Antes del Juego 1 de su serie de primera ronda ante los New York Knicks, los Philadelphia 76ers afrontaban el duelo con una idea clara: Nick Nurse confesó que desde el Juego 7 contra Boston Celtics habían pasado “dos días muy largos”. En retrospectiva, ese lapso de descanso quizá no haya sido el mejor remedio para un equipo que, de todos modos, ya venía con dificultades físicas.
El contexto: descanso que no alcanzó para Filadelfia
Nurse sostuvo que, incluso cuando entrenaba en categorías menores, la lógica era la misma: cuando el equipo está ganando, uno quiere que los partidos sigan llegando. Pero en esta ocasión, el descanso no se tradujo en una mejor versión para los 76ers.
En el arranque de la serie, los Knicks directamente sacaron a Filadelfia de la cancha. Y menos de una semana después, el desenlace llegó rápido: la serie ya está cerrada. El punto más delicado fue que Philadelphia no pudo sostener su identidad futbolística de playoffs: Joel Embiid jugó con molestias en cadera y tobillo, mientras Tyrese Maxey llegó condicionado por una lesión en un dedo. Con ese panorama, los 76ers no se parecieron al equipo que venía de ganar tres partidos seguidos para remontar un 3-1 en la serie anterior contra Boston.
Los Knicks no tocaron nada (salvo la baja de Anunoby) y avanzaron
Del otro lado, Nueva York no pareció necesitar ajustes de fondo. El único cambio relevante en el escenario de playoffs fue la lesión de OG Anunoby: un problema en el bíceps derecho, descrito como un esfuerzo/lesión del tendón (hamstring) derecho.
Luego del 144-114 con el que barreron a Filadelfia en el Juego 4 del domingo, el equipo encadenó una racha ganadora de siete partidos consecutivos. Esa seguidilla arrancó después de que los Knicks cayeran 2-1 frente a Atlanta Hawks en la primera ronda.
Rendimiento de Nueva York en los últimos siete juegos
- Anotaron 130.5 puntos cada 100 posesiones.
- Permitieron 103 puntos cada 100 posesiones.
- Registraron un porcentaje de tiro “verdaderamente efectivo” (true shooting) de 66.2%.
Por segundo año consecutivo, los Knicks van rumbo a las Finales de Conferencia Este. El inicio de esa serie está previsto para el 17 o el 19 de mayo, según el cronograma que reste definir.
El descanso y el “cómo” llegan al próximo round
Con el panorama tan favorable, es probable que Nueva York pueda tomarse este parate como una ventaja. La pausa, además, le da a Anunoby al menos una semana para descansar y rehabilitar su lesión. Y también le permite al cuerpo técnico, durante al menos siete días, mirar con detenimiento a los Cleveland Cavaliers y a los Detroit Pistons sin tener que poner el foco en una segunda ronda de playoffs propia.
Hay, además, un factor mental importante: al resolver rápido la serie ante Filadelfia, los Knicks evitan preocuparse por cualquier problema que pudiera aparecer en los próximos siete días. En playoffs, donde muchas veces se juega día por medio, el desgaste se va acumulando. Con ese razonamiento, Nueva York debería mirar dos frentes: que Cleveland empareje la serie el lunes y, después, que Cavaliers y Pistons se desgasten entre sí en una serie que llegue a siete juegos.
Memoria reciente: lo que le pasó en el pasado con el desgaste
La historia de Nueva York con el desgaste no es nueva. Hace dos años, en la segunda ronda, los Knicks perdieron la “guerra de la acumulación” ante Indiana Pacers. En el Juego 7 en el Madison Square Garden, Anunoby apenas jugó cinco minutos con el hamstring comprometido, Josh Hart estuvo 37 minutos con el abdomen bajo tensión, y Jalen Brunson se fracturó la mano en el tercer cuarto. A la vez, Mitchell Robinson se sometió a una cirugía de tobillo durante la serie, y finalmente Indiana se impuso por 21 puntos.
El equipo no se “desarmó” físicamente de la misma manera en la derrota del año pasado en las Finales de Conferencia, pero igual le faltó para sostener el ritmo frente a Indiana. Parte de la lógica para reemplazar a Tom Thibodeau por Mike Brown fue que Brown buscaba un plantel con más profundidad en la rotación: más piernas frescas para los momentos decisivos.
