, en el Draft, Miami quería a algunos jugadores, pero sin segunda ronda era difícil lograr que se “enfoquen en Miami” como destino. Los equipos con pick sí los trajeron. Y cuando el jugador queda sin ser elegido, un club como el Heat queda en desventaja si no logró instalar una relación previa con él.
“No podés venderle al jugador tu equipo durante el Draft”, resumió Simon. En ese momento, el trabajo pasa a ser telefónico: mientras avanza la selección, el club llama a los representantes para transmitir su interés.
Con el tiempo, el nivel de talento que se espera de los contratos two-way subió. Pero también hay un componente económico que no se puede ignorar y que, en parte, explica por qué aparecen más oportunidades. Simon sostuvo que no hay dudas de que el nuevo CBA también influyó en el incremento de chances para jugadores en two-way, y Robinson coincidió con ese análisis.
“Obviamente son contratos muy amigables para los equipos”, dijo Robinson. “Si los clubes pueden conseguir jugadores jóvenes y buenos que llegan por segunda ronda o como no elegidos en esos contratos, es muy beneficioso.”
Los two-way no computan dentro del salary cap del equipo. Con un CBA más restrictivo, administrar el gasto se volvió todavía más importante. En ese sentido, Shareef Abdur-Rahim, presidente de la G League, lo comparó con “dinero encontrado”: jugadores que pueden entrar, aportar minutos de nivel de titular y producir como si fueran de ese estándar, sin que el contrato pese contra el cap. “En muchos sentidos es un no-brainer”, remarcó.
Más allá del alivio salarial, existen motivos más concretos. Las lesiones y la administración del desgaste (load management) están generando más escenarios donde los two-way se vuelven clave. Spencer explicó que se habla mucho de que el ritmo de juego subió y que, por eso, hay que usar a esos jugadores cuando aparecen bajas por lesión.
Sin oportunidad, los jugadores pueden terminar “saltando” de franquicia en franquicia hasta encontrar el lugar correcto. Por eso no sorprendió que a Collin Gillespie, de Phoenix Suns, le haya tomado un tiempo romper en la NBA. Había sido un no elegido All-American de Villanova: en 2022 firmó primero un two-way con Denver, pero sufrió una fractura en la pierna y se perdió su primera temporada. Luego Denver lo recontrató con otro two-way, pero no logró meterse en la rotación.
Consciente de que en Denver no había demasiadas puertas abiertas, Gillespie firmó un two-way con Suns en 2024. Desde ahí, usó el impulso para conseguir un contrato de un año con Phoenix esta temporada. Su impacto fue importante: promedia 13,1 puntos y 4,1 asistencias en casi 30 minutos por noche. En defensa muestra tenacidad, y además aporta con el tiro, algo necesario para un Suns que lidió con lesiones en la base y la posición de armado. Su promedio de puntos y su total anotador también son máximos para cualquier jugador que haya terminado el ciclo anterior con un two-way.
“Hacia el final del año pasado pude conseguir un poco más de oportunidades”, dijo Gillespie. “Se lesionó Bradley Beal, así que tuve que aprovechar mi chance. A partir de ahí, simplemente seguí con todo.”
La inversión en two-way también se nota para Abdur-Rahim. “En la última década, probablemente construimos siete u ocho nuevas canchas en G League”, sostuvo. Con los 30 equipos teniendo afiliado en la G League, se fortaleció la conexión entre ambas ligas y cambió la narrativa: para muchos jugadores, antes la G League se veía como algo negativo, y hoy se entiende como escalera.
Abdur-Rahim agregó que no hay mejor promoción que ver historias de éxito y buenas experiencias en ese nivel que terminan cumpliendo metas. “Es el mejor marketing que podemos hacer, y ocurre en todos los niveles: jugadores, entrenadores, directivos y oficiales”, afirmó.
En cualquier caso, cuando aparece una oportunidad, hay un patrón compartido entre quienes tuvieron experiencia two-way: Sam Hauser, alero de Boston Celtics, cree que esos jugadores “tienen que grindear” (esforzarse sin descanso) para ganarse un lugar. “En la práctica te piden muchas cosas que no necesariamente son divertidas”, señaló. Simon, por su parte, piensa que los jugadores hoy encuentran antes su rol y también maneras de impactar a un equipo más allá de solo anotar.
Roles defensivos y tiradores como “nichos”
- Caruso se hizo fuerte en defensa durante su paso por la G League.
- Lu Dort arrancó con un two-way y luego alcanzó reconocimientos All-Defensive.
- Jose Alvarado también se hizo un nombre temprano por su defensa: robos, clavadas por balones sueltos y esfuerzo constante.
- Duncan Robinson y otros tiradores (Hauser, Max Strus y más) representan el “nicho” de 3 puntos.
Uno de los nichos más comunes suele ser el perfil defensivo. Caruso lo clavó desde su llegada a la G League. También Lu Dort, compañero suyo, que comenzó con contrato two-way y después consiguió reconocimientos All-Defensive.