La mejora en semanas: de las dudas a la versión más sólida
En las últimas dos semanas y media, la lectura sobre los Knicks cambió con fuerza. El 23 de abril, cuando cayeron por segundo partido consecutivo en juegos cerrados de un punto ante Atlanta, empezaron a aparecer interrogantes sobre el futuro del proyecto, en especial alrededor de Brown, Karl-Anthony Towns y Mikal Bridges.
Ahora, ese escenario parece lejano. En los últimos siete juegos, Nueva York se mostró como su mejor versión, particularmente en ataque. El equipo alternó con naturalidad entre un rol donde Towns organiza como pasador/creador desde la zona y otro donde Brunson se convierte en el motor del pick and roll. Además, supo encontrar mejor los puntos débiles del rival y castigar los momentos de presión con mayor eficacia de la que esos oponentes lograron para inquietar a Towns y Brunson.
En ofensiva, también lastimó en el rebote ofensivo, recibió producción sólida desde la banca, consiguió con frecuencia la línea de libres y, sobre todo, estuvo intratable desde el triple.
El dato del Juego 4: el volumen de triples que marcó la serie
En el Juego 4, los Knicks avanzaron con un reparto de triples que hizo ruido en el historial:
- McBride: 7 triples.
- Brunson: 6 triples.
- Hart: 4 triples.
- Shamet: 4 triples.
- Towns: 2 triples.
- Alvarado: 1 triple.
- Dadiet: 1 triple.
Ese total de 25 triples desde la cancha en un juego de playoffs igualó el récord más alto de la historia de la NBA para cualquier partido de postemporada.
- El registro anterior de “25 triples” se dio en Milwaukee el 19 de abril de 2023.
- También ocurrió en Cleveland el 4 de mayo de 2016.
El clincher ante Filadelfia: récord de triples en media parte y en el juego
En el partido que definió la serie ante Philadelphia, Nueva York igualó marcas históricas de playoffs en cuanto a triples: 18 conversiones desde la línea en una mitad y 25 en el partido completo.
Del total, 21 triples fueron asistidos. En esa distribución, Brunson y Bridges aportaron cinco asistencias cada uno para triples, mientras que Towns sumó cuatro.
La circulación de pelota y el movimiento sin balón estuvieron muy metidos en el plan: todo ocurrió con intención, con un nivel de confianza muy alto. Además, tras haber visto a los 76ers frenar con presión y agresividad la ofensiva de Boston desde el perímetro, resultó llamativo que un equipo pudiera llevar a los de Filadelfia a modo de “desesperación” tan rápido. Luego del triunfo, Mike Brown destacó la velocidad, el atletismo y la capacidad de Philadelphia para cortar líneas de pase, algo que obligó a que los Knicks cuidaran la separación entre jugadores para que el plan no se rompiera.
La meta real del año: no se trata solo de llegar, pero igual vale el festejo
Para dejarlo claro: que Nueva York llegue a las Finales de Conferencia no era el único objetivo de la temporada. A diferencia del momento en que los Knicks levantaron la NBA Cup, el logro del domingo ni siquiera le daría al dueño James Dolan la oportunidad de rechazar una ceremonia o una bandera.
La lectura de fondo sobre el curso de este equipo es que, en los Knicks, ni la bonanza ni la crisis se pueden dar por cerradas: siempre existe la chance de meterse en una racha negativa o de encadenar victorias. En los últimos años, Nueva York consiguió series sobre ambos equipos que todavía seguían vivos en el Este. Sin embargo, Detroit le pasó por arriba en la temporada regular, mientras que Cleveland tiene más poder ofensivo que el que mostraba en 2024.
Mirada al calendario: los partidos más importantes todavía no llegaron
Los Knicks tienen en el horizonte rivales que todavía no enfrentaron en esta etapa, y por eso los juegos más decisivos son los que todavía no se jugaron. Aun así, el recorrido que ya completaron amerita celebración: pese a un arranque de playoffs con desorden, se ubicaron en la mejor posición posible para afrontar lo que viene.
Puede ser una semana larga de entre siete y nueve días. Pero, en términos grandes, el contexto es positivo: Nueva York llega con más aire, más claridad y un impulso ofensivo que en el Este puede marcar diferencia.