“No muchos —especialmente los jugadores más grandes— quieren hacer ese sacrificio, salir y defender fuerte durante toda la posesión”, dijo Dort. “Siento que cuando un jugador two-way joven entra, ya trae toda esa energía. Y entonces hace lo que el equipo le pide sin quejarse.”
Jose Alvarado, de New York Knicks, también se hizo conocido temprano por lo defensivo. No solo por los robos: también por lanzarse por balones sueltos, por las desviaciones y por el esfuerzo integral que puede electrizar al equipo cuando hace falta. Alvarado ni siquiera pensaba que iba a llegar a la NBA: con 1,83 metros, y pese a cuatro temporadas sólidas en Georgia Tech, salió del básquet universitario sin demasiado ruido rumbo al Draft de 2021.
Él sabía que, con una oportunidad real, podía demostrar que la gente se equivocaba. “En la NBA no hay dónde esconderse”, remarcó Alvarado. “O sos bueno jugando al básquet o no. Cuando hay gente que nunca estuvo muy bien rankeada —ni en secundaria ni en la universidad— o no tuvo el contexto correcto, cuando la situación sí está lista, lo muestran.”
Si un jugador two-way logra impacto defensivo, es difícil que un equipo lo ignore. La otra vía, en paralelo, es transformarse en amenaza de tres puntos, como Robinson, Hauser, Max Strus y muchísimos tiradores que arrancaron con contratos two-way.
Después están los casos rarísimos, como Austin Reaves. Aunque fue firmado con un two-way al inicio de su carrera, no llegó a disputar minutos bajo ese acuerdo. Un mes más tarde firmó contrato estándar en 2021 y eso convenció a los Lakers lo suficiente como para destrabar el salto. Reaves rompió el guion: hoy se mueve con mentalidad de All-Star y está encaminado a un acuerdo muy rentable este verano.
Naz Reid también superó expectativas para alguien que quedó sin ser elegido en 2019 y recién tuvo su chance gracias a un two-way. Reid ganó el premio de Sexto Hombre del Año y se volvió una pieza central en los dos últimos recorridos de Minnesota Timberwolves por las Finales de Conferencia del Oeste.
Son extremos. Pero, incluso en esos casos, primero tuvieron que probar que podían ser útiles: Reaves tuvo que confirmar que era un tirador confiable jugando al lado de LeBron James y Anthony Davis. Reid, en tanto, aprovechó que su perfil de 3 y defensa encajaba perfecto como “floor-spacing” en la actualidad, donde el valor de ese tipo de ala-pívot o pívot que estira el juego está muy alto.
En definitiva, el talento que los equipos vienen encontrando en los contratos two-way le hizo bien a la liga: dio más oportunidades reales para intentar entrar a la NBA y, al mismo tiempo, amplió el banco de recursos de las franquicias.
También volvió más competitivo el proceso de firmar two-way, casi como si fuera un “segundo Draft” que muchos no miran de cerca. Simon explicó que hace falta construir relaciones temprano con jugadores y agentes, de modo que en la noche del Draft, parte del trabajo ya esté hecho para intentar colocar a un candidato en un two-way.
Así se entiende lo ocurrido con Robinson: Miami mostró interés con meses de anticipación a través del agente. Cuando el jugador no fue elegido, el Heat ya tenía un two-way listo para él. El Heat se destaca precisamente en detectar “joyas” como Robinson, Strus, Gabe Vincent y otros que ingresaron a la cultura del club con contratos two-way. Pero no siempre sale como se planea: Simon recordó una situación en la que, pese a haber construido relación con el jugador y su representante, y de haber manifestado interés incluso antes que otros, terminó firmando un two-way con otra franquicia. Eso fue algo que Simon dijo que le dejó “molesto” cuando pasó.
Es como reclutar en el circuito universitario, y muestra qué tan importante se volvió el sistema two-way: perder a un prospecto no elegido puede hacer que un ejecutivo lo recuerde automáticamente años después, como si fuera un reflejo.
En general, la incorporación de los contratos two-way funcionó bien. Las modificaciones a lo largo de los años —como sumar un tercer cupo y ampliar la cantidad de días en los que pueden jugar en la NBA— no hicieron más que mejorar el sistema. ¿Habrá nuevos cambios? Dort, por ejemplo, le gustaría que los jugadores two-way pudieran participar en playoffs, pero puede haber resistencia porque eso reduciría la necesidad de convertirlos a contrato estándar. Un ejecutivo explicó que, si se elimina ese incentivo, podrían quedar jugadores en two-way más tiempo del necesario.
Más allá de lo que venga, el balance parece claro: el sistema resultó positivo neto. Abrió una ruta alternativa para talento que había quedado afuera y, además, generó una relación más cohesionada con la G League. Seguirán llegando más historias de éxito, como Caruso, Dort, Reaves y Alvarado